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  • Zenda
    Moderador

    23 julio, 2017 a las 6:59 am #6385

    Así comienza esta carta de Arturo Pérez-Reverte a un joven escritor:

    Carta a un joven escritor

    ¿Qué opináis?

    Georges Rurba
    Participante

    23 julio, 2017 a las 11:39 am #6389

    Palabras sinceras repletas de verdades que se hacen portadoras de todas las que pudieran contener los clásicos ya citados , y algun@s más.

    Como siempre, don Arturo,  a la altura.

    El artículo es de 2010. Humildemente creo que,  quizá, viendo los tiempos que nos ha tocado vivir, se hace necesario dar otra vuelta de tuerca (que no segunda parte) a este artículo. Por un lado hablar del factor circunstancial de la suerte, y por otro focalizar la atención de la literatura  y el “joven escritor” (aquí lo de joven por su virginalidad a la letra impresa o publicación) ante  la importancia de esa avalancha que supone las nuevas tecnologías  y RRSS. Ya no basta con saber contar historia(-s), ni estar en el momento justo y el sitio adecuado para que el azar te deslice un as en tu mano. Ahora, parece ser que también has de saber lidiar en las redes para pescar algo, tener conocimientos de mercadotecnia, vender(-se) y saber relacionarse, recordando que el día tiene 24 horas.

    Don Arturo, Vd.  lo vio hace tiempo, y de ahí seguramente pudiera haber surgido Zenda. Los zendistas como yo le debemos mucho a estas páginas. Todo consejo es poco, así que, seguiremos rasgando papel y prendas, a la espera de otra de sus clases, u otra vuelta de tuerca.

    Gracias, buenos días y mejor domingo para tod@s.

    G_Rurba

     

    Samuel Marcano
    Participante

    23 julio, 2017 a las 3:23 pm #6393

    Desde poco tiempo he seguido a través de la red social algunas de sus publicaciones. El presente, acobija una reflexión; y ofrezco disculpas anticipadas pues no es precisamente académica. No obstante, es oportuna exponerla. Le hablo de Venezuela. La tierra que recibió a todos aquellos que buscaron en ella un espacio seguro para vivir y que descubrieron mucho más que eso. El talento y aporte venezolano para literatura siempre se ha visto. Grandes de grandes ha dado esta nación y apuesto porque esto sea así. En mi discreta opinión todo en cuanto se refiera positivamente a la literatura constituye una esperanza. Diversos círculos han puesto espontáneamente su atención y su mayor disposición para la preservación y promoción de la investigación y la producción literaria. Este debe ser el camino.

    Sin embargo sin entrar a calificar a la sociedad de la cual formo parte, esta atraviesa diversas eventualidades que en igual manera no atribuiré responsabilidades. Parece ser que la mayoría de las personas son ajenas a estos temas académicos. Vemos como nos alejamos paulatinamente de los archivos y de las bibliotecas públicas. En el caso donde resido, -Isla Margarita- las librerías son casi inexistentes, donde existía alguna, ahora se levanta una tienda de expendio de cualquier otra cosa. De manera particular constaté que es costosa la investigación histórica, tanto en moneda, como en los efectos para la sociedad que deja la omisión de esta.

    Los amantes de este oficio están luchando en conservar sus propias fuentes para construcción académica y literariamente. Esto quizás produzca en ellos sensación de agotamiento cuando en la misma medida que los registros y textos históricos son poco estudiados por nuevas generaciones. Abogo porque la atención de nuestros escritores y literarios se dirija a la construcción de textos que nos alimente y que destruyan esa sombra antiacadémica que pretende envolver al espíritu del venezolano. Este propio status quo ha sido tema, la diáspora, los análisis históricos-políticos, entre otros. El internet constituye un elemento de gran importancia para la divulgación de estas construcciones puesto que brinda la ubicación y distribución del conocimiento. Esto nos ha ayudado a mantenernos en contacto con los autores a los cuales no tenemos acceso en librerías físicas, gracias por ello. Este debe ser parte del camino.   +

    23 julio, 2017 a las 8:40 pm #6403

    Muchísimas gracias por sus consejos D. Arturo, siempre son bienvenidos, yo no pierdo la esperanza, aunque lo de joven, como que ya no es para mí,aunque todo es relativo en esjta vida, y aquí me veo en la obligación de colar el chiste de turno: “Van dos amigos y le pregunta uno al otro -¿oye Juan, mi mujer es guapa? Y dice Juan -¿comparándola con quien?.

    Confieso que un día le escribí, invitándole a que viniese a mi pequeño pueblo, rodeado de pinos, con sus perros y por supuesto los amigos que considere, para compartir los paseos diarios por el monte, y convertirlos  en charlas  y cambios de ideas, ya sabe para arreglar el mundo, y de paso echarnos unas risas, pero entiendo su ocupadisima vida, aunque también confieso que esas tardes de paseo, que voy sola con mi perro me imagino discutiendo algún tema con usted, y disfrutando com no del paseo.

    Bueno, a ver si coincido alguna vez con usted, “en el parador de Siguenza, que me parece muy buena idea, lo de que un viernes al mes vaya un escritor, se podía ampliar p.e. al de Cuenca, jaja que me pilla más cerca”, o en cualquier otro sitio, entre tanto sigo leyéndolo, ah y no olvide escribir algún artículo como el del pato, o el del hotel…esos tan ingeniosos y que me sacan hasta alguna lagrimilla de las risas.

    Un abrazo.

    Nicolás Falcón
    Participante

    28 agosto, 2017 a las 3:55 pm #8392

    http://Hola Arturo. Me parece uno de los argumentos mejor construidos que he leído con la temática del escritor. ¡Qué cruda realidad! Sobre todo cuando es el hambre el que toca a tu casa y no hay nada que echarse a la boca. Porque a pesar de leer mucho o muchísimo. De gustarle a uno la literatura hasta el punto de trabajar cada día, escribiendo, —que no es fácil— sobre todo si el hambre prepondera tu vida. No es fácil lidiar con ese lobo que resopla tras la puerta del estudio, o escritorio: sabiendo que cada día te queda menos para ser su comida. Es duro tal y como expones en la carta que, a pesar de trabajar mucho no te garantiza nada; y si no que nos lo cuenten todos esos grandes escritores que se han muerto, literalmente, muertos de hambre. A pesar de que hoy están encumbrados en lo más alto, por ser precisamente unos genios, ahora, eso sí, muertos de hambre entonces. Lo que yo suelo hacer es escribir por el mero placer de escribir; aunque la miseria me aguarda en cada esquina de la ciudad —en este momento, de cualquiera—: de casa, del gobierno, del pueblo (al cual pertenezco), de este país de corruptos, de que se olvide de dónde venimos, de que estemos todos bien calladitos por si… Pero sobre todo escribo, lo primero por mí, por el placer de hacerlo; aún a sabiendas de que sea mediocre y malo. También lo hago por un profesor de literatura al que le debo parte de mi vida, por haber sido un estandarte, una institución en el arte de maestro nacional; como lo ha sido Don Antonio Machado. ¡Y sí, aun así escribo! Me considero en esta vida un mero aprendiz. Eso sí, siempre estoy dispuesto a aprender, al análisis, abierto a otros que hay que escuchar; para tener muchos más puntos de vista, que es como las cosas cobran atractivo y sensatez. En mi humilde opinión, lo de escribir, yo lo veo más como un durísimo oficio, más que un increíble talento. Una carrera de fondo, en la que si te diviertes y la practicas te aporta cada vez más madurez. En cualquier caso me quedo con las palabras de mi profesor, que dijo algo parecido a: «al menos, escribir nos sirve a muchos para descargar cosas que de otra manera no podríamos».

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