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  • María Cueto García
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:07 pm #12647

    Muchas gracias. Envío mi cuento Noche de paz al concurso. Está aquí:

    https://maria979261828.wordpress.com/

    7 enero, 2018 a las 11:07 pm #12648

    Navidad en Macondo: http://laika17.blogspot.es/1515362655/

     

     

    Mara Dres
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:09 pm #12649

    7 enero, 2018 a las 11:09 pm #12650

    Hola a todos, y mucha suerte con el concurso.

    Participo con mi relato Recuerdos de Navidad.

    Recuerdos de Navidad

     

    Loli Albero Gil
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:10 pm #12651

    No he logrado acceder a esta web, porque algo en mi odenador me lo impide.

    Pero el relato está publicado en Facebook. Se titula “AQUELLA NOCHE”.

    ArielCalonge
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:14 pm #12652

    No me sale y por asegurarme vuelvo a copiar enlace a mi relato.

    “Abrir las puertas”

    ABRIR LAS PUERTASElena estaba a escasos 60 metros de su coche, iba sumida en sus pensamientos mientras seguía atenta…

    Publicado por Ariel Calonge en Domingo, 7 de enero de 2018

     

    ABRIR LAS PUERTAS

    Elena estaba a escasos 60 metros de su coche, iba sumida en sus pensamientos mientras seguía atenta a Lúa. Nunca perdía la pista a la perra durante los paseos diarios por el pinar; la dejaba suelta y correr durante toda la caminata, pero siempre a la vista. Por suerte Lúa se portaba bien, y también vigilaba de Elena durante el paseo.

     

    Cuando estaban a escasos 7 metros del coche, Elena activó el botón de la apertura centralizada. Pero en el mismo instante, en el que aún presionaba el botón, las intermitencias parpadeaban y se escuchaba el sonido de la apertura de puertas, fue consciente de que dentro del vehículo había alguien. Como por un impulso reflejo de querer apagar lo que acababa de ver, presionó rápidamente el botón del cierre. Las intermitencias encadenaron su parpadeo con las de apertura y el sonido del cierre de puertas sentenció la orden.

    Todas sus neuronas estaban funcionando al ritmo de los rápidos de un río de montaña en pleno deshielo. Transmitían sensaciones, pensamientos, y estímulos fisiológicos al mismo tiempo.

    Ella misma se decía: Es inútil cerrar, está dentro y puede abrir. ¿Qué quiere? ¿Quién es? ¿Es mi coche? ¿Qué hago? Mierda, me deje el coche abierto. Va a atardecer y no hay a quien pedir ayuda.

    Su cuerpo también le hablaba: preparado para huir, enfrentarse, llorar, cerrar los ojos y desaparecer… Todo sin orden ni coherencia, se repetía en bucle vertiginoso.

     

    Entre el desconcierto y los pocos pasos que acertó a dar para aproximarse más al coche, pudo vislumbrar que se trataba de una niña de unos 7 u 8 años. En ese instante, sin perder de vista el vehículo, miró rápidamente a su alrededor buscando en vano a algún adulto cerca.

    Elena sabía que la niña podía abrir en cualquier momento desde dentro. Pero como si de un arma se tratase, apuntaba al coche con el mando del cierre para evitar en lo más posible que aquella pequeña abriera. Sin saber por qué, tenía pánico a que saliera y pudiese acercarse hasta ella.

    Tras esos primeros segundos de incertidumbre y miedo, y a unos 4 metros del coche, se decidió a preguntarle en voz alta.

     

    – ¿Qué haces ahí? —su boca seca y pastosa por el sobresalto, no ayudaba a disimular cierto temblor en su voz.

     

    La niña le contesto, pero no alcanzó a escuchar lo que decía. Sólo pudo reparar en que su gesto era amable y feliz. Tenía esa expresión del que ha encontrado algo que llevaba tiempo buscando y por fin se topa con ello sin esperarlo. Fue ese gesto el que hizo que se relajase y dejase de apuntar al vehículo. Entonces reparó en localizar a Lúa. Sin problema comprobó que, como siempre que llegaban al coche, estaba a su lado. La acarició recompensado una vez más su obediencia y celo. Pero rápidamente volvió a fijar su atención en la niña.

    Decidió preguntarle de nuevo qué hacía allí, mientras se acercaba un poco más al vehículo y así esta vez poder escuchar la respuesta de la pequeña.

     

    – No lo sé, suponía que tú sabrías por qué estoy encerrada. Te buscaba y te he encontrado.

    – ¿Me buscabas? ¿Por qué tengo que saber yo que haces ahí?  —contestaba rápida y atónitamente— Además no estás encerrada, puedes salir con solo abrir la puerta.

    – No puedo, llevo mucho tiempo intentando salir y no lo consigo.

     

    Elena se estaba poniendo nerviosa y no entendía nada. Pero seguir percibiendo la amabilidad y felicidad en la cara de aquella pequeña, hacía que no se pudiese enfadar con ella. Empezaba incluso a entender que la necesitaba; pero algo seguía dándole miedo, algo que no podía definir y que le impedía abrir las puertas.

     

    – Vamos a ver… ¿Cómo has entrado? ¿Dónde están tus padres?

    – Mis padres en casa creo. Y encerrada llevo mucho tiempo, aún no se contar tanto.

    – En serio, no tiene gracia y me estoy asustando. Dime, ¿qué quieres o qué queréis? ¿Por qué me buscabas? Mira está empezando a atardecer y hace mucho frío. — y además hoy tengo la dichosa cenita; nochebuena.

    – Estoy sola y quiero que tú me dejes salir.

     

    Elena se quedo callada y parada un minuto sopesando lo absurdo y extraño de la situación. Pero no era capaz de abrir aquella puerta, seguía sintiendo un miedo que la paralizaba.

    La niña no apartaba la mirada de ella y seguía manteniendo esa media sonrisa que también dibujaban sus ojos. Sumida en mil pensamientos agolpados, reparaba inconscientemente en la carita de aquella pequeña; le resultaba ciertamente familiar.

     

    – Qué bonito es tu perro.

     

    Aquellas palabras sacaron a Elena de aquel análisis sin salida.

     

    – Gracias. Es perra, se llama Lúa.

    – Yo quiero un perro.

    – También yo quería uno desde pequeña. — Elena sonrío tiernamente— Y por fin lo tengo.

    – ¿A qué no te lo ha traído Papá Noel?

    – Claro que…—antes de terminar la frase se dio cuenta de que hablaba con una niña que seguramente aún creyera en Papá Noel y los Reyes Magos.

    – El Ratoncito Pérez—prosiguió la niña— no existe, se lo escuché decir a mi hermano. Entonces descubrí que Papa Noel y los Reyes tampoco, y como lo sé, “soy mayor”. Por eso nunca me traerán un perro. Y ya no hay regalos ni ilusión en Navidad. —Unas lágrimas se iban descolgando por las mejillas de Elena mientras seguía escuchando atenta—. La Navidad son días de enfados, y de ver a todos serios cuando vamos a casa de los abuelos. Por eso me encerraste. —La pequeña bajo la mirada tristemente—. Pero quería encontrarte, para que me dejes salir. Para que esa ilusión que sigues encerrando conmigo, puedas disfrutarla como tú quieras. A Lúa no la trajo Papá Noel, fuiste tú a buscarla.

     

    Elena cerró los ojos sin poder dejar de llorar; ya sabía de quién era esa cara tan familiar. Sin levantar siquiera la mano, mientras sostenía con fuerza el mando, presionó con decisión el botón de apertura del vehículo. Lentamente abrió los ojos de nuevo; ya no había nadie encerrado.

    Jorge García
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:15 pm #12653

    GENEROSIDAD. Espero os guste. Mucha suerte a todos.

    7 enero, 2018 a las 11:16 pm #12654

    Elisa de Armas
    Participante
    Javier Maroto Ramos
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:18 pm #12656

    Buenas noches, ahí va mi relato “Sin Navidad”

    https://unsoldossolestressoles.blogspot.com.es/2018/01/sin-navidad.html

    Un saludo.

    Javier

    MARIA JESUS LAHUERTA
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:19 pm #12658

    #cuentosdeNavidad ZendaRegalo de NavidadSentado junto a la ventana del salón, oculto tras el visillo, observa la…

    Publicado por María Jesús Lahuerta en Domingo, 7 de enero de 2018

    Celene Benitez
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:20 pm #12659

    Un cuento de Navidad :
    <p style=”text-align: left;”>https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=119841915486138&id=100023809909582</p&gt;

    7 enero, 2018 a las 11:22 pm #12660

    “Animales de Navidad”: http://laika17.blogspot.es/1515363200/

     

     

    7 enero, 2018 a las 11:23 pm #12661

    https://twitter.com/magclaudio/status/950129881970507776

    Una anécdota de mi padre de la navidad, que quise compartir. En épocas donde lo material no abundaba.

    #cuentosdenavidad

     

     

    7 enero, 2018 a las 11:25 pm #12662

    “Navidad en Macondo”: http://laika17.blogspot.es/1515362655/

    Nicolás Falcón
    Participante
    Martin Perez
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:30 pm #12664

    Belén

    Belén..-Veo-Veo..- ¿Qué ves?.-Una cosa..- ¿Qué cosa?.-Maravillosa..- ¿De qué color?.-Amarillo.- ¿Amarillo?, Me…

    Publicado por Martin Perez en Domingo, 7 de enero de 2018

    Tomás Mangione
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:33 pm #12665

    Hola, adjunto el cuento correspondiente.

    Muchas gracias!

    http://murderin221b.blogspot.es/1515364085/

    Paco Pérez Caballero
    Participante

    7 enero, 2018 a las 11:34 pm #12666

    Navidad canónica

    Por Paco Pérez Caballero

    Navidad canónica

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