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  • Rogorn
    Moderador

    13 octubre, 2017 a las 12:14 am #10501

    Que sí, que ya hemos visto todos la escena en ‘El Club de los Poetas Muertos’ donde se demuestra que medir la poesía es un excremento, pero para eso están los foros, para intercambiar impresiones. En temas de novela se hacen siempre muchos “rankings” y clasificaciones, total para que luego (casi siempre) acabe ganando el ‘Quijote’ con ‘100 ADS’ como honroso finalista. ¿Pero, y en poesía? ¿Cuál es la reina de lugar? ¿Puede ser una extremadamente corta de cuatro versos sobre pupilas azules, o hay que considerar más meritorio marcarse un Mio Cid entero? Mencionen, pues sus favoritas, a ser posible en plan Top Ten y mojándose a la hora de querer más a mamá que a papá o viceversa. A ver cómo nos queda.

    13 octubre, 2017 a las 10:14 am #10502

    Una cuestión previa si me lo permites. ¿La medición de poesía en base a tu criterio qué sería?. No es mensurable la poesía, pero si puede ser juzgada apelando a criterios racionales y artísticos. Es una obra humana. No es una creación divina, aunque a veces guarde ciertas semejanzas. Pero tu afirmación tajante de que no puede ser medida es peligrosa, puesto que cuestionas no ya la existencia de un jurado en un certamen de poesía, es que de esa apreciación se deriva la inutilidad misma de un certamen de poesía donde concurren varias obras.
    La poesía si puede ser evaluada. Hasta un jurado debería de serlo. Y para juzgar, que es lo que hacen los jurados, son necesarias unas normas de instrucción del procedimiento, que permitan equiparar en garantías de igualdad de oportunidades a todas las partes en el justo litigio de la competición. Sabes que lo digo por la ausencia de garantías con las que se ha desarrollado el concurso de poesía “El Club de los poetas Vivos”. Hubiese sido de desear aquello de la plica y el sobre cerrado, para poder garantizar que se valora la obra en sí misma y por ella misma, sin los peligrosos adláteres de los nombres propios visibles. En la era digital, a la que tan proclives son en loas determinados seudopoemas autoreferenciales, el método de la plica para el anonimato se hace con dos correos electrónicos, uno con los datos del concursante, otro con la plica.
    Cada vez será más complicado juzgar, que no medir, la poesía. Por una sencilla rázon: La ética y la estética van de la mano. La formas guardan el contenido. Si no hay procedimientos objetivos de juicio, lo juzgado pasa a ser tan relativo como el mismo procedimiento. Casi cualquier cosa podrá ser poesía. Por lo tanto creo que has entrado tu solo en un pantano cenagoso, donde aunque afirmes lo contrario, me temo que hay quienes si que miden poesía y no andan muy lejos. Ante la ausencia de criterios objetivos que partan del presupuesto científico de igualdad en las condiciones observables para cada objeto sometido a estudio, hay quienes si que miden y lo hacen como los sastres, con su metro particular para hacer un traje a medida aunque sea el del emperador que sólo ve el propio sastre. Un auténtico desastre, que apaga todo estrellato.
    Con ese relativismo cultural de que la poesía no puede ser medida, y no digo que lo hagas, estamos dando patente de corso a todo procedimiento por disparatado que sea para hacer valer más un seudopoema antes que otro, ya que ante la imposibilidad metafísica de juzgar lo inefable, tenemos que decantarnos porque sean solo los iniciados en estos misterios los que del modo que deseen puedan ellos medir, sin método ni criterio conocido por el resto de los mortales.
    Como la naturaleza imita al arte, se da la sutil ironía de que el segundo poema premiado del certamen, un twit de amores digitales sin digitación, todo él versa sobre mediciones. En este caso fíjate si no puede ser medido el poema que puede ser hasta comedido en extensión y conceptos. Y en este caso de tantas distancias autoreferenciales a internet, le haría falta un topógrafo para él solito.
    Cuando un pintor pinta un cuadro abstracto y compite o es evaluada su obra, hay todo un mamotreto de texto detrás, una memoria explicativa. Que paradoja más increible sin embargo que cuando esto ocurre entre los letrados, se prescinda de la explicación escrita. No ya del propio autor, que en ocasiones lo tendría harto difícil para dar cuenta de su obra, sino del propio jurado; nada proclive a transmitir sus conocimientos y las razones de sus juicios al resto de los no iniciados. Estamos a tiempo de solucionar esta paradoja que no puede generar vanguardia poética, puesto que sólo está de fondo el clamoroso silencio de Dios. En los juicios los jurados emiten juicios, incluso les llaman fallos.
    Por lo tanto, yo tendré mis preferencias poéticas y otro las suyas. Por mi parte haré un esfuerzo al que me presto gozoso para dar cuenta de las motivaciones profundas de mi gusto. Pero por desgracia, todo es susceptible de mensura cuando no hay mesura. Todo tiene valor y precio.

    Javier Sánchez
    Participante

    15 octubre, 2017 a las 11:50 am #10509

    Es lógico y normal que lo americanos en sus peliculas, le dediquen tan hermoso piropo, a un idioma tan cerrado y nulo en flexivilidad, cosa que no le pasa a otros idiomas. Y es una cabezonería en insistir, que la metrica y la rima no aporta más a una composición poética. Coman entonces ustedes las comidas sin sal, que alguien siempre les dirá qie es muy sano.

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