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  • Zenda
    Moderador

    14 agosto, 2017 a las 1:14 am #7756

    Sigo mirando a los chicos del acantilado. Los conozco bien, como digo. Cada año desde hace muchos, cuando aferro las velas y echo el ancla en este lugar, ellos siguen ahí sin envejecer nunca, en el mirador tallado en la roca. Siempre distintos y siempre idénticos”, escribe Arturo Pérez-Reverte en su columna Patente de corso, que puedes leer en este enlace:

    Los chicos de aquel verano

    ¿Qué opinas?

    Jdelvillar
    Participante

    14 agosto, 2017 a las 8:48 am #7758

    Yo fui también una de esas chicas que se reunía con la pandilla en una roca,  en verano, y se nos pasaban las horas sin darnos cuenta, hasta que la escasez de luz nos indicaba que era hora de volver a casa.

    Yo también hablaba con mis amigas de “nuestras cosillas” mientras mirábamos de soslayo a los chicos, pero lo que más me gustaba era saltar de la roca, no desde muy alto, eso se lo dejaba al audaz del grupo, y volver nadando a la orilla, para, a través de un pasadizo  (la cueva lo llamábamos)  volver al punto de reunión en la misma roca (conocida como “el morro” en aquella epoca) y volver a empezar, así una y otra vez, un día y otro hasta el final del verano.

    Ahora ya la roca ha sido rodeada por un “paseo marítimo” que une, para uso y disfrute de todos, lo que antes sólo podían unir unos pocos a nado. En la actualidad es un agradable paseo, he de reconocerlo, pero ya nunca volverán a verse esos chicos y chicas, de entre doce y quince años, dispuestos a pasar el mejor verano de sus vidas.

    Ander Tuduri
    Participante

    14 agosto, 2017 a las 4:41 pm #7769

    Echar el ancla?. Joseph Conrad te hubiera pasado por la quilla…. Justamente ahora estoy leyendo “El espejo del mar”, y tiene un capítulo dedicado a ello.

    14 agosto, 2017 a las 7:51 pm #7772

    Hasta los doce años mis padres no me pudieron llevar a ver el mar y eso que estaba, está, relativamente cerca. Hoy, bastantes años después, no podría vivir sin él. Le veo desde casa y conjugo su sonrisa y a veces su desprecio fotografiando amaneceres y atardeceres sin descanso. Mis blogs llevan su nombre. Y lo mejor es que jamás caduca que es una forma de permanecer. Un saludo.

    José luis Lopez
    Participante

    14 agosto, 2017 a las 8:55 pm #7773

    Leo con mucha nostalgia su artículo, aquellos veranos llenos de ilusiones y derrochando juventud todo el día,entonces no sabíamos que el tiempo y las obligaciones de la vida apagarían ese entusiasmo.

    Por suerte en uno de esos veranos conocí a una maravillosa chica con la que llevo casado casi 30 años, ahora como Ud. miro con cierta envidia las pandillas que van y vienen cada verano y aunque hay cosas que no cambian, creo que la inocencia que relata en su artículo y esas miradas furtivas,esos primeros coqueteos con el amor, se van cambiando por algún que otro watsapp .

     

    antonio montes
    Participante

    15 agosto, 2017 a las 3:53 pm #7785

    Hola por fin he podido, hacerte llegar mi mas enhorabuena, mi querido y apreciado Arturo,

    soy un nefasto con esto de la informática, y también en la escritura como podrás observar,

    desde aquí te envío un cariñoso saludo, y que dios o a quien corresponda , te siga dando fuerzas

    para que te pueda seguir leyendo , un abrazo

    16 agosto, 2017 a las 10:59 am #7806

    Buenos días:

    El artículo… excelente, como habitualmente nos tiene acostumbrados don Arturo.
    Creo que tiene un par de errores: “con las piernas colgado” debería ser “con las piernas colgando” y  “Y todos asentimos: el financiero, el contable, al abogado,..”  debería ser “el abogado,”.

    Un cordial saludo.

    roberto marcos nadaud
    Participante

    18 agosto, 2017 a las 10:46 pm #7851

    Zenda escribió el 14 Agosto, 2017 a las 1:14 am:

    “<span style=”color: #070707; font-family: ‘Noto Serif’, serif; font-size: 18px;”>Sigo mirando a los chicos del acantilado. Los conozco bien, como digo. Cada año desde hace muchos, cuando aferro las velas y echo el ancla en este lugar, ellos siguen ahí sin envejecer nunca, en el mirador tallado en la roca. Siempre distintos y siempre idénticos”, escribe Arturo Pérez-Reverte en su columna Patente de corso, que puedes leer en este enlace:</span>

    Los chicos de aquel verano

    <iframe class=”wp-embedded-content” title=”“Los chicos de aquel verano” — Zenda” src=”https://www.zendalibros.com/los-chicos-aquel-verano/embed/#?secret=ubIuntXws7″ width=”500″ height=”422″ frameborder=”0″ marginwidth=”0″ marginheight=”0″ scrolling=”no” sandbox=”allow-scripts” data-secret=”ubIuntXws7″></iframe> ¿Qué opinas?

     

     

     

     

    Arturo: la voz amiga de siempre. Gracias.

    Raquel Jiménez
    Participante

    21 agosto, 2017 a las 10:53 am #7920

    Es bueno volver de cuando en cuando a la juventud y cubrirla con bellas palabras como estas

    Gracias

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