Acceder a la web de Zenda XLSemanal
  • Zenda
    Moderador

    12 Mayo, 2017 a las 8:16 am #3627

    ¿Qué recuerdas de una buena novela? Javier Marías responde: “Lo que queda en la memoria es justamente aquello que más de un crítico consideraría prescindible o aleatorio: la atmósfera, la caracterización de los tipos, el diálogo rápido y cortante y tan a menudo inútil, el adjetivo insólito o bien de una precisión heladora, el detalle.”. En este artículo, publicado en Literatura y fantasma, recalca que “Lo importante de una novela es su discurrir, no su fin ni tampoco lo que conduce en línea recta hasta ese fin”.

    Puedes leerlo completo en este enlace:

    Las patas del perro

    ¿Estáis de acuerdo?

    Pedro Martin
    Participante

    14 Mayo, 2017 a las 10:52 am #3643

    Señor Marías,

    Celebro su artículo, me resulta realmente tranquilizador. Cuántas veces no se encuentra uno frustrado, por haber olvidado en breve espacio de tiempo, de lo teóricamente sustancial de una obra.

    Ciertamente, suelen quedar marcadas esa atmósfera, esa frase, esa situación… que aparentemente irrelevantes, son las que nos emocionan y dan sentido al conjunto.

    No sé si habré logrado expresar la idea correctamente. No puedo estár mas de acuerdo con sus palabras.

    Saludos desde Zenda.

     

    13 Junio, 2017 a las 12:24 pm #4746

    Sí, estoy totalmente de acuerdo con las reflexiones de este estupendo artículo. Hace tiempo que esperaba leer algo así.

    Ese concepto de la narrativa, tan empobrecedor, subestima al lector y le hace un flaco favor a nuestra literatura.

    Este vicio de los críticos, esta suerte de malformación profesional, se contagió al sector editorial, a los talleres de narrativa y a los programas de fomento a la lectura, ya todos pendientes del clavo, obviando los estertores de las patas, lupa en ristre tras las pistas. Supongo que la “culpa” no es solo del género policíaco ni de Chejov, también Hollywood debe de tener algo que ver.

    Me resulta bastante paradógico, además, el desprecio a las ideas del que se hace gala (las ideas en sí mismas no valen nada, las ideas no tienen dueño, etc.) cuando, a la postre, el interés que suscita una historia parece reducirse a la trama, al argumento, en definitiva, a esa escaleta del proyecto a la que luego sí se agarrarán como a un clavo ardiendo…

    El proceso creativo, por suerte, es demasiado misterioso y azaroso como para pretender amaestrarlo así.

    Muchas gracias por su artículo.

     

     

Debes estar registrado para responder a este debate.