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  • Rogorn
    Moderador

    22 septiembre, 2017 a las 5:21 pm #8494

    Escribir un soneto no es tan fácil como pudiera parecer. Seguro que a muchos se lo mandaron en el colegio, y seguro que a muchos les salió una cosa cantarina y semiparódica, con tanta rima consonante tan contundente y tanta métrica tan regular y obligatoria. Incluso los propios clásicos ya se burlaron del propio formato en su momento. Por ejemplo, el mismísimo Félix Lope de Vega:

    Un soneto me manda hacer Violante,
    que en mi vida me he visto en tal aprieto;
    catorce versos dicen que es soneto;
    burla burlando van los tres delante.

    Yo pensé que no hallara consonante,
    y estoy a la mitad de otro cuarteto;
    mas si me veo en el primer terceto,
    no hay cosa en los cuartetos que me espante.

    Por el primer terceto voy entrando,
    y parece que entré con pie derecho,
    pues fin con este verso le voy dando.

    Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
    que voy los trece versos acabando;
    contad si son catorce, y está hecho.

    Francisco de Quevedo explotó su potencial cómico:

    Érase un hombre a una nariz pegado,
    érase una nariz superlativa,
    érase una nariz sayón y escriba,
    érase un peje espada muy barbado.

    Érase un reloj de sol mal encarado,
    érase una alquitara pensativa,
    érase un elefante boca arriba,
    era Ovidio Nasón más narizado.

    Érase un espolón de una galera,
    érase una pirámide de Egito,
    las doce Tribus de narices era.

    Érase un naricísimo infinito,
    muchísimo nariz, nariz tan fiera
    que en la cara de Anás fuera delito.

    Pero bien usado, también puede sacar a la luz los sentimientos más intensos. De nuevo Lope:

    Desmayarse, atreverse, estar furioso,
    áspero, tierno, liberal, esquivo,
    alentado, mortal, difunto, vivo,
    leal, traidor, cobarde y animoso.

    No hallar fuera del bien centro y reposo,
    mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
    enojado, valiente, fugitivo,
    satisfecho, ofendido, receloso.

    Huir el rostro al claro desengaño,
    beber veneno por licor süave,
    olvidar el provecho, amar el daño;

    creer que un cielo en un infierno cabe,
    dar la vida y el alma a un desengaño;
    esto es amor, quien lo probó lo sabe.

    Y de nuevo Quevedo:

    Miré los muros de la patria mía,
    si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
    de la carrera de la edad cansados
    por quien caduca ya su valentía.

    Salime al campo: vi que el sol bebía
    los arroyos del hielo desatados,
    y del monte quejosos los ganados
    que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa: vi que amancillada
    de anciana habitación era despojos,
    mi báculo más corvo y menos fuerte.

    Vencida de la edad sentí mi espada,
    y no hallé cosa en que poner los ojos
    que no fuese recuerdo de la muerte.

    En fin, que se invita a la concurrencia a añadir sus propias composiciones. Ya saben las reglas: 14 versos, cada uno de 11 sílabas, distribuidos en dos cuartetos seguidos que riman entre sí (por ejemplo ABBA ABBA) seguidos de dos tercetos que riman entre sí (por ejemplo CDE CDE), con rima consonante. Pondremos algunos ejemplos clásicos más aquí debajo, pero si alguien tiene mucha urgencia por copiar alguno más, que al menos lo haga añadiendo uno suyo también, por lo menos.

    Juan de Tassis, conde de Villamediana:

    Es la mujer un mar todo fortuna,
    una mudable vela a todo viento:
    es cometa de fácil movimiento,
    sol en el rostro y en el alma luna.

    Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
    breve descanso e inmortal tormento,
    ligera más que el mismo pensamiento,
    y de sufrir pesada e importuna.

    Es más que un áspid arrogante y fiera;
    a su gusto, de cera derretida,
    y al ajeno, más dura que la palma;

    es cobre dentro y oro por de fuera,
    y es un dulce veneno de la vida
    que nos mata sangrándonos el alma.

    Blas de Otero, que no todo ha de ser Siglo de Oro:

    Besas como si fueses a comerme.
    Besas besos de mar, a dentelladas.
    Las manos en mis sienes y abismadas
    nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,

    me declaro vencido, si vencerme
    es ver en ti mis manos maniatadas.
    Besas besos de Dios. A bocanadas
    bebes mi vida. Sorbes. Sin dolerme,

    tiras de mi raíz, subes mi muerte
    a flor de labio, y luego, mimadora,
    la brizas y la rozas con tu beso.

    Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
    bastara un beso, un beso que se llora
    después, porque, ¡oh, por qué!, no basta eso.

    La colombiana Dora Castellanos:

    Hay algo en ti que nunca he conquistado;
    vana sombra que no me pertenece,
    algo que me conturba y me estremece:
    flor de amor que jamás he deshojado.

    Es algo indefinible, atormentado;
    noche que no se acaba ni amanece;
    cual sórdido cilicio permanece
    entre la carne viva, soterrado.

    Algo entre la locura y el espanto.
    Grito que va a llegar y nunca llega,
    cercano al resplandor, próximo al llanto.

    ¡Oh trágico dolor de herida ciega!
    Amor por quien suspiro y me levanto,
    hay algo en ti que nunca se me entrega.

    Miguel Hernández:

    Por una senda van los hortelanos,
    que es la sagrada hora del regreso,
    con la sangre injuriada por el peso
    de inviernos, primaveras y veranos.

    Vienen de los esfuerzos sobrehumanos
    y van a la canción, y van al beso,
    y van dejando por el aire impreso
    un olor de herramientas y de manos.

    Por otra senda yo, por otra senda
    que no conduce al beso aunque es la hora,
    sino que merodea sin destino.

    Bajo su frente trágica y tremenda,
    un toro solo en la ribera llora
    olvidando que es toro y masculino.

    Guillermo también sabe de esto:

    Shall I compare thee to a summer’s day?
    Thou art more lovely and more temperate.
    Rough winds do shake the darling buds of May,
    And summer’s lease hath all too short a date.

    Sometime too hot the eye of heaven shines,
    And often is his gold complexion dimmed;
    And every fair from fair sometime declines,
    By chance, or nature’s changing course, untrimmed;

    But thy eternal summer shall not fade,
    Nor lose possession of that fair thou ow’st,
    Nor shall death brag thou wand’rest in his shade,

    When in eternal lines to Time thou grow’st.
    So long as men can breathe, or eyes can see,
    So long lives this, and this gives life to thee.

    Bueno, pues eso. Llamen a las musas.

    Zenda
    Moderador

    24 septiembre, 2017 a las 9:07 am #8507

    Soneto XXIII
    Garcilaso de la Vega

    En tanto que de rosa y azucena
    se muestra la color en vuestro gesto,
    y que vuestro mirar ardiente, honesto,
    enciende al corazón y lo refrena;

    y en tanto que el cabello, que en la vena
    del oro se escogió, con vuelo presto,
    por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
    el viento mueve, esparce y desordena:

    coged de vuestra alegre primavera
    el dulce fruto, antes que el tiempo airado
    cubra de nieve la hermosa cumbre;

    marchitará la rosa el viento helado.
    Todo lo mudará la edad ligera
    por no hacer mudanza en su costumbre.

    ______

    Colgado por Miguel Munárriz en Zenda, en https://www.zendalibros.com/carpe-diem/

    27 septiembre, 2017 a las 11:13 am #8611

    Inspirado en Lope de Vega, con todo el respeto y salvando las distancias, hice este soneto:

    De la poesía soy aficionado,
    a la hora de escribir es todo un reto,
    y de todas sus formas el soneto
    es el arte que más me ha interesado.

    Catorce versos, ritmo acompasado,
    enlazando cuarteto tras cuarteto,
    sin salirse de un tema concreto
    y un terceto tras otro encadenado.

    Once sílabas por verso hay que poner
    para que esa música pueda surgir,
    mas hay algo más que tiene que tener

    para lograr a un corazón seducir,
    aquel que escribe se debe desprender
    del pudor que tanto impide transmitir.

    Antonio J. Rodríguez Berjillos (2017)

    Javier Lozano
    Participante

    11 octubre, 2017 a las 2:24 pm #10471

    I

    En su grave rincón, los jugadores
    rigen las lentas piezas. El tablero
    los demora hasta el alba en su severo
    ámbito en que se odian dos colores.

    Adentro irradian mágicos rigores
    las formas: torre homérica, ligero
    caballo, armada reina, rey postrero,
    oblicuo alfil y peones agresores.

    Cuando los jugadores se hayan ido,
    cuando el tiempo los haya consumido,
    ciertamente no habrá cesado el rito.

    En el Oriente se encendió esta guerra
    cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
    Como el otro, este juego es infinito.

    II

    Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
    reina, torre directa y peón ladino
    sobre lo negro y blanco del camino
    buscan y libran su batalla armada.

    No saben que la mano señalada
    del jugador gobierna su destino,
    no saben que un rigor adamantino
    sujeta su albedrío y su jornada.

    También el jugador es prisionero
    (la sentencia es de Omar) de otro tablero
    de negras noches y de blancos días.

    Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
    ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
    de polvo y tiempo y sueño y agonías?

    Ajedrez. Jorge Luis Borges.

    Jesús Carretero Ajo0
    Participante

    12 octubre, 2017 a las 6:51 pm #10497

    GÜIJA DEL DICTADOR

    En vida lo fui todo, mas ahora
    que yazgo en una innoble sepultura
    soy solo un mal recuerdo de tortura,
    de muerte y destrucción, dolor que mora,

    según cuenta una historia vil, traidora,
    en la memoria terca y sin fractura
    de un pueblo que me pasa la factura
    de exilios y exterminios, cuando otrora

    salvaba patrias y era poderoso,
    un gobernante audaz, de espada enhiesta,
    a cuyos pies quedaba prosternada

    la gente que asumía mi ambicioso
    proyecto de limpieza y paz impuesta.
    ¡Ahora se me insulta y no soy nada!

    Jesús Carretero Ajo0
    Participante

    12 octubre, 2017 a las 6:56 pm #10498

    ¡QUE ME QUITEN LO BAILAO!

    Ya voy por los sesenta y nada tengo.
    Desposeído estoy de toda pieza
    dental, un campo yermo es mi cabeza
    y, a veces, el esfínter no retengo.

    En equilibrio apenas me mantengo,
    voy dando tumbos, tanta es mi torpeza,
    y respirar es toda una proeza;
    mas una idea firme sí sostengo:

    Ya nadie me arrebata lo vivido,
    ni el cáncer ni el alzhéimer ni la muerte,
    y aún puedo ofrecerle poesía,

    mezclando amores, risas, colorido,
    al tiempo que me queda y si no hay suerte
    me iré cantando un himno a la alegría.

    Jesús Carretero Ajo0
    Participante

    12 octubre, 2017 a las 7:02 pm #10499

    SIN FRONTERAS

    Miradas que no atisban sus narices
    ni plantan en su ombligo la bandera
    -nacieron por azar en cuna huera-,
    no quieren ya seguir la directrices

    que ordenan atavismos con barnices
    vetustos de una patria que es quimera,
    falacia interesada y pendenciera
    de fácticos poderes sin matices

    que piensan como extintos mastodontes.
    Del mundo, ciudadanos ya prorrumpen
    a gritos contra el muro aborrecido.

    Abogan por ampliar los horizontes
    rompiendo las fronteras que interrumpen
    la mezcla, la riqueza, el colorido.

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