• 10 agosto, 2020 a las 2:26 am #38967

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Buenas noches. Gracias por la iniciativa. Saludos a todos los participantes.

    https://www.facebook.com/notes/ridley-caballero/hilos/1322307724795652/

    Andrea Triana
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 5:02 am #38969

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Hola a todxs les comparto mi historia de viajes en mi blog personal, saludos desde Colombia, desde donde envie mi texto el dia 9 de agosto a las 9pm

    https://algunaandreadeluniverso.blogspot.com/2020/08/el-girasol-no-se-exactamente-que-hace.html

    Miriam Gomez
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 5:47 am #38970

    Miriam Gomez el 8 de agosto, 2020 a las 08:13

     

    Hola presento mi historia de viajes para participar en el concurso en Facebook.   https://www.facebook.com/?sk=nf

    Gracias

    HISTORIAS DE VIAJES

    Era una noche de verano, los tacos altos correteaban por los pasillos  del Hotel España, un murmullo constante que hacía varios días  escuchábamos a la misma hora , entrabas en la habitación donde se alojaban otras amigas  del viaje,  te sentabas en un sillón,  sobre un soutien  que no advertías, lo  buscaban durante horas, mientras te pintabas las uñas, y al levantarte  escuchabas que decían ….. Eres tonta o qué?

    Almorzamos en un tablao había  concierto,  guitarristas , canto y baile, que hermosura todo lo vivido.  Paseábamos por veredas anchas,  probábamos ricos jamones, paellas, tapas,  deliciosos postres y   helados.

    Luego en  la playa,   reíamos, conversábamos, con  muchos jóvenes extranjeros, que también disfrutaban  sus vacaciones en Cartagena, llenándonos  de energía el cuerpo y de luz el alma.

    El agua nítida, transparente,  invitaba a descubrir  la maravillosa naturaleza, colmada de  corales, peces exóticos, raros caracoles, los que luego aguas adentro se ocultaban en el mar.

    Mirando las fotos, detrás de la ventana, reviviendo   momentos que pasamos hace tan poco tiempo pero  a la vez hace tanto tiempo. El flagelo  de la pandemia nos  arrebata la alegría, nos enfrenta al sufrimiento, semejante  a una obra de terror, a una película de ciencia ficción, no hay  tranquilidad en la gente, hay miedo, desconcierto, aflicción…

    Salí a juntar  caracoles, piedritas, mientras   lejos volaban intrépidas   gaviotas, danzando sin cesar

    Inadvertida, lentes de sol, barbijo,   caminaba y en sentido contrario se acercaba  un joven con una ancha  bermudas bicolor, barbijo, y gorra roja,   su torso  atlético, semidesnudo, cobrizo, brillante, resaltaba  los ojos gatunos del rey moro caminante. Extasiada con su  fogosidad “cartaginense”  sentí correr por mi piel una sensación divina que  solo cupido regiría…

    Varias semanas después, un cálido atardecer,   casualmente  a dos metros de distancia,   el rey moro me observaba, nerviosamente sonreí, el barbijo mis labios ocultaba,  nuestras miradas  encontradas dijeron todo,   y a la vez no dijeron  nada…  Sentada en un cantero, cerré los ojos,  desembarqué  en la playa Cala Cortina, soñé una  historia, cual novela murciana .

    ……..“Amor imposible de adolescentes enamorados, amor en vano de corazones aislados, inocencia pura con sueños de hadas, el príncipe llega, ellos se aman. Así se juntan, así se  abrazan, desde lejos se ven desplazarse descalzos, desde lejos se ven tenues pisadas que una tras otra unidas se marcan en la arenosa playa. Solos se besan, se quieren, solos se quieren ,  se aman………….

    Cuando desperté,  estaba sentada en ese  lugar mágico,   que colmaba mi corazón de alegría, de emoción. En ese  rinconcito de Cartagena  encontré el rey moro  quedando en mi retina la mirada tierna   de sus  ojos claros. …

    Recuerdo la calle dormida,  el cielo azul despejado, mi corazón estaba partido,  él  se había ido de mi  lado, el tiempo jugó iracundo, el tiempo jugó inhumano, era el mes de julio, aún pululaba alrededor el perfume suave de los azahares blancos----

    Con los   ojos brillando,  lágrimas por mi rostro rodando, sentí deseos de gritar,  llamarlo, era tarde, era  en vano,

    Desde un balcón bajo se escuchaban  las coplas entonadas por  un cantante gitano, ahí estuve mucho tiempo meditando…..

    Hola presento mi historia de viajes para participar en el concurso en Facebook.   https://www.facebook.com/?sk=nf

    Gracias

    HISTORIAS DE VIAJES

    Era una noche de verano, los tacos altos correteaban por los pasillos  del Hotel España, un murmullo constante que hacía varios días  escuchábamos a la misma hora , entrabas en la habitación donde se alojaban otras amigas  del viaje,  te sentabas en un sillón,  sobre un soutien  que no advertías, lo  buscaban durante horas, mientras te pintabas las uñas, y al levantarte  escuchabas que decían ….. Eres tonta o qué?

    Almorzamos en un tablao había  concierto,  guitarristas , canto y baile, que hermosura todo lo vivido.  Paseábamos por veredas anchas,  probábamos ricos jamones, paellas, tapas,  deliciosos postres y   helados.

    Luego en  la playa,   reíamos, conversábamos, con  muchos jóvenes extranjeros, que también disfrutaban  sus vacaciones en Cartagena, llenándonos  de energía el cuerpo y de luz el alma.

    El agua nítida, transparente,  invitaba a descubrir  la maravillosa naturaleza, colmada de  corales, peces exóticos, raros caracoles, los que luego aguas adentro se ocultaban en el mar.

    Mirando las fotos, detrás de la ventana, reviviendo   momentos que pasamos hace tan poco tiempo pero  a la vez hace tanto tiempo. El flagelo  de la pandemia nos  arrebata la alegría, nos enfrenta al sufrimiento, semejante  a una obra de terror, a una película de ciencia ficción, no hay  tranquilidad en la gente, hay miedo, desconcierto, aflicción…

    Salí a juntar  caracoles, piedritas, mientras   lejos volaban intrépidas   gaviotas, danzando sin cesar

    Inadvertida, lentes de sol, barbijo,   caminaba y en sentido contrario se acercaba  un joven con una ancha  bermudas bicolor, barbijo, y gorra roja,   su torso  atlético, semidesnudo, cobrizo, brillante, resaltaba  los ojos gatunos del rey moro caminante. Extasiada con su  fogosidad “cartaginense”  sentí correr por mi piel una sensación divina que  solo cupido regiría…

    Varias semanas después, un cálido atardecer,   casualmente  a dos metros de distancia,   el rey moro me observaba, nerviosamente sonreí, el barbijo mis labios ocultaba,  nuestras miradas  encontradas dijeron todo,   y a la vez no dijeron  nada…  Sentada en un cantero, cerré los ojos,  desembarqué  en la playa Cala Cortina, soñé una  historia, cual novela murciana .

    ……..“Amor imposible de adolescentes enamorados, amor en vano de corazones aislados, inocencia pura con sueños de hadas, el príncipe llega, ellos se aman. Así se juntan, así se  abrazan, desde lejos se ven desplazarse descalzos, desde lejos se ven tenues pisadas que una tras otra unidas se marcan en la arenosa playa. Solos se besan, se quieren, solos se quieren ,  se aman………….

    Cuando desperté,  estaba sentada en ese  lugar mágico,   que colmaba mi corazón de alegría, de emoción. En ese  rinconcito de Cartagena  encontré el rey moro  quedando en mi retina la mirada tierna   de sus  ojos claros. …

    Recuerdo la calle dormida,  el cielo azul despejado, mi corazón estaba partido,  él  se había ido de mi  lado, el tiempo jugó iracundo, el tiempo jugó inhumano, era el mes de julio, aún pululaba alrededor el perfume suave de los azahares blancos----

    Con los   ojos brillando,  lágrimas por mi rostro rodando, sentí deseos de gritar,  llamarlo, era tarde, era  en vano,

    Desde un balcón bajo se escuchaban  las coplas entonadas por  un cantante gitano, ahí estuve mucho tiempo meditando…

    10 agosto, 2020 a las 6:08 am #38971

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    https://www.blogger.com/blog/posts/6293753397729240529

    Espero que les guste mi relato...

    10 agosto, 2020 a las 6:49 am #38972

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    https://1000relatosperdidos.blogspot.com/2020/08/barcelona.html

    Pablo Nanjarí Salvo
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 7:36 am #38973

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Historia de Pablo Nanjarí Salvo

     

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10223958206043349&id=1243373015

    Paky Molano García
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 11:05 am #39028

    Buenos días:

     

    Envié mi historia el domingo 9 de agosto a las 01.45 y no encuentro mi número de participante.Dejo mi direccion wed de nuevo https://www.facebook.com/profile.php?id=100005656395365.

     

    Gracias y saludos.

     

     

    Tatiana Beca Osborne
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 2:47 pm #39030

    Zenda el 13 de julio, 2020 a las 11:04

    ¡Viaja, escribe y participa! Viaja por el interior. Viaja por nuestras costas. Vive aventuras en nuestras islas. Haz rutas a pie, en bicicleta, en coche. Y luego cuéntanos una historia de viajes, ambientada este verano, y participa en el nuevo concurso patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios. Puedes participar desde este lunes, 13 de julio, hasta el 9 de agosto.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El autor de la mejor historia ganará un premio de 2.000 euros. El finalista, un premio de 1.000 euros. .

    1) Para poder participar en la promoción es necesario escribir en Internet una historia de viajes ambientada en este verano. Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Puedes participar del lunes 13 de julio de 2020 a las 12:00, al domingo 9 de agosto de 2020 a las 23:59. El miércoles 12 de agosto publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 14 de agosto de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá el ganador y el finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Historiasdeviajes en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Llevo varios días intentando copiar el enlace de Facebook aquí y no hay manera. Así que copio directamente el relato.

    Gracias.

    Tatiana.

    La desaparición de Arnaldo Guevara

    Del diario de Rosaura Guevara.

    Cuenca, Ecuador. 11 de agosto 2018.
     
    Llevo tres días en esta ciudad. Me alojo en el mismo hotel donde lo hiciera mi hermano Arnaldo hace dos meses. Aquí pasó la noche del 5 al 6 de junio. El recepcionista, al enseñarle su foto, lo reconoció en seguida y movió las demás reservas para darme la misma habitación que a él, la cual registré entera nada más entrar sin encontrar ninguna pista. No sé muy bien qué esperaba hallar. He recorrido la ciudad estos días mostrando la foto de Arnaldo a los cuencanos y también a los viajeros. Los pocos que lo recuerdan, un camarero y la cajera del supermercado, no han aportado nada que pueda ayudarme a saber de su paradero. Hablé con mi hermano por última vez el 5 de junio a eso de las nueve de la noche, me dijo que quería descansar pues salía temprano de viaje. No sé cómo viajaba. Podría haber tomado el autobús, alquilado un coche o hecho autostop. Viajar a dedo es algo muy común entre los mochileros y es la opción que considero más probable, puesto que en ninguna de las empresas de alquiler de coches consta su nombre, ni nadie en la estación de autobuses lo recuerda por allí durante ese día. Mañana saldré en dirección a la capital, haciendo paradas en los lugares que intuyo mi hermano hubiera estado interesado en visitar.
     
    Riobamba, Ecuador. 14 de agosto de 2018.
     
    Desde mi partida de Cuenca he intentado seguir el rastro de Arnaldo por varias ciudades. En Riobamba contactó con un viejo amigo del colegio que ahora estudia en la Escuela Superior Politécnica del Chimborazo y se alojó en la casa de este. No di con él por casualidad. Este chico, Miguel, se enteró por sus padres de que mi hermano llevaba dos meses desaparecido y se comunicó con mi familia. Me reuní con él y me contó las intenciones de Arnaldo de continuar su viaje hacía Ambato donde, al parecer, iba a reunirse con otra viajera que habría conocido en Huaraz, Perú. No supo decirme el nombre de aquella chica, solo que era española y que creía que también viajaba sola. Miguel recuerda que Arnaldo le comentó que, junto a ella, irían a visitar el Cotopaxi. Según me cuenta, mi hermano dejó Riobamba el 10 de junio.
     
    Ambato, Ecuador, 17 de agosto 2018.
     
    Dos días en esta ciudad. Ni rastro de la pareja. Parto para el parque nacional del Cotopaxi.
     
    Cotopaxi, Ecuador, 20 de agosto de 2018.
     
    He pasado varios días visitando algunas ciudades en mi trayecto desde Ambato hasta aquí en busca de mi hermano y su acompañante. Nadie los ha visto hasta que, por fin, he llegado al Cotopaxi. El paisaje me resulta casi marciano. Tierra roja salpicada de enormes rocas que han sido escupidas por el imponente volcán. Del rojo se pasa al gris y todo contrasta con la blancura que rodea la boca del Cotopaxi y el verde que colorea las montañas, llanuras y valles colindantes. Hace frio, pero es un frio tropical. He preguntado en todos los hostales de la zona. Finalmente en la Hacienda La Ciénega, la recepcionista cree recordarlos. No consta ninguna habitación a nombre de ningún Arnaldo. Se trata, desde luego, de un hotel muy lujoso para unos mochileros y, conociendo a mi hermano, me cuesta imaginarlo pagando cien dólares por una habitación en una hacienda del siglo XVI. Es un lugar romántico, en el sentido alemán de la palabra, con unos preciosos jardines y una decadente geometría colonial. Desconchones y privilegio conviviendo en un mismo edificio contaminado del misterio andino. Quizá la habitación estuviera a nombre de esa española. La recepcionista está buscando reservas a nombre de mujeres españolas a partir del 10 de junio y mientras, he llamado a la policía para comprobar si alguien ha denunciado la desaparición por la zona de alguna chica con esta nacionalidad. Me volverán a llamar en unas horas. Espero sentada escribiendo en el restaurante y pido un café.
     
    Hay una chica, según me informa la policía, Brianda Pérez Luna, cuya desaparición se denunció hace un mes. Coincide con el nombre de una reserva en la Hacienda del 11 al 13 de junio.
     
    Cotopaxi, Ecuador. 21 de agosto de 2018.
     
    Anoche comuniqué a mis padres los avances en la búsqueda de Arnaldo. Están muy esperanzados aunque la realidad es que no sé nada sobre su paradero. La policía está de acuerdo conmigo en que debieron partir juntos hacía Quito. Mi hermano tiene muchos amigos en esta ciudad y he vuelto a llamar a todos. He encontrado una posible pista. La madre de Hugo tomó un recado para su hijo, que después olvidó mencionarle. Al parecer un tal Armando llamó diciendo que llegaba a Quito al día siguiente y que quería reunirse con él. No recuerda el día exacto de la llamada, pero asegura que fue a mediados de junio. Tengo la certeza de que ese tal Armando era, en realidad, mi hermano Arnaldo. Y si llamó a Hugo para comunicarle que llegaba al día siguiente, ¿cómo no lo llamó para decirle que ya estaba allí? La única respuesta posible es que nunca llegó a la capital. Nunca llegaron, de lo contrario los habrían encontrado ya. Se habrían puesto en contacto con alguien. El rastro de Arnaldo se diluye de nuevo. Mi hermano y su compañera de viaje están en algún lugar del camino entre el Cotopaxi y Quito. Es un trayecto de apenas dos horas en coche. Saldré ahora mismo y buscaré en cada poblado, granja, parque, mercado, montaña y río que haya en el camino.
     
    En algún lugar del camino entre el Cotopaxi y Quito. 21 de agosto de 2018.
     
    6:10 p.m.  Me he detenido tras una hora conduciendo por estos caminos que culebrean entre las viejas montañas. Estoy cansada, mi cabeza empieza a sentir los efectos de las curvas y del soroche. Estacioné mi coche a la entrada de un poblado que no debe tener más de siete u ocho casas, situado sobre el cráter de un volcán inactivo. A pesar de estar el sol muy bajo y la luna ya visible, la aldea está iluminada por una intensa y extraña claridad. Voy a tratar de encontrar un lugar donde pasar la noche y cuando amanezca continuaré mi búsqueda.
     
    7:45 p.m. Nada más adentrarme en el poblado, noté una pesada bruma que se movía entre las pequeñas casas. Me topé con unos vecinos que me han dado de cenar pero no hay donde alojarse así que dormiré en el coche. He quedado en llevarles la foto de mi hermano por la mañana por si lo hubieran visto por la zona.
     
    En algún lugar entre el Cotopaxi y Quito. 22 de agosto 2018.
    00.15 a.m. Pasan las horas y la oscuridad no termina de llegar, es como si el día se hubiese detenido en el atardecer y, aún siendo media noche, una inquietante fosforescencia se ha instalado en el cráter como en un eterno ocaso. Es un fenómeno desconocido para mí.
     
    02:00 a.m. No consigo conciliar el sueño pues la claridad persiste. Salgo a pasear.
     
    3:30 a.m. Aquí nadie parece dormir. Ni los animales. Me acerqué a hablar con un granjero que alimentaba a sus gallinas. Tenía un rostro triste y la piel del color de la ceniza. Dice que aquí nadie duerme. Nunca. Que tampoco nadie muere ni envejece. Debe haber perdido la cabeza. Los efectos del soroche y el té de coca. He estado charlando también con la señora que me invitó a cenar. Cuenta que los primeros pobladores del cráter se asentaron aquí hace quinientos años para cultivar estas tierras tan fértiles formadas a partir de la lava del volcán. Cuando le he preguntado si ella descendía de esos pobladores, ha afirmado de manera contundente que no, que ella es, de hecho, uno de aquellos primeros habitantes y que lleva quinientos años aquí viviendo, labrando la misma tierra desde hace cinco siglos con sus propias manos. No he querido contradecirla. Debe tener secuelas devastadoras para el cerebro vivir en un sitio como este. La altura, la claridad que no les deja conciliar el sueño. Todos parecen haber perdido el sentido de la realidad. Le he enseñado la foto de Arnaldo y dice que lo recuerda muy bien y a una muchacha que caminaba junto a él. No sabe cuándo llegaron y dice que no los vio partir. Siento un vacío en sus palabras e intuyo algo oculto tras ellas. Me esconde algo. Es difícil de adivinar, la niebla es muy espesa y oprime mi entendimiento. No consigo deducir la edad de la campesina, lo mismo me ocurre con el granjero. Podrían tener cuarenta años o setenta. Quizá tienen quinientos como afirma mi testigo. Ya no estoy segura de nada.
     
    6:30 a.m. Me he levantado en el coche. No recordaba cómo llegué a este lugar. Tuve que releer las páginas de mi diario. Se me está desdibujando en la mente la imagen de mi hermano. Tampoco recordaba su nombre. Arnaldo. Pero aún conservo su foto y este diario.
    Siento un profundo malestar y un gran desasosiego. Presiento que algo le pasó aquí a mi hermano y a Brianda. Los habitantes de este inquietante poblado deben saber lo que ocurrió pero, por algún motivo callan. Eso me preocupa. El cráter es sobrecogedor y sus pobladores me provocan escalofríos. Todo esto me hace estremecer. De miedo, de cansancio, de dudas. Salgo a buscar a la señora que anoche me dijo que vio a mi hermano.
     
    11:40 a.m. Acabo de volver al coche y este lugar parece estar sujeto a sus propias leyes naturales. La tierra tiembla bajo mis pies, el mareo persiste, esa luz descuartizada no se va nunca y día y noche parecen lo mismo. Sus habitantes parecen deprimidos, huecos, como el cráter, sin alma o con almas muertas. Es como si el volcán se las hubiera tragado y una insondable cavidad habitara dentro de los pobladores o una inmensa nada se hubiese apoderado de ellos. Cuando he preguntado por el nombre de la aldea a una granjera, esta me ha contestado; «no se puede mencionar lo que no tiene nombre».
    Aquí nadie duerme. Tampoco ríen, ni lloran.
    He intentado contactar con la policía y con mis padres pero no hay cobertura. Este sitio me provoca la misma sensación que un cementerio.
     
    12:00 del mediodía. La hora del hombre sin sombra. En el Ecuador, el sol a esta hora se sitúa justo en ángulo recto con la tierra, lo que ocasiona que nadie ni nada proyecte sombra. Es curioso que, en este lugar, esto ocurre a todas horas. Ningún aldeano proyecta su sombra sobre la fértil llanura volcánica. A ninguna hora y a pesar de la intensa claridad. Ni las personas, ni las casas, ni los animales. Ni siquiera los inmensos árboles tienen sombra. Creo que están todos muertos. Creo que Arnaldo y Brianda están muertos, bajo este cráter. Creo que estamos todos muertos. La tierra se mueve. Con más fuerza que otras veces. Parece que va a abrirse en dos y a tragarnos a todos. Parece que el volcán nos quisiera engullir con sus poderosas fauces.

    El diario de Rosaura Guevara fue encontrado en el interior de su Chevrolet, el cual apareció el 22 de septiembre de 2019 en una llanura desierta de los Andes, dentro del cráter de un volcán a unos veinte kilómetros al sur de Quito. El coche llevaba abandonado un año a la intemperie y no se halló rastro de su dueña. La población más cercana se sitúa a unos diez kilómetros del lugar donde se encontró el coche y nadie por aquí conoce o ha oído jamás hablar de la extraña aldea que se menciona en este diario.

    Tatiana Beca Osborne
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 2:52 pm #39031

    https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=626804718221630&id=277724956462943

    Ahora, que lío. Ahí va el enlace.

    Sara Labat
    Participante

    10 agosto, 2020 a las 11:24 pm #39034

    Hola,

     

    lo podéis encontrar en Facebook publicado dentro del plazo, pero aparece en vuestro foro.

     

    https://www.facebook.com/notes/sara-labat/solo-ida/100698588417595/

    SOLO IDA

    La bolsa de viaje estaba llena a rebosar. La sopesé para determinar su peso y aunque me parecía excesivo me convencí de que no había tiempo para más. Ciertamente me había entretenido bastante seleccionando qué coger y qué dejar.
    No me gustaba viajar. Desde que inicié mi tan ansiada etapa laboral nunca supe desconectar. Pero aquel fin de semana mi amiga de la infancia celebraba su despedida de soltera y como no podía asistir a la boda le aseguré, sin confirmarle, que haría todo lo posible por escaparme y poder estar unos días con ella. De poder ir, habíamos planeado una lista infinita de actividades. Un compendio de nuestras escapadas de la infancia. Aunque lo que mas ilusión le hacía era enseñarme en qué habían convertido ella y su prometido aquel refugio de guerra que él utilizó como escenario llevar a cabo la pedida de mano.
    Ellos se conocían desde pequeños, siempre habían estado juntos. Su amor fue algo obvio, natural. No recuerdo dudas o peleas. Simplemente se amaban. Creo que el sentimiento evocador de aquella relación que seguí tan de cerca me aisló de los hombres. Conocedora de mis inquietudes y experiencias, ella siempre decía que nunca hubiera tenido que dejar mis raíces. Y tal vez tenía razón, porque desde que terminó el colegio, no había vuelto, pero lo cierto es que nunca llegué a partir.
    Miré el reloj y ya eran las 16:30, hora límite para salir del piso. Me apresuré, apagué las luces, regué la planta y cerré. Retrocedí, volví a abrir la puerta y tras cerciorarme de que efectivamente no quedaban luces abiertas ni ventanas sin cerrar, definitivamente salí.
    Estaba lista para emprender aquel viaje que había esperado y evitado con la misma intensidad.
    El autobús salía en treinta minutos y me había propuesto andar hasta la estación. El horario tan ajustado me forzó a cambiar de idea. Paré un taxi y en cinco minutos me planté allí. Afortunadamente no había cola para adquirir el billete, así que fue más rápido de lo previsto. Me dije que hubiera podido ir andando.
    Puesto que el rato que quedaba no era lo bastante generoso como para abrir un libro, aproveché aquellas migas de tiempo para observar con detenimiento a las otras personas que estaban esperando. Pensaba encontrar más gente. Era un dos de agosto y el calor de la ciudad se hacía insoportable.
    Quedaban tantas plazas libres que parecía una broma que precisamente alguien tuviera que estar pegado a la mía. Me pareció violento cambiarme, cuando fui yo la primera en sentarse. Él debió pensar lo mismo al constatar que su billete registraba la plaza 08 y que ésta estaba al lado de la mía, la 09.
    Antes de sentarse me miró buscando cierta complicidad entre desconocidos, pero preferí ignorarle manteniendo mi mirada perdida a través del cristal de la ventana.
    Una vez el autobús arrancó, la corta distancia entre los dos provocada por un algoritmo especifico o una simple casualidad se hizo más incómoda, especialmente habiendo tanto espacio a nuestro alrededor.
    Para intentar revertir la situación me dispuse a hablarle.
    Al principio conversamos desde la lejanía propia del desconocimiento, más adelante la pasión con la que se expresaba sugería un tono más afectivo y cierta admiración por mi parte. Me describió todos los parajes que íbamos dejando atrás. Desde que entramos en la comarca del Pallars Sobirà no parecía haber un rincón que no conociera.
    Realmente le apasionaba aquel edén con frondosos valles modelados por la acción de los ríos, el olor de sus bosques repletos de coníferas, los prados alpinos y sus prominentes cimas, los senderos entre los que perderse…
    Al mismo tiempo que lo escuchaba hablar, lo contemplaba ensimismada, atraída por su voz y la fuerza que desprendía. De vez en cuando, consultaba el reloj tratando de ralentizar el tiempo que quedaba. Durante todo el trayecto no nos movimos de nuestros asientos. Él siguió hablando, y yo, seguí escuchándolo.
    Lo curioso es que al final no hubo viaje, más allá del propio significado de la palabra. Como por casualidad, nada más llegar recibí una llamada que requería mi presencia inexcusable en el trabajo. Tuve que coger el siguiente autobús de vuelta a la ciudad, no sin antes entregar a aquel desconocido el regalo para mi amiga, junto con una nota que, a pesar de lo rápida que la escribí, era toda una declaración de intenciones: ir a su boda y quedarme allí, de donde le reconocí, nunca tuve que escapar.
    Y en cuanto al desconocido, nos emplazamos en el mismo lugar y a la misma hora dentro de un año. Olvidamos presentarnos, pero no fue necesario.
    Al regresar me limité a contemplar la belleza de aquel paisaje y conviví con los pensamientos de esperanza que él me había otorgado.
    Todavía ahora me sigo preguntando si fue lo que dijo o cómo lo dijo, tal vez no fue él, sino las circunstancias o lo lejos que, al escucharlo, sentí encontrarme de mí misma.
    El caso es que desde aquel día sigo pendiente del reloj, esperando que el tiempo avance y me devuelva en un viaje, ésta vez, de solo ida.

     

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