• Alfonso Mora Corral
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 10:54 am #39860

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Me estreno con un microrrelato, Trueque:

    https://www.cuantaciencia.com/trueque/

     

    TRUEQUE

    El baúl de los juguetes está cada vez más vacío porque sus nietos ya son mayores y la dichosa diabetes le impide salir a la dehesa. Eso sí, retiene sin esfuerzo en su memoria el nombre de cada niño y el juguete que se ha llevado.

    Ha pasado la tarde sentado junto al olmo y los chavales le han traído un grillo, un par de saltamontes y algún escarabajo. Goza de un placer casi culpable: un insecto, un juguete. Al menos, se dice a sí mismo, vivo en uno de esos pueblos que aún tienen niños. Juguete a juguete, su pollo de cernícalo sigue creciendo.

     

    Jesús Serrano Pons
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 11:56 am #39861

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Aquí  deixo la meua història rural

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3539068759480783&id=419858184735205

    14 octubre, 2020 a las 12:12 pm #39862

    Este es el segundo relato que envío al concurso de historias rurales

    https://www.blogger.com/blog/post/edit/3227070767160713541/1710077896771622775

    Ana González Gil
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 12:23 pm #39863

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Volvimos.

    Con tristeza dejamos atrás El Pinar.
    El camino fue largo y qué dificil se nos hizo por momentos continuar.
    Pero cuando encontramos un lugar en el Campo Charro, una encina nos sostuvo.
    Aún cuando en el invierno la nieve tronchaba sus ramas.
    Aún cuando el rayo le alcanzó y partió su tronco.
    Ahora que "la seca" amenaza nuestro campo y el dolor se refleja en su corteza, ella rasgada sigue firme y no descae.
    Nos enseña a continuar con esperanza y luchar por los días que vendrán.
    Se acaba octubre y las bellotas pronto caerán. Una milana nos mira sobre su rama.

    https://literatura-al-aire.blogspot.com/2020/10/acineira.html

    14 octubre, 2020 a las 1:01 pm #39867

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenos días,

    Dejo mi segunda aportación en el siguiente link: https://micaos.home.blog/2020/10/14/aguas-misteriosas/

    Gracias

    Aina Cifre

    14 octubre, 2020 a las 1:14 pm #39868

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://twitter.com/lachicaenruinas/status/1316335497820737536?s=19

    14 octubre, 2020 a las 1:42 pm #39869

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola:

    Aquí dejo el enlace a mi blog en el que aparecerá el texto con el que participo en el concurso #historiasrurales y que se titula "Sé de un lugar ..."

    https://rhodeablason.blogspot.com/2020/10/se-de-un-lugar-por-rhodea-blason.html?m=1

    Mucha suerte a l@s participantes

    Rhodéa Blasón

     

    Odiseo
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 2:13 pm #39870

    Buenas, aquí dejo el mío: Pintar la pared, sin falta.

    Un saludo a todos.

    Cervantina
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 3:46 pm #39873

    Hola a tod@s, participo en el Concurso de historias rurales con mi cuento: "el espantapájaros de Noa"

    Aquí os dejo el enlace a mi cuento:  https://www.instagram.com/p/CGU2jovJU7B/

    Suerte para tod@s.

     

    Anabel Reolid Soria
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 3:49 pm #39874

    Hola.

    Estoy encantada de participar en este concurso. Os dejo los enlaces a mis dos relatos.

    https://www.facebook.com/anabel.reolidsoria/posts/10224825299998750    - "En casa"

    https://www.facebook.com/anabel.reolidsoria/posts/10224825348679967    - "La vida apacible"

    Un saludo a todos

    MARIBEL ORGAZ
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 4:17 pm #39875

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    En la estación dorada vuelve a brillar el peral - Theodor Fontane y Tilman Riemenschneider - Un frutal de doscientos años en La Hiruela, Madrid

    https://www.curiosidadnatural.es/2020/09/en-la-estacion-dorada-vuelve-brillar-el.html

    Lo importante era que el árbol hubiera sido cortado en buena luna para que la madera, extraída en el sueño del invierno, reposara por siempre en la escultura del artista. Había opiniones sobre el momento justo, tantos como tipos de hoja: cuartos menguantes o crecientes según tuviera hojas redondas o aserradas.

    Él, afirman, fue el primero en saber que el año de lluvias que vetea de claro o el perfumado aroma de la madera de peral que respiraba al trabajar la pieza, conmoverían tanto como un apóstol, una virgen o un cristo coloreados. Así, tan sólo eran negros el iris y las pupilas y rojos los labios y heridas. A pesar de las limitaciones de la monocromía, Tilman Riemenschneider dejó que la materia en la que talló a San Juan o San Pedro y todos los apóstoles desapareciera ante los ojos del creyente para lograr lo más importante, una visión interior.

    En el pueblo serrano de La Hiruela, el más bonito de Madrid, dicen los lugareños, había colegio y casa para la maestra, un molino harinero, carboneras y más de 30 variedades de árboles frutales: cerezos que gustan de los veranos frescos, perfumados nogales, ciruelos que no se injertan, perales y  manzanos que soportan bien las heladas.

    Manzanas rojas, pepita o maílla blanca. Manzanas para perfumar la ropa en los armarios o llevada en carros y a lomos de caballería para ser vendida en la capital a las confiterías de la castiza Plaza de la Cebada, en donde también se apartaba grano para los caballos del rey.

    Y cultivaban, por si fuera poco, una rareza, una manzana pequeña, dura y picuda que bautizaron con el nombre de pero.

    La madera de peral que en 1491 Riemenschneider talló para el primer retablo que le dio fama, el de la Santa Sangre, en la iglesia de San Jacobo que proporciona orientación a los peregrinos porque está en el Camino de Santiago de Compostela; ha sido tratada en varias ocasiones para protegerla de los parásitos. El gran escultor alemán trabajaría, después de esta obra, treinta años más hasta lograr lo que cualquier hombre como él ambicionaba: reconocimiento a su trabajo, varios hijos dotados para la talla y una buena posición social. Llegó a ser alcalde y cuando su destino parecía cumplido, miles de campesinos se levantaron contra la nobleza. Riemenschneider, fiel a su conciencia, les apoyó.

    Cada octubre, La Hiruela celebra la fiesta de recolección del pero. Se escuchan canciones populares y se cocina comida de pastores, se injertan frutales y se venden nueces del año. Los visitantes admiran el gran árbol que los recibe: un peral de más de doscientos años que un vecino plantó quizá porque de tan delicadas, las peras se cultivaban menos. Este peral de 15 metros es el árbol frutal más longevo de Madrid y aún es visible la herida en la que le injertaron una rama de la variedad Don Guindo, esas que debían ser del agrado de Zuloaga porque les que dedicó un bodegón.

    Wuzburgo, la ciudad alemana de Riemenschneider se rindió y él fue apresado, encarcelado y torturado en la fortaleza de los príncipes-obispo que sobre una colonia se enseñoreaba y aún enseñorea sobre aquellas tierras. A Konrad von Thüngen, el príncipe-obispo, le fue indiferente que al contemplar, talladas en madera de peral o tilo, la Santa Sangre, la Virgen y el Niño o Santa Ana y los tres bandidos, la gente conociera el sentido del misterio y tuvieran valor y serenidad ante la existencia. Los verdugos quebraron sus manos. Quizá no las rompieran, como aún discuten los historiadores, pero Riemenschneider sólo sobrevivió un año más y en la lápida que su hijo George talló para su tumba en 1531 las sostiene en un gesto que nada tiene que ver con el orgullo, sino con el dolor. Un artista destruido, imposibilitado para expresar con ellas sus emociones.

    El gran escritor prusiano Theodor Fontane (1819-1898) escribió una balada sobre un hombre generoso y un peral, Herr von Ribbeck auf Ribbeck im Havelland.

    Fontane, que se había sentado, por fin, a escribir sus novelas a los sesenta años era en palabras de  Thomas Mann: "de una naturaleza rara y adorable que maduraba cada vez más libremente, cada vez más sabiamente".

    La canción del peral del señor Ribbeck es la canción popular más famosa de Alemania.

    14 octubre, 2020 a las 4:33 pm #39876

    Buenas tardes,

    Participo en el concurso de historias rurales con mis relatos:

    El ultimo cigarrillo

    Una idea extravagante

    Un saludo

    14 octubre, 2020 a las 5:42 pm #39877

    Buenas tardes,

    A continuación, adjunto el enlace de mi historia rural:

    https://www.facebook.com/notes/silvia-escobedo-l%C3%B3pez/historiasrurales/3380106778740807/

    Muchas gracias,

    Saludos

    14 octubre, 2020 a las 5:46 pm #39878

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes, participo con los siguientes dos relatos:

    La loba:

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3380371618725816&id=100002590335073

    La loba
    Estaba flaca; había parido el mes anterior y le costaba amamantar cuatro cachorros; tenía el pelo desigual, con calvas nacidas del calor que ya señoreaba los llanos y los montes bajos donde tenía su lobera.
    Como ya estaba muy escarmentada, había escogido un lugar difícil de encontrar; no el monte cerrado pero al mismo tiempo despejado sino la sierra menos poblada de árboles aunque llena de abrojos: aulagas densas y cascajares por donde andar era casi imposible; sólo una mínima senda, imperceptible incluso para los ojos de los más agudos cazadores, delataba la entrada de la madriguera.
    La loba sabía que la estaban persiguiendo.
    Abandonó ese campo y trotó hacia el monte cerrado; conocía cada palmo de su zona, los lugares por donde transitaban carros y humanos, esos lugares a los que se agarraba el olor de los pueblos, el olor del humo, de la ropa, del sudor de aquéllos que andaban a dos patas, torpes pero capaces de matar desde lejos, y de matar por nada y para nada.
    La loba trotaba sin desmayo y sin esfuerzo; oía a lo lejos ladridos y voces recias y risas, pero ella sabía qué debía hacer. Se dirigió hacia el olor de los humanos.
    ***
    La anciana bajó del autobús. Agarró la pañoleta, oscura como ella, y se la anudó al cuello; remetió los bordes tapando las orejas, porque aunque el tiempo no era malo, temía que algún remusgo le causara frío, y no quería catarros.
    La anciana dejó la orilla de la carretera y tomó el caminito que llevaba al pueblo; estaba en la montaña, al abrigo del vallejo por donde había correteado de pequeña, donde había retozado de moza, donde había trabajado de casada.
    Echó a andar por esa vereda poco más ancha que una senda, contenta por el día pasado en la ciudad; se había comprado unas telas primorosas con que pensaba hacerse un mantón más alegre que la toca negra que siempre se había puesto en su vida de viudedad.
    Cuando llevaba un tiempo por el camino, tuvo el presentimiento de que algo o alguien le seguía los pasos; pero lo desechó y siguió.
    De nuevo tuvo el mismo recelo, barruntando algo malo a sus espaldas, pero no quiso mirar atrás; ya divisaba las primeras chimeneas y los hilillos de humo; el camino se abría a los prados que rodeaban las majadas, en los aledaños del caserío.
    La vieja no resistió la curiosidad y miró; pocos pasos detrás venía la loba; el animal alzó la cabeza y la miró.
    ***
    Los hombres fanfarroneaban en la cantina; no habían dado con la loba, pero sí con la lobera; con los azadones ensancharon la boca y hallaron a dos lobeznos, que mataron estampándolos contra el suelo y llevando sus cuerpecillos al pueblo. Juraron no terminar hasta acabar con toda la raza.
    ***
    La loba estaba hambrienta; había recorrido un buen trecho hasta convencerse de que nadie rondaba por donde tenía la madriguera y entonces se fue acercando; el instinto se lo dijo: no es mi olor sino el olor de los humanos, no son mis huellas sino el rastro de las botas.
    Llamó a sus cachorros; sólo vino uno. Los llamó con un aullido lastimero.
    ***
    Cuando la anciana vio a la loba se quedó quieta y muda; se paró en medio del camino, de cara al animal, y esperó. Pero la loba, luego de quedar mirándola un rato enorme, tomó de nuevo el trote hacia el monte bajo de cascajo y ailagas.
    Entonces la mujer recordó: había hecho muchas veces el camino de la parada del autobús al pueblo, y en muchas ocasiones creyó adivinar leves ruidos detrás; los oía cuando iba sola por el camino, nunca cuando venía con alguien.
    El lobo… no era mal acompañante.
    Llegó a los corrales de ovejas y oyó una especie de gemidos. Se paró y buscó; entre las matas encontró una pequeña bola de pelo que olía como el lobo. Cogió el lobezno y lo guardó bajo el delantal; ya se apañaría para criarlo con la leche de la cabra. El cachorro dejó de temblar.
    En unos días la cría perdió su miedo. Mamó de esa mano arrugada y tomó el olor de los humanos sin perder su olor de lobo.
    Al fin, la anciana se resolvió: un día se ató la toquilla negra a la cabeza, remetió los bordes detrás de las orejas para espantar algún remusgo tardío; tomó al lobezno y lo escondió debajo del delantal; la criatura se estuvo queda; no hizo ruido.
    La viejita anduvo por el camino que llevaba a la carretera y a la parada del autobús. Cuando había perdido de vista el pueblo, miró decidida al frente; a pocos pasos vio a la loba, algo delgada, con calvas en el pellejo; sacó a la criatura de entre el delantal y se acercó a la loba, que se había echado, esperando…
    #historiasrurales

    La niña rara:

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3380354955394149&id=100002590335073

    La niña rara

    Todo el pueblo decía que la niña era extraña: delgada, la piel seca y sin color, los ojos tan claros que causaban desazón a quienes miraba. Hubo gente que a menudo se la encontraba cerca del riachuelo, sin apenas moverse, silbando alegre algo que nadie sabía.
    Recién destetada, ya cuatro años atrás, despertó el interés de la señora Aurora, una mujer también un poco extraña; cuando la madre sacaba a la criatura a un sol que la mamona parecía agradecer sobremanera, la anciana la tomaba en sus delgados brazos, escudriñaba su rostro, se embelesaba en esos ojos claros como el agua de la fuente.
    La madre tenía que arrebatarle a la pequeña, que se enfurruñaba en cuanto le quitaban de ese regazo que, al decir de algunos, le apetecía tanto como el de quien la había parido. La señora Aurora susurraba sonidos que sólo la niña parecía entender, porque se quedaba suspendida, la mirada prendida en la de la vieja.
    En esos cinco años la pequeña creció. Comenzó a soltarse con una lengua de trapo que a todos hacía gracia hasta que su lengua aprendió otros sonidos:
    −Esta niña tarda mucho en hablar −comentaban algunas comadres.
    Pero nadie reparaba en la señora Aurora, nadie se acordaba de su lengua de trapo y sus ojos claros, porque nadie de su edad estaba ya entre los vivos.
    La madre de la pequeña quedó de nuevo encinta; eso la espantaba porque su primera preñez fue insoportable; recordaba con espanto el dolor de sus pezones y la fatiga inmensa con que se despertaba.
    En ese lugar había una hermosa iglesia y un párroco con no muchas letras; había también médico y botica.
    Al médico le gustaban las chanzas, de las que abusaba con los parroquianos en el café de la carretera; pero sobre todo le gustaba embromar al cura, un hombre benévolo y llano; a veces le hacía sacar el genio, porque adivinó que el pobre párroco era un curioso descreído: admitía sin rechistar todo lo aprendido en el seminario pero muy poco de lo que se enseñaba en la escuela.
    A oídos del cura había llegado el caso de la niña rara; no comulgaba del todo con el dictamen del médico, balbuceaba que no era normal, que algún poder oculto se había adueñado de su cuerpo y quién sabe si también de su espíritu.
    La madre de la niña rara bajaba al río para lavar; junto a la tabla y al banquillo llevaba el coloño de la ropa sucia y el jabón que se apañaba con el tocino del cerdo y ceniza y sosa.
    En la estrecha alberca que hacía de lavadero se reunían las mujeres durante el buen tiempo; hablaban distraídamente mientras golpeaban la ropa contra el agua estancada y la tabla, sacando espuma. Los bichos del riachuelo continuaban su vida, piando, croando, siseando.
    La madre ya tenía la barriga abultada, pero seguía yendo al río con la ropa de la hija, que luego extendía sobre la hierba del prado para que secara. Se desasosegaba cuando veía los rastros del animal sobre la ropa seca; unas leves marcas quedaban sobre las prendas de la hija.
    Se apresuraba a recogerlas, pero siempre había alguna compañera que se percataba de las señales: Es curioso, le decían, que sólo se vean en tus ropas; algunas también la tendemos aquí, y nunca nos ha ocurrido.
    La madre de la niña rara recogía con prisa y corría hacia su casa, y allí se ponía a llorar como una bendita. Y la cosa es que no sé por qué lloro, pensaba la pobre mujer, si tampoco es que haya ocurrido nada malo.
    Y al tiempo justo la madre dio a luz; otra niña, pero más morena que la primera aunque con los mismos ojos claros.
    La señora Aurora tardó un par de días en acudir a la casa de la parturienta y suplicar con los ojos que le dejaran a la nacida; como a la otra, la acunó en sus brazos, cantando las mismas melodías que nadie entendió. La pequeña, aún sin luz en sus ojos, los abrió y una sonrisa quedó prendida en su boca.
    La madre desmejoró en los quince días siguientes, igual que cuando nació la hermana; se consumía sin saber la razón. Pero la vieja le quitó preocupaciones, diciendo que estaba como una rosa; que solamente acusaba la fatiga de criar a una niña que se agarraba a sus pezones como si le faltara el aire. Y lo decía con un gesto enigmático que la madre ni llegó a sospechar.
    Pero la niña rara sabía más que la madre y tanto como la señora Aurora.
    Acudió a la cama de su madre, que dormía arrebatada por el dolor y la fatiga.
    Allí, junto a su hermana morena, estaba enroscada la culebra, mamando de una teta mientras la pequeña lo hacía de la otra. La niña rara tuvo un ramalazo de envidia, porque adivinó que las dos se miraban y sonreían.
    Pero el ramalazo le duró muy poco. La niña rara, que quizá nunca fue niña, sonrió también y las arropó.

    #historiasrurales

    Gracias y larga vida al mundo rural

     

     

    Eduardo Párraga
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 7:39 pm #39880

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    ¡Hola!

    Aquí les dejo mi aportación al concurso con el link y con el texto íntegro.

    https://www.facebook.com/edvard.edvard.35977/posts/113179247234853

    https://www.facebook.com/edvard.edvard.35977

    Espero, humildemente, que les guste.

    Gracias por la oportunidad y mucha suerte a todos los participantes.

     

    El deseo de las hojas perennes

    Eduardo Párraga

    Mientras ventilaba su habitación, Dunia quedaba siempre embelesada, durante un buen rato, por las vistas al monte que ofrecía su cuarto. A medida que crecía y sus pequeños momentos de intimidad reclamaban, justamente, mayor espacio, Dunia cambiaba la rutina de ciertos hábitos. Algunas mañanas le gustaba desayunar, a solas, su tazón de leche con galletas, junto a la ventana, con la mirada perdida en la serranía. La carretera comarcal serpenteaba ladera abajo, como dueña y señora de la única entrada y salida al lugar, y era divertido buscar las curvas que desaparecían de la vista, de vez en cuando, para volver a aparecer, entre los árboles, unos kilómetros después. Allí, bajo la quietud de las montañas, se erigía el pueblo, como una resurgida Atlántida, resistiendo los embates del tiempo en su ubicación recóndita. Poético o fastidioso, según el día del año y el ojo que lo percibiera.

    El viento frío mecía suavemente las cortinas, a la vez que las yemas de Dunia ardían por sostener la taza demasiado caliente. Le gustaba sentir ese contraste, esa cierta pasión, aún más en las horas del alba, como aquellas. La mitad humedecida de la galleta cayó a la leche y ahí permaneció como un náufrago a la deriva mientras Dunia bebía a sorbos rápidos, pues esa mañana no quedaban minutos para deleitarse en el paisaje. Había una tarea importante por hacer, un viaje por emprender.

    Al poco rato, su abuelo Aurelio y ella cruzaban la plaza del pueblo, en dirección a las afueras. Las calles oscuras con sus horizontes grisáceos parecían sacadas de una novela gótica, en opinión de Dunia. Solo ella en la familia era capaz de convertir lo cotidiano en un fragmento épico. A sus doce años, sabía desenvolverse mejor en su mundo interior que en la realidad. Páginas y páginas de libros caían ante sus ojos, pavimentaban su día a día, creando un camino propio, tal y como harían las hojas del otoño que pronto pisarían al atravesar la linde del pueblo. Y aunque ella trataría de hacer el itinerario lo más ameno posible, blandiendo su mejor imaginación, sabía que ese trayecto para ir al médico era molesto y agotador para los habitantes de la zona. El consultorio había cerrado por enésima vez por falta de personal y las consultas estaban reorganizadas en un centro más grande en el pueblo más cercano. Así pues, para poder acudir a un médico de cabecera, los vecinos se veían obligados a recorrer una ruta de cuatro kilómetros que, tarde o temprano, tenían que cubrir a pie.

     

    Dunia sabía que su madre se pondría hecha una furia en el momento en que se enterara de que no la habían avisado acerca de la decisión de ir caminando. Habría insistido en venir de la ciudad para llevar a Aurelio en coche. Sin embargo, tras varias llamadas telefónicas, en las que fue imposible contactar con algún profesional, su abuelo y ella decidieron, a modo de pacto ancestral para la nieta y de una especie de manía para él, que marcharían juntos a visitar al doctor. Era habitual que Dunia fuera la única heroína capaz de acompañar a Aurelio en cuanto éste sentía algún achaque. Solo ellos conocían los misterios de la senda.

    Los primeros pasos del camino rural estaban flanqueados de árboles a ambos lados, remotos y guardianes de las tradiciones de la zona. Dunia imaginaba que era Ana de las Tejas Verdes atravesando Avonlea; Aurelio meditaba sobre las pérdidas del campo, año tras año, y los sacrificios de todos los vecinos. Sólo se escuchaba el sonido de sus pisadas en el suelo pedregoso, no obstante, el silencio entre ambos era placentero. A ella le encantaba su abuelo. Era un hombre un tanto árido, pero de buen corazón. En cada encuentro, adquiría de él su sentido de la responsabilidad y del deber. Nunca discutía con nadie; menos aún por temas políticos. Le interesaban su hogar y sus tierras. Su madre decía que era como el señor Cayo de la novela.

    A medida que avanzaban, la plenitud de los llanos iba ganando terreno. Si encontraran algún cazador, su abuelo le avisaría de inmediato. Entonces, ella miraría hacia otro lado, perdiéndose en la inmensidad del paisaje con sus pequeñas elevaciones del campo, verdes y amarillentas. Tampoco es que necesitara pretextos para poder disfrutar las vistas.

    Las reflexiones de Aurelio comenzaron a clarear, en voz alta, a medida que el cielo ganaba un azul luminoso. Le preocupaba que ya no hubiera médicos, le dolía que el pueblo se vaciara. Dunia tampoco lo entendía y no quería que los vecinos cayeran en el olvido. Cada vez que pasaba unos días con su abuelo, admiraba la fuerza y el misterio de esas personas. Deseaba seguir conociendo a Custodia, la panadera, cuya leve discapacidad sólo era  perceptible por ojos profanos y malévolos; a Lorenzo, que siempre quiso ser velocista,  pero su mayor reto fue crear la marca de caer a un pozo de alcantarillado y salir de él a toda prisa, en un abrir y cerrar de ojos, mientras huía de un perro;  o a Petra, quien, abandonada hace años por su novio, antes de ir a la ópera por primera vez, escuchaba arias las noches de tormenta. Personas aisladas, expulsadas injustamente por el propio avance del mundo. Alguien debía mantenerlas vivas. Alguien debía recordarlas. Pese a que Dunia sabía que su abuelo se refería a otra clase de costumbres y raíces, hasta que lograra aprender ese valor en profundidad, trataría de seguir encontrando felicidad y magia en el día a día.

    De este modo, satisfecha por ese vínculo generacional y por todo lo que aún podían aprender el uno del otro, agarró la mano de su abuelo y le prometió que, si era preciso, recorrerían ese camino juntos, todas las veces necesarias, recordando, siendo verde y amarillo, hasta que la vida se lo permitiera.

    Rafa Olivares
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 7:54 pm #39881

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Aquí mi participación: https://potajedepalabras.blogspot.com/2020/10/la-importancia-de-llamarse-xoan.html

    Saludos.

    Josep Belda Roselló
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 8:02 pm #39882

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

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    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    .

    Eduardo Párraga
    Participante

    14 octubre, 2020 a las 8:05 pm #39883

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    ¡Hola!

    Aquí les dejo mi participación en el concurso con el link y el texto íntegro.

    https://www.facebook.com/edvard.edvard.35977/posts/113179247234853

    https://www.facebook.com/edvard.edvard.35977

    Espero, humildemente, que les guste.

    Gracias por la oportunidad y mucha suerte a todos los participantes.

     

    El deseo de las hojas perennes

    Eduardo Párraga

     

    Mientras ventilaba su habitación, Dunia quedaba siempre embelesada, durante un buen rato, por las vistas al monte que ofrecía su cuarto. A medida que crecía y sus pequeños momentos de intimidad reclamaban, justamente, mayor espacio, Dunia cambiaba la rutina de ciertos hábitos. Algunas mañanas le gustaba desayunar, a solas, su tazón de leche con galletas, junto a la ventana, con la mirada perdida en la serranía. La carretera comarcal serpenteaba ladera abajo, como dueña y señora de la única entrada y salida al lugar, y era divertido buscar las curvas que desaparecían de la vista, de vez en cuando, para volver a aparecer, entre los árboles, unos kilómetros después. Allí, bajo la quietud de las montañas, se erigía el pueblo, como una resurgida Atlántida, resistiendo los embates del tiempo en su ubicación recóndita. Poético o fastidioso, según el día del año y el ojo que lo percibiera.

    El viento frío mecía suavemente las cortinas, a la vez que las yemas de Dunia ardían por sostener la taza demasiado caliente. Le gustaba sentir ese contraste, esa cierta pasión, aún más en las horas del alba, como aquellas. La mitad humedecida de la galleta cayó a la leche y ahí permaneció como un náufrago a la deriva mientras Dunia bebía a sorbos rápidos, pues esa mañana no quedaban minutos para deleitarse en el paisaje. Había una tarea importante por hacer, un viaje por emprender.

    Al poco rato, su abuelo Aurelio y ella cruzaban la plaza del pueblo, en dirección a las afueras. Las calles oscuras con sus horizontes grisáceos parecían sacadas de una novela gótica, en opinión de Dunia. Solo ella en la familia era capaz de convertir lo cotidiano en un fragmento épico. A sus doce años, sabía desenvolverse mejor en su mundo interior que en la realidad. Páginas y páginas de libros caían ante sus ojos, pavimentaban su día a día, creando un camino propio, tal y como harían las hojas del otoño que pronto pisarían al atravesar la linde del pueblo. Y aunque ella trataría de hacer el itinerario lo más ameno posible, blandiendo su mejor imaginación, sabía que ese trayecto para ir al médico era molesto y agotador para los habitantes de la zona. El consultorio había cerrado por enésima vez por falta de personal y las consultas estaban reorganizadas en un centro más grande en el pueblo más cercano. Así pues, para poder acudir a un médico de cabecera, los vecinos se veían obligados a recorrer una ruta de cuatro kilómetros que, tarde o temprano, tenían que cubrir a pie.

     

    Dunia sabía que su madre se pondría hecha una furia en el momento en que se enterara de que no la habían avisado acerca de la decisión de ir caminando. Habría insistido en venir de la ciudad para llevar a Aurelio en coche. Sin embargo, tras varias llamadas telefónicas, en las que fue imposible contactar con algún profesional, su abuelo y ella decidieron, a modo de pacto ancestral para la nieta y de una especie de manía para él, que marcharían juntos a visitar al doctor. Era habitual que Dunia fuera la única heroína capaz de acompañar a Aurelio en cuanto éste sentía algún achaque. Solo ellos conocían los misterios de la senda.

    Los primeros pasos del camino rural estaban flanqueados de árboles a ambos lados, remotos y guardianes de las tradiciones de la zona. Dunia imaginaba que era Ana de las Tejas Verdes atravesando Avonlea; Aurelio meditaba sobre las pérdidas del campo, año tras año, y los sacrificios de todos los vecinos. Sólo se escuchaba el sonido de sus pisadas en el suelo pedregoso, no obstante, el silencio entre ambos era placentero. A ella le encantaba su abuelo. Era un hombre un tanto árido, pero de buen corazón. En cada encuentro, adquiría de él su sentido de la responsabilidad y del deber. Nunca discutía con nadie; menos aún por temas políticos. Le interesaban su hogar y sus tierras. Su madre decía que era como el señor Cayo de la novela.

    A medida que avanzaban, la plenitud de los llanos iba ganando terreno. Si encontraran algún cazador, su abuelo le avisaría de inmediato. Entonces, ella miraría hacia otro lado, perdiéndose en la inmensidad del paisaje con sus pequeñas elevaciones del campo, verdes y amarillentas. Tampoco es que necesitara pretextos para poder disfrutar las vistas.

    Las reflexiones de Aurelio comenzaron a clarear, en voz alta, a medida que el cielo ganaba un azul luminoso. Le preocupaba que ya no hubiera médicos, le dolía que el pueblo se vaciara. Dunia tampoco lo entendía y no quería que los vecinos cayeran en el olvido. Cada vez que pasaba unos días con su abuelo, admiraba la fuerza y el misterio de esas personas. Deseaba seguir conociendo a Custodia, la panadera, cuya leve discapacidad sólo era  perceptible por ojos profanos y malévolos; a Lorenzo, que siempre quiso ser velocista,  pero su mayor reto fue crear la marca de caer a un pozo de alcantarillado y salir de él a toda prisa, en un abrir y cerrar de ojos, mientras huía de un perro;  o a Petra, quien, abandonada hace años por su novio, antes de ir a la ópera por primera vez, escuchaba arias las noches de tormenta. Personas aisladas, expulsadas injustamente por el propio avance del mundo. Alguien debía mantenerlas vivas. Alguien debía recordarlas. Pese a que Dunia sabía que su abuelo se refería a otra clase de costumbres y raíces, hasta que lograra aprender ese valor en profundidad, trataría de seguir encontrando felicidad y magia en el día a día.

    De este modo, satisfecha por ese vínculo generacional y por todo lo que aún podían aprender el uno del otro, agarró la mano de su abuelo y le prometió que, si era preciso, recorrerían ese camino juntos, todas las veces necesarias, recordando, siendo verde y amarillo, hasta que la vida se lo permitiera.

    Anónimo

    14 octubre, 2020 a las 8:18 pm #39884

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Es figurante

    Pone la propia de los buenos espantapájaros: una sonrisa simplona. El resto: tronco recto, brazos pendulantes, piernas abiertas —unos treinta grados—, y rodillas arqueadas.

    Si nadie repara en la orina que derrama el pantalón, el papel es suyo: figurante, pero pagado.

    —Sin zapatos— le dicen.

    Obedece.

    Pero no hay suerte.

    Regresa junto al poyete de piedra gris, a las doce del mediodía, de rodillas, en la puerta de la iglesia.

    Él, que tanto había leído a Delibes, sabía bien que el campo, aun en figuración eran de las pocas oportunidades que le restaban para huir.

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