• Tone Roma
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 9:54 pm #40481

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Saludos, dejo aquí el enlace a mi relato para que participe en el concurso de #histroriasrurales de Zenda libros.

    El título es: Las Zarzas

    https://www.facebook.com/photo/?fbid=1213246739056070&set=a.1213229702391107

    Muchas gracias. Tone Roma.

    18 octubre, 2020 a las 9:58 pm #40483

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes, envío el enlace de mi cuento participante, mucho éxito en la convocatoria:

    https://www.facebook.com/carlos.e.perez.104/posts/10158725211249376?notif_id=1603050042566517¬if_t=feedback_reaction_generic&ref=notif

    18 octubre, 2020 a las 9:58 pm #40484

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas.

    Quiero participar con este relato. ¡Espero les guste!

                                                                                                                  Caza al hombre

     

    «Habían pasado dos días desde que Fausto García y Aureliano Cortés se marcharon a cazar al monte y todavía no habían regresado». Ese era el único tema de conversación en todo el pueblo.

    Cuando la cencellada en las tierras castellanas hizo acto de presencia, ocurrió lo menos pensado. Fausto magullado y cojeando llegó al pueblo. La primera persona que encontró fue a Onésimo Robles, el bruto panadero local. Este mientras amasaba el pan, a través de la ventana, le vio y preguntó.

    -¿Qué te sucedió muchacho? ¿Dónde habéis estado?

    Pero Fausto no le dirigió palabra y siguió caminando. Al ver que no le prestaba la más mínima atención, el panadero le maldijo para sí y continúo a lo suyo.

    Fausto ando como pudo hasta la casa más lujosa del pueblo. Ésta tenía tres plantas, un enorme establo y estaba recién pintada. Sin pensárselo llamó a la puerta. Inmediatamente, pareciendo estar agazapada tras ella, una mujer abrió. Era Mercedes, la madre de Aureliano. Para Fausto la mujer más bella de la pedanía, aunque estos dos días le habían sentado fatal y había envejecido diez años de golpe. La mujer al ver el deplorable aspecto del muchacho le convidó a entrar y tomar pan del día anterior mojado en leche de vaca. Fausto comió sin decir palabra, mientras Mercedes le preguntaba por el paradero de su hijo. Al ver que Fausto mantenía un silencio sepulcral, cambió la dulzura de sus formas y le empezó a chillar rogando por Aureliano. Fausto no hizo ni dijo nada. Al ver esto Mercedes enfurruñada salió a la calle, donde gritó a los cuatro vientos despertando a todos.

    -¡Fausto está aquí, pero no dice nada de mí hijo!

    En un abrir y cerrar de ojos, el pueblo entero se postró ante su puerta. La muchedumbre ataviada con pijamas y abrigos estaba encabezada por el alguacil, quien había buscado a los muchachos el día anterior. Fausto hambriento hizo como si nada y siguió engullendo un mendrugo de pan rebosante de leche. Al ver su impasividad, Mercedes no pudo soportarlo y le arrebato el plato. Acto seguido lo estalló contra el suelo. Sobresaltado por el ruido, que había hecho el plato al romperse, Fausto no se percató hasta que la tuvo delante que una mujer se le acercaba. Era Magdalena, su hermana, la cual le abrazo lo más fuerte que pudo. Debido a eso, un cálido soplido emergió de su boca. Fausto no dudo «era el gesto más cariñoso que había recibido en tiempo». Magdalena, durante los pocos segundos que le abrazó, quiso sacarle alguna palabra y este por primera vez quiso hablar, pero fue un esfuerzo estéril. El alguacil apartó de forma bruta a la muchacha tirándola al suelo.

    -¿Dónde está Aureliano? –gritó varias veces, mientras le agarraba por el cuello de su camisa.

    Fausto, hasta entonces más pendiente de Magdalena que de los gritos, no pudo evitar esbozar una sonrisa al pensar que él estaba en el pueblo malherido, necesitado de cuidados y atención, que nadie le prestaba, los cuales le impedían hablar, pero sólo parecía importarles el paradero de Aureliano Cortes, el príncipe del pueblo por derecho propio al ser hijo del Gran Terrateniente. Él, un pordiosero huérfano cualquiera, no parecía importar.

    El alguacil le abofeteó al cerciorarse de que sonreía lanzándolo después a la entrada, donde dio con sus maltrechos huesos contra el umbral de la puerta. Todavía más malherido y tras soltar un feroz alarido, fue arrastrado por el alguacil hasta el ayuntamiento.

    Durante horas no se supo nada de Fausto ni del alguacil hasta que cuando el sol empezaba a ponerse este último hizo acto de presencia ante la muchedumbre. Había hecho todo lo posible y lo imposible para que Fausto dijese algo, pero seguía sin hablar. Con tantos años de experiencia sólo había una posibilidad: era responsable de la desaparición y posterior muerte de Aureliano por motivos desconocidos.

    Mientras todo el pueblo gritaba pidiendo justicia y requerían la presencia del procurador local, Fausto añoraba a Magdalena, sus padres pero no a Felicia, su ex novia. Su relación no prosperó, aunque la amaba, ella no, ya que su padre se la entregó al perder su pureza con alguien del pueblo a quién veía a escondidas. Días atrás renegó del pueblo, no del amor, emigrando a la ciudad. Malherido, con el corazón roto e impedido para hablar se resignó a esperar su final.

     

    Cincuenta años después…

    -Don Rodrigo, mi abuela no pudo despedirse de su hermano ni sabe dónde está enterrado. Esa es la razón por la que quiere saber qué le pasó. Usted fue su noviete en aquella época, por eso le implora que la ayude ahora que su final se acerca.

    -No me perdono no ayudar a Magdalena entonces ni cuando se fue obligada del pueblo. Solo recuerdo que cuando se llevaron a Fausto aquella noche estaba en unas condiciones deplorables con arañazos y cortes. ¡Peor que cuando regresó!  Además seguía sin hablar, con lo dicharachero que era…. Aunque ahora que lo pienso tal vez fuese porque le faltaban varios dientes y la lengua. No recuerdo desde su retorno haberle visto la lengua. ¡Ojalá recordase más cosas!

    -¿Piensa que Fausto le mató? Yo en verdad lo pienso.

    -No sé qué decir, aquí ningún santo es inocente.

     

    Justo montó en su destartalado coche y dejó el pueblo. Por el camino contempló lo único que había en kilómetros: unas encinas, un pozo de agua y un chamizo medio derruido. Al llegar al hospital su abuela apenas pudo despedirse de él mentándole  «Aún le oigo chillar por las noches». Cerró los ojos y su vida se esfumó.

    Desolado se recostó en una silla y se propuso leer un periódico que hablaba del boom del turismo nacional. Sin saber cómo acabó en las necrológicas. Las había grandes, pequeñas, sencillas, pero de todas una llamó su atención. Viuda de don Aurelio Cortés y sin hijos, doña  Felicia Robles rogaba una misa por su alma. En ese instante comprendió lo sucedido.

     

    Muchas Gracias. Un afectuoso saludo .

     

    Ángel Pérez Moreno
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 9:59 pm #40485

    Buenas tardes,

    Aquí dejo los dos textos con los que participo en el Concurso de historias rurales.

    https://callejuela.org/2020/10/18/uvas-de-sangre/

    https://callejuela.org/2020/10/18/los-ultimos-de-la-siembra/

    ¡Muchas gracias y suerte!

    Cristina López Hara
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:00 pm #40486

    Aquí dejo mi participación para el concurso #HistoriasRurales

    Se titula: " Tiempos de bonanza "

    Mi abuelo me hablaba de las noches de bonanza, cuando rezaba por recoger frutos en su humilde jornada, de los días infinitos trabajando las cosechas, cuando colocaba espantapájaros con tal sólo quince años. Días en los que el sol acechaba y la lluvia apremiaba, tiempos de esfuerzo infinito que se esfumaba cuando llegaba a casa y se reunía con su familia para comer un trocito de pan y queso. Momentos en los que con muy poco eran felices. Eso sí era trabajo recompensado. Ahora sólo le queda suspirar con anhelo recordando todo lo vivido mientras observa por la ventana el resultado de las semillas que un día plantó y me susurra diciendo: - ¡ Ahora el futuro está en tus manos !

    https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10218052963096891&set=t.1271104817&type=3

    También os dejo el enlace de mi blog: http://cristihara.blogspot.com/2020/10/tiempos-de-bonanza.html

    Espero que os guste.

    Un saludo

    18 octubre, 2020 a las 10:02 pm #40487

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola! Esta es mi entrada para el concurso de historias rurales

    https://copand66.blogspot.com

    Un saludo!

    Manuel Vázquez Díaz
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:04 pm #40488

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes, les envío mi relato para el concurso en homenaje a Miguel Delibes.

    Este es la URL para instagram

    https://www.instagram.com/p/CGf1Fs2l9r9/?igshid=1iurx21xvzf9i

    Esta es la URL para Facebook:

    https://www.facebook.com/100045506869698/posts/196288191898075/

     

    gracias.

    Manuel Vázquez Díaz

     

    18 octubre, 2020 a las 10:09 pm #40489

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes, envío mi relato y la dirección de la publicación

    Un saludo

    https://www.facebook.com/santi.pelaez.37/posts/3357533430960497

    Seis minutos
    "¿No es cierto que es bonita la milana, niña?" Con sus cuarteadas manos y sin apartar la vista del libro busca a tientas el tacto suave del manoseado marcapáginas que descansa entre la hojarasca que lo rodea. Una vez localizado, lo toma con parsimonia con los dos únicos dedos que le quedan en su mano derecha y lo coloca con delicadeza entre las páginas para que haga su función. El irregular tronco del pino negral donde está apoyado empieza a hacer mella en su espalda y decide levantarse colocando la obra con mimo en el colchón de tamuja que todavía desprende el calor de su cuerpo.
    Con paso decidido a pesar de su marcada cojera, se dispone a recorrer los escasos metros de la ladera que lo separan del camino. El humilde aroma de la resina, el trino de los pájaros interrumpido por disparos lejanos de algún cazador, o la brisa que se empeña en agitar los contados pelos que apenas cubren su cuero cabelludo, hacen que ese momento que repite día tras día, parezca único. Frente a él, un mar dorado de espigas baila al son que le dicta el cálido viento del mes de junio y, como siempre que se acerca a ese solitario lugar para citarse con sus recuerdos, se queda observando cómo se tiñe de color rojizo atardecer el fondo gris de las nubes que trazan formas indefinidas en el cielo. De sobra sabe que en ese preciso instante volverán a aparecer ellas en su memoria.
    Es un jueves cualquiera, o quizá no, de hace más de cuatro décadas. Mira su reloj Casio, que marca las 12:26. Como un resorte salta con brío del tractor y corre apresurado hasta un sendero donde le espera el desvencijado coche que todos los días le trae y le lleva. Acelera a fondo sorteando los baches que inundan el árido camino, y tras el parabrisas y la capa de polvo que lo cubre, adivina las primeras casas de ladrillo mudéjar y uno de los siete arcos que antaño daban acceso a la villa y que le indica que le quedan cinco minutos para llegar a su destino; seis minutos tarde.
    Empuja con fuerza la puerta de entrada que se resiste a abrirse emitiendo el sonido quejumbroso de la madera hinchada. El característico olor de la humedad se entremezcla entre el delicioso aroma de un buen cocido, que le acompaña por el angosto pasillo hasta llegar a la siguiente estancia. Un humilde sofá acompaña a un orejero raído donde puede adivinar su propia silueta. Oculto, bajo la mesa camilla, un brasero mantiene los rescoldos de la noche anterior y al fondo a la derecha borbotea sobre una concina bilbaína el puchero que se ha encargado de abrirle el apetito.
    Al fondo, una puerta entreabierta que da al patio le indica qué dirección tomar. Bajo la protección de una enorme parra se la queda observando mientras tiende la ropa, con un vestido que parezca que esté exclusivamente hecho para ella. Cuando se percata de su presencia se le queda mirando con una mueca que intenta mostrar enfado por su tardanza, pero segundos más tarde la mueca se convierte en la sonrisa más bonita que jamás verá en su vida. La coge de sus delicadas manos, todo lo contrario que las suyas, la mira a esos ojos color miel con la certeza de ser el hombre más afortunado sobre la faz de la tierra y la besa en los labios con una ternura que contrasta con su aspecto rudo y desgarbado. Siguiendo el ritual que empezó hace más de cinco meses, se pone de cuclillas y acerca su oreja a la incipiente barriga que ya empieza a sobresalir, bromeando “hoy creo que sí que ha dicho Papá”.
    Juntos deshacen apresurados el camino de entrada para salir a la calle. Caminan agarrados de la mano dejando a su izquierda la centenaria “Olma”, de la que desciende ajena a todo, una rata del tamaño de una ardilla. Mario se agacha sigiloso a coger una piedra y se la lanza con fuerza al animal, que sigue su camino con el proyectil pasando a varios centímetros de ella. De fondo se escucha una risa ahogada “ahora entiendo tus escasos trofeos de caza”.
    Ambos ríen con ganas siguiendo su camino. A su izquierda un ciprés dibuja caprichosas formas con su alargada sombra en el interior del ábside de la Iglesia de San Andrés y de frente se encuentran con la plaza de toros enjalbegada de blanco cuyo reflejo les sorprende, haciendo que unas marcadas arrugas flanqueen sus ojos entornados.
    Una nueva carcajada invita a un gorrión asustadizo a salir volando, olvidándose de la protección del árbol que vigila la puerta de acceso al cuartel de la Guardia Civil, cuando de pronto una fuerte explosión les hace salir despedidos. A pesar del impacto de cascotes y metralla que taladran su cuerpo, Mario consigue mantener la consciencia y su instinto se encarga de buscarla a ella, tardando cinco interminables segundos que se le hacen como cinco horas hasta que consigue localizarla. Tirada en el suelo, inmóvil, con su vestido rojo sobre el fondo gris de un humo que devora dos vidas y desmorona otra.
    El estallido en su memoria le obliga a volver en sí, mientras la inconfundible silueta de un mochuelo pasa ante sus ojos. Mira su muñeca donde hace años había un reloj Casio y se lo imagina marcando las 12:20, repitiéndose una y otra vez que él no puso esa bomba. Pese a ser casi de noche, gruesas perlas de sudor inundan su cara confundiéndose con unas lágrimas que un día más hacen el mismo sinuoso camino sorteando las múltiples cicatrices que salpican su rostro.
    Hace tiempo ya, siglos parece que han pasado, consiguió dejar atrás su deseo de venganza, sabiendo con certeza que con el "ojo por ojo, el mundo acabaría ciego"*. Tampoco se plantea si perdona o si olvida; ojalá pudiera olvidar. Simplemente sobrevive.

    *Cita de Mahatma Gandhi

     

    18 octubre, 2020 a las 10:09 pm #40490

    Buenas tardes, ahí va el texto:

    https://losojosdeljucar.com/literatura/el-papel-de-un-desgraciado/

    Lola Sanabria García
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:12 pm #40492

    Pedro San Miguel
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:13 pm #40493

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas noches. Aquí dejo mi historia. Un saludo!

     

    https://pedrosanmiguel.com/2020/10/18/cuando-eramos-unos-crios/

    Rocío Molina
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:14 pm #40494

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Participo con "Verano".

    Enlace a Twitter: https://twitter.com/RoRo_Bohemian/status/1317917482406055936

    Enlace a Facebook: https://www.facebook.com/rocio.eme.562

     

    VERANO

    Agosto acecha tras el horizonte, engullendo el sol de cada tarde para repartir su calor en sus días venideros. Me acerco al bidón de agua y meto las manos que después van al rostro, dándole una tregua al sudor que emana de mi frente.

    —¡Venga Nacho, a comer! —grita la abuela María.

    Entro en la casa sin hacerme de rogar, no recordaba que era tan dura una jornada en el campo. De pequeño, alguna vez fui a varear. En realidad, yo solo recogía las aceitunas que caían al suelo arañando mis nudillos con la tierra. Lo veía como un juego y llegaba a casa con un puñado de aceitunas como si fueran el mejor de los trofeos. Pero nunca regresé tan cansado como lo estoy ahora. La edad pasa factura y eso que aún no he alcanzado los cuarenta. No aguanto ya ni una noche de fiesta como para aguantar un día recogiendo sandías. Sin embargo, el abuelo Carlos entra con su sonrisa perenne y me tira un pequeño melón para que lo coja al vuelo. Este será el postre. Nos sentamos los tres en la mesa de la cocina. Mi abuela ya ha servido los platos y me mira para que le dé mi veredicto a su comida.

    —Está muy rico, abuela.

    —Tienes que comer más, que estás en los huesos.

    No se lo niego.

    —¿Te he contado alguna vez lo de cuando me regalaron al burro Ramón? —me pregunta mi abuelo mientras da buena cuenta de su guiso.

    —Sabes que sí, Carlos, deja al chico tranquilo.

    —¡Pero lo mismo ya no se acuerda, mujer! Hace tanto que no viene a vernos.

    —He tenido mucho trabajo últimamente, abuelo.

    —No pasa nada. Eso es lo que tienes que hacer, trabajar en un buen puesto como el que tienes —me dice. Pero yo sé que estaría encantado de que viniese a trabajar al campo, a seguir con su legado. Si no lo hago yo, que soy su único nieto, nadie más lo hará.

    Sus palabras me hacen sumergirme en una historia que casi me sé de memoria, pero que tan bien le saben a sus labios. Yo presto atención, intentando conservar para siempre cada quiebro que tiene su voz. Memorizo cada pausa, cada respiración, la diversidad de entonaciones que acompaña con sus movimientos de cejas. A veces inventa nuevas partes de la historia, otras suprime las que no le apetece contar. O tal vez ya no las recuerda. Últimamente olvida algunas cosas y eso me preocupa. Mi madre dice que no debo preocuparme, que siempre fue algo despistado. Pero no puedo evitarlo. Me mira, siempre atento a la respuesta de su público. Sonrío y asiento, como si de verdad le estuviera escuchando y no sumido en mis propios pensamientos. De repente, tengo miedo a perderle. Miedo a perder todo esto, sus historias, el guiso de la abuela, los veranos en el campo. Siempre quise escapar de aquí y ahora solo quiero conservarlo, para siempre. La tradición de las pequeñas cosas, esa es la vida misma. Tal vez no estaría tan mal regresar, trabajar desde aquí, donde el aire puro no ensucia mis pulmones, donde poder disfrutar más tiempo de ellos.

    Quizás así, por fin, me aprenda de memoria la historia del burro Ramón con todas sus versiones.

    Belén Benito Moreno
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:17 pm #40495

    Buenas noches, aquí mi pequeña historia (dividida en dos trocitos):

    https://www.instagram.com/p/CGf1HF4jAWS/

    https://www.instagram.com/p/CGf2lEcDwpP/

    Los dejó aquí por si hubiera algún problema:

    "

    Observo cómo apretuja el sobao entre los dedos al meterlo en la taza de café y me pregunto si ella será de Madrid o también habrá venido del pueblo a este hospital. Si tendrá a su marido recién operado o quizá a una hermana, a un tío, a un hijo. Si, como mi padres, habrá dejado a una gata y a un perro solos en casa y habrá metido un par de mudas en una bolsa de viaje prestada que no se cierra ‘’ni a la de tres’’. Quiero pensar que ella no es de aquí, que es como nosotros, porque me reconforta pensar que no estamos solos. Que entiende a mi madre cuando no se entera de la dirección de los autobuses o le parece algo ‘’de ciencia ficción’’ que chicos motorizados te traigan la cena, unas tiritas, o un cargador de móvil, a la puerta de tu casa. Quiero creer que ella también es de un pueblo que termina por ‘’-llamos’’ y que siente un poquito de vergüenza, a la par que ese Isidoro de Delibes, al dejar notar un acento que, siendo de Toledo, a la secretaria de nuestro médico se le antoja como extremeño. Al ir a sacar unas patatas fritas de una máquina repleta, la oigo hablar por teléfono: ‘’¿Abren también los gimnasios los sábados?’’. Pienso entonces en mi hermano más pequeño, rescatando dos trabajos y temiendo como imposible venir a la ciudad para visitar a mi padre en el posoperatorio. Tampoco estuvo en la operación. Mi madre y yo nos sentamos entonces en el sillón de la habitación, bien juntitas, la cabeza de una apoyada sobre la otra, fingiendo que veíamos la televisión. En un trocito me escapé a echar monedas a una máquina para que nos dejase más tiempo de ese ritual amañado. Al volver, mi madre se aferraba a su virgencita de Caravaca. El caso es que mi hermano no fue aquel día, ni tampoco el siguiente. Sin embargo, en ambos mi madre y yo bajamos a desayunar un cruasant a la plancha, fingiendo ahora ‘’ser de allí, ser de casi’’. El médico le apoyó una mano a mi madre en el hombro y le dijo unas palabritas tranquilizadoras sobre mi padre. Hoy él estaba muy contento, metiendo barriga al meterse en el coche, y disfrutando del mullidito del sillón del copiloto. Mi madre, antes de subirse, me ha dicho: ‘’Bueno, aquí te quedas tú, en la ciudad, qué maravilla’’.

    ‘’Anda, anda’’ contesto yo. Ella no sabe que mientras yo camino a mi casa estoy pensando en si habré hecho bien al no hacer el camino de vuelta a la casa familiar. En no revolver entonces en ese desmadejado trocito de papel de hija que está bien perimetrado dentro de los límites de mi pueblo y quizá también en algún punto entre la autopista y el comienzo de las carreteras secundarias. En el camino hacia las cárcavas que mis hermanos recorrían en coches todos los domingos con mi abuelo Ramón y que ahora yo recuerdo con mi nariz pegada al cristal helado. Yo en casa, mis hermanos fuera. Yo en el calorcito del hogar, debajo de las mantas de la cama de mis padres. Mis hermanos viviendo aventuras, yo entretejida entre las historias de los mayores. Hace solo algunos meses mi madre me contó la historia de mi regreso a casa desde la incubadora. Mi abuelo estaba trabajando en la tierra y no había podido ir al hospital a conocerme. Al pasar con el coche, despacito, por el lugar donde él estaba terminando de recoger, lo vieron correr y bajar la ladera bien deprisa, ‘’casi tropezándose’’. Llegó al quicio de la carretera y mi padre tuvo que parar. Mi madre bajó la ventana y le dijo: ‘’¿Pero qué hace, padre? ¡Se va a matar!’’. Él, con el grito bien alto de quien no escucha bien desde niño, dijo: ‘’Mujer, ver si todo estaba bien’’. Pienso en ese todo ahora, al cerrar las cortinas de mi habitación, como si yo quisiera bajar una montaña ficticia, la de la ciudad a mi pueblo, la de la urbe hacia lo rural impreciso, toquetear entonces las frentes de mi madre y mi padre y decir: ‘’Todo está bien’’.

    "

    Carmen Ruiz García
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:19 pm #40496

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas noches,

    Aunque al límite, aquí dejo mi aportación con toda la ilusión de que os remueva un poquito.

    Gracias por la oportunidad.

    https://www.facebook.com/notes/carmen-ruiz/sombra-de-higuera-negra/10157517441746891

    18 octubre, 2020 a las 10:21 pm #40497

    https://petricorhistoriasrurales.blogspot.com/2020/10/hace-poco-escuche-la-palabra-petricor.html

    aqui dejo el mio

    ELENA LOPEZ REINA
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:22 pm #40498

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://www.facebook.com/ELENALOPEZREINA/posts/3337805996340450

    CORTAR UN POCO DE PEREJIL

    Abro con prisa la puerta de la cocina para agacharme a cortar un poco de perejil en mi maravilloso jardín de cuatro plantas de calabacín y ocho repollos.

    Cuando eres esposa, madre y ganadera queda poco tiempo para cultivar flores.

    Pero cuando picas el perejil y lo añades a la olla y el aroma a verde invade la casa sientes que estas donde tienes que estar.

    Hay pequeños inmensos placeres que pasan desapercibidos cuando nunca se han disfrutado intensamente. Y la vida se trata de eso, de llenar de pequeños instantes plenos los minutos que se intercalan entre las densas horas del trabajo en una granja.

    En mi vida ya no hay noches de cine y teatro, tampoco tardes de cafés y compras.. pero cuando llueve veo azul el horizonte y si hay luna llena y ha nevado, cuando sales a ver a los gatos parece que la noche se ha convertido en día.

    Si tiendes las sábanas blancas a secarse sobre la hierba, se blanquean.. y es un placer inmenso después de un día agotador estirar los pies en unas sábanas recién cambiadas que se blanquearon al sol.

     

    Jorge García
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:23 pm #40500

    Os dejo este relatito que espero os guste. Muchas gracias a todos.

    OLVIDO

    18 octubre, 2020 a las 10:24 pm #40501

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas noches,

    Esta es la historia con la participo en el Concurso, mi historia.

    Espero que os guste.

    https://www.facebook.com/alejandro.fernandezvilla.9/

    BARRO EN LOS PIES
    Hace ya varias horas que anocheció cuando por fin llego a casa, y mientras nieva y el viento arrecia, mi mujer me espera en la puerta con cara de preocupación.
    - ¿Nevará mucho?- Me pregunta.
    - Tranquila, se podrá hacer mañana el reparto y todos nuestros clientes y amigos tendrán su mi cuit en Nochebuena, como siempre.- Le respondo.
    Dice mi amigo Jean Jacques: "Cuando se nace con los pies en el barro, ya nunca se pueden limpiar del todo".
    Como mi madre era Maestra, yo nací en una Clínica del centro de Bilbao, que para muchos sería el no va más, pero afortunadamente me inscribieron en mi pueblo: La Muy Noble e Ilustre Villa de Espinosa de Los Monteros, que es muchísimo mejor.
    Durante mi infancia vivíamos en casa de mi devota abuela, rodeado de tías monjas y de otras beatas que nos visitaban los fines de semana. No consiguieron que me convirtiera en afanado monaguillo, pero si empujaron a que despertara en mí la afición a la lectura, que conservo a día de hoy, y es la causante de que escriba estas líneas.
    Mi otra gran pasión infantil era ir con mi padre a las vacas, al campo, subir al tractor y rebozarme de polvo, sudor y barro. Recuerdo perfectamente aquellos días de Junio, esperando ansioso a que terminara el Colegio para ir a los prados y recoger el heno. Las mañanas luminosas y el intenso azul del cielo, los agudos chillidos de las golondrinas revoloteando por todas partes, los preparativos de la maquinaria y las comidas en la finca, a la sombra de los escajos con mis abuelos paternos.
    Cuando tenía once años mi padre tuvo un accidente, y lo que había sido un divertido juego se convirtió en una pesada obligación, poniendo fin a mi infancia. Fue un año terrible, con un invierno durísimo. Apenas tenía tiempo de ir a la escuela después del madrugón para ordeñar a las vacas, sacar la leche arrastrando un carrillo a mano hasta donde la recogía el camión, alimentar al ganado, limpiar estiércol y así todos los días. Lo que se suponía que era una situación puntual mientras mi padre se recuperaba, paso a ser la norma en los siguientes años.
    Todo llega.. y llegó mi 18 cumpleaños. Ya podía marcharme. Siguiendo los pasos de mis hermanos mayores me fui a Madrid, y gracias a su insistencia repetí COU a la vez que trabajaba. Aquello era otra cosa, la ciudad me deslumbraba con sus luces y ajetreo incesante, era libre e independiente. Trabajaba mucho y ganaba un dineral, o eso me pareció al principio.
    Enseguida pude comprobar que el dineral se esfumaba tan rápido como llegaba. La ciudad es agobiante y de vez en cuando hay que salir me decían, pero ya no tenía donde ir.
    Un nuevo accidente hizo que volviera a casa para ayudar, y decidí aguantar allí el verano para marcharme después a la Universidad, Ingeniería Agrícola en concreto.
    Para sorpresa de muchos , entre los que me incluyo, me fue muy bien. Tanto que me daba hasta un poco de vergüenza que me tomaran por un empollón, pese a mis pintas de Rockero malote, y me vetaran la entrada a los tugurios nocturnos chungos que tanto me gustaban.
    Los veranos y vacaciones estaba obligado a volver al pueblo para ayudar en casa, que para eso me pagaban los estudios. Una vez que me licencié ya sólo volvía para las fiestas y ver a los amigos, independiente y libre al fin de la carga familiar. Me costaba admitir que empezaba a gustarme aquella extraña sensación cuando volvía al verdor de sus montañas desde el árido Sur.
    En una de aquellas visitas le caí en gracia a la hermana de un amigo, (aún no me explico que pudo ver en mí). Empezamos nuestra relación a mil kilómetros de distancia, y aquel fatídico 11 de Septiembre de 2.001 me dijo que teníamos que irnos a vivir al pueblo a criar conejos. Esta muchacha está muy loca, pensé entonces.
    Siempre que podíamos íbamos al pueblo de fin de semana, y cada vez estábamos más a gusto. Dejé mi trabajo cansado de estar lejos de ella y nos casamos un 11 Septiembre. Me salió algún trabajo temporal por el pueblo, lo que hizo que empezáramos a pensar en vivir aquí.
    Finalmente dimos el paso, y como no había mucha estabilidad laboral, nos planteamos trabajar por nuestra cuenta. No fueron conejos, pero casi...
    Y entonces empezó la dura tarea de pelear con las Administraciones, buscar el que sería nuestro lugar definitivo en el mundo, el calvario de las obras en plena burbuja inmobiliaria, el lanzamiento de nuestros productos en la crisis, sobrevivir con precios ridículos frente a gastos inmensos, y otras minucias sin importancia.
    Pero también hemos visto crecer a nuestras hijas en un entorno único, hemos sentido el calor y el apoyo incondicional de buenos amigos, y hemos tenido pequeñas victorias para poder seguir adelante. Momentos de satisfacción y libertad que hemos pagado bien caro a base de sacrificios permanentes, jornadas extenuantes sin tregua y años enteros sin un sólo día libre. Pero quien dijo que la libertad fuera barata?
    Como dicen las gentes recias que habitan estas montañas: "Antes amo del perro que criado del Marqués". Aunque pague bien y el perro muerda, añado yo. Porque es mío y yo no soy de nadie.
    Me consuelo pensando en que ahora cenaremos junto a nuestras hijas, al lado de la estufa que nos calienta con las vigas viejas de la ruina que era la que ahora es nuestra casa. Doy un último vistazo a mis animales, y a mi pueblo que brilla en la distancia, mientras sacudo con fuerza la nieve y el barro de mis botas.
    - No insistas, nunca te quitarás el barro.- Me dice con cara entre compasiva y burlona.
    - ¡Ni falta que hace, es mi naturaleza!- Contesto orgulloso.

    Elena Molano Gil
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:26 pm #40502

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    http://hilvanesyotrasderivas.blogspot.com/2020/10/de-verdeo.html

    Eva Martinez Dinnbier
    Participante

    18 octubre, 2020 a las 10:28 pm #40503

    Aquí mi relato:

    https://www.unviajedelosbuenos.com/bahundanda/

    Un saludo,

    Eva Martínez Dinnbier

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