• claudia CHRISTEN
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:00 am #40576

    BAJO TU VENTANA

    Atravesar el campo se le hacía cada vez más angustioso. Sentía aquellas sombras por todas partes, cientos de ojos mirándola, invisibles, directos, penetrantes y amenazantes. Es cierto, no los podía ver, pero sabía a ciencia exacta que un solo descuido y sería presa de las intensiones más demoniacas que podían existir. Estaba atenta,  no quería ser absorbida por tan vasta oscuridad. Josue no se cansaba de advertírselo tras las sesiones de “terror informativo”  que había establecido dos veces por semana, para, según él,  mantenerla alertada por todo  lo que ocurría cuando la ciénaga dormía. Cada relato iba mermando la seguridad de ella, trasladando el miedo como único vehículo de acción, de protección, de forma de vida. Magnolia podría haber decidido no oír más esas historias, pero disfrutaba de la compañía de Josué, a pesar de cada relato, su compañía la hacía sentir segura, estable y confiada. Tras la muerte de su madre y el  alcoholismo cada vez más potente de su padre, su amigo se había convertido en su protector . Solo tenía tres años más que ella, pero eran los suficientes para convertirlo en la persona más importante de su mundo, de su breve, limitada y escasa existencia .

    Josué intentaba acompañarla siempre, a su lado o desde las sombras. Incluso cuando Magnolia debía levantarse antes del alba para cosechar su meta diaria. De no hacerlo, le sería imposible asistir a la escuela. Con el paso del tiempo descubrió que solo robando tiempo de luna podría cumplir con todas sus obligaciones. Un par de veces se había quedado dormida sobre la tierra fresca, sin duda sus diez años no la dotaban del talente necesario para soportar la falta de sueño. Una vez que despertaba exasperada por su descuido, descubría su canasta con toda la tarea del día. Cada vez que ocurría esta situación, sus pensamientos acrecentaban la idea de que esas criaturas que acechan el campo, en realidad eran de semblante bondadoso y no dañino como aseguraba Josué.

    ---No te fíes Magnolia. Tres niñas con características y edad similar a la tuya desaparecieron. Cuando las encontraron tenían moratones en todo el cuerpo y la virtud aniquilada.—Le había asegurado Josué la noche anterior.
    -¿Y cómo lo sabes?
    -A la última la  vi camino al aserradero. Tienes que prometerme Magnolia que si tu padre una noche te exige subirte al caballo no lo harás. Promételo Magnolia, Prométemelo.
    -Vale
    -¿Vale?
    -Vale, que sí! Que te lo prometo Josué

    Dos semanas después. Justo la noche en que Magnolia volvía a reencontrarse con su madre en sueños, una  voz pastosa y ronca la traían de regreso a  la verdad de su habitación. Acompañado, claro está, por un zamarreo insistente.

    Levántate Magnolia que partimos a la gran Feria
    -No papá, no puedo ir
    -No te estoy preguntando
    -Se lo prometí a Josué
    La cachetada llegó en el acto. Su padre sin mirarla se dirigió a la sala mientras agarraba el asador.

    -Salimos en 10 minutos- espetó.

    Cuando atravesaron la linde del campo dos hombres a caballo se acercaron a ellos. El padre de Magnolia frenó

    -Ésta es. Me dan lo que pido o no hay trato
    -Nos podría servir. Trato hecho.

    Magnolia al comprender lo que sucedía comenzó a gritar y forcejear con su padre que empuñaba con dificultad el asador. Un golpe certero hizo de ella cayera del caballo y se quebrara un pie.

    Cuando uno de los hombres baja del caballo con la intensión de acercarse a la niña, una flecha le atraviesa el cuello. En lo alto una sombra se aprecia con la intención de volver a disparar. Esto hace huir a los dos hombres aún con vida.

    Los movimientos de aquella sombra al  descender acusan la identidad de Josué.

    Magnolia ahoga un grito de alivio mezclado con culpa. A pesar de su rictus de dolor, logra esbozar una sonrisa y decir, lo siento.

    -No fue tu culpa. Nunca lo ha sido
    -¿Cómo sabías?
    -Tu madre antes de morir me hizo prometer que te cuidaría. Estaba segura de que algo así pasaría. Desde entonces duermo bajo tu ventana.

    Juancho Plaza
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:01 am #40577

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Agua limpia

    Las moscas se arremolinan al amparo de las mulas. Las mozas se arremangan la blusa y las enaguas para clavar las rodillas frente al lavadero. Cuando acaban, los baldes repletos de ropa blanca y limpia parecen enormes bocaditos de nata, de los que se ven en los escaparates de las pastelerías de la ciudad. Al volver unas reparten la carga a lomos de las bestias; otras se colocan los barreños sobre la cabeza e inician un sugerente contoneo mientras suben hacia el pueblo. Una cohorte de chavales les siguen a hurtadillas y un rumor de enjambre las envuelve hasta que llegan a la casa del coronel. Allí la algarabía se pone de puntillas y un silencio, parecido al que acompaña al Cristo hasta la ermita la noche de jueves Santo, envuelve al cortejo. Las caderas de las chicas abandonan su vaivén, los zagales espías toman el camino de las eras, las caballerías rehúsan el paso. Un miedo atávico atraviesa las ventanas selladas con un aspa de tablones carcomidos. Un cartel de peligro avisa del posible derrumbe de la tapia y de los muros repletos de grietas. La memoria de las piedras evoca el hambre del antiguo inquilino de la casa, su gusto por el dulce. Nadie entonces advirtió de la celada. La turba de insectos se vuelve insoportable. Las lavanderas tensan los arreos y la recua continúa, a duras penas, hasta alcanzar la calle de la iglesia.

    https://www.facebook.com/juancho.plaza.3/posts/4263094370387142?notif_id=1603065205804497¬if_t=feedback_reaction_generic&ref=notif

    Pablo Baldó López
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:01 am #40578

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola a todos,

     

    Dejo el enlace de mi relato: https://www.facebook.com/pablo.baldo.948/posts/2160637390757491

    Sara
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:01 am #40579

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://www.facebook.com/sara.alvarez.7923030/posts/2693174767571389

     

    Buenas noches. En mi perfil podréis encontrar ''Viejo amigo'', mi aportación al concurso. ¡Saludos!

    Pili Calvo
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:02 am #40580

    https://elhuesodelacereza.wordpress.com/2020/10/18/vivire-en-la-sombra-de-un-cipres/

    Dampier Paredes
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:03 am #40581

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes,

    Participo con esta historia al concurso de historias rurales.

    Buena suerte para todos.

    Dampier Paredes.

    Publicada en facebook: https://www.facebook.com/dampier.paredes/posts/10158726552034153

    Cututo

    Recordé que esa mañana no había dado de comer a los cuyes.

    Era mi deber darles de comer las hojas del maíz y la alfafa. Lo justo nomás, para que no se empachasen y murieran.

    Pero aquella mañana me levanté tarde. Y mi abuela me regañó todo el día.

    Sería porque mi abuela cuidaba mucho de sus cuyes.

    Todos le decían la mamita Isabel, pero yo le decía "abuela".

    Aquí, en Arequipa, hay una papa que no le gusta a mucha gente y le llamaban papa abuela.

    Ella, por su puesto, no quería que la confudiesen con una papa.

    Alguna vez me le enfrenté. No solía hacerlo.

    Pero aquella vez sus reclamos me traían aburrido, o curcuncho, como solíamos decir nosotros.

     

    ¿Por que los niños del pueblo te dicen abuela y yo tengo que decirte "mamita"?

    Así le reclamé, seguro tras la poza que había en la huerta, que nos separaba y que creía que ella no podría cruzar.

    ¡Que tal lisura!¡Ven pa'aca, ccariche!

    Y de un salto, esa mujer de piernas cortas que era mi abuela cruzó de un salto la poza de la huerta, que era honda y grande.

    ¡Para lo que tiene gracia este chascoso! Y sus dedos quisieron jalarme las patillas.

    Solía ser un niño bastante llorón. Por ello me decían ccariche. Aunque estaba asustado y a punto de llorar, no sé cómo saqué mis patillas de los dedos de la abuela y corrí.

    En aquellos días el pueblo terminaba en nuestra casa y detrás de la casa estaba la pampa, un amplio espacio cubierto de hierba mala, tunas, piedras y tierra.

     

    Aunque allí jugaba con mis hermanos, que en ese momento ingresaban a la casa por el portón y que casi tumbé en la huida, nunca habíamos corrido por toda la pampa.

     

    A lo lejos, escuchaba a mi abuela que me llamaba. ¡Javieeeeeeeer!¡Regresaaaaaaaaaaá!

     

    ¡Qué iba a regresar!

     

    Corrí y corrí y corrí. Asustado estaba. Tanto que llegué hasta una zanja. Era el canal madre, que llevaba agua hasta las chacras.

    Como estaba en mantenimiento, estaba seco. Allí esperé a que mi corazón, que latía como si fuera a salirse del pecho, se calmase.

     

    De pronto, me quedé dormido. Desperté cuando sentí algo caliente en la cara. El sol caía fuerte y yo tenía sed.

    Así que caminé de regreso a casa y lo que había corrido sin darme cuenta me tomó más tiempo del que creí.

    Quizás sea así cuando el miedo y la emoción te hacen hacer cosas. Pasan rápido.

     

    Cuando al final llegué a casa, me asomé despacio por el portón. No había nadie en la huerta, ni en la casa.  Ni siquiera la abuela estaba. Todavía mi padre no había llegado a casa.

    En casa vivíamos mi abuela, mis 3 hermanos y mi padre, que estaba en la chacra.

    Aún no había llegado y como no estaba la abuela, quizás no le había contado lo que pasó en la mañana. Mi padre quería mucho a mi abuela Isabel, y lo que me esperaba, si se enteraba de mi enfrentamiento con la abuela, era unos cuantos correazos.

     

    En esas estaba cuando giró el portón. Mi padre había llegado.

     

    En un ratito me subí al árbol de la palta y me quedé allí, esperando que saliese mi padre para volver a la pampa.

     

    Quizás, pensé, que se le pasaría la cólera y mi castigo no fuera tan terrible al regresar.

     

    Ni bien había dejado mi padre la lampa y el pico que había llevado para trabajar en la chacra, oí que un caballo se acercaba.

     

    Me había acordado del trato que tenía con mi padre. Yo sí podía trepar al árbol de la palta, que era el más grande de la huerta. Así, tenía que trepar y avisarle de quien llegase a la casa.

     

    Un jinete llegaba, en un caballo chiquito, a nuestra casa.

    Piernas cortas, un sombrerito y un cuerpo pequeño y gordito. No había duda: era el hermano de mi padre, el tío Alejandro.

    Por lo general, los arequipeños se suelen poner sobrenombres en base a una característica corporal o un comportamiento repetitivo.

    Los nombres vienen de su modo de hablar, mezcla del español con palabras quechuas, aymaras y de otras lenguas.

    Así, me acordé del cuy macho que se dejaba vivo para procrear. Le decíamos cututo: bien gordito, con brazos y piernas chiquitas.

    Igual que el tío Alejandro.

    No me pude aguantar la risa y estallé en carcajadas. ¡El tío cututo!, gritaba mientras reía. ¡El tío cututo!

     

    Así, cuando me recuperé de mi risa, tenía a un buen grupo al pie del arbol de palta. Mis hermanos, mi padre, la abuela y el tío Alejandro.

    - ¡Mira al cariche de tu hijo!¿Cómo viene a llamarme cututo?, decía mi tío Alejandro.

    - Pero que voy a hacer, hermano, ¡si eres igualito al cututo!, le respondía mi padre

    - ¡Que tal lisura la de este chico! exclamaba mi abuela.

    Mis hermanos no decían nada, por que también empezaron a reirse.

     

    Así quedó bautizado mi tío Alejandro.

    Mi padre, enojado al principio por contestarle a mi abuela y también divertido por el sobrenombre a su hermano, me dió un coscorrón y me dejo ir.

    No vayas a contestarle otra vez a tu mamita, me recalcó.

    Ya, papá, le respondí.

    Griselda Martínez
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:06 am #40582

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

     

    Hola! Espero estar a tiempo! Comparto mi texto. Gracias y nos seguimos leyendo!

    //m.facebook.com/story.php?story_fbid=10224212027514226&id=1408329979

    19 octubre, 2020 a las 12:10 am #40584

    Juan Camilo Betancur Echeverry el 7 de octubre, 2020 a las 17:59

    Hola participo con el cuento "Aprendizaje" publicado en el blog "Antelespejo" y se puede leer en el siguiente link:

    https://antelespejo.blogspot.com/2020/10/aprendizaje.html

    o haciendo clic en el titulo del cuento: "Aprendizaje"

    Como veo que en otras respuestas también se ha copiado el cuento, entonces acá va:

      Aprendizaje

    La niebla subía del río Cauca y una capa blanca impedía que se viera a más de un metro, por lo que se me dificultaba el camino. Había ido a la plaza de mercado a conseguir un queso, un pan y una botella de vino porque había escuchado que era lo que le gustaba al monje que vivía en la montaña.

    Del pueblo a la casa hay zonas muy pantanosas, específicamente en el último tramo. La primera parte es una carretera rodeada de potreros. A lado y lado de la carretera hay eucaliptos que dan la sensación de estar andando bajo un túnel vegetal. Luego se toma un desvío por un camino precolombino en muy mal estado.

    Juan estaba sentado en una silla mecedora como si estuviera esperándome. Por eso, me sorprendí al verlo. Lo curioso era que llevaba más de diez años sin recibir visita porque afirmaba que desde que el pueblo había olvidado el cuidado de sus vidas espirituales había dejado de ser su pueblo. Por ello le pregunté, en son de burla, si llevaba mucho tiempo esperándome. Él sonrió y me contestó que sí. Además, me ordenó que me quitara los zapatos y me pusiera una bata blanca. Quedé muy inquieto, pero no le pedí explicaciones.

    En la sala había sobre la mesa una canasta con frutas y semillas.  Al lado Juan dejó el paquete.

    —Sígueme que ya empezó tu trabajo. Después nos sentaremos a descansar —dijo Juan y continuó— en la mañana vi un colibrí tigre dando vueltas por la casa. Esa era la señal de que vendría alguien con un camino espiritual trazado y que era necesario empezar con su iniciación.

    Caminamos juntos hasta el altar ubicado en un cuartucho al costado derecho de la casa, lugar en el que Juan pasaba días encerrado meditando. Era un cuarto pequeño con una alfombra y cojines. En la mitad había un candelabro de siete puestos y algunos cuarzos de diversos tamaños. Él se sentó cerca de la entrada indicándome que cerrara los ojos y tratara de pensar en un propósito mayor.

    No habían transcurrido más de diez minutos cuando escuché la voz de un hombre diciéndome que era requerido en la alcaldía municipal. Sin abrir los ojos respondí que lamentaba no poder acompañarlo. Al día siguiente, llegaron dos hombres con un papel firmado por el Alcalde. Juan sonrió y con un movimiento de cabeza aprobó mi partida. A los días fui nombrado alcalde. Misteriosamente a mi despacho llegó una carta de Juan con una lista de libros, estatuillas, esencias, collares, camándulas, entre otra infinidad de cosas. Al mes, Juan escribió otra carta donde incrementó el pedido.

    Una mañana me comunicaron que había sido nombrado el mejor alcalde del país. Entonces Juan me escribió otra carta con la solicitud de una casa y un sueldo fijo de por vida. Respondí que esa petición era imposible. Incluso sentí que Juan estaba abusando de mi generosidad y dudé de su espiritualidad por lo que le dije de manera tajante y grosera que ya había pagado sus enseñanzas.

    Ya era de noche cuando abrí los ojos y vi las velas casi consumidas en el candelabro. Estaba solo en el altar. Estiré las piernas y al salir me sorprendí al ver a Juan sentado en la silla mecedora con una manzana en la mano.

    —El que desea gobernar debe poner toda su fuerza interior en dominar las emociones y evitar que las emociones lo dominen. Cuando las emociones son las que dominan el espíritu se turba y el gobernante mira pero no ve. Sin control de las emociones es muy difícil gobernarse a sí mismo y casi imposible gobernar a un pueblo.

    Recibí la manzana que el monje me había obsequiado para el camino. Cabizbajo, con la bata blanca, di la vuelta y desaparecí entre la niebla.

     

    Muy Interesante

    19 octubre, 2020 a las 12:16 am #40585

    CRISTINA COCO RODRÍGUEZ el 18 de octubre, 2020 a las 23:51

    https://www.blogger.com/blog/post/edit/3002227173215813732/7924119505941466978

    Buenas noches:

    Participo con mi relato "Redes de Trigo".

    Cristina

    https://carreterasdeterciopelo.blogspot.com/2020/10/relato-historiasrurales.html

    Dejo también este link por si el anterior no se ve.

    Walter Reina Parra
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:34 am #40587

    Hola, saludos grandes.


    Esta es la publicación o de la historia rural


    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10207013634174701&substory_index=0&id=1695144965


     

    Saludos grandes.

    Walter Reina Parra

    Ariel Martínez Pelle
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:39 am #40589

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    ¡Hola! Participo con dos historias que transcurren en Los Ángeles, Partido de Chacabuco, República Argentina, en distintos momentos de su historia.

    El último viaje https://www.facebook.com/arielguillermo.martinezpelle/posts/10218406782660356

    Con la cruz a cuesta https://w.ww.facebook.com/arielguillermo.martinezpelle/posts/10218406786500452

    19 octubre, 2020 a las 12:46 am #40590

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Me crié en un pueblecito pequeño al norte de Navarra. Como no teníamos juguetes nos divertíamos con los otros niños del pueblo jugando a “polis y cacos” al “chipi chapa”, al “burro” etc... Mi madre decía que era un pequeño salvaje y que al igual que los otros niños, estábamos todos asilvestrados. A tan solo 14 km de mi pueblo había un internado para chicos rebeldes y cuando mi madre se enfadaba me decía que me iba a meter allá interno. Había veces que no dormía pensando en que podía ser cierto. Ese sitio se llamaba Txipilatz y para nosotros era parecido a lo que el cura llamaba el infierno. Un domingo vino el “gaseosero” con el motocarro a vender bebidas. No se nos ocurrió otra cosa que ponernos tres por detrás y agarrar el parachoques del vehículo. Manolo, que así se llamaba el de las gaseosas, aceleraba el vehículo pero no conseguía tirar para adelante. Cuando se bajaba para mirar que pasaba, nosotros nos escondíamos. No sé cómo no se daba cuenta porque no nos podíamos tener en pie de la risa escondidos detrás de los arbustos. Manolo volvía a montarse en el motocarro y nosotros salíamos del escondite y hacíamos la misma. El aceleraba a tope y aunque la rueda delantera se quedaba suspendida en el aire, no conseguía avanzar. Así lo hicimos como 5 ó 6 veces hasta que ya nos aburrimos. En el último acelerón de Manolo soltamos todos a la vez y el motocarro hizo el caballito. Primero se cayeron todas las gaseosas y seguido fue Manolo. Ahí ya no nos dio la risa a ninguno. Al contrario, nos entró un miedo atroz en el cuerpo. Salimos todos disparados a escondernos, pero esta vez de verdad. Nos anocheció metidos en una pocilga con la única compañía de 2 cerdas y 9 gorrinos. Al final, el hambre pudo más que el miedo y regresamos a casa. Mi madre ya estaba al corriente de lo que había sucedido, así como todas las madres del pueblo y habían decidido por unanimidad que al día siguiente iríamos todos al internado. De castigo me mandó a la cama sin cenar y sin duchar. No pude dormir en toda la noche entre el olor a cerdo, las pulgas que me había cogido en aquella pocilga y sobre todo el miedo de ir al infierno.
    Al día siguiente mi madre me duchó frotándome fuertemente con un estropajo y un jabón desinfectante. Me vistió con la ropa de los domingos: pantalón corto con tirantes, camisa recién planchada con cuellos enormes, chaleco a rombos y unos zapatos de cordones tan brillantes que podías mirarte en ellos y ver la cara de susto que yo llevaba. En la puerta de salida de la casa estaba la maletita de cuero marrón preparada con varias mudas y algo de ropa. Al verla ahí no pude más.
    Me eché a llorar y le imploré a mi madre que no me llevará al internado. En su cara no vi un ápice de piedad . Fuimos a la plaza del pueblo y para mi sorpresa allí estaban mis compañeros de aventura con sus madres; todos teníamos dos factores en común: traje de domingo y la maletita de cuero. Nos dijeron que iba a venir un autobús para llevarnos a todos a Txipilatz. Empezamos a llorar desesperadamente y a gritar que nos íbamos a portar bien, que por favor no nos llevaran al infierno. Las madres se miraban a los ojos con complicidad y se hacían señas las unas a las otras cómo decidiendo el momento de hablarnos.
    - Prometéis que vais a portaros bien de ahora en adelante?

    Todos respondimos al unísono: sí sí lo prometemos.

    Volvimos a casa y por lo menos, lo que es en una temporada, no hicimos ninguna trastada. Mi madre estaba muy contenta y no hacía más que repetir el refrán : “ al arbolito desde chiquitito”. Ahora lo veo en el tiempo y se que en ningún momento tenían intención de llevarnos al internado, sino que querían darnos una lección y un escarmiento. Lo que entonces no sabía mi madre ni las madres de mis amigos era que en breve tendrían que cambiar ese refrán por éste: “ árbol torcido nunca se endereza”.

    Angel Del riego anta
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 12:49 am #40591

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    http://lafiestademidesgracia.blogspot.com/

    RADIACIÓN DE FONDO

    -ángel del riego

    Marcela Piro Suárez
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 1:07 am #40592

    Hola Buenas tardes

    Dejo mi texto "El Escalón"

    https://mps2783.blogspot.com/2020/10/el-escalon.html?m=1

    Lorenzo Strukelj
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 4:23 am #40593

    RUMENKA

    Gradac, Baja Carniola, 1929.

    La naturaleza se empecina en ser hermosa.

    El sol acaricia la piel de Pablito. Esa tibieza le genera somnolencia, porque está de pie desde las cinco de la mañana. Esto es lo habitual en la pequeña parcela que su familia habita y cultiva sobre una verde ladera que se funde con el río unos metros más abajo. Estas suaves colinas onduladas, desde lejos, simulan un mar esmeralda, plácido y extenso.

    Pobreza y belleza pueden ser hermanas; aquí lo son.

    Los Dolenc tienen siete hijos y su única riqueza la constituyen un palmo de tierra cultivable y su vaca Rumenka. Mamá Toncka, dos o tres veces por semana, reúne los huevos de sus propias gallinas, más los que puede adquirir de algunos vecinos y, antes que despunte el alba, se dirige a pie hasta la estación, distante un par de kilómetros. Allí toma el tren a Liubliana, para vender, en la plaza, esas pocas docenas de huevos, regresando al hogar con lo que es, para ellos, una pequeña fortuna.

    Pese a lo duro de las circunstancias, todos los hijos están bien alimentados y aprendieron el saludable hábito del aseo. También asisten religiosamente a la escuela y a la misa dominical. El papá es un humilde peón de ferrocarril; su sueldo, aunque magro, es, sin embargo, la garantía de una subsistencia mínima. Más de una vez, un pedazo de pan y una cebolla son su único alimento en toda la jornada de duro trabajo. Lo que produce el palmo escaso de tierra que poseen, sumado a otras creatividades lucrativas de los miembros de la familia, agrega algo de dignidad a la existencia.

    Pablito se hace de unas pocas monedas, cuando puede, pastoreando la hacienda de los vecinos. Conoce muy bien eso de estar congelándose en los duros inviernos, en esa geografía tan cercana a los Alpes, esperando que alguna vaca se decida a regalar su esperada deposición, para correr a zambullir los pies en esa montañita humeante y así disfrutar de ese calor que le sube despacito por el cuerpo, caldeándolo como si estuviera en la antesala del paraíso. Muy distinto del calorcito que siente hoy, en esta primavera llena de verdes y amarillos.

    La vocación del padre había sido la de aviador. ¡Cómo había soñado de niño y con cuánta ilusión, el surcar algún día esos cielos infinitos, misteriosos, invitantes! Pero lo rechazaron en la escuela de aviación por un defecto congénito de la vista. Eso le produjo un resentimiento profundo, que lo acompañó toda la vida. Es un buen hombre, pero profundamente amargado. Y esa amargura se convierte a veces en agresión, dirigida, como casi siempre sucede, a los seres más cercanos y queridos. Aunque Pablito le ayuda en los trabajos de la quinta, haciendo un esfuerzo que supera en mucho lo esperable de un niño de siete años, empujando pesadas cargas en la desvencijada carretilla o sosteniendo cosas hasta que el dolor lo vence, el padre comenzó a tratarlo rudamente en los últimos tiempos. A Pablito le pesan cada vez más los motes de inútil y torpe que, con creciente frecuencia, debe escuchar. Día a día se agranda en su corazón el dolor de que su padre no pueda percibir su verdadera imagen ni reconocer su verdadera naturaleza. Más de una vez piensa si ese defecto paterno de la vista no se extenderá también a otras formas de ver. Pero calla y soporta. Honrarás padre y madre.

    Pero algo en este plácido mediodía, no está bien. Rumenka está rara, inquieta, molesta. Si la angustia fuera aplicable al alma animal, hasta podría decirse que está angustiada. Se demora en el lote de pastura, pero en una actitud extraña. No come; sólo está ahí, moviéndose torpemente, como en una danza lenta y desmañada. Pablito se acerca, le habla, le acaricia la cara. Ella lo ignora y hasta parecieran molestarle la cercanía y el contacto de su fiel pequeño amigo, que tanto placer le causan habitualmente. Ya no cabe duda; algo malo está pasando, ¿pero qué? Inesperadamente, Rumenka se acuesta, y entonces Pablito descubre que tiene el vientre hinchado. ¡Muy hinchado! Y recuerda con toda claridad un par de casos similares ocurridos en el entorno, de los que fuera curioso y asombrado testigo. ¡Rumenka está empastada! Grita, pero nadie lo escucha. En casa no hay nadie. Papá en su trabajo; mamá no regresará hasta la media tarde; los hermanos en la escuela… Corre hasta la casa más próxima, la de sus buenos vecinos Anka y Loize… ¡nadie! Siente que le falta el aire y el corazón bate con una violencia inusitada en la caja de resonancia de su agitado pecho. Si no se hace algo pronto, Rumenka morirá. ¡No puede pasarle eso a su familia! ¡Dios, ilumíname!

    Pasado el primer instante de bullicio y confusión, su diligente cabecita se aclara. Corre a la cocina. Abre el cajón de los cubiertos... Ni se le ven los pies cuando vuela en dirección de la pobre vaca. Llega. La observa. Tiene los ojos abiertos, que lo miran como pidiendo piedad. Junta valor y decide como un adulto. Levanta el brazo y clava el afilado cuchillo en Rumenka. Con la intensidad justa, en el lugar justo, en el ángulo justo, como un experto; como si un ángel invisible le dirigiera el brazo. ¡Qué felicidad vacuna! ¡Qué mirada agradecida! Pablito no la olvidará. Rumenka se desinfla como un globo amado.

    Se queda a su lado, velando su convalecencia, en ansiosa espera. La primera en llegar es la madre, más tarde los hermanos y finalmente el papá, que, enterado, corre inmediatamente a buscar al buen veterinario, que no puede dar crédito a lo que ve y oye: él no lo hubiera hecho mejor.

    En estos ámbitos rurales, la vecindad es una familia extendida. Todo se sufre y todo se disfruta al unísono. Hoy el pueblo está de fiesta.

    El hasta ayer torpe e inútil Pablito es el héroe del pueblo. El papá le acaricia la cabeza. Nunca se sintió más feliz.

    https://escritosdelalodepablo.blogspot.com/2020/10/rumenka.html

    Álvaro Tolosa
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 5:03 am #40594

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://www.instagram.com/s/aGlnaGxpZ2h0OjE3ODk0MzE1Mzg2NjU0NDk5?igshid=1674t8vz65gmh&story_media_id=2423094156904915250_8258429134

    Álvaro Tolosa
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 5:06 am #40595

    https://www.instagram.com/s/aGlnaGxpZ2h0OjE3ODk0MzE1Mzg2NjU0NDk5?igshid=1674t8vz65gmh&story_media_id=2423094156904915250_8258429134


     

    En mi país (Panamá ) son las 10:05 p.m. del 18 de octubre, no se si cuenta todavía

    Sandra Fogliani
    Participante

    19 octubre, 2020 a las 5:38 am #40596

    Saludos! Gracias por organizar este concurso. Abajo el enlace de mi relato titulado "Una conversación con la Eugenia"

    https://www.facebook.com/sandra.fogliani.9/posts/3665183903529342

    19 octubre, 2020 a las 10:29 am #40682

    Muy interesante

    19 octubre, 2020 a las 6:10 pm #40686

    Me he enterado hoy y no he podido llegar a tiempo. Aun así, no he podido resistirme a mandar mi historia que he publicado en ,mi blog. Ahí va el enlace:

    https://lagranjadeoneka.com/historia-de-una-mosca/

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