• MARIA SANCHEZ ROBLEDO
    Participante

    10 octubre, 2020 a las 2:01 pm #39706

    Hola, os dejo mi relato "Añoranza". Suerte a tod@s.

    https://twitter.com/mariarobledo28/status/1314894719739203585?s=19

     

    Añoranza

    Como venía siendo costumbre cada verano, María se levantaba tarde, le encantaba dormir, pero no por ello la abuela Antonia les dejaba escaquearse a ella y a su hermana de ir a por agua a la fuente, también llamado “el lavadero de la Fuente”.

    -          ¡Vamos holgazanas, ya tendríais que estar levantadas hace dos horas! -les decía la abuela Antonia.

    -          Jo, ¡todos los días a por agua!- se quejaban ellas.

    Se quejaban, pero en el fondo les encantaba. María aún recuerda el sabor del agua bebido en la lata con la que sacaban el agua. Un sabor dulce mezclado con hojalata. Ese sabor único que no volvería a saborear en ninguna otra parte.

    Con las garrafas llenas de agua a rebosar, María veía como su abuela se sentaba a descansar en uno de los pilones que en su tiempo hicieron de lavaderos para los vecinos del pueblo. Miraba como su abuela, con su falda de tergal marrón, en un cruce de piernas se sentaba y dejaba el dobladillo de la falda entre sus muslos, con un arte y una facilidad pasmosa. Todavía, María recuerda ese olor a limón mezclado con menta que provenía de alguna hierba aromática nacida a la vera de la fuente, recuerda el grillar de los grillos y el sonido de las chicharras anunciando un día caluroso. Incluso recuerda el sonido del tren pasando por encima de sus cabezas como un rayo, al que las tres saludaban agitadamente con la mano.

    Cargando con una garrafa  en cada mano, se dirigían hacia su casa cruzando la plaza mayor del pueblo, donde María  y sus hermanos pasarían su infancia, ya que tenían la suerte de vivir en uno de los mejores barrios del pueblo, nada menos, que entre la “Plaza Mayor” y “La Puente”. (Porque otra cosa no tendrá Alcañizo, pero un puente romano del siglo XVIII es la envidia de toda la comarca del “Campo Arañuelo”).

    Desde la entrada de la plaza, por la esquina de tía Soco, María  contemplaba a su madre sentada en una silla baja de anea en la puerta de su casa, con su imprescindible acerico, sumergida en sus maravillosas labores de costura.

    Al llegar, las tres descansarían en los “poyetes” situados  a la puerta, los cuales a lo largo de los años han acumulado muchas risas, lágrimas, secretos y algún que otro tropezón.

     

     

     

    Hoy María, ya no es  una niña, pero recuerda una frase, como no, de la abuela Antonia que decía:

    -“Dime con quién andas y te diré quién eres”

    Y allí anda ella, en Alcañizo. Con su gente, su familia,  sus amigos, con su pueblo, el cual le dice cada día dónde están sus raíces, para no olvidarse de donde viene y sobre todo, a donde va.

     

    Alberto Guerra Obispo
    Participante

    10 octubre, 2020 a las 3:33 pm #39707

    Buenas tardes,

    en mi página facebook Séxtasis publiqué el relato "Mora cantana" junto a la foto del cementerio de mi pueblo, declarado el más bonito de España en 2015.

     

    https://www.facebook.com/254341098028392/photos/a.259139930881842/3268496533279485/

    Este es el relato:

     

    MORA CANTANA

    Fueron mejores amigos hasta ese verano. De esa clase de amigos que dejan de existir cuando los errores de la madurez destiñen todo. David vivía en Montánchez. Juan en Madrid. Su lugar favorito era el castillo. A Juan también le gustaban las historias, casi tanto como a su abuelo. Vicente, tras enviudar, había decidido volver al pueblo. Su nieto, lector voraz como él, iba a visitarle siempre que podía para salir con una historia diferente bajo el brazo. Su cuento preferido era el de la mora cantana, la bruja que habitaba en los pozos y arrastraba a cualquiera que osara asomarse.

    Juan quiso cruzar la línea varias veces. Era demasiado curioso. David siempre le retenía. “No te asomes”. “Quiero saber cómo es” insistía. “Ya la veremos cuando seamos mayores…”. Porque el único antídoto contra ella era el tiempo. Solo atacaba a los más pequeños. “¿Cuándo dejas de ser niño?” le preguntaba Juan a su abuelo. “A los dieciocho”. “Pero…. ¡ya soy mayor! Voy a hacer catorce. Seguro que se inventaron esto para que los niños no se cayeran…”. “Aún eres joven“. “Pero… si soy más alto que tú…”. “¿Sabes lo que decía tu abuela?, que los hombres llegamos a una edad en la que dejamos de crecer mentalmente mientras el tiempo nos pinta el cuerpo de arrugas”. “¿Y qué edad es esa?”. “Quince años”. Juan se quedó pensando que, si su abuela tenía razón, ningún hombre estaría a salvo de la mora cantana.

    Aquel verano estuvo marcado por las obras de restauración de la casa de la guardiana. Nadie quiso comprar el inmueble tras la muerte de su última inquilina: la antigua guardiana del cementerio. El camposanto de Montánchez se encuentra en lo más alto de la colina, incrustado en la roca junto al castillo. Las habladurías aumentaron cuando se supo que la actual propietaria escribía literatura de terror.

    Llegó en septiembre, en un Audi negro. Observó complacida que todo estaba según lo previsto. La biblioteca ocupando la pared central. La barra americana con un colgador para copas de vino. La ducha justo debajo de la claraboya para poder bañarse recibiendo el abrazo del sol. Decidió inspeccionar el pueblo. Era la primera vez que caminaba por Montánchez. Había comprado la vivienda sin haber pisado siquiera aquella villa cacereña célebre por su jamón. La idea fue de su editor. Necesitaba aire fresco. Desconectar de Madrid y de su exmarido.

    Se dirigió a la plaza. Parecía que había más bares que casas en aquel lugar. Desde que había salido a la calle todos los ojos le hacían cosquillas. No hubo nadie que no la mirara de arriba abajo; especialmente los hombres. Su reciente separación había potenciado su lado seductor. Aunaba elegancia e inteligencia. Además de unos ojazos verdes que robaban el habla a cualquiera.

    Se tomó un vino en el primer bar que vio. Cuando pidió la cuenta el camarero señaló a unos hombres que cuchicheaban protegidos por la seguridad del grupo. Se acercó. “No sé a quién debo agradecer…”. “Al pueblo” dijo el que parecía el cabecilla,  “considéralo un regalo de bienvenida. Soy Manuel, ¿y tú?”

    A la mañana siguiente el pueblo entero cuchicheaba sobre la escritora. Juan y David no tardaron en subir. Querían verla. “Vamos a escondernos en el cementerio” susurró David. “Mejor en el castillo. Así podemos vigilar sin que nos vean” sugirió Juan. Se encaramaron al saliente de la ladera oeste. Estaban un metro por encima del tejado. Escucharon el grifo de la ducha. “Mira” murmuró Juan, señalando la claraboya, “¿ves esa ventana en medio del tejado? Está saliendo vapor…”. “¿Y?”. “¡Vamos!”.  David le siguió a regañadientes. Gatearon por el tejado hasta quedar al borde de la claraboya. “No te asomes…”. “¡Ya estás como siempre!”. “¡Antes me hacías caso!” protestó David. “Por eso nunca vi a la mora cantana…”

    Asomó la cabeza lo justo para distinguir la figura bajo el agua caliente. Era la imagen más hermosa que había visto. También la más perturbadora. Jamás había tenido la suerte de contemplar a una mujer desnuda. No podía dejar de observarla. Se asomó un poco más. David se había ido. No le importó. El resto del mundo había dejado de existir.

    Al abrir los ojos la mujer se percató de una sombra sobre su cabeza. Miró hacia arriba. El espectro desapareció sin dejar rastro. Se puso el albornoz, nerviosa. Oyó un golpe fuera. Corrió la cortina, lo justo. Tenía miedo. Un adolescente se maldecía, magullado, sobre el suelo. Salió, aún temerosa. Le ayudó a levantarse y entraron en casa. Veinte minutos más tarde Manuel se presentaba con la mejor de sus sonrisas y una botella de vino. “¿No tuviste suficiente con invitarme ayer?” exclamó al verlo. “¿O es que me echabas de menos?”

    Al día siguiente David subió solo al castillo. Juan tenía un esquince, debía guardar reposo. Se sentó a observar la casa de la guardiana. Unos minutos más tarde apareció el padre de su amigo. Cuando David bajó a comer Manuel continuaba dentro. La noticia corrió como un reguero de pólvora por el pueblo. Juan y su madre regresaron a Madrid. A Manuel aquel affaire le había costado el matrimonio. Juan solo podría ver a su padre dos fines de semana al mes. Además tenía prohibido llevar a su hijo al pueblo. Juan no volvió a ver a David. Ni a su abuelo. Ese verano se dio cuenta de que su abuela tenía razón. Los hombres dejaban de crecer a los quince años. En cualquier momento podrían caer en los garras de la mora cantana.

    No podía dejar de pensar en ella. Había destruido su vida. Le había dejado sin abuelo, sin pueblo y sin amigo. Pero daría cualquier cosa por volver a ver su cuerpo desnudo. La gente no le creía cuando afirmaba que aquella leyenda era real. Se reían de él. Pensaban que de tanto leer se había vuelto loco. A Juan no le importaba. La mora cantana existía. Él la había visto. Tenía los ojos verdes y conducía un Audi negro.

     

     

    10 octubre, 2020 a las 3:42 pm #39708

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas tardes,

    Aquí va mi propuesta. Muchas gracias.

    Beatriz

    http://rubiasycroquetas.blogspot.com/2020/10/vacaciones-de-interior.html

    10 octubre, 2020 a las 5:57 pm #39709

    https://twitter.com/tesela7/status/1314952690787590146?s=19

    Este es el enlace de la historia con la que deseo participar en el concurso.

    Rosa María García Vázquez

    10 octubre, 2020 a las 6:00 pm #39710

    https://twitter.com/tesela7/status/1314952690787590146?s=19

    Rosa María García

    Carmen Fernández
    Participante

    10 octubre, 2020 a las 6:25 pm #39711

    El Croar de las Ranas

    https://t.co/YYSFEe7BT6?amp=1

    Vagalume

    10 octubre, 2020 a las 6:54 pm #39712

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://rincondediegogo.blogspot.com/

    Buenas tardes, soy Diego Estruga, dejo aquí mi relato titulado el alma rural de Julián.

    Cordialmente.

    10 octubre, 2020 a las 9:18 pm #39713

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Vivir en un pueblo y tener una pequeña perra como compañía a quien pasear cada día es edificante. Poner los pies y las patas en el asfalto, dejarnos caer cuesta abajo, y en menos de cinco minutos ya estamos en el campo. Allí me encuentro con la paz y armonía de la naturaleza que tanto me llena, pero también con algunos singulares personajes que, de la manera más simple, me muestran la verdadera filosofía de la vida. Son gentes que no han tenido la oportunidad de estudiar ni de conocer mundo y sin embargo, podrían echarse una charla con Aristóteles quien, no me cabe la menor duda, se serviría de ellos para apoyar su constructo sobre la felicidad.

    El camino, cómodo, va ciñéndose a la margen de un río caprichoso que aparece entrado el invierno y se va de vacaciones como todo hijo de vecino. Y la suerte de salir al campo es ese no saber qué me deparará el camino, con quién pegaré la hebra y qué me enseñará.

    Uno de esos personajes es Cándido. Un día, por ejemplo, lo encontré embelesado mirando una extensa plantación de almendros. La mañana era soleada y limpia, y la vista, espectacular con todos aquellos almendros cuajados de flores.

    Cándido es del pueblo “de toda la vida”; un hombre humilde y honrado, que conozco desde que soy capaz de recordar. Es tan parte de este pueblo como lo son la plaza del raso o la cuesta del Rufo, de modo que me da la sensación de que si él no existiera tampoco existiría el pueblo.

    Le saludé alegremente y me dijo esbozando una de esas sonrisas de bien nacido que desprenden respeto y franqueza a partes iguales: “aquí estoy, viendo mis almendros”.

    “No sabía que eras dueño de estos almendros”, le dije. Y él me respondió divertido: “y no lo soy; son de uno que madruga, trabaja, gasta pa’ mantenelos, y se desvive por ellos, pa’ que le produzcan dinerito; a él le quitan el sueño; pa’iso es el dueño... pero son míos, tos míos de una punta a otra...

    (Continúa)

    10 octubre, 2020 a las 9:27 pm #39714

    Mi relato está en Instagram. Soy mamarazzi_denuevo.

    FILOSOFÍA DE CAMPO

    Vivir en un pueblo y tener una pequeña perra como compañía a quien pasear cada día es edificante. Poner los pies y las patas en el asfalto, dejarnos caer cuesta abajo, y en menos de cinco minutos ya estamos en el campo. Allí me encuentro con la paz y armonía de la naturaleza que tanto me llena, pero también con algunos singulares personajes que, de la manera más simple, me muestran la verdadera filosofía de la vida. Son gentes que no han tenido la oportunidad de estudiar ni de conocer mundo y sin embargo, podrían echarse una charla con Aristóteles quien, no me cabe la menor duda, se serviría de ellos para apoyar su constructo sobre la felicidad.

    El camino, cómodo, va ciñéndose a la margen de un río caprichoso que aparece entrado el invierno y se va de vacaciones como todo hijo de vecino. Y la suerte de salir al campo es ese no saber qué me deparará el camino, con quién pegaré la hebra y qué me enseñará.

    Uno de esos personajes es Cándido. Un día, por ejemplo, lo encontré embelesado mirando una extensa plantación de almendros. La mañana era soleada y limpia, y la vista, espectacular con todos aquellos almendros cuajados de flores.

    Cándido es del pueblo “de toda la vida”; un hombre humilde y honrado, que conozco desde que soy capaz de recordar. Es tan parte de este pueblo como lo son la plaza del raso o la cuesta del Rufo, de modo que me da la sensación de que si él no existiera tampoco existiría el pueblo.

    Le saludé alegremente y me dijo esbozando una de esas sonrisas de bien nacido que desprenden respeto y franqueza a partes iguales: “aquí estoy, viendo mis almendros”.

    “No sabía que eras dueño de estos almendros”, le dije. Y él me respondió divertido: “y no lo soy; son de uno que madruga, trabaja, gasta pa’ mantenelos, y se desvive por ellos, pa’ que le produzcan dinerito; a él le quitan el sueño; pa’iso es el dueño... pero son míos, tos míos de una punta a otra; míos porque me alegran la vista cuando paseo; naide me los pue’ quital y naide me pue’ impedil velos y disfrutal d’ellos”.

    Cándido es un sabio; ya os lo decía yo…

     

    Por las tardes suelo encontrar a Raúl. Raúl es otro sabio. Lo conocí también en mis paseos, igual que a Jacinto el pastor y tantas otras personas, gracias a mi perra; creo firmemente que los perros son un puente para la amistad. Me resultó simpático desde el principio. Delgado pero con una pancita respingona, ojillos alegres y sonrisa prieta; siempre acompañado de una vara delgada y larga que saca ritualmente todos los días de un escondrijo que ha preparado, según él, para que no se la quiten, de modo que al acabar su paseo la vara vuelve a descansar como el tesoro del Carambolo...

    (Continúa)

    10 octubre, 2020 a las 10:03 pm #39715

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    La respuesta está en el olmo.
    Cuando era niño el pueblo era su refugio. Un lugar donde vivir mil aventuras, donde reencontrarse con sus amigos "el canicas" y "el topo". Allí aprendió a amar la naturaleza, la tierra, los animales... Años después sus padres, abogados ambos, no alcanzaban a comprender cómo su hijo podía dejar la carrera y trasladarse a la casa de los abuelos. Pasaron los años y aquella granja escuela le dejó vivir su sueño, ganaba lo suficiente para no pasar apuros. Todas las tardes se iba solo junto a un olmo a cuya sombra merendaban en familia cuando era niño.
    Un día su hija de diez años le preguntó por qué siempre iba a la misma hora a ese lugar y él le contestó que mañana ella misma respondería a esa pregunta. Cuando al día siguiente llegaron al olmo su padre le contó las reuniones familiares que organizaban a su sombra y le habló de sus abuelos y tíos cuando eran niños. Entonces le dijo que guardara silencio, respirara hondo, oyera con atención los sonidos alrededor y observara la puesta de sol. Tras unos minutos, antes de volver a casa, preguntó a su hija si ya tenía la respuesta que buscaba y ella le miró sonriente y, cogiéndole de la mano, le dijo que sí.#historiasrurales.

    Arianne Martín
    Participante

    10 octubre, 2020 a las 10:29 pm #39716

    https://www.instagram.com/p/CGLRl8HlJuW/

     

    APRENDER A VIVIR

     

    FEBRERO

    Miro por la venta y solo veo… verde. Ni si quiera sé como definir lo que hay delante de mí. Basta extensión.

    Se supone que aquí debo sentirme libre. Pero me siento encerrado.

    Todo comenzó con un tic en el ojo. Palpitaciones. Noches sin dormir. Miedo. Preocupación. Opresión en el pecho. Luego, un día, un segundo estaba en una sala de juntas y al siguiente me despertaba en un hospital.

    Desde ese momento todo fueron consejos. Gente que sabía vivir mucho mejor que yo. Gente mucho más lista y perfecta. Miradas disfrazadas de pena y cargadas de superioridad.

    Por supuesto, intenté seguir trabajando. ¿Cómo una enfermedad que no se veía iba a poder conmigo?

    Conmigo.

    Con lo lejos y alto que había llegado.

    Cuando intenté ir a trabajar, ni si quiera fui capaz de salir de casa.

    Por eso, ahora estoy aquí. Tirado en el suelo de mi nueva casa con Luk sentado a mi lado mirando por la ventana viendo verde. Nada más que verde en kilómetros. Abarca todo lo que soy capaz de ver desde la ventana.

    Solo quiero salir de aquí. Volver a mi mundo. A mi realidad. Esto no es lo que conozco. Esto no es lo que soy. Me niego a ser un tullido. Soy mucho más fuerte que todo eso.

    Delante de la venta pasa una chica. La miro.

    Quiero salir de aquí.

    Quiero volver a ser yo.

     

    MARZO

    Luk ladra.

    Le miro. Me mira. Nos miramos.

    Parece qué no me juzga. Parece como si… no pensase que soy un monstruo sin alma. Lo disfruto durante unos segundos. No estoy acostumbrado a que nadie me mire como si mereciese confianza. Lealtad.

    Suena el pitido de mi reloj.

    Giro la cabeza porque es la hora. Y ahí está, la chica.

    Esa chica.

     

    ABRIL

    Luk y yo estamos de pie frente a la venta. Al lado de la puerta. Con la correa puesta alrededor de su cuello. El otro extremo alrededor de mi mano. La correa es verde. Suspiro. Como todo lo que hay aquí.

    Suena el pitido del reloj. Miro hacia la ventana y siento un vuelco en el corazón. Me asusto. No estoy preparado para volver a ponerme malo. No puedo. Me estoy portando bien. Estoy aquí, en este páramo alejado sin hacer nada. No puedo estar al límite si no hago nada. No se supone que esto tenga que pasar. Sigo mirándola, porque no sé que otra cosa hacer. Estoy asustado. Y, entonces, me doy cuenta de algo. Esto no se siente mal. Es otra clase de vuelco en el corazón.

    Miro a Luk. Me mira. Nos miramos.

    Mañana saldré.

     

    MAYO

    Suena el reloj. Miro por la ventana. La veo. Respiro profundo. Doy un paso hacia adelante. Luk me mira con desconfianza. No le culpo. Tomo aire. Hoy es el día. Lo sé. Lo noto. Camino hasta la puerta. Hay siete pasos desde la ventana. Abro la puerta de la casa y… No salgo. No puedo. Contemplo las calles empedradas.

    Durante horas, solo miro.

    Pero con la puerta abierta puedo oler el aire. Huele diferente.

     

    JUNIO

    Hoy sí. Tengo que hacerlo. He hecho cosas mucho peores.

    Tomo aire. Me acerco a la puerta decidido. Tiro de la manilla. La abro. El pueblo está delante de mí. Me agarro con fuerza de mi extremo de la correa. Levanto el pie y… lo dejo caer al otro lado de la puerta.

    Abro los ojos. Me quedo petrificado. De nuevo ese vuelco en el corazón. Y entonces lo reconozco. Es alegría. Suena el reloj. Ella pasa por delante de la verja. Nuestras miradas se cruzan. Sus ojos están llenos de curiosidad. Los míos también. La pierdo de vista. Miro a Luk.

    He salido. Me quedo durante horas viendo a todos desde mi parcela.

    Todos me ven a mí también.

     

    JULIO

    Camino por la calle. Luk camina por la calle. Suena el reloj. Estoy en la esquina. Ella sale de casa. Camino hacia adelante. Nuestros ojos se cruzan.

    Ella sigue su camino.

    Yo sigo el mío.

     

    AGOSTO

    Ayer vi un bar. El único del pueblo. Hoy voy a entrar. Están las mismas personas de siempre. Todos me miran y… me saludan. Me sonríen. No lo entiendo. Agarro la correa de Luk. Pido un botellín de agua. Me siento en una mesa al fondo del bar. Miro por la ventana. Calles empedradas y… a lo lejos, verde. Montañas. Paz.

    Huelo un perfume conocido. Levanto la cabeza.

    —Hola.

    Es ella. Mi corazón baila.

     

    SEPTIEMBRE

    Paseamos por los caminos. Hay muchos tonos de verde, ahora lo veo. Escucho su voz. Levanto la cabeza. La miro. Me sonríe. Luk ladra. El aire me golpea la cara. No tengo prisa. Solo quiero caminar. La miro corriendo detrás de Luk. Echo a correr.

    Me sorprendo.

    Ella me mira. Me paro. Luk viene corriendo hasta mí. Ella se acerca. Me da la mano. Se la cojo. Seguimos caminando.

     

    OCTUBRE

    La oigo reír. Es preciosa. Su boca. Su pelo volando libre. Sus manos extendidas a los lados y girando. Ella sí que sabe lo que es la libertad. La tranquilidad.

    Ahora yo también lo sé.

    Ahora ya no estoy roto.

    Ahora elijo vivir.

    Elijo la libertad de las pequeñas cosas. Elijo tener menos, pero vivir más.

    Luk me mira. Le miro. Nos miramos. Le sonrío.

    Ahora puedo respirar. El aire en el pueblo huele mejor que en ningún lado.

     

    -----------------------------------------------------------------------------------------

    ¡Un saludo y mucha suerte a todos!

     

     

    10 octubre, 2020 a las 11:45 pm #39717

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola, aquí mi participación en el concurso. El texto se llama "Músicos de Salvatierra". Saludos. La liga para leerlo en Instagram es la siguiente: https://www.instagram.com/p/CGLadjMDZ4q/?igshid=bwbvcltdt5wo

    #historiasrurales #zenda

     

     

    José Gabriel Real
    Participante

    11 octubre, 2020 a las 12:25 am #39718

    Coral Gutiérrez el 7 de octubre, 2020 a las 19:37

    Hola.

    Os dejo el enlace de mi relato con el que participo en este concurso. "Donde nunca ocurre nada", ubicado en mi blog: https://coralgutierrez.blog/

    ¡Saludos y suerte!

    El rincón más bonito del cielo

    https://www.facebook.com/josega.real/posts/10224151384756033https://www.facebook.com/josega.real/posts/10224151384756033

    Marta López
    Participante

    11 octubre, 2020 a las 1:29 am #39719

    Buenas noches. Dejo mi segunda y última participación a este concurso. Un saludo!

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1652736631562478&id=100004784718871

     

    11 octubre, 2020 a las 5:05 am #39720

    Buenos días,

    Mi segundo texto para el concurso #historiasrurales.

    Feliz jornada.

     

    http://en-letra-minuscula.blogspot.com/2020/10/ni-83-dias-ni-423-anos.html

    11 octubre, 2020 a las 11:01 am #39721

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenos días,

    os adjunto el link al blog de mi página web en el que he publicado un cuento sobre una historia rural para homenajear a Miguel Delibes, titulado: "El galgo"

    http://lauramarquezgarcia.com/el-galgo/

    Espero que os guste

    Ana Vázquez
    Participante

    11 octubre, 2020 a las 11:38 am #39722

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Este es mi relato: BENIGNA MANSEDUMBRE

    https://quecabreotengo.blogspot.com/2020/10/benigna-mansedumbre.html

    11 octubre, 2020 a las 11:44 am #39723

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://www.blogger.com/blog/post/edit/5411943298927401490/1745847904924284335

    ¡Duerme mi niño, que viene el lobo…!
    Las estaciones no distinguen los años, monótonas, los labradores mirando al cielo pidiendo clemencia para los cultivos y haciendo en cada mes lo que la tierra y los animales mandan. Decidiendo barbechos, arando sin descanso para oxigenar la tierra, sembrando el centeno, la avena, el trigo o la cebada y a esperar a que cambie el color de los tallos de los cereales y llegue la esperanza con unos campos de un verde intenso que prometa cosechas abundantes.

    Las vacas, las ovejas, la matanza del cerdo, las gallinas, los pavos, los perros y los gatos ocupan a los habitantes del pueblo limpiando cuadras, ordeñando vacas, recogiendo huevos o elaborando quesos para venderlos, ya curados, en el mercado de Villadiego. Cien faenas de mantenimiento de los aperos de labranza o de mejora en la cuadra de las vacas o en las tenadas de las ovejas.
    Yo vivía en aquel pueblo. Era un niño de siete años cuando me contaban esta historia, un niño rodeado de frío, de campo, de animales, de cuadras y de miedo. El centro de mi pueblo era el pilón, abrevadero para las vacas y agua para las casas en aquella fuente que lo coronaba. El frío de un invierno cruel con mis pantalones cortos y un campo hostil en espera de la primavera.
    Al llegar la noche los candiles espantaban la oscuridad poblando la casa de sombras. La lumbre juntaba a las familias en espera del sueño y se contaban historias de lobos que bajaban a comerse las ovejas. Una mañana al ir a la escuela descubrimos sangre junto a la historia de un cabrito muerto; los hombres cargaron sus escopetas y marcharon al campo en busca de los causantes de aquella sangre.
    —A las cuatro comenzará la batida, seguid las órdenes de Desiderio, las recompensas se dividirán a partes iguales por el número de escopetas —el pregonero, todo bufanda tras la turuta con la que convoca al pueblo, repite en las cinco esquinas lo que todos ya saben por ser pocos habitantes.
    Pagaban por matar topos, lagartos y, especialmente, lobos. El miedo a aquellos hombres con la cara tapada en busca de matar al lobo era una imagen que luego utilizarían las madres para convencernos de lo buena que era la hora que ellas decidían para que los niños nos pusiéramos a dormir. Si los hombres mayores iban a enfrentarse a ellos con las escopetas debía ser listo y fiero el lobo que no habíamos visto sino muerto.
    —A dormir que si tardáis viene el lobo y os come —era un argumento convincente, aunque viniera muchas veces en el año no dejábamos de creer en su cercanía a nuestra casa en las noches de invierno.
    Aquellos lobos que, a falta de alimento, atacaban al ganado, especialmente a las ovejas, eran una amenaza que exageraban diariamente los pastores. Nuestra vida tenía muchos animales y el miedo sostenía al lobo dentro de ella.
    —¡Cualquiera se metía con un lobo capaz de atacar al pueblo entero!
    Al apagarse los candiles y meternos bajo aquellas mantas pesadas, buscando nuestros pies los cantos redondos calientes, se hacía el silencio y en él nuestra imaginación o la realidad hacían aullar al lobo. Nuestros padres rezaban monótonamente avemarías del rosario diario mientras nosotros intentábamos dormir sin sueño, presintiendo peligros inconcretos.
    Cuantas veces los visillos, movidos por una leve ráfaga de aire, encogían nuestro cuerpo bajo las mantas en busca de refugio para nuestros miedos. El lobo era malo, muy malo, feroz, muy feroz hasta en los cuentos. Habían olvidado nuestros pueblos la loba romana amamantando a Rómulo y Remo. Pasarán muchos años para que las subvenciones apaguen los odios por los destrozos de un animal al que le faltaban bases de sustento.
    Intentaba el niño dormir rápido para librarse del peligro.
    Era el enemigo, nadie quería tener tratos con el lobo. Si con el frío faltaba comida en el monte acudían a los prados o se acercaban a las tenadas en busca de un descuido que les permitiera saciar su hambre. Los labradores vigilaban su poca riqueza como un tesoro imprescindible para la subsistencia.
    No se lloraba en muchos días, quizá porque estaban todos ocupados en otras faenas y no nos hacían caso. No les preocupaba a los padres nuestro miedo porque nos querían duros y acostumbrados a vencer peligros. No pedíamos nosotros otro cuento o repetir la nana que algunos días nos cantaban. Pocos besos, pocas lágrimas.
    Hoy al revivir el recuerdo del lobo ya no tengo miedo, pero no me acercaría a él por respeto. No era el lobo del cuento, aquel con el que Pedro asustaba a los vecinos que acabaron por no creerle y provocó la desgracia. Nosotros siempre supimos que eran reales porque un día imaginamos que aullaba y a la mañana siguiente vimos tres lobos muertos a la entrada de la casa de Desiderio, el alcalde.
    Al día siguiente los chapiteles acompañaban nuestro camino a la escuela y la bufanda de lana resguardaba nuestras orejas de la helada. El frío de la mañana ahuyentaba los miedos esperando la primavera para salir en busca de nidos, de tesoros escondidos.
    - Nunca vino el lobo, por eso estamos vivos.

    11 octubre, 2020 a las 12:05 pm #39724

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    https://www.blogger.com/blog/post/edit/5411943298927401490/1745847904924284335


     

    11 octubre, 2020 a las 12:10 pm #39725

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Participo en el concurso con el relato: Viaje de ida y vuelta, que podéis leer aquí:

    https://isabelmonterobonilla.blogspot.com/2020/10/ahora-mirandose-los-ojos-en-el.html.

    ¡Muchas gracias!

Debes estar registrado para responder a este debate.