• Raquel Corrales Ucar
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 9:21 pm #39771

    Hola,  participo con dos historias.

    https://kela77.blogspot.com/2020/10/cervera.html

    https://kela77.blogspot.com/2020/10/el-altillo-misterioso.html

     

    Gracias.

    Rafael Avendaval
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 9:22 pm #39772

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola, aquí está mi participación.

    Título: Hacia el fondo

    Autor: Rafael Avendaval

    https://rafaelavendaval.blogspot.com/2020/10/hacia-el-fondo-de-rafael-avendaval.html

     

     

    Sara Roces Heres
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 9:38 pm #39773

    Esta es mi participación para el concurso #historiasrurales: Uno nunca deja de ser niño.

    Un saludo, Sara Roces.

    https://elecodeunlatido.blogspot.com/2020/10/uno-nunca-deja-de-ser-nino.html

    Rosa Sánchez carmona
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 10:29 pm #39774

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas noches.

    Aquí os dejo los enlaces de mis dos relatos, pertenecen al primer libro que estoy escribiendo, basado en historias de la campiña cordobesa.

    Espero disfrutéis de la lectura.

    Mucha suerte a todos los participantes.

    Rosa Sánchez Carmona

    Gazpacho blanco

    https://www.facebook.com/Rosanchezcarmona/posts/354499389225551

    Romances de luna

    https://www.facebook.com/Rosanchezcarmona/posts/354500602558763

    Sergi Capitán
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 10:54 pm #39775

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Buenas noches;

    Adjunto mi relato, "Tiempos modernos".

    https://alrincondepensar740.wordpress.com/2020/10/12/tiempos-modernos-2/

    ¡Suerte a tod@s!

    Patricia Collazo
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 11:27 pm #39776

    Mi participación en el concurso: https://laletradepie.com/cansancios/

    Patricia Collazo
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 11:28 pm #39777

    Mi segunda participación en el concurso:  https://laletradepie.com/el-huerto-del-abuelo/

    Jacque Vas
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 11:33 pm #39778

    Coral Gutiérrez el 7 de octubre, 2020 a las 19:37

    Hola.

    Os dejo el enlace de mi relato con el que participo en este concurso. "Donde nunca ocurre nada", ubicado en mi blog: https://coralgutierrez.blog/

    ¡Saludos y suerte!

    B

    Coral Gutiérrez
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 11:35 pm #39779

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola a tod@s. Este es el enlace de mi segunda participación.

    https://coralgutierrez.blog/2020/10/12/vida-de-pueblo-zendalibros-historiasrurales/

    ¡Saludos y suerte!

    Jacque Vas
    Participante

    12 octubre, 2020 a las 11:37 pm #39780

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    b

    Lola Pérez corral
    Participante

    13 octubre, 2020 a las 12:02 am #39781

    Zenda el 6 de octubre, 2020 a las 10:47

    Escribe una historia rural, ambientada en nuestro tiempo o en cualquier otro tiempo, en el campo, en un pueblo, en la naturaleza, real o ficticia,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso, con el que queremos rendir homenaje a Miguel Delibes, en su centenario.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 18 de octubre.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias rurales deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 6 de octubre de 2020 al domingo 18 de octubre de 2020 a las 23:59. El miércoles 21 de octubre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 23 de octubre de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premio de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #historiasrurales en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

     

    Hola, os dejo el enlace de una pequeña historia.

    Un día cualquiera

    https://www.instagram.com/p/CGQkR3VJjZTn1KxFWeeUGunOhZtg_5Aj7A7_5M0/?igshid=1kgazan22lsaz

     

    13 octubre, 2020 a las 12:13 am #39782

    Juan Camilo Betancur Echeverry el 7 de octubre, 2020 a las 17:59

    Hola participo con el cuento "Aprendizaje" publicado en el blog "Antelespejo" y se puede leer en el siguiente link:

    https://antelespejo.blogspot.com/2020/10/aprendizaje.html

    o haciendo clic en el titulo del cuento: "Aprendizaje"

    Como veo que en otras respuestas también se ha copiado el cuento, entonces acá va:

      Aprendizaje

    La niebla subía del río Cauca y una capa blanca impedía que se viera a más de un metro, por lo que se me dificultaba el camino. Había ido a la plaza de mercado a conseguir un queso, un pan y una botella de vino porque había escuchado que era lo que le gustaba al monje que vivía en la montaña.

    Del pueblo a la casa hay zonas muy pantanosas, específicamente en el último tramo. La primera parte es una carretera rodeada de potreros. A lado y lado de la carretera hay eucaliptos que dan la sensación de estar andando bajo un túnel vegetal. Luego se toma un desvío por un camino precolombino en muy mal estado.

    Juan estaba sentado en una silla mecedora como si estuviera esperándome. Por eso, me sorprendí al verlo. Lo curioso era que llevaba más de diez años sin recibir visita porque afirmaba que desde que el pueblo había olvidado el cuidado de sus vidas espirituales había dejado de ser su pueblo. Por ello le pregunté, en son de burla, si llevaba mucho tiempo esperándome. Él sonrió y me contestó que sí. Además, me ordenó que me quitara los zapatos y me pusiera una bata blanca. Quedé muy inquieto, pero no le pedí explicaciones.

    En la sala había sobre la mesa una canasta con frutas y semillas.  Al lado Juan dejó el paquete.

    —Sígueme que ya empezó tu trabajo. Después nos sentaremos a descansar —dijo Juan y continuó— en la mañana vi un colibrí tigre dando vueltas por la casa. Esa era la señal de que vendría alguien con un camino espiritual trazado y que era necesario empezar con su iniciación.

    Caminamos juntos hasta el altar ubicado en un cuartucho al costado derecho de la casa, lugar en el que Juan pasaba días encerrado meditando. Era un cuarto pequeño con una alfombra y cojines. En la mitad había un candelabro de siete puestos y algunos cuarzos de diversos tamaños. Él se sentó cerca de la entrada indicándome que cerrara los ojos y tratara de pensar en un propósito mayor.

    No habían transcurrido más de diez minutos cuando escuché la voz de un hombre diciéndome que era requerido en la alcaldía municipal. Sin abrir los ojos respondí que lamentaba no poder acompañarlo. Al día siguiente, llegaron dos hombres con un papel firmado por el Alcalde. Juan sonrió y con un movimiento de cabeza aprobó mi partida. A los días fui nombrado alcalde. Misteriosamente a mi despacho llegó una carta de Juan con una lista de libros, estatuillas, esencias, collares, camándulas, entre otra infinidad de cosas. Al mes, Juan escribió otra carta donde incrementó el pedido.

    Una mañana me comunicaron que había sido nombrado el mejor alcalde del país. Entonces Juan me escribió otra carta con la solicitud de una casa y un sueldo fijo de por vida. Respondí que esa petición era imposible. Incluso sentí que Juan estaba abusando de mi generosidad y dudé de su espiritualidad por lo que le dije de manera tajante y grosera que ya había pagado sus enseñanzas.

    Ya era de noche cuando abrí los ojos y vi las velas casi consumidas en el candelabro. Estaba solo en el altar. Estiré las piernas y al salir me sorprendí al ver a Juan sentado en la silla mecedora con una manzana en la mano.

    —El que desea gobernar debe poner toda su fuerza interior en dominar las emociones y evitar que las emociones lo dominen. Cuando las emociones son las que dominan el espíritu se turba y el gobernante mira pero no ve. Sin control de las emociones es muy difícil gobernarse a sí mismo y casi imposible gobernar a un pueblo.

    Recibí la manzana que el monje me había obsequiado para el camino. Cabizbajo, con la bata blanca, di la vuelta y desaparecí entre la niebla.

     

    Mi texto para el concurso #historiasrurales. Un saludo


    Tejiendo recuerdos

    Quién me iba a decir que cumpliría mis 80 abriles al albur de un bicho que, sin comerlo ni beberlo, se ha llevado ya a no sé cuántos de mi quinta. ¡Vaya desastre! Mi cabeza no está ya para echar muchas cuentas, pero éstas no las pierdo… La pierna derecha es otro cantar. Ni asienta ni el coño que la lleve. No como mi marido. Míralo. Pasillo va, pasillo viene. De la puerta de la calle a la habitación pequeña. Una horita de reloj. Así todos los días, para que no le suba la tensión. Y todos los días me lo cuenta, como si fuera el vecino. A ver si para junio del año que viene celebramos sus 80 como Dios manda.

    Yo bastante ejercicio hago ya. Entre que me levanto, recojo un poco, y hago la comida, cuando nos queremos sentar a comer, las tres. Y por la tarde, a tejer. Bueno, a hacer, deshacer, y volver a hacer, que se me olvidan los puntos… Me han mandado las hijas por mensajero unos ovillos para que me entretenga haciendo una chaqueta para el verano. También unas lanas con unos colores preciosos para hacer una manta para el invierno. Que digo yo que mejor un jersey, que son muy buenas... Y me dicen que lo que yo quiera. Vamos, que tanto monta, monta tanto, que esto va para largo.

    Pero no importa si hay salud. Con que estemos todos bien, no pido más. El que ha estado jorobado ha sido mi yerno, el de la mayor, pero ya va mejor. Me dice mi hija que le han dado una medicina como la que utilizan para la malaria. Quinina, digo yo. Algo así, madre, dice ella. Pues eso lo daban en Extremadura para el paludismo cuando yo era cría, recuerdo, y ella hila la hebra para que le cuente. Para que le cuente más… Más de la cuenta. Para cuentas estoy yo. Eres una lianta, hija, que son cosas de viejos que no van a ningún sitio. Y ella me dice teje para mí, madre. Y tejo los recuerdos, por el altavoz del teléfono, mientras echo por tercera vez los puntos de una manga de la chaqueta.

    “Yo era la tercera de 10 hermanos. Cuando tenía dos años, me fui con los tíos a una finca en Fresnedoso. Todavía no tenían hijos. Vivíamos en un chozo, con el fuego en el centro, y una cama de palos al lado que hizo el tío. El colchón lo hizo la tía con una tela de rayas y el relleno, con hojas de mazorcas de maíz. Teníamos una mesa de madera, unos tajos de corcho para sentarnos, dos barreños de cinc, para la loza y para lavar la ropa, y un cántaro para el agua. La poca ropa que teníamos la guardábamos en un baúl. Teníamos una fresquera en el suelo, en un agujero que hizo el tío y allí guardábamos lo que hubiera de matanza… Luego tuvieron cuatro hijos. Cuando yo tenía siete años nació el primero; cuando nació la cuarta, 18. Para entonces ya nos habíamos movido a Las Viñuelas, con la montanera. A los seis años yo ya bajaba al río a lavar la ropa de todos… y cuidaba las gallinas, y más cosas; así que poco fui a la escuela, pero, lo poco que fui, me sirvió para enseñar a leer y a escribir a los chicos…”

    Pues yo tendría siete años cuando me fui a El Guijo con mis padres, dice mi marido, que no da puntada sin hilo... Sin saberlo, por aquel entonces, vivíamos cada uno en una orilla del río Tiétar.

    “Mi hermano se quedó con los abuelos. Mi padre estaba de encargado de la labor del campo. Vivíamos en una caseta. Tenía una habitación y la cocina, con una puerta que daba al tenado, donde guardábamos el ganado: 40 bueyes, dos mulas, y ocho caballos. Yo empecé de pinche con los gañanes. Cada uno llevaba su puchero de barro o de porcelana, de una ración. Ellos preparaban el fuego, y yo me encargaba de ir moviendo los pucheros para que se les hiciera la comida. Siempre, lo mismo. Unos garbanzos, un trozo de morcillo, un relleno de pan y huevo, y tocino. Cuando acababa me iba a limpiar el tenado, a por la burra… y cenábamos a las ocho. Unas sopas de ajo, un cacho tocino frito, unas patatas… De ahí no salías… Tenía unos pantalones de pana, un jersey y unos zapatos de Malpartida… Abrigo no tenía. Si hacía frío me tapaba con la manta, y si llovía, también…”

    Vaya tela, dice mi hija. Tela poca, ni de la una ni de la otra, le digo yo, mientras el reloj da las nueve campanadas sin importarle, como de costumbre, que estés hablando o escuchando el telediario.

    ¿Y después? vuelve a la carga la niña. El después, le digo yo pensando ya en que se echa la hora de la cena, vendrá mañana. Mañana seguiré tejiendo recuerdos. De la recogida del algodón, y del tabaco, de los vestidos de piqué que nos hacía la modista con los figurines que salían en el periódico que el amo nos daba después de leerlo; de la marcha a Madrid, cuando vino la peste porcina; de vivir en el piso de mi hermano, con su mujer, sus hijos, mis primas y un matrimonio alquilado, a orillas del Manzanares; de como conocí a su padre…

    ¡Si ya se lo sabe! ¿Por qué me hace tejer una y otra vez? La cosa es tenerme entretenida.

    P. D. En recuerdo de las víctimas de la #COVID2019 , en especial, padres, madres, y abuelos que lo dieron todo porque nuestro mundo fuera mejor que el que ellos vivieron.

    13 octubre, 2020 a las 12:17 am #39783

     

    Tejiendo recuerdos

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1311942675642626&id=100004807183394

    Lola Pérez corral
    Participante

    13 octubre, 2020 a las 12:33 am #39785

    Isabel González del Vado el 13 de octubre, 2020 a las 00:13

    Mi texto para el concurso #historiasrurales. Un saludo


    Tejiendo recuerdos

    Quién me iba a decir que cumpliría mis 80 abriles al albur de un bicho que, sin comerlo ni beberlo, se ha llevado ya a no sé cuántos de mi quinta. ¡Vaya desastre! Mi cabeza no está ya para echar muchas cuentas, pero éstas no las pierdo… La pierna derecha es otro cantar. Ni asienta ni el coño que la lleve. No como mi marido. Míralo. Pasillo va, pasillo viene. De la puerta de la calle a la habitación pequeña. Una horita de reloj. Así todos los días, para que no le suba la tensión. Y todos los días me lo cuenta, como si fuera el vecino. A ver si para junio del año que viene celebramos sus 80 como Dios manda.

    Yo bastante ejercicio hago ya. Entre que me levanto, recojo un poco, y hago la comida, cuando nos queremos sentar a comer, las tres. Y por la tarde, a tejer. Bueno, a hacer, deshacer, y volver a hacer, que se me olvidan los puntos… Me han mandado las hijas por mensajero unos ovillos para que me entretenga haciendo una chaqueta para el verano. También unas lanas con unos colores preciosos para hacer una manta para el invierno. Que digo yo que mejor un jersey, que son muy buenas... Y me dicen que lo que yo quiera. Vamos, que tanto monta, monta tanto, que esto va para largo.

    Pero no importa si hay salud. Con que estemos todos bien, no pido más. El que ha estado jorobado ha sido mi yerno, el de la mayor, pero ya va mejor. Me dice mi hija que le han dado una medicina como la que utilizan para la malaria. Quinina, digo yo. Algo así, madre, dice ella. Pues eso lo daban en Extremadura para el paludismo cuando yo era cría, recuerdo, y ella hila la hebra para que le cuente. Para que le cuente más… Más de la cuenta. Para cuentas estoy yo. Eres una lianta, hija, que son cosas de viejos que no van a ningún sitio. Y ella me dice teje para mí, madre. Y tejo los recuerdos, por el altavoz del teléfono, mientras echo por tercera vez los puntos de una manga de la chaqueta.

    “Yo era la tercera de 10 hermanos. Cuando tenía dos años, me fui con los tíos a una finca en Fresnedoso. Todavía no tenían hijos. Vivíamos en un chozo, con el fuego en el centro, y una cama de palos al lado que hizo el tío. El colchón lo hizo la tía con una tela de rayas y el relleno, con hojas de mazorcas de maíz. Teníamos una mesa de madera, unos tajos de corcho para sentarnos, dos barreños de cinc, para la loza y para lavar la ropa, y un cántaro para el agua. La poca ropa que teníamos la guardábamos en un baúl. Teníamos una fresquera en el suelo, en un agujero que hizo el tío y allí guardábamos lo que hubiera de matanza… Luego tuvieron cuatro hijos. Cuando yo tenía siete años nació el primero; cuando nació la cuarta, 18. Para entonces ya nos habíamos movido a Las Viñuelas, con la montanera. A los seis años yo ya bajaba al río a lavar la ropa de todos… y cuidaba las gallinas, y más cosas; así que poco fui a la escuela, pero, lo poco que fui, me sirvió para enseñar a leer y a escribir a los chicos…”

    Pues yo tendría siete años cuando me fui a El Guijo con mis padres, dice mi marido, que no da puntada sin hilo... Sin saberlo, por aquel entonces, vivíamos cada uno en una orilla del río Tiétar.

    “Mi hermano se quedó con los abuelos. Mi padre estaba de encargado de la labor del campo. Vivíamos en una caseta. Tenía una habitación y la cocina, con una puerta que daba al tenado, donde guardábamos el ganado: 40 bueyes, dos mulas, y ocho caballos. Yo empecé de pinche con los gañanes. Cada uno llevaba su puchero de barro o de porcelana, de una ración. Ellos preparaban el fuego, y yo me encargaba de ir moviendo los pucheros para que se les hiciera la comida. Siempre, lo mismo. Unos garbanzos, un trozo de morcillo, un relleno de pan y huevo, y tocino. Cuando acababa me iba a limpiar el tenado, a por la burra… y cenábamos a las ocho. Unas sopas de ajo, un cacho tocino frito, unas patatas… De ahí no salías… Tenía unos pantalones de pana, un jersey y unos zapatos de Malpartida… Abrigo no tenía. Si hacía frío me tapaba con la manta, y si llovía, también…”

    Vaya tela, dice mi hija. Tela poca, ni de la una ni de la otra, le digo yo, mientras el reloj da las nueve campanadas sin importarle, como de costumbre, que estés hablando o escuchando el telediario.

    ¿Y después? vuelve a la carga la niña. El después, le digo yo pensando ya en que se echa la hora de la cena, vendrá mañana. Mañana seguiré tejiendo recuerdos. De la recogida del algodón, y del tabaco, de los vestidos de piqué que nos hacía la modista con los figurines que salían en el periódico que el amo nos daba después de leerlo; de la marcha a Madrid, cuando vino la peste porcina; de vivir en el piso de mi hermano, con su mujer, sus hijos, mis primas y un matrimonio alquilado, a orillas del Manzanares; de como conocí a su padre…

    ¡Si ya se lo sabe! ¿Por qué me hace tejer una y otra vez? La cosa es tenerme entretenida.

    P. D. En recuerdo de las víctimas de la #COVID2019 , en especial, padres, madres, y abuelos que lo dieron todo porque nuestro mundo fuera mejor que el que ellos vivieron.

    Bonito

    13 octubre, 2020 a las 12:54 am #39786

    Hola.

    Aquí os dejo el enlace de mi historia. Espero que os guste.

    https://www.instagram.com/p/CGQqsT4gRto/?igshid=t829bykodtq3


     

    13 octubre, 2020 a las 12:59 am #39787

    Hola.


    Aquí os dejo el enlace de mi historia. Espero que os guste.

    https://www.instagram.com/p/CGQqsT4gRto/?igshid=t829bykodtq3


     

    13 octubre, 2020 a las 1:01 am #39788

    Hola.


    Aquí os dejo el enlace de mi historia. Espero que os guste.

    https://www.instagram.com/p/CGQqsT4gRto/?igshid=t829bykodtq3


     

    13 octubre, 2020 a las 1:51 am #39789

    Hola, buenas noches:

    Este es uno de mis relatos para el concurso:

    https://www.facebook.com/benitais/posts/10218517483150107

     

    y he visto que además se está copiando y pegando aquí, pues ahí va:

     

    HOJAS ROJAS
    Y para ser de pueblo nunca me preocupé por lo que me hacía sentir así, de pueblo, de mi pueblo; jamás me interesó la jara, ni la oliva, ni el zorzal, ni la cabra, ni su leche. No me interesó el frío que se cuela por la bufanda y enrojece la cara, ni me pareció oportuno distinguir una chicharra de un grillo, ni si la harina de candeal y la de centeno eran idóneas para el pan. Me angustiaba ver a Paco Martínez Soria o esas películas de paletos con boina, me producía salpullido todo lo que sonaba a aldea, todo lo rural me parecía rancio.
    Fui a la escuela como si huyera de todo lo que me rodeaba, para aprender a leer historias que me hiciesen viajar a lugares cosmopolitas, llenos de gente que se cruzan, que se desconocen, que no se paran en el medio de la calle a charlar sin prisa. Por eso, si cuando leía un libro, un poema, un cuento y este no me hacía salir del pueblo, lo cerraba y le hacía la cruz. Leer entonces, para mí, era abrir la puerta al viento que me hacía volar lejos, a una ciudad con mar, con calles, con semáforos, con tiendas y escaparates...
    ¡Ay!
    En 1978 me vi enterrando a mi padre, vendiendo la casa de cal y añil, huyendo del pueblo a Madrid y no sé si la pena, el desierto de afectos que había sembrado en mis veinte años de vida, sin una madre, sin una hermana, sin una vecina y con esa desolación que provoca no tener nombre para las flores que ella cortaba, cuando yo era pequeña, y ponía en el jarrón, el no haber probado su comida de habas con hierbabuena, ni la ropavieja, no saber de qué tela de paño era la que cubría la mesa camilla, el no tener sustantivos para lo cotidiano, para los olores, los sonidos, las canciones y las retahílas, para los colores, las luces y las sombras, los sabores y las sensaciones, no sé si todo esto o sus ausencias me hicieron entrar en una profunda depresión que me dejó casi sorda, casi muda, casi ciega, casi manca y casi inmóvil.
    Me encerré en la pensión Mandarín, cerca de los Cines Luna y Sol y después de dos semanas sin salir del cuartito, salvo para ir a asearme y para recoger las tres comidas que servían en el comedor, encontré entre los cachivaches que se acumulaban en un mueble-bar, un libro de Miguel Delibes: La hoja roja.
    Un libro de un anciano, Eloy, que vive en Madrid y de su criada: Desi. Y Desi se hizo mi amiga y me ayudó a buscar la luz, el camino de regreso a mi pueblo, al olor a viñas y a olivos, al ajoharina, al pañito de ganchillo y a los sonidos del invierno que mueven los plataneros y los nogales del Paseo. Aprendí a quererla y a quererme a mí misma.
    Desi, un sencillo personaje femenino, que había perdido, como yo, al padre y que había huido a la ciudad, me descubrió que me tendría que hacer cargo de mi propia vida y de cómo conseguir mi sustento, porque todo apuntaba que me estaba quedando sin herencia, sin vida, sin ganas de vivir.
    Decidí buscarme un trabajo que me permitiera algún día volver a mi pueblo y comprar mi casa e instalarme en ella... En los anuncios del ABC, en la página 65, en la esquina izquierda, encontré un trabajo de escribana, en las Bodegas Ardosa; un empleo para empezar a construir el puente que me llevaría al futuro y que me reconciliaría con mi pasado.
    Hoy, treinta y cinco años después, estoy volviendo a Fraila y empiezo a ponerle nombre a todo lo que me encuentro, a las hierbas secas, a los pampajaritos, a las nubes alargadas, a los dichos, “borreguitos en el cielo, charquitos en el suelo”, a las uvas blancas, a la aceituna de cornezuelo, al gorrión que canta y al olor a otoño recién nacido.
    Estoy segura que en mi pueblo podré escribir muchas, muchas historias que hagan salir de sus aldeas, de sus poblados, de sus pueblos a las niñas que se quedan huérfanas de madre, antes de que le venga la regla y se crían en la soledad de los afectos, en las hojas rojas de las emociones muertas.

    LUIS FRANCO GONZÁLEZ
    Participante

    13 octubre, 2020 a las 6:33 am #39791

    Saludos:

    envío mi relato, lo he publicado en instagram, está en la historia como en el perfil:

    https://www.instagram.com/p/CGRTLDfM_Wl/?utm_source=ig_web_copy_link

    ¡Éxitos a todos!

    13 octubre, 2020 a las 11:23 am #39800

    Buenas!!!

    Adjunto mi primer relato 😉

    https://www.instagram.com/p/CGR0dqAFonF/?igshid=1h165ldpwgqhu

     

    Feliz martes y suerte 🍀

Debes estar registrado para responder a este debate.