• 30 junio, 2017 a las 1:55 pm #6045

    Participo con mi relato TIRESIAS.

    Gracias

    Susana gisbert
    Participante

    30 junio, 2017 a las 1:57 pm #6046

    Aquí os dejo mi historia, "Presente, pasado, futuro" incluida en el post de mi blog Con Mi Toga Y Mis Tacones para participar en el concurso #historiasconorgullo

    Espero que os guste

    https://conmitogaymistacones.com/2017/06/30/historiasconorgullo/

    Belen Saenz
    Participante

    30 junio, 2017 a las 2:36 pm #6049

    Buenas tardes y feliz viernes. Aquí está mi propuesta para las Historias con orgullo

    https://www.facebook.com/profile.php?id=100008649848696&hc_ref=NEWSFEED&fref=nf

    ZAPATO IZQUIERDO DE HOMBRE
    Ayer me encontré un zapato izquierdo de hombre en el fondo del armario. No lo recuerdo ni lo reconozco; tan negro, tan poderoso. Calculo que no será menos de un 45. Desde luego no es del pobre papá, que en vida alardeaba de pie fino. “Como una japonesa”, solía decir con orgullo mientras trenzaba una melena inexistente en la cabeza de la niña que nunca quise ...ser. No me atrevo a comentárselo a la doctora, aunque es una chica majísima. Bastante apuro pasamos cuando mamá empezó a proclamar a voz en cuello por el patio que era Juana de Arco. Toda la familia señalada en el barrio y un mote chusco del que no conseguimos apearnos. Ahora que me voy haciendo mayor, muy mayor, me pregunto si será verdad el reflejo que me ha devuelto estos últimos días el espejo o si se trata de una alucinación de las cataratas. Palpo bajo mi nariz el mentón azulado del abuelo, curtido con Varón Dandy. Las orejas largas del primo Carlos y el remolino en la coronilla de los Martínez. Sensaciones desasosegantes en la bragueta como las que envidiaba en los cuchicheos del Toño y el hijo del maestro. No sé qué pensar; no creo estar volviéndome loca, pero por si acaso esto sigue adelante voy a bajar a la droguería a comprarme una brocha y una navaja de afeitar.

    Federico Girón
    Participante

    30 junio, 2017 a las 2:51 pm #6052

    Aquí mi cuento, que pone de relieve la necesidad de respetar y valorar las diferencias que nos habitan, porque nos equilibra, nos enseña a respetar al prójimo, y enriquece nuestra vida.

    https://fedegiron.blogspot.com.ar/2017/06/yin-yang.html

    Juan Manuel Carrete
    Participante

    30 junio, 2017 a las 3:11 pm #6053

    https://zurdoerrante.blogspot.com.es/2017/06/el-nino-hombre.html

    Rogorn
    Jefe de claves

    30 junio, 2017 a las 4:00 pm #6056

    LOS ORGULLOS DE SHANE

    Cuando Shane desapareció de nuestras vidas lo pasé muy mal, la verdad. A pesar de que me desgañité aquella noche gritándole con toda mi alma que volviera con nosotros, él siguió alejándose sin siquiera mirar atrás, y yo no podía comprenderlo. Pero ¿qué quieren ustedes? Yo solo tenía ocho años, y el amor de un crío es extremo y egoísta: cuando quiere algo o a alguien, lo quiere con toda su pasión y con todas sus ansias de tenerlo para sí para siempre, caiga quien caiga. Yo ya tenía un padre estupendo, pero también quería a Shane en casa. Quizá ahora lo entienda mejor, pero tras tantos años, ¿quién sabe cómo se ha deformado la memoria de las cosas?

    Shane había llegado a nuestras vidas en un momento muy delicado. Nuestra familia y nuestros vecinos tenían enemigos poderosos que amenazaban nuestro modo de ganarnos el pan e incluso nuestra propia vida. Él apareció un día con su seguridad en sí mismo y con su tranquila negativa a rendirse ante nadie, y cambió por completo nuestra existencia. Al principio nos ayudó en las duras labores de la casa: un recuerdo mío fijo e imborrable es aquella vez en que había que mover un gigantesco tocón de árbol con el que mi padre no podía él solo, y Shane se quitó la camisa, dejando el torso al aire (siempre fue pulcro hasta para eso, mientras que mi padre era de la opinión de que “lo que quita el frío quita el calor” y se dejó la suya puesta) y entre los dos por fin lo consiguieron tras un día entero de esfuerzo y sudor honesto.

    También recuerdo, porque lo vi desde un rincón, a Shane ir a comprarse ropa nueva tras el largo camino sin equipaje que había hecho hasta nuestros lugares. Fue ahí donde, de esa manera extraña, intuitiva e imprecisa en que piensa un niño, empezó a formarse mi impresión de que Shane era diferente, y de que los demás lo trataban diferente. Siempre iba impecable, perfectamente afeitado y peinado, y aunque hubiera estado trabajando durante días, siempre vestía con una limpieza y donaire que provocaba en gente menos tolerante la impresión de que no era lo suficientemente rudo o varonil. Eso quedó confirmado cuando uno de nuestros enemigos, Chris Calloway, viéndolo tan atildado en el bar, en medio de su cuadrilla de gente pendenciera y desaseada, le tiró el whisky por encima de la camisa azul nueva, diciéndole que “oliera a hombre”. Shane se fue de allí sin más, aun a riesgo de dejar una falsa impresión de cobardía en los demás, nosotros incluidos hasta cierto punto, he de admitirlo. Pero cuando volvió al bar la vez siguiente y Chris se puso flamenco otra vez (“¿Te crees que vienes aquí a beber con los hombres?”), se ganó un whisky a la camisa, otro a la cara y un hostión con la derecha. Cuando a Shane lo agarraron entre seis, mi padre no dudó en ayudarlo a estacazos. Y es que arrancar tocones y pelear juntos en bares une mucho.

    Cuanto más conocido se iba haciendo Shane en nuestra parte del mundo, más empezaron las habladurías sobre él. ¿De dónde venía? ¿Adónde iba? ¿Tenía novia o esposa, y por qué no? ¿Qué pasaba por las noches en nuestra casa entre él, mi padre y mi madre? Al principio yo pensaba que era todo envidia, porque el héroe local vivía con nosotros en lugar de en otro sitio, pero cuando fui creciendo aprendí más sobre el amor y el deseo, y también que la única manera de expresarlo no es la de “chico conoce a chica”. Shane en eso siempre fue un enigma para todo el pueblo, y su ademán misterioso y taciturno, de auténtico “strong, silent type” contribuía a eso. Ni se le pedían explicaciones a la cara ni él las dio nunca. Por mi parte, yo ahora me veo reducido a intentar resolverlo entre recuerdos deformados de miradas a hurtadillas entre los tres, que ahora cobran nuevo significado. Desde luego, fue mi padre quien le invitó a quedarse, y fue mi madre, con intuición de madre y de mujer, quien me advirtió de que no me encariñara con él, porque algún día se iría. También recuerdo, ahora incluso con vergüenza, preguntarle a mi madre con todo el morro si le gustaba Shane, en mi ansia de retenerlo. Si, como dicen algunos, había algo más que amistad entre él y mi padre, ¿por qué bailó aquel 4 de julio con mi madre? Si, como decían otros, había algo más que agradecimiento entre él y mi madre, ¿por qué cuando mi padre quiso enfrentarse directamente a nuestros enemigos, Shane se lo impidió primero con buenas razones y luego a puñetazos? Mi padre seguramente habría resultado muerto en la confrontación y Shane podría haberse quedado con mi madre, conmigo y con la casa.

    Fuera como fuese, aquella noche en que Shane tomó el lugar de mi padre para defendernos a todos, y yo lo seguí como perro fiel hasta la trampa que le tenían tendida, y ayudé en lo que pude a que el bueno matara a los malos y saliera con vida, fue la última que lo vimos. Nos hizo el favor de nuestras vidas, se marchó sin volver a despedirse, me dejó una última lección para recordar (“Un hombre tiene que ser lo que es, Joey”), y se fue visiblemente herido tras la contienda, saliendo del pueblo camino del cementerio (ominoso presagio). Hay que quien dice que se curó, y quien dice que murió al poco. Cada persona que conoce su historia opina de una manera, pero la mía, tras verlo, sentirlo, recordarlo y madurarlo en mi mente, es que aunque pudiera haberse visto tentado en algún instante por apropiarse de lo que otros tenían, fuera en el sentido que fuera, era un hombre con reglas de raíces profundas, y con un gran sentido del orgullo. En todos los sentidos de la palabra.

    Fotos: https://blogorn.blogspot.co.uk/2017/06/los-orgullos-de-shane.html

    Indalecio Jiménez
    Participante

    30 junio, 2017 a las 4:03 pm #6057

    Mi relato,  "YO  ACUSO" en facebook y también en twiter:

     

    https://www.facebook.com/notes/indalecio-jim%C3%A9nez/yo-acuso/437822063257841/

    https://twitter.com/indaleciojf/status/880787171568996353

     

    Buen provecho.

    alberto carlos oliva
    Participante

    30 junio, 2017 a las 4:24 pm #6059

    https://tecreonada.blogspot.es/categoria/se-puede/

    Uxue Montero
    Participante

    30 junio, 2017 a las 5:21 pm #6061

    Hola, este es el enlace del relato con el que participo en el concurso #historiasconorgullo: https://lunapaniagua.wordpress.com/2017/06/30/ordago-al-amor/

    María García
    Participante

    30 junio, 2017 a las 5:23 pm #6062

    Muy buenas tardes;

    Aquí envío un enlace al texto que espero que entre en concurso.

    https://tierradenortes.wordpress.com/2017/06/30/orgullo/

    Muchas gracias y un saludo;

    Javier Jiménez
    Participante
    María García
    Participante

    30 junio, 2017 a las 5:46 pm #6064

    Enlace a concurso:

    https://tierradenortes.wordpress.com/2017/06/30/nadie-mas/

    Muchas gracias,

    30 junio, 2017 a las 6:26 pm #6065

    Desde la oscuridad: https://historiasconorgullo.blogspot.es/

    Chelo Sierra
    Participante

    30 junio, 2017 a las 6:53 pm #6066

    #historiasconorgullo

     

    https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=117773755501164&id=111029066175633

    Lola Sanabria García
    Participante
    Dean Uribe
    Participante

    30 junio, 2017 a las 7:01 pm #6068

    Aquí mi cuento.

    Saludos.

    Para leer en tu piel el futuro.

    Beatriz Alonso
    Participante

    30 junio, 2017 a las 7:07 pm #6069

     

    Hola amigos de Zenda, os dejo el enlace a mi breve relato sobre el orgullo, titulado Carbón, Nenuco y Cantimpalos.

    Os envío un saludo cordial. Gracias.

    Beatriz Alonso

    https://cuentosdebeth.blogspot.com.es/2017/06/carbon-nenuco-y-cantimpalos.html

    Dean Uribe
    Participante

    30 junio, 2017 a las 7:21 pm #6070

    Aquí les dejo mi texto.

    Saludos.

    Para salir al mundo

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