• Eva Ortega
    Participante

    12 marzo, 2017 a las 11:41 pm #800

    Buenas noches.

    Muchas gracias por convocar un concurso como este, cuyo objetivo es promover la extensión de los valores de una lucha que cada día trata de tumbar una injusticia social tan marcada y tan arraigada en los siglos de nuestra Historia.

    Aquí comparto mi pequeño relato sobre la "IGUALDAD". Espero que lo disfruten

    http://ortega-galvez-eva.blogspot.com.es/2017/03/carta-de-una-mujer-todo-un-mundo.html

    Marina Losa
    Participante

    12 marzo, 2017 a las 11:48 pm #801

    #historiasporlaigualdad Sus progenitores les enseñaron desde pequeños lo que significaba la palabra Igualdad y respeto, y estos a sus hijos

    12 marzo, 2017 a las 11:49 pm #802

    http://folioenblancogpm.blogspot.com.es/2017/03/pesadilla-despues-de-dormir.html

    12 marzo, 2017 a las 11:50 pm #803

    Alea jacta est

    https://gilimanontroppo.wordpress.com/2017/03/12/desaforados-gigantes/

    Paula Valera Molina
    Participante

    12 marzo, 2017 a las 11:56 pm #804

    Os dejo el enlace.

    Mundo loco

    https://verdadesamedia.com/2017/03/12/mundo-loco/#more-153

    hector
    Participante

    12 marzo, 2017 a las 11:56 pm #805

    saludos...

    .

    https://hectormarcos87.wixsite.com/misitio

    12 marzo, 2017 a las 11:58 pm #806

    Os dejo mi participación para las #historiasporlaigualdad

     

    http://wp.me/p6I9Dy-u7

     

    Gracias.

     

    Saludos.

    Loles Fernándex
    Participante

    13 marzo, 2017 a las 12:01 am #807

    Roger Cedeno
    Participante

    13 marzo, 2017 a las 12:37 am #808

    Hola, aqui mi enlace para participar. https://niciaseon.blogspot.com/. Suerte a todos.

    13 marzo, 2017 a las 2:55 am #810

    Os dejo el enlace a otro relato para el concurso.

    https://lascosasqueescribo.wordpress.com/2017/03/13/almas-gemelas/

    Irene Reyes Noguerol
    Participante

    13 marzo, 2017 a las 10:54 am #814

    Hola, aquí dejo mi enlace con un relato para el concurso. Saludos y gracias.

    http://irenernoguerol.blogspot.com.es/2017/03/ultimo-asalto.html

    Beatriz Vranjican
    Participante

    13 marzo, 2017 a las 12:53 pm #818

    Disculpen que escriba directamente aquí mi relato; es que equivoqué el # y me parece que no se puede abrir la dirección. Este es el motivo por el que lo vuelvo a enviar fuera de término.

    Siempre gracias por darnos esta oportunidad.

    #historiasporlaigualdad

    Hasta el fin de los siglos

    ¡Vaya que me lo creí! Desde la primera insinuación hasta el primitivo relato de “como dos gotas de agua” y aún más: “el uno para el otro”. Y así como estas cosas, tantas otras. Si tuviera el coraje de sumarlas todas, si me animara a hacerlo, mayor sería el desengaño y mucho más en picada estaría cayendo mi autoestima. Y no hablo de cuernos, porque esto, creo; mejor dicho aún lo juraría, que jamás me los han puesto. Y yo tampoco, claro está.
    Pensamientos de dulces princesas asomadas a la última ventana del torreón interminable y del príncipe gallardo que galopa en su corcel y que llega en el exacto segundo en que ella se desploma y la rescata y después ya podemos imaginar qué es lo que pasa; o la piel que se eriza en la noche solitaria y desvelada cuando otra epidermis te roza y te haces fuego y agua pero no son los dedos que reposan en la almohada contigua y sin embargo se te estremece todo, hasta la médula invisible de tus huesos eso sí, eso sí que me pasa. ¡Y que levante la mano la de las buenas costumbres y el rosario y que me diga que a ella no! O es mentirosa o muy estúpida. Y es que la imaginación es patrimonio universal y a Dios gracias que así sea, sino, dónde estaría la emoción de esta vida sino en que cada tanto, algunos de aquellos pensamientos, los eméritos y los innombrables puedan al menos tener a un sujeto, un predicado, un signo de algo que te haga sentir que estás bien viva y un final, un punto, una coma o suspensivos.
    Y es que somos mujeres ¡y a mucha honra! Pues no estaría nada mal que algún hombre intente unos segundos sentir las contracciones del preparto, la sangre entre las piernas, las hormonas que suben y que bajan, y que encuentren la palabra perfecta para el capricho de los tres, de los diez y de los veinte años de sus hijos y sienta la impotencia de ver sufrir el más cruel retorcijón en la inocente pancita de un bebé que además no habla, y tienes que inventar las monerías, la canción, los besitos en la piel que además a veces hierve, y el mundo se hace añicos. Y tú, ni te acuerdas del mundo, porque todo el universo para ti es ese niño y podría parecer al ojo masculino un cuadro de Picasso exagerado y tú sientes, en cambio, que parte de la Humanidad está en tus brazos. Válgame Dios, que lo escribo y me vienen a galope los recuerdos y me estremezco.
    Y por si fuera poco, existe aquello que se llama verborragia. Que nos salva y nos condena. Y el desear hacer todo al mismo tiempo, y es que no nos queda otra. Porque niño se moja cuando hay que sacar la comida del horno y el más grandecito ya se está durmiendo en el sofá y llega un caballero muerto de hambre y de deseo cuando a ti ya no te queda demasiado apetito de ningún tipo de carne.
    Y ese coctel explosivo, maravilloso y cruel, rebalsa. O la copa de cristal estalla y sientes la implosión de tu propia existencia y el agua te tapa el cuello, la boca la nariz y a pesar de todo, en un segundo, resurges como golondrina que toca el océano, se sacia y emerge en su vuelo audaz porque sabe que ese cielo la rescata.
    Pero yo era tan joven y tan cándida. ¿Y quién no lo era por aquellos años? Familia bien, educación con cabello recogido y delantales blancos y diccionario a cuestas, buenas notas, con cara de ángel y piel de corderito suave y manso.
    Y hubo un pacto formal como correspondía y un pacto sagrado. Que lo mío es tuyo y lo tuyo mío.
    Un tácito acuerdo de igualdad. Lo grave no fue el pacto, lo grave fue que me lo tragara. Y por eso a veces no me salen las palabras, porque siento que tengo algo atorado que no sabe seguir el curso natural hacia el esófago ni puedo escupirlo. Como una espina, chiquitita, no mata pero jode. ¡Y bien que desearía sacarlo todo afuera!
    Por eso escribo. De las neuronas derechito a un teclado. Como agua dejándose escurrir a través de los dedos cristalinos de mi alma.
    “Quien tiene el dinero, tiene el poder”; alguien lo dijo. La primera vez que lo escuché, ya era tarde. Y quien tiene el poder tiene siempre la última palabra, esto lo he inventado yo, pero no me lo creo.
    Porque nadie es más que nadie por mucho que así parezca y por mucho que tenga en el cerebro, en el bolsillo y porque no, entre las piernas. Puedes ser inteligente con muy pocas ideas y gozar la luna sin un mango y sólo poseer una mirada bella y con eso conquistar el mundo o verlo como más te plazca o inventarlo. Puedes tener luz.
    Y hoy la tarde está clara, con la frescura exacta de un otoño que aún no ha llegado. Pero late suavecito. Y todo va muy bien. Lentamente la balanza se equilibra. Un poco cada uno y lo que puede. Hay pasión en lo suyo, y pasión en lo mío. Pero siempre distintos, hasta el fin de los siglos.
    Y a la sombra del árbol del jardín, sigo escribiendo historias…

    “El mundo que soñé no estaba lejos. Tal vez doblé al revés en ese cruce extraño donde dudé de a ratos. Nunca hubiese imaginado que un sólo paso en falso, doliera tanto.
    Y aunque hoy siga pensando en esa intersección, en ese punto del destino que siempre es Norte o Sur, Este u Oeste, una única certeza me acompaña; no estaría hoy aquí si no hubiese esa tarde doblado en el sentido errado.Todo valió la pena.
    Las lágrimas que se dejan caer, lentamente despejan y aclaran la mirada"
    Beatriz Vranjican

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    Beatriz Vranjican
    Participante

    13 marzo, 2017 a las 2:47 pm #820

    No estoy loca, pero algo funciona mal en mi computadora o en mi cerebro! Lo siento

    #Historiasporlaigualdad

    https://www.facebook.com/beatriz.vranjican/posts/10212720193269383

    Hasta el fin de los siglos

    ¡Vaya que me lo creí! Desde la primera insinuación hasta el primitivo relato de “como dos gotas de agua” y aún más: “el uno para el otro”. Y así como estas cosas, tantas otras. Si tuviera el coraje de sumarlas todas, si me animara a hacerlo, mayor sería el desengaño y mucho más en picada estaría cayendo mi autoestima. Y no hablo de cuernos, porque esto, creo; mejor dicho aún lo juraría, que jamás me los han puesto. Y yo tampoco, claro está.

    Pensamientos  de dulces princesas asomadas a la última ventana del torreón interminable y del príncipe gallardo que galopa en su corcel y que llega en el exacto segundo en que ella se desploma y la rescata y después ya podemos imaginar qué es lo que pasa; o la piel que se eriza en la noche solitaria y desvelada cuando otra epidermis te roza y te haces fuego y agua pero no son los dedos que reposan en la almohada contigua y sin embargo  se te estremece todo, hasta la médula invisible de tus huesos eso sí, eso sí que me pasa. ¡Y que levante la mano la de las buenas costumbres y el rosario y que me diga que a ella no!  O es mentirosa o muy estúpida. Y es que la imaginación es patrimonio universal y a Dios gracias que así sea, sino, dónde estaría la emoción  de esta vida sino en que cada tanto, algunos de aquellos pensamientos, los eméritos y los innombrables puedan al menos tener a un sujeto, un predicado, un signo de algo que te haga sentir que estás bien viva y un final, un punto, una coma o suspensivos.

    Y es que somos mujeres ¡y a mucha honra! Pues no estaría nada mal que algún hombre intente unos segundos  sentir las contracciones del preparto, la sangre entre las piernas, las hormonas que suben y que bajan, y que encuentren la palabra perfecta para el capricho de los tres, de los diez y de los veinte años de sus hijos y sienta la impotencia de ver sufrir el más cruel retorcijón en la inocente pancita de un bebé que además no habla, y tienes que inventar las monerías, la canción, los besitos en la piel que además a veces hierve, y el mundo se hace añicos. Y tú, ni te acuerdas del mundo, porque todo el universo para ti es ese niño y podría parecer al ojo masculino un cuadro de Picasso exagerado y tú sientes, en cambio, que parte de la Humanidad está en tus brazos. Válgame Dios, que lo escribo y me vienen a galope los recuerdos y me estremezco.

    Y por si fuera poco, existe aquello que se llama verborragia. Que nos salva y nos condena. Y el desear hacer todo al mismo tiempo, y es que no nos queda otra. Porque niño se moja cuando hay que sacar la comida del horno y el más grandecito ya se está durmiendo en el sofá y llega un caballero muerto de hambre y de deseo cuando a ti ya no te queda demasiado apetito de ningún tipo de carne.

    Y ese coctel explosivo, maravilloso y cruel, rebalsa. O la copa de cristal estalla y sientes la implosión de tu propia existencia y el agua te tapa el cuello, la boca la nariz y a pesar de todo, en un segundo, resurges como golondrina que toca el océano, se sacia y emerge en su vuelo audaz porque sabe que ese cielo la rescata.

    Pero yo era tan joven y tan cándida. ¿Y quién no lo era por aquellos años? Familia bien, educación con cabello recogido y delantales blancos y diccionario a cuestas, buenas notas, con cara de ángel y piel de corderito  suave y manso.

    Y hubo un pacto formal como correspondía y un pacto sagrado. Que lo mío es tuyo y lo tuyo mío.

    Un tácito acuerdo de igualdad. Lo grave no fue el pacto, lo grave fue que me lo tragara. Y por eso a veces no me salen las palabras, porque siento  que tengo algo atorado que no sabe seguir el curso natural hacia el esófago ni puedo escupirlo. Como una espina, chiquitita, no mata pero jode. ¡Y bien que desearía sacarlo todo afuera!

    Por eso escribo. De las neuronas derechito a un teclado. Como agua dejándose escurrir a través de los dedos cristalinos de mi alma.

    “Quien tiene el dinero, tiene el poder”; alguien lo dijo. La primera vez que lo escuché, ya era tarde. Y quien tiene el poder tiene siempre la última palabra, esto lo he inventado yo, pero no me lo creo.

    Porque nadie es más que nadie por mucho que así parezca y por mucho que tenga en el cerebro, en el bolsillo y porque no, entre las piernas. Puedes ser inteligente con muy pocas ideas y gozar la luna sin un mango y sólo poseer una mirada bella y con eso conquistar el mundo o verlo como más te plazca o inventarlo.  Puedes tener luz.

    Y hoy la tarde está clara, con la frescura exacta de un otoño que aún no ha llegado. Pero late suavecito. Y todo va muy bien. Lentamente la balanza se equilibra. Un poco cada uno y lo que puede. Hay pasión en lo suyo, y pasión en lo mío. Pero siempre distintos, hasta el fin de los siglos.

    Y a la sombra del árbol del jardín, sigo escribiendo historias…

    El mundo que soñé no estaba lejos. Tal vez doblé al revés en ese cruce extraño donde dudé de a ratos. Nunca hubiese imaginado que un sólo paso en falso, doliera tanto.
    Y aunque hoy siga pensando en esa intersección, en ese punto del destino que siempre es Norte o Sur, Este u Oeste, una única certeza me acompaña; no estaría hoy aquí si no hubiese esa tarde doblado en el sentido errado.. Todo valió la pena. 
    Las lágrimas que se dejan caer, lentamente despejan y aclaran la mirada.

     

    Inma Fuster
    Participante

    14 marzo, 2017 a las 4:55 pm #836

    ¿Aún no se han publicado los 20 relatos finalistas? No los veo...

    Diana Candón Moreno
    Participante

    14 marzo, 2017 a las 5:49 pm #837

    Hola Inma, parece que no o yo tampoco lo veo jeje

    Abel Díaz Castaño
    Participante

    14 marzo, 2017 a las 5:52 pm #838

    En anteriores concursos se publicaron los seleccionados sobre las 18:00 o 19:00 de la tarde. Así que deben estar al caer ;) ¡Suerte a todos!

    Abel Díaz Castaño
    Participante

    14 marzo, 2017 a las 5:56 pm #839

    Antes lo digo y antes lo publican, aquí está el enlace: http://www.zendalibros.com/seleccion-relatos-del-concurso-historias-la-igualdad/

    Cervantina
    Participante

    14 marzo, 2017 a las 6:20 pm #840

    Estoy muy desanimada. Pensé que mi aportación era original aunque me saliera del guión.

    14 marzo, 2017 a las 11:37 pm #848

    Ánimo Cervantina. Los concursos son los concursos. Hay que tomárselo como una forma de ir aprendiendo. Un juego en el que participamos y nos leemos. Yo estoy participando desde el principio y no hay manera chica... Ahora, mi blog se está llenando de relatos y me gusta. Ya tengo hasta personajes que me son familiares :-)

    Venga, nos leemos ;-)

    Cervantina
    Participante

    15 marzo, 2017 a las 10:41 am #851

    Muchas gracias por tus palabras de ánimo, Isabel. Soy muy impaciente, y dependo un poco de la aprobación de los demás porque estoy empezando. Pero esto es una carrera de fondo.Te deseo mucha suerte e inspiración para el siguiente concurso. Un abrazo. Nos leemos.😉

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