• Rogorn
    Jefe de claves

    23 julio, 2021 a las 12:50 pm #46814

    Empiezan ya los Juegos Olímpicos de Tokio, y empezamos citando algunos de los últimos libros publicados sobre el tema.

    Rogorn
    Jefe de claves

    23 julio, 2021 a las 12:52 pm #46815

    Rogorn el 23 de julio, 2021 a las 12:50

    Empiezan ya los Juegos Olímpicos de Tokio, y empezamos citando algunos de los últimos libros publicados sobre el tema.

    Y cada día, una nueva serie de anécdotas olímpicas. Las primeras, sobre baloncesto:

    El baloncesto debutó como deporte olímpico de pleno derecho en Berlín 1936. Durante muchos años el equipo estadounidense se elegía en unos “trials” o pruebas específicas a los que los entrenadores de los equipos universitarios (los profesionales no podían ir) enviaban a sus mejores jugadores. La mitad de la primera selección estadounidense olímpica eran miembros del equipo que ganó esos trials, el conjunto de la productora de cine Universal Pictures. La Universal dijo que no quería mandar empleados suyos a unos Juegos organizados por la Alemania nazi, y amenazó con despedir a quienes viajaran. Los jugadores, uno de los cuales era judío, decidieron ir de todas formas y se pagaron el viaje jugando amistosos. Una vez empezado el torneo, la FIBA quiso prohibir la participación de jugadores que sobrepasaran el 1’90 de estatura, por considerarlo poco deportivo, pero el equipo estadounidense, que habría perdido así a tres de sus jugadores, objetó, y la regla no fue aprobada. El campeonato se celebró al aire libre, en una cancha de tenis de tierra batida y arena, rodeada por un reborde elevado de cemento. El día de la final llovió, dificultando el bote y el agarre del balón, y como consecuencia el resultado final fue de Estados Unidos 19 Canadá 8. Uno de los jugadores estadounidenses, Joe Fortenberry, uno de los de más de 1’90, metió tantos puntos él solo como todo el equipo canadiense. Las medallas (bronce para México) fueron entregadas por el mismísimo inventor del baloncesto, James Naismith.

    Debido a la Segunda Guerra Mundial, la segunda aparición olímpica del baloncesto no se produjo hasta Londres 1948, cuando Estados Unidos tuvo a su primer jugador negro en su selección. Entre las varias anécdotas del torneo está un árbitro británico que quedó inconsciente de un balonazo en un partido entre Chile e Iraq, un jugador chino que consiguió una canasta tras driblar por entre las piernas de un jugador estadounidense de 2’10 (me refiero a que el jugador chino entero le pasó por entre las piernas, no solo el balón) y que en el fieramente disputado Brasil-México por el bronce un brasileño acabó perdiendo los pantalones y tuvo que retirarse al vestuario. Iraq perdió todos sus partidos por una media de 104-23, aunque aún así superaron en poderío ofensivo a Irlanda, que anotó de media 17 puntos por partido. Y en el equipo cubano había un futuro Ministro de Educación con Fidel Castro.

    Cuatro años después, en Helsinki 1952, Estados Unidos ganó a la Unión Soviética 86-58 en la liguilla de semifinales, y cuando los dos equipos se enfrentaron de nuevo en la final, los soviéticos, escarmentados, congelaron la posesión de balón todo lo que pudieron. Tras diez minutos de partido el marcador era solo de 4-2 para los americanos, y 17-15 en el descanso. A cinco minutos del final, con los estadounidenses 31-25 arriba fueron éstos los que se dedicaron a congelar la bola, y un soviético se enfadó tanto que se sentó sobre el suelo de la cancha en protesta, hasta que su entrenador le mandó levantarse.

    Protagonistas fueron también por otro motivo el equipo uruguayo. En la liguilla de semifinales contra Francia, Uruguay se quedó con solo tres jugadores sobre la cancha de tantas faltas como hicieron. Aún así, lograron encestar para empatar a 66 a falta de segundos para el final, y el árbitro estadounidense pitó una personal. Los uruguayos se le echaron encima y se tardó cinco minutos de bronca en aclarar que la falta había sido pitada después de la canasta, así que los dos puntos valían. Sacó Francia, Jacques Dessemme anotó de bandeja fácil en superioridad numérica, los franceses ganaron, y los uruguayos volvieron a atacar al árbitro, llegando incluso a darle una patada en la entrepierna. Dos jugadores uruguayos fueron expulsados de la competición, con dos partidos aún por jugar. En el siguiente, tres días después, contra la URSS, tres soviéticos tuvieron que recibir primeros auxilios. Al día siguiente era el partido por el bronce contra nada menos que Argentina, donde a pesar del cansancio los uruguayos montaron una bronca con 25 personas involucradas y acabaron el partido con cuatro jugadores sobre la cancha, por tres de los argentinos. Uruguay ganó 68-59.

    Rogorn
    Jefe de claves

    25 julio, 2021 a las 10:37 am #47011

    Esgrima masculina - Sable individual
    Atenas 1896
    La competición estaba ya casi acabada, cuando llegó al recinto el rey Jorge I de Grecia y su séquito. Para que el monarca pudiera disfrutar mejor del entretenimiento, el jurado decidió volver a iniciar el torneo desde el principio, lo cual alteró decisivamente muchos resultados. El principal perjudicado fue el austriaco Adolf Schmal, que habiendo ganado ya al griego Ioannis Georgiadis y al danés Holger Nielsen, perdió con ambos la segunda vez, acabando cuarto, mientras que los otros dos acababan primero y tercero.

    Esgrima masculina - Espada individual
    1908-1948
    El danés Ivan Osiier participó en sus primeros y últimos Juegos en la ciudad de Londres, sólo que los primeros y los últimos no fueron los mismos: debutó en 1908 a los 19 años y su última aparición fue en 1948, a los 59. También participó en los otros seis Juegos que hubo por el medio, para un total de ocho, que hubieran sido tres más de no haber mediado no una sino dos guerras mundiales. Entre todos ellos sólo logró una medalla de plata, en Estocolmo 1912. En esto le ganó su esposa, Ellen, que fue la primera mujer medallista olímpica de oro de la historia.

    Esgrima masculina - Espada por equipos
    Atenas 1906
    Cosmo Duff Gordon tenía 43 años cuando ganó la medalla de plata junto al equipo británico. Sin embargo, su fama proviene principalmente de algo que sucedió seis años más tarde: la noche del 15 de abril de 1912 se encontraba junto a su esposa Lucille, diseñadora de moda, a bordo del 'Titanic'.

    Si ahora se espera una noble historia digna de un valeroso esgrimista olímpico, va a ser lo contrario. Como es bien sabido, varios de los botes salvavidas del barco, que se hundió tras chocar contra un iceberg, acogieron a mucha menos gente de la que podían, y en algunos casos dichos botes se negaron a acudir a rescatar al resto de náufragos a pesar de que podían haberlo hecho y así evitarles la muerte por ahogamiento y congelación. El bote de Duff Gordon fue uno de los peores casos. En él cabían 40 personas y sólo 12 subieron a bordo: él mismo, su esposa, la secretaria de ésta, siete tripulantes y dos pasajeros estadounidenses. Es más, no sólo no se aproximaron, sino que se alejaron aún más, para evitar ser vistos y llamados.

    Tras ser salvados por el 'Carpathia', Duff Gordon dio a cada uno de los siete marinos un cheque de cinco libras para que pudieran comprarse equipo y uniformes nuevos. Éstos firmaron el salvavidas de Lady Lucille, de recuerdo, y hasta se sacaron una foto de grupo. Al llegar a Nueva York, la pareja se instaló en el Ritz y dieron una fiesta con champán y caviar.

    Al cabo de unos días, la gente empezó a enterarse de las circunstancias del naufragio y del dinero que Duff Gordon había dado a los siete marinos, y se le acusó de soborno. La pareja se veía abucheada por la calle y muchos empleados del Ritz rehusaron atenderlos. Al poco, los Duff Gordon se volvieron a Inglaterra (por cierto, hicieron el viaje de vuelta en otro famosísimo barco, el 'Lusitania', que tres años más tarde fue hundido por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial), donde se encontraron con vendedores que anunciaban sus periódicos gritando: "¡Lean sobre los Cobardes del 'Titanic'!". Uno de los titulares era: "Cowardly baronet and his wife, who rowed away from the drowning".

    Menos de dos semanas después, la pareja compareció ante una investigación de la Cámara de Comercio sobre el hundimiento, a la que asistieron varios miembros de la realeza europea y la esposa del Primer Ministro británico, Margot Asquith. Duff Gordon fue absuelto del cargo de soborno, pero quedó claro que le preocupaba más el mareo de su esposa que la necesidad de los que se ahogaban. Preguntado si le parecía natural no pensar en rescatar a nadie, respondió que por supuesto... "aunque hubiera sido 'espléndido' si se pudiera haber hecho". Su imagen de cobarde lo acompañó los últimos 19 años de su vida.

    Rogorn
    Jefe de claves

    26 julio, 2021 a las 2:08 pm #47180

    Gimnasia masculina - Concurso completo
    Seúl 1988
    Historias de superación personal hay muchas en el olimpismo, pero una de las más conocidas en tiempos recientes es la del ruso Dmitri Bilozerchev. En 1983, con sólo 16 años, se proclamó campeón del mundo, pero debido al boicot soviético a los Juegos de Los Ángeles 84, no pudo participar. A cambio ganó los "Juegos de la Amistad", la competición paralela que organizaron los países que se unieron al boicot, y el Campeonato de Europa de 1985. Entonces, celebrando su mayoría de edad y su recién estrenado carnet de conducir, se fue de fiesta, bebió demasiado champán, y en medio de la lluvia de las calles moscovitas se la pegó contra un camión, rompiéndose la pierna izquierda por más de 40 sitios. Estuvo tan grave que se llegó a considerar amputársela.

    Abandonado por los estamentos deportivos soviéticos, que vieron su comportamiento como típico caso de hedonismo occidental, empezó a entrenar casi en solitario tan pronto como pudo. Sin embargo, ese "tan pronto" fue demasiado pronto, y se lesionó el tobillo derecho al sobrecompensar el esfuerzo sobre él. A pesar de todo esto, logró recuperarse, ganar el Mundial de 1987 y llegar a sus primeros Juegos como favorito, aún con sólo 21 años. Y lo hizo de maravilla... excepto en su mejor aparato, la barra fija (y no es un chiste malo), donde falló un giro que le costó medio punto, que es todo un mundo en un deporte donde a veces se empata a milésimas, y sólo pudo ser bronce. Al menos pudo consolarse con dos oros por aparatos en los días sucesivos.

    Al año siguiente, en agosto de 1989, con la caída del muro de Berlín (y del comunismo) ya inminente, todavía le dio tiempo a ser expulsado del equipo soviético tras irse dos días de borrachera y ser tachado de "ser una influencia corruptora para otros miembros del equipo".

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    Gimnasia masculina - Salto
    Saint Louis 1904
    Y hablando de superar dificultades, no olvidemos al estadounidense George Eyser, que ganó dos oros, dos platas y un bronce en estos Juegos a pesar de tener la pierna izquierda de madera. La suya le fue amputada tras ser atropellado por un tren.

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    Gimnasia masculina - Barra fija
    Los Ángeles 1932
    Dos finlandeses, Heikki Savolainen y Einari Teräsvirta, empataron por la segunda y tercera plaza. Los jueces se pusieron a discutir una manera de desempatarlos, pero los dos gimnastas lo hablaron entre ellos y decidieron que Savolainen se merecía la plata. Así que fueron, se lo dijeron a los jueces, y éstos aceptaron el veredicto sin más.

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    Gimnasia masculina - Barras paralelas
    Atenas 1896
    El alemán Alfred Flatow, ganador de tres pruebas y segundo en otra en estos Juegos, fue deportado por ser judío en 1942 al campo de concentración nazi de Theresienstadt, donde murió antes de acabar el año. Su primo Gustav Felix murió de inanición en el mismo campo en enero de 1945. En 1987, tras casi medio siglo de batalla legal con los residentes de la zona, la calle de Berlín que lleva al Estadio Olímpico se rebautizó en honor de ambos como Alfred und Gustav Felix Flatow Allee.

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    Gimnasia masculina - Caballo con arcos
    Atlanta 1996
    Esta es de las que lleva un rato. El chino Li Donghua se lesionó gravemente entrenando a los 17 años, y le tuvieron que quitar el bazo y un riñón. Dos años después se partió los dos tendones de Aquiles al caer mal de un salto y tuvo que estar varias semanas en silla de ruedas. A pesar de todo, perseveró con la gimnasia y en 1987 ganó el Campeonato de China en caballo con arcos.

    En 1988 su vida dio un cambio inesperado: una turista suiza, Esperanza Friedli, estaba perdida en Pekín y le paró por la calle para preguntarle el camino. Se enamoraron, se casaron en diciembre de ese año y se mudaron a Lucerna (Suiza) en marzo de 1989. Allí se cambió el nombre de orden (los chinos dan primero el apellido y luego el nombre de pila) y pasó a llamarse Donghua Li, para poder empezar los trámites de nacionalización. Como éstos en Suiza requieren cinco años de residencia, Li no pudo participar en Barcelona 1992 ni con su país de origen ni con el de su esposa.

    En 1994 consiguió su pasaporte suizo y al año siguiente, a la avanzada edad de 27 años, participó la primera competición internacional de su vida, los Mundiales de 1995. Cuando llegaron los Juegos de Atlanta en 1996 y consiguió el oro para Suiza, tenía 29 años y era cinco años mayor que el siguiente finalista de más edad.

    Rogorn
    Jefe de claves

    27 julio, 2021 a las 12:39 pm #47215

    Esgrima masculina - Sable individual
    París 1924
    Con los Juegos Olímpicos ya en plena carrerilla como evento universal de gran importancia, la rivalidad entre Italia y Hungría, las dos principales potencias de la esgrima moderna, estaba enconándose cada vez más. Italia acababa de ganar la final por equipos, y para la final individual, de doce finalistas, se clasificaron cuatro italianos y tres húngaros. Como la forma de disputarse la final era en liga todos contra todos, los húngaron sospechaban que los italianos harían trampa para que el mejor de ellos, Oreste Puliti, venciera sin problemas a los otros tres, para así acumular más puntos y tener más posibilidades de ganar el oro. Así que los jueces, instigados por el representante húngaro, Ivan Kovács, hicieron a los italianos pelear los primeros entre sí, y ocurrió que, en efecto, Puliti ganó fácilmente a sus tres compatriotas. Kovács protestó, y Puliti, airado, amenazó con humillarlo fustigándolo en público. Puliti fue descalificado por este exabrupto, y los otros tres italianos se retiraron como protesta. En su ausencia, los tres húngaros acabaron primero, tercero y cuarto.

    Dos días después, Puliti y Kovács se encontraron en una sala de conciertos parisina, y reiniciaron la discusión. Cuando Kovács altaneramente dijo que no entendía lo que Puliti le decía porque no hablaba italiano, éste le dio al juez un puñetazo en la cara diciendo que seguramente eso sí lo entendería. La gente que los rodeaba los separó, pero siguieron discutiendo y acabaron proponiendo un duelo formal a espada.

    Cuatro meses después, Puliti y Kovács se encontraron de nuevo, en Nagykanizsa, un pueblo húngaro en la frontera con Yugoslavia. Esta vez iban acompañados de padrinos, testigos, espadas y seguidores. Después de luchar durante una hora, fueron finalmente separados por los espectadores, que temían que acabaran hiriéndose seriamente. Con su honor restaurado, ambos se dieron la mano y ahí acabó todo.

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    Natación masculina - 100 metros libres / 1500
    Atenas 1896
    En los primeros Juegos las pruebas de natación no se disputaron en piscinas, sino en mar abierto, en la Bahía de Zea, cerca de El Pireo. La mañana en que se disputaron los 100 metros la temperatura del agua era de sólo 13 grados, y el recorrido estaba marcado con calabazas vacías que flotaban en el agua. El ganador fue el húngaro Alfréd Hajós, de 18 años de edad, que había empezado a nadar sólo cinco años antes, traumatizado tras ahogarse su padre en el Danubio. Seis años más tarde, jugó en el primer partido en la historia de la selección húngara de fútbol, y otros 22 más tarde, convertido de arquitecto de éxito, recibió un premio en un Concurso de Arte Olímpico para los Juegos de París 1924. Su nombre auténtico era Arnold Guttmann, pero siguiendo una moda popular entre muchos judíos del este de Europa, competía bajo pseudónimo. Luego se cambió el apellido legalmente.

    Unos días después de los 100, que fueron una pesadilla de frío, se disputaba una prueba 12 veces más larga, los 1200 metros, en las mismas condiciones, y además la forma de disputarse era que llevaban a los participantes en barca mar adentro y éstos tenían que nadar hasta la meta en la orilla. Hajós, escarmentado tras los 100, se untó el cuerpo de grasa para combatir el frío. A pesar de ello, dijo que temblaba más que por el frío, por pensar qué le podía pasar si le daba un calambre: "Mi voluntad de vivir sobrepasaba mis ganas de ganar".

    Estaba previsto que la barca de los nadadores volviera a la orilla vacía y por su cuenta, pero al ver el gran número de participantes que por el frío y las olas de cuatro metros iban abandonando la prueba sin poder salir del mar, volvieron a "pescarlos" uno a uno antes de que les pasara algo. Esta medida de seguridad tranquilizó a Hajós, que acabó ganando la prueba con casi tres minutos de ventaja.

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    Natación masculina - 400 libres
    Los Ángeles 1932
    El nombre de Johnny Weissmüller es (aún) muy conocido, y también las razones de su fama: haber ganado seis medallas olímpicas de natación (cinco de ellas de oro), y haber protagonizado once películas encarnando a Tarzán. Sin embargo, mucho menos conocido es el nombre de Clarence 'Buster' Crabbe.

    Celosa del éxito cinematográfico de la Metro Goldwyn Mayer con Weissmüller, la Paramount también quería una estrella olímpica, y con los Juegos celebrándose en Los Ángeles, la ocasión era inmejorable. Así que se dieron una vuelta por la Villa Olímpica, seleccionaron a veinte candidatos y se los llevaron de audición al estudio. "Nos dieron un taparrabos a cada uno, nos pusieron delante de una cámara, y nadie sabía qué hacer. Luego un director llegaba y nos decía: "Toma, tira esta lanza", y tirábamos la lanza. "Toma, tira esta piedra", y cogíamos una roca de cartón y la lanzábamos, intentando que se nos marcaran bien los músculos. Luego nos volvimos a la Villa y nos olvidamos del tema".

    Siete días más tarde se nadó esta final de 400. Tras 200 metros el francés Jean Taris sacaba dos cuerpos de distancia al héroe local, Crabbe. Éste empezó a remontar, y tras dos largos más ya sólo estaba a un cuerpo de distancia. La emoción de la gente era tan grande que los espectadores y hasta los acomodadores se salieron de las gradas para acercarse a la piscina a gritar. Uno de ellos era el propio Weissmüller. Crabbe acabó su gran remontada ganando al francés por una décima.

    Tres días más tarde, volvieron los de la Paramount, se lo llevaron al estudio y Crabbe comenzó una carrera de actor en la que hizo de Buck Rogers, Flash Gordon... y Tarzán. Crabbe bromeaba diciendo que "esa décima de segundo debió ser lo que convenció a los productores de cine de mis dotes interpretativas". De haber perdido esa carrera, seguramente no lo habrían fichado.

    Rogorn
    Jefe de claves

    28 julio, 2021 a las 3:48 pm #47218

    Ciclismo femenino - Prueba en ruta
    Atenas 2004
    La ganadora de la medalla de plata, la alemana Judith Arndt, sorprendió a todos al enseñar el dedo corazón en público al llegar. Se pensó que el gesto iba dirigido a la ganadora, la australiana Sara Carrigan, por haber ido chupando rueda en la escapada que llevó a ambas a la meta y luego ganarle el oro en el sprint. Pero ella dijo que no, que iba dirigido a la federación alemana, por no haber seleccionado como compañera de equipo suya a su pareja sentimental, Petra Rossner, ganadora de la prueba de persecución en Barcelona 92.

    Ciclismo masculino - Prueba en ruta
    Melbourne 1956
    El ganador de la prueba, el italiano Ercole Baldini, estaba un tanto molesto porque durante la entrega de medallas no se hizo sonar su himno nacional. Ya iba a abandonar el podio, cuando un espectador comenzó a cantarlo espontáneamente, y pronto se le unieron todos los italianos presentes. Nadie supo quién había sido ese espectador hasta que en 1997, 41 años más tarde, un australiano de origen italiano, Gualberto Gennai, se identificó como tal llamando a una emisora de radio que tenía un programa para emigrados llamado 'Pronto Australia, qui Italia'. Ese mismo año, Gennai y Baldini se pudieron ver en Sydney, y tras unas emotivas fotos, Gennai se puso a cantar 'Fratelli d'Italia' otra vez.

    Saltos de trampolín masculinos - Dúo sincronizado
    Atenas 2004
    Al llegar a la última ronda lideraban los chinos Peng Bo y Wang Kenan, que habían ganado todas las competiciones en que habían participado juntos. Sin embargo, el segundo perdió el control en su último salto, que se llevó un cero de los jueces y los mandó al último puesto. Justo después saltaban los campeones del mundo, los rusos Dmitri Sautin y Aleksandr Dobroskok, que también estropearon su último intento al golpearse el primero la cabeza contra el trampolín, y cayeron al séptimo puesto. Y justo después, la pareja estadounidense formada por Justin y Troy Dumais se encontró con una inesperada oportunidad para ganar el oro, que tampoco aprovecharon por un mal salto del segundo que los bajó al quinto puesto. Finalmente, fue la pareja griega Nikolaos Siranidis - Thomas Bimis, que sólo participaba porque el país anfitrión tiene garantizada una pareja en la prueba quien, llevada en volandas por su público, clavó un espectacular último salto con el que ganaron el oro por 2.40 puntos. La gran sorpresa que este resultado representó puede verse por el hecho de que una semana después Siranidis, que también tenía plaza reservada en el concurso individual, acabó 28º de 32 saltadores.

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