• Zenda
    Jefe de claves

    2 marzo, 2017 a las 7:54 am #273

    Dario Villanueva, director de la RAE, lo explica en esta entrevista de Ana Mendoza:

    “Nosotros –dice Darío Villanueva– no podemos censurar el Diccionario en virtud de la corrección política. Ahí sí que no podemos transigir por una razón muy sencilla: esas palabras o acepciones no las ha inventado la Academia sino que están en el lenguaje real, porque la gente utiliza la lengua para comportarse educadamente pero también para insultar, para ofender, para ser canalla o para ser arbitrario, y eso es una realidad. Y nuestro Diccionario, en relación a esas palabras, no está haciendo propaganda de ellas ni está pidiendo a los ciudadanos que las usen; solo las está anotando como un notario, registrándolas”.

    “Cuando en 1726 se editó el Diccionario de Autoridades se decía en el prólogo que esta obra no recogía nombres propios, lo cual era razonable porque eso es propio de las enciclopedias, y se decía también que no se incluían palabras que ‘significan desnudamente objeto indecente‘, es decir, había una censura de tipo moralizante. Entonces la pregunta es: ¿hoy se admitiría que un Diccionario del siglo XXI no incluyera este tipo de palabras? Absolutamente no. Pues bien, es el mismo problema que se plantearía si nosotros empezáramos a censurar en virtud de la corrección política en nuestro propio Diccionario, estaríamos traicionando a la realidad de la lengua”.

    ¿Estáis de acuerdo con su respuesta?

    Podéis leer la entrevista completa en este enlace:

    http://www.zendalibros.com/dario-villanueva-la-rae-no-es-la-policia-de-la-lengua/

    Rogorn
    Jefe de claves

    4 marzo, 2017 a las 3:06 pm #315

     

    Yo sí estoy de acuerdo: una palabra no se puede retirar del diccionario por ninguna consideración sobre lo que signifique. Ni siquiera por estar en desuso, ya que a lo que se va al diccionario es precisamente a saber qué significa una palabra que no conocemos o de cuyo significado dudamos, y eso puede ocurrir leyendo textos de hace siglos. Sí me parece buena idea, sin embargo, hacer revisiones añadiendo marcas como "con una intención despectiva o discriminatoria" o "en sentido irónico", como va a ocurrir con este caso: http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/03/actualidad/1488539517_507823.html Imagino que supondrá un trabajo bastante grande, pero para eso está la RAE, y creo que es un "acuerdo en el medio" que tiene sentido.

    Estaría bien aclarar también si la RAE va a cambiar esas acepciones "obligada" por 70.000 firmas, como algunos parecen interpretarlo. Que yo sepa, la RAE recibe sugerencias sobre sus definiciones constantemente, y las considera todas (ojo, no digo "acepta") independientemente del número de peticionarios, así que no creo que eso influya en absoluto.

    rosa ceballos
    Participante

    6 marzo, 2017 a las 5:00 pm #395

    Totalmente de acuerdo con el criterio de la RAE en boca de su Director.

    Bien hace en atender a la sensibilidad de colectivos o de minorías, pero sin caer en una corrección política que desvirtuaría su misión como notaria, no como policía, como notaria (me parece entender que es más esto) del uso y evolución del idioma.

    Una entrevista magnífica y un Director de la RAE magnífico, muchas gracias.

    Moja
    Participante

    11 marzo, 2017 a las 12:17 am #625

    Rogorn, no me parece mala tu idea de añadir comentarios a las definiciones, pero en realidad creo que el problema es un poco, de desinformación generalizada, porque la Lingüística es una disciplina descriptiva prácticamente desde principios del siglo XIX,  o quizás antes, la dialectología ya consideraba como dignas de estudio todas las variedades dialectales, pero en España la gente tiene interiorizado que la RAE te dice como hablar, cuando no es así,  sino al contrario, la RAE dice como habla la gente, y lo que no sabe nadie es que la academia funciona documentando usos que pasan al DRAE si son suficientemente estables y generalizados como para hacerlo, y fin de la historia.

    Y este generalizado sentir general tan errado, que lo encuentras incluso entre filólogos, se debe al trato y uso que el franquismo hizo de la educación,  la censura y la lengua española como símbolo patrio. La educación fue regulada por estrategas de la propaganda y estudiosos reaccionarios, de los que aún hoy se utilizan sus sistemas,  y que intentaron hacer desaparecer los sistemas educativos republicanos para regresar al sistema del siglo de Oro, que al régimen le venía muy bien, con desprestigio de las otras lenguas peninsulares y otra de las grandes falacias sobre la lengua española, la superioridad del español de valladolid, junto al repetido "¿cómo se dice tal cosa? Espera, que lo miro en el Diccionario. ".  Y lo consiguieron, mientras el mundo estaba lleno de grandes hispanistas extranjeros referentes de la lingüística moderna, España volvió a los preceptos del siglo XVIII, incluso entre los estudiantes de la antigua filología hispánica. La situación ha mejorado algo con el actual grado de lengua y Literatura españolas, pero valga como ejemplo mi caso en el que me han asignado un tutor para mi trabajo fin de grado que se ha especializado en Análisis del discurso, disciplina nacida en los años 50 del siglo pasado, con gran auge desde los años 80, y que he tenido que investigar por mi cuenta porque no se da en mi grado.

    Así que creo que habrá que explicar mejor que los académicos no inventan ni provocan nada, si hay términos machistas o degradantes es porque hay gente machista o que denigra a los demás, y quizás debería verse el DRAE como un documento útil para señalar los problemas de la sociedad.

    Moja
    Participante

    11 marzo, 2017 a las 12:21 am #626

    Suscribo totalmente la respuesta de Diario Villanueva, pero creo que alguien debería explicar lo que es la RAE y la Lingüística no ya del siglo XXI, sino del siglo XX, a la gente que no tiene ni idea de Lingüística, y a algunos que creen que sí. Como bien dice el director de la RAE las academias de la lengua nacieron con carácter prescriptivo, porque era lo habitual en aquella época en la que las potencias europeas buscaban la hegemonía no solo a través de la fuerza sino también de la cultura, (deberían tomar nota hoy), pero desde principios del siglo XX la lengua se considera un constructo convencional que generan sus usuarios y la RAE y sus ediciones describen lo que dicen los hablantes, así que a mí me gusta poner como ejemplo que criticar a la RAE es tan absurdo como criticar a los mapas de carreteras por su estado, un mapa solo describe el estado de las cosas, y si tú eres extranjero o un inocente y alguien te llama truhán,  pendenciero o trapacero, lo ideal es que si vas al diccionario sepas que te han dicho, quejate al que te insulte, igual que si una carretera esta llena de baches debes quejarte al que las hace no al que las describe con un mapa.

    Y aún digo más,  debería usarse el DRAE como herramienta de análisis social, porque el tan manido ejemplo del sexo débil apareció en el diccionario de la RAE durante la dictadura, que no antes de ésta,  lo cual es símbolo del éxito de implementación del ideario franquista en la sociedad a través de propaganda rancia y retrógrada de corte tradicional católico,  y supongo que como gracias a dios ese ideario se va superando, y a nadie se le ocurre llamar hoy sexo débil al conjunto de las mujeres, pronto desaparecerá del diccionario.

    Sí criticaré a la RAE porque para comprobar esto último he tenido que acudir a recursos de la universidad de Toronto y de Heidegger, a ver si se modernizan y ponen recursos al servicio de estudiosos y curiosos, que para eso son la más importante academia lingüística que existe.

    lola hope
    Participante

    14 abril, 2020 a las 6:13 pm #35410

    Zenda el 2 de marzo, 2017 a las 07:54

    Dario Villanueva, director de la RAE, lo explica en esta entrevista de Ana Mendoza:

    “Nosotros –dice Darío Villanueva– no podemos censurar el Diccionario en virtud de la corrección política. Ahí sí que no podemos transigir por una razón muy sencilla: esas palabras o acepciones no las ha inventado la Academia sino que están en el lenguaje real, porque la gente utiliza la lengua para comportarse educadamente pero también para insultar, para ofender, para ser canalla o para ser arbitrario, y eso es una realidad. Y nuestro Diccionario, en relación a esas palabras, no está haciendo propaganda de ellas ni está pidiendo a los ciudadanos que las usen; solo las está anotando como un notario, registrándolas”.

    “Cuando en 1726 se editó el Diccionario de Autoridades se decía en el prólogo que esta obra no recogía nombres propios, lo cual era razonable porque eso es propio de las enciclopedias, y se decía también que no se incluían palabras que ‘significan desnudamente objeto indecente‘, es decir, había una censura de tipo moralizante. Entonces la pregunta es: ¿hoy se admitiría que un Diccionario del siglo XXI no incluyera este tipo de palabras? Absolutamente no. Pues bien, es el mismo problema que se plantearía si nosotros empezáramos a censurar en virtud de la corrección política en nuestro propio Diccionario, estaríamos traicionando a la realidad de la lengua”.

    ¿Estáis de acuerdo con su respuesta?

    Podéis leer la entrevista completa en este enlace:

    http://www.zendalibros.com/dario-villanueva-la-rae-no-es-la-policia-de-la-lengua/

    Completamente de acuerdo, no podeis haber sido mas claro.

     

    gracias

    pikachu chu suka
    Participante

    3 julio, 2020 a las 11:42 am #37581

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    15 octubre, 2020 a las 12:30 am #39890

    pikachu chu suka el 3 de julio, 2020 a las 11:42

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    A continuación les animo a leer la definición de gramática, que no tiene nada que ver con aquella que aprendíamos, que invertía los términos, como si nuestra lengua materna hubiera que aprenderla en la gramática normativa, cuando todas las gramáticas se formaron de la observación y estudio de la lengua, como sucede en los manuales de botánica, de geología, etc.

    Gramática normativa, sacralizada junto a la ortografía, dogma de fe que ocupa ese tiempo que se debiera dedicar a enseñar cómo nació nuestro idioma, a leer y redactar, y despertar la curiosidad por la lengua, por enriquecer su vocabulario...

    Rafael Seco

    MANUAL DE GRAMÁTICA ESPAÑOLA

    Morfología

    Compañía Ibero-Americana

    de Publicaciones

    Col. Bibliotecas Populares Cervantes

    Madrid, 1930

     

     

    «La Gramática no es, como se ha dicho muchas veces, “el arte de hablar y escribir correctamente un idioma.

    El idioma es un hecho natural, un instrumento de expresión que los hombres no necesitan aprender en ningún libro. Desde el momento en que un hombre habla y escribe de suerte que exprese sus pensamientos en forma comprensible a los demás, queda cumplido el fin del lenguaje.

     

    »Se puede, por otra parte, hablar correctamente y escribir con la mayor elegancia sin ningún conocimiento doctrinal de Gramática; pero no es que aquel hablar o escribir sea antigramatical: examinado a la luz de los preceptos gramaticales, no ofrece la menor disparidad. Es que la Gramática no es ni debe ser sino la teoría del lenguaje, la teoría de cada lengua, construida sobre la observación y la experimentación de los usos normales del idioma, así del hablado como del escrito. El hombre somete a su estudio cuanto ve a su alrededor; claro es que el lenguaje, como hecho natural, no podía ser una excepción.

    »Ahora bien: no hay una verdadera unidad en un idioma. Como en la naturaleza toda, domina en las lenguas la más abigarrada variedad: una es la lengua popular, otra es la lengua familiar burguesa, otra es la lengua literaria; hay variación en relación con las clases sociales, con la cultura, hasta con los grupos profesionales; hay diversidad según las regiones, las ciudades, los pueblos, las épocas; y estas variedades se refieren principalmente al léxico, influido en cada caso por multitud de circunstancias étnicas, dialectales, sociales; pero también a la estructura morfológica de las palabras y a su trabazón orgánica.

    »Si se trata de hacer una Gramática, ¿qué lengua de todas éstas se elegirá como base?; ¿con qué derecho se excluirán las demás, todas legítimas? Hasta el haiga (haya) y el semos (somos) del aldeano, que a muchas gentes aterra, tiene una explicación natural dentro de la historia del lenguaje. La gramática ideal sería la que recogiese y sistematizase las formas y giros de todas las modalidades parciales del idioma. Mas como esto no es posible, es preciso fijarse en un cierto tipo lingüístico, que es esencialmente la lengua literaria, no sólo por sus caracteres de fijeza y continuidad, sino porque ella es, para un público de lenguas extrañas, representativa por excelencia de todo el idioma. Afín de la lengua literaria se extiende por grados sucesivos el lenguaje urbano, ciudadano y familiar de diversos grupos sociales, desde los más refinados hasta un tipo medio de cultura.

    »Como todas las Gramáticas y, desde luego en cuanto al castellano, la Gramática oficial de la Real Academia Española, estudian y sistematizan este tipo de lenguaje, se cae en el peligro de convertirlo en arquetipo, llegándose así al concepto de un idioma correcto y académico, frente al cual -en nombre de un malhumorado purismo- se rechazan todos los usos lingüísticos no coincidentes o ajustados a regla. Se olvida que en la incesante evolución de los tipos de lenguaje, muchas formas, hoy legítimas y admitidas por los puristas, arrancaron de un uso impropio, vicioso o erróneo.

    »No obstante esto, no cabe duda de que puede ofrecer un interés de cultura cuanto se haga por extender un tipo de lengua ideal que reúna las mayores excelencias expresivas, y de que se incite a todo el mundo al conocimiento consciente, gramatical, de los usos de esta lengua, lo cual será tanto más fácil, cuanto que las demás modalidades particulares de lenguaje, a que aludimos, no aparecerán, en realidad, sino como variantes o alteraciones locales del tipo gramatical, que a falta de una tradición culta no se han sancionado en los textos preceptivos. Pero no por esto se han de rechazar desdeñosamente formas [supuestamente]  inferiores de lenguaje que en su uso como vivas tienen la suficiente legitimidad.»

    15 octubre, 2020 a las 5:46 pm #39927

    No tanto de dramática pero desde que leí un libro Film App plus me permitió darme cuenta que me falta mucho léxico a mi vocabulario.

    Ryan Bailey
    Participante

    22 octubre, 2020 a las 8:50 am #40717

    Zenda el 2 de marzo, 2017 a las 07:54

    Dario Villanueva, director de la RAE, lo explica en esta entrevista de Ana Mendoza:

    “Nosotros –dice Darío Villanueva– no podemos censurar el Diccionario en virtud de la corrección política. Ahí sí que no podemos transigir por una razón muy sencilla: esas palabras o acepciones no las ha inventado la Academia sino que están en el lenguaje real, porque la gente utiliza la lengua para comportarse educadamente pero también para insultar, para ofender, para ser canalla o para ser arbitrario, y eso es una realidad. Y nuestro Diccionario, en relación a esas palabras, no está haciendo propaganda de ellas ni está pidiendo a los ciudadanos que las usen; solo las está anotando como un notario, registrándolas”.

    “Cuando en 1726 se editó el Diccionario de Autoridades se decía en el prólogo que esta obra no recogía nombres propios, lo cual era razonable porque eso es propio de las enciclopedias, y se decía también que no se incluían palabras que ‘significan desnudamente objeto indecente‘, es decir, había una censura de tipo moralizante. Entonces la pregunta es: ¿hoy se admitiría que un Diccionario del siglo XXI no incluyera este tipo de palabras? Absolutamente no. Pues bien, es el mismo problema que se plantearía si nosotros empezáramos a censurar en virtud de la corrección política en nuestro propio Diccionario, estaríamos traicionando a la realidad de la lengua”.

    ¿Estáis de acuerdo con su respuesta?

    Podéis leer la entrevista completa en este enlace:

    http://www.zendalibros.com/dario-villanueva-la-rae-no-es-la-policia-de-la-lengua/

    Completamente de acuerdo.

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