• Javier Méndez Pérez
    Participante

    14 agosto, 2022 a las 12:26 pm #53391

    El tiempo como negación de la eternidad 

    https://www.apeironediciones.com/libros/Palabra-y-tiempo-Francisco-Javier-M%C3%A9ndez-P%C3%A9rez-p480697203

    Ediciones Apeirón, 2022, págs. 108

    Decía María Zambrano que la poesía es una forma de hacer también filosofía. Su propuesta de una razón poética no ha dejado de tener seguidores y no han parado se surgir propuestas en esa línea de intentar hacer de la poesía viva una forma de indagación filosófica. Otras vías han surgido en intentos de poetizar la filosofía, en el sentido de hacer la escritura filosófica con un lenguaje poético, una especie de prosa poética en la reflexión filosófica. Ambos intentos, una poesía filosófica o una filosofía poética son dos caras de una misma moneda: la poesía como forma de conocimiento.

    En este libro de 60 poemas de Javier Méndez nos encontramos con una experiencia del mundo, una forma de conocer y preguntarnos por lo que nos pasa, de nuestra condición humana y de la existencia en su forma más pura. Los 60 poemas están divididos en cinco apartados de 10 poemas cada uno que mantienen una relación desde el sueño visionario hasta la nostalgia de una esperanza perdida: I. visiones, II. noche helada, III. crisis, IV. eterno mar solo, V. vaciado de yo, VI. nostalgia y esperanza.

    El autor nos invita a recorrer un viaje imposible e intimista en una experiencia poética que intenta indagar en nuestra existencia como vida desnuda. Desde una concepción del tiempo como experiencia del movimiento cuya idea se desvanece, nos ofrece la palabra como manera de soportar la levedad del tiempo y hacernos cargo del sueño de una eternidad imposible. La muerte, el mundo en crisis y la más absoluta soledad se van revelando en los diferentes poemas hasta llegar al intento de desvanecerse, de la renuncia del yo para poder encontrar alguna manera de aferrarse al mínimo resquicio de los recuerdos, esa esperanza inocente de la niñez que el mundo moderno ha eliminado de nuestras expectativas. La pérdida de esta esperanza, aunque solo sea como fe en la esperanza, produce una nostalgia incontenible. Este viaje imposible, que asemeja a una navegación sobre un mar sin agua, es imposible porque no es posible viajar sobre lo que no existe: la conciencia de la permanencia estable de una realidad presente. Sin embargo, al final, queda una última esperanza, que se resuelve como la ilusión de una tierra prometida escondida en lo más recóndito del espíritu humano en el que se ha eliminado toda referencia a una individualidad: un yo vaciado.

    Ricardo Navas

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