• Alonso De Molina
    Participante

    20 marzo, 2022 a las 10:57 pm ver respuesta

    #VocesdeUcrania

    EL HOMBRE OLVIDADO

    Yo soy un hombre olvidado. Suelo pasear cada tarde cercano al curso de río Dniéper. Acostumbro a caminar desde la Estatua de Berehynia, en la concurrida Plaza de la Independencia, hasta la Estatua de la Madre Patria, no sin al paso, echar un rato de acomodo saboreando un café bien cargado en un sugerente café-librería cercano al Monasterio de las Cuevas; y no sé por qué razón eludo acercarme a la rivera a contemplar las aguas.

    Mi cabeza es un círculo vicioso, un entramado mental que no logra encontrar la salida para escapar de este frío mármol que me enquista. Es cierto, mi memoria a veces me abandona llevo un número grabado en el brazo izquierdo, justo debajo del tryzub tatuado, eso me recuerda quien soy.

    Las tardes de primavera como esta que ahora comienza es normal ver el deambular de la gente, los niños corriendo tal como su condición de niño les dicta; los padres sentados leyendo o charlando entre ellos, pero sin quitar un ojo de encima a la chiquillería. Apoyada en uno de los carros de combate expuestos en la extensa explanada que da acceso al Museo de la Gran Guerra Patria, una muchacha, demasiado flaca a mi parecer, jugueteaba aburridamente con su rubia melena, enroscándose y desenroscándose el flequillo alrededor del índice y medio de la mano derecha; muy cerca, animados grupos de gente y en especial un chico bien parecido que se la estaba comiendo con los ojos. En esa controversia, en este emblemático lugar donde se representa y rememora el pasado violento de la raza humana y, en buena fe, se honra la memoria de los miles de víctimas, como husmeando desde alguno de mis muchos abismos, yo me preguntaba si de verdad han valido la pena los años vividos.

    La flaca muchacha ahora está acompañada por otra muchacha, algo mayor que ella y no tan flacucha. El chico bonito se me acercó a que le invitara a un cigarrillo. A estas alturas de la tarde no viene mal una charla con algún desconocido. Dando una calada al cigarrillo que había encendido segundos antes de que el chico bonito se me aproximara, sin dejar de mirarle le pregunté: ¿qué tal las chicas, son amigas tuyas? Respondió, al acabar una larga exhalación llena de humo, que no las conocía; vi cómo mirabas a la flacucha, argumenté. Es una forma de empezar a conocerla, dijo, mirarla y hacerle ver que la estoy mirando.

    Sonrió y me echó amigablemente el brazo por encima del hombro. Yo me dejé hacer y nos encaminamos a conversar con las chicas que seguían apoyadas en el mismo carro de combate. El chico bonito, exhibiendo su mejor sonrisa y cierta maestría en romper el hielo, sin más preámbulo y mirándolas directamente, espetó a ambas mujeres: vemos que habéis conectado bien con los tanques; ¿y las relaciones humanas? ¿qué tal las lleváis? Ellas rieron nerviosas, y yo mismo, mirándolas a la cara, me aventuré a decir, ¿qué tal si conectamos delante de una buena cerveza? Creo que mis palabras, tal vez el enunciado “cerveza” obró el milagro. Ambas mujeres se apartaron del artefacto bélico y tomándonos a cada uno de un brazo empezamos a caminar en silencio alejándonos de la gran plaza y por ende de la monumental escultura bélica.

    Ni siquiera la luna resplandece como tu sonrisa, insinúo, cerveza en mano, sin dejar de mirar fijamente a los ojos de la amiga de la flacucha. Estuve en la guerra, afirma ella manteniéndome la mirada. ¿Qué tal un poco de hachís para desinhibirnos? propone el chico bonito; estupendo, largó dando saltitos la flacucha con manifiesta avidez. Yo también estuve en la guerra, respondo a la amiga de la flacucha, porfiando con indisimulada lujuria y poniendo en su mano mi mechero para que hiciera arder el hachís.

    No habíamos aprendido nada en la vida, no sabíamos fórmulas para crear vida, ni respetar las leyes de la naturaleza; menos aun las que ponen orden y paz en el universo. No sabíamos nada y todo nos importaba un comino. En la niñez todo es un cuento feliz donde nos avivan a formarnos, a esforzarnos, a tener proyectos y plantearnos qué hacer para ser útil a nuestra sociedad, pero nadie nos explica qué hacer para ser felices toda la vida.

    Cierto, la vida es un teorema difícil de resolver, somos memoria y olvido incapaces de aprender de las experiencias, nadie nos ha preparado para entender ni afrontar la vida con garantías de éxito. Todo lo que ven mis ojos cada tarde en mis paseos, son remembranzas de batallas, de guerras, de supremacías del hombre sobre el hombre; la avidez del hombre por controlar al hombre, por controlar las situaciones y por imponerse a la naturaleza de las cosas no tiene límites; es parte de la sinrazón en que vivimos, de nuestra imperfección. Estamos rodeados de falsedades e hipocresía, cómo entender la guerra, cómo entender la supremacía de unos sobre otros, cómo entender el mal, la falsedad. Para comprender la verdad es necesario interpretar más allá de las palabras que se leen o se oyen.

    Abramos nuestra mente, vivamos el momento presente, persistí incapaz de contener mis lujuriosos deseos; le hubiera hecho el amor a la vista de todos a la amiga de la flacucha, cuando todos los ojos se posaron en los míos. En ese instante perdí su rostro, en la vidriera tampoco se reflejaba el mío; un atisbo de desnudez colmó el angosto espacio que compartíamos.

    Al salir del bar nos topamos con una patrulla militar en su ronda diaria. Firmes y ceremoniosos van refiriendo nombres y la correspondiente numeración, tal como figura en la placa de mármol expuesta en el museo. Yo no puedo contener mi emoción al escuchar el número 11600, a la vez que miro en mi brazo el número tatuado debajo del tryzub.

    Y la guerra, la guerra, que es lo que más se rememora, nos convierte en nadie. Sólo muertos tirados en las calles y un número total en el recuento.

    Alonso de Molina

    https://www.alonsodemolina.com/2022/03/el-hombre-olvidado.html

    #VocesdeUcrania

    Alonso De Molina
    Participante

    6 marzo, 2019 a las 6:18 pm ver respuesta

    Zenda el 25 de febrero, 2019 a las 12:26

    Historias de hombres y algunas mujeres

    Ponte en la piel de un hombre, y escribe una historia sobre una mujer. Y luego cuéntala aquí, en este foro, para participar en el concurso de historias de Hombres (y algunas mujeres), dotado con 3.000 euros y diez libros de la obra coordinada por Rosa Montero y patrocinado por Iberdrola. Para participar manda tus relatos en nuestro foro desde el 25 de febrero hasta el 10 de marzo. El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Agustín Fernández Mallo, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 2.000 €. El premio para el otro poema finalista es de 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook o como un tuit o un hilo en Twitter.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del lunes 25 de febrero de 2019, al domingo 10 de marzo de 2019 a las 23:59. El miércoles 13 de marzo publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios y que además recibirán un ejemplar del libro Hombres (y algunas mujeres) en su edición en papel. El viernes 15 de marzo de 2019 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #hombresyalgunasmujeres en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    Hombres (y algunas mujeres) es un libro ideado, coordinado y editado por Rosa Montero con once cuentos que celebran el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, firmados por Elia Barceló, Nuria Barrios, Espido Freire, Nuria Labari, Vanessa Montfort, Lara Moreno, Claudia Piñeiro, Marta Sanz, Elvira Sastre, Karla Suárez y Clara Usón. Con la colaboración con Iberdrola, este libro es una edición no venal que se podrá descargar gratuitamente a partir del 27 de febrero. Su versión de papel será sorteada por Zenda e Iberdrola en más iniciativas además del presente concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Dos relatos, suerte a los participantes

    http://www.alonsodemolina.com/2019/03/perdona-amor-si-llego-tarde.html
    http://www.alonsodemolina.com/2019/03/muerto-de-celos.html

     

    Alonso De Molina

     

    Alonso De Molina
    Participante

    2 marzo, 2019 a las 6:26 pm ver respuesta

    Me parece una buena idea y además muy cómoda para los participantes.

    Espero llegar a tiempo, antes de cierre, y meter algún relato.

     

    Suerte a todos

     

    Adm

    Alonso De Molina
    Participante

    2 marzo, 2019 a las 6:25 pm ver respuesta

    Zenda el 25 de febrero, 2019 a las 12:26

    Historias de hombres y algunas mujeres

    Ponte en la piel de un hombre, y escribe una historia sobre una mujer. Y luego cuéntala aquí, en este foro, para participar en el concurso de historias de Hombres (y algunas mujeres), dotado con 3.000 euros y diez libros de la obra coordinada por Rosa Montero y patrocinado por Iberdrola. Para participar manda tus relatos en nuestro foro desde el 25 de febrero hasta el 10 de marzo. El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Agustín Fernández Mallo, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 2.000 €. El premio para el otro poema finalista es de 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook o como un tuit o un hilo en Twitter.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del lunes 25 de febrero de 2019, al domingo 10 de marzo de 2019 a las 23:59. El miércoles 13 de marzo publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios y que además recibirán un ejemplar del libro Hombres (y algunas mujeres) en su edición en papel. El viernes 15 de marzo de 2019 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #hombresyalgunasmujeres en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    Hombres (y algunas mujeres) es un libro ideado, coordinado y editado por Rosa Montero con once cuentos que celebran el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, firmados por Elia Barceló, Nuria Barrios, Espido Freire, Nuria Labari, Vanessa Montfort, Lara Moreno, Claudia Piñeiro, Marta Sanz, Elvira Sastre, Karla Suárez y Clara Usón. Con la colaboración con Iberdrola, este libro es una edición no venal que se podrá descargar gratuitamente a partir del 27 de febrero. Su versión de papel será sorteada por Zenda e Iberdrola en más iniciativas además del presente concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Me parece una buena idea y además muy cómoda para los participantes.

     

    Espero llegar a tiempo, antes de cierre, y meter algún relato.

     

    Adm