• 14 marzo, 2021 a las 7:06 pm ver respuesta

    https://azelhighwind.blogspot.com/2021/03/la-derrota-no-es-el-final-azel-highwind.html

    La derrota no es el final, por Azel Highwind

    Decían que el mundo del motor no era para las mujeres. Pero Carolina Naorión nunca había hecho caso a estas voces restrictivas. Ella nació rebelde, y desde muy joven luchó por conseguir su sueño: ser piloto profesional de motocross.

    Aún no había comenzado el instituto, que ya conducía una Montesa Cota por los caminos montañosos a las afueras de su pueblo. Con la pequeña 49 se atrevía a saltar márgenes y a correr entre los angostos senderos de la era silvestre.

    Cuando volvía a casa, salpicada de barro, rojo su rostro de emoción y la melena del color del óxido del hierro enroscada bajo el casco, se pasaba las noches encendiendo la oscuridad con el fuego del soplete. Arreglaba algunas piezas dañadas y se atrevía con el tunning. Y cuando todo el vecindario se iba a dormir, las ventanas de su garaje aún proyectaban la luz titilante de una bombilla barata y los rayos decididos de la linterna que llevaba en la gorra, regalo del su padre.

    Y, día tras día, entre guantes desgastados, testigos del trabajo duro y persistente; pañuelos sucios de la negra grasa que siempre dejaba huella en sus mejillas y alguna herida ocasional en las finas manos; la chica soñaba en correr alguna vez por el Gran Circuito de Las Vegas, fortín inexpugnable de los hombres.

    Por eso, cuando Carolina Naorión debutó en MXSub18 con sólo quince años, la única mujer en una competición contra 39 hombres, las voces de burla no tardaron en levantarse.

    Pero ella, con la cabeza alta y la mirada decidida tras la visera de su casco violeta, arrancó la competición indoor con la fuerza de una yegua indómita. Su Derbi Antorcha de 74 cc. ondeaba los colores de las orquídeas, de las violetas y de la ancestral amatista en un entramado sinuoso que había diseñado en alguna noche de insomnio, donde los ruidos amortiguados de su garaje se mezclaban con los aullidos del viento y el apacible murmullo entre las hojas de los árboles.

    Y, como el viento más salvaje, la joven motorista vencía en las series por delante de los 39 hombres que no pudieron seguir su estela violeta. Se levantó con la tercera posición absoluta, configurando el ranking mundial de una manera tan sorprendente como provocativa.

    El nombre de Carolina Naorión penetró un mundo herméticamente masculino como una saeta lanzada por el arco de Artemisa y empezó una revolución en el motocross.

    Año tras año su figura crecía en popularidad y prestigio. La primera marca en patrocinar un equipo femenino completo fue Yamaha, y Carolina, bajo los colores del conjunto japonés, compitió en los Grandes Premios de todo el mundo contra los mejores pilotos. Muchas otras mujeres la siguieron, inspiradas por su valentía y espíritu de lucha.

    Brasil, Tailandia, Japón, España, Italia, Australia... sólo eran unos de los muchos países en los que Carolina compitió deslumbrando al público con sus acrobacias. A los saltos de rampa, cuando volaba con la Yamaha estirándose en paralelo por sobre el manillar, la gente se levantaba en las gradas gritando de emoción. Aquella acrobacia llamada Dead Boy se transformó en la Dead Girl.

    Hasta que, en el invierno del 94, a sus veintitrés años, Carolina atrapó sus sueños con una fabulosa Yamaha TTR 250 RAID, clasificándose en los entrenamientos cronometrados entre los 40 mejores. Siguió el calendario de la Costa Este, recorriendo las ciudades más espectaculares de los Estados Unidos de América. Con el quinto mejor tiempo en los entrenamientos, se aseguró una plaza para la gran noche, por la conquista de su sueño más grande: el Gran Premio de Supercross en el Night Show de Las Vegas. De nuevo, ella sola entre los hombres. Como la primera vez, llegando a donde ninguna otra mujer se había atrevido, convirtiéndose en la pionera de los futuros premios de las Woman MX.

    El rugir de los motores llenaba un estadio repleto de luces multicolor, a reventar de gritos y anuncios cargados de emoción por megafonía. Las motos vibraban con la potencia del alta cilindrada y los pilotos se miraban unos a otros dentro de los aerodinámicos cascos de reluciente superficie donde los flashes de las cámaras rebotaban como armas de fuego enloquecidas.

    Entonces se disparó el tiro de salida, y los pilotos arrancaron como un enjambre vertiginoso dejando atrás una tormenta de polvo. Carolina, zigzagueando entre los adversarios, trazaba leaps sorprendentes saltando por cada desnivel y haciendo brincar el corazón encabritado a los espectadores que se tapaban la boca ante los sustos continuos.

    La carrera se desarrollaba con drifts salvajes que dibujaban altas ondas de barro proyectadas por las rugosas ruedas que giraban embravecidas. Y dentro del caos del rugir de los potentes motores, de los codazos y las patadas furtivas, del humo, de las hostiles partículas que salían disparadas y de los saltos continuos por el aire; Carolina se introducía serpenteante entre los rivales, rozando los chasis con las atrevidas maniobras y se colocó al frente del grupo. Y entonces fue cuando sucedió: en la rampa final del circuito, de una altura de 22 metros y un loop de fuerte pendiente, Carolina saltó con un backflip que puso de pie todo el estadio. Otra moto se desvió contra ella cuando estaba volando boca abajo, el choque reventó la carrocería, trozos de plástico afilados se dispararon por todos lados y el estruendo de las motos impactando contra el suelo sumió la escena en el horror. Carolina cayó de cabeza y no se movía. Los servicios de emergencias la llevaron en helicóptero al North Vista Hospital donde pasó cinco años de penosa rehabilitación.

    La desgracia había llamado a su puerta. Pero, aunque su pecho quería liberar el llanto contenido y toda la rabia a gritos, ella perseveró. Siguió luchando y ahora, seis años después del accidente, Carolina Naorión, con su fiel Montesa Cota de tan sólo 49 cc., ya retirada del motocross profesional, sigue corriendo por los vastos viñedos y los angostos senderos de la era silvestre en su pueblo natal.

    6 marzo, 2020 a las 1:33 pm ver respuesta

    Zenda el 24 de febrero, 2020 a las 11:38

    Escribe la historia de una heroína, de ayer, de hoy, de cualquier época y lugar, participa en el nuevo concurso de Zenda. Hay 3.000 euros en premios (2.000 para el ganador y 1.000 para el finalista) y diez libros: los autores de los relatos finalistas recibirán un ejemplar en papel de Heroínas, el nuevo libro gratuito de Zenda,  patrocinado por Iberdrola y coordinado por Juan Gómez-Jurado.

    Heroínas es una obra colectiva, patrocinada por Iberdrola, que incluye relatos de Elia Barceló, Espido Freire, Luz Gabás, Arturo González-Campos, Alaitz Leceaga, Manel Loureiro, Raquel Martos, José María Merino, Bárbara Montes, César Pérez Gellida, Blas Ruiz Grau, Karina Sainz Borgo, Mikel Santiago y Lorenzo Silva, que está ilustrada por Fran Ferriz y que ha sido coordinada por Miguel Munárriz y Leandro Pérez.

    Este compendio de relatos no estará a la venta en librerías. La versión electrónica de Heroínas podrá descargarse de forma gratuita en Amazon y otras plataformas a partir del 26 de febrero. Además, Zenda e Iberdrola sortearán y regalarán numerosos ejemplares de la edición en papel del libro en iniciativas como este concurso.

    El jurado del certamen lo forman  escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 2.000 € y el segundo con 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los cuentos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar el lunes 24 de febrero de 2020 a las 12:00, al domingo 8 de marzo de 2020 a las 23:59. El miércoles 11 de marzo publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias  que optan a los premios, que recibirán además un ejemplar de Heroínas. El viernes 13 de marzo de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #Heroínas en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Mi relato: No soy de los vuestros

    https://www.facebook.com/notes/azel-highwind/no-soy-de-los-vuestros/2631263880306010/