• 5 abril, 2020 a las 2:02 pm ver respuesta

    NUESTRA LUCHA, NUESTRO CONSUELO, NUESTROS SUEÑOS, NUESTRAS METAS Y RETOS.

    Cuando una persona no se entiende de días, segundos, minutos o horas; cuando el calor, el frío, el sueño, el hambre o el cansancio, es un estimulante o filosofía de vida para quien arriesga y da su vida en cada partida.
    Para ese Cuerpo policial cuya labor esencial y efectiva, depende de la colaboración ciudadana, valor, coraje y empatía de quien protege, valora y cuida.
    Hombres y mujeres de 1000 batallas, Guardias Civiles y Policías, valor otorgado por la ciudadanía y en situaciones de normalidad y tranquilidad esquiva, en determinadas circunstancias son el punto de mira y en muchas ocasiones son objeto de burla, linchamientos y ese blanco perfecto a las críticas.
    Poca gente se para a pensar que en cada una de sus salidas, cierra la puerta de su casa dejando tras ella, a a esa familia preocupada y pensativa; una incertidumbre del día a día, por estar deseosos de escuchar la apertura y regreso de su andadura.
    Horas y horas en un coche patrulla o a pie en una vía, largas jornadas estos días, perdidas de compañeros en el desarrollo de su lucha y sueño que eligió un día y con vocación y orgullo, habrá portado o portará hasta el final de sus días.
    Son en momentos en los que están en primera línea de fuego, combatiendo, mentalizando, sensibilizando, protegiendo y dando seguridad al ciudadano, cuando el valor se acentúa y se observa la verdadera cara que muchos tienen apartada, olvidada y oculta.
    Momentos de incredulidad, incomprensión, sinrazón y desesperación, momentos en los que despliegan sus alas y se convierten, en esos héroes sin capa.
    Debemos concienciarnos de cuidar y proteger a nuestros sanitarios, son el punto fuerte de nuestros cuidados y si en algún momento decaen, tener la palabra exacta para ponerlos en pie, levantarle es cabeza para llevarla erguida y tatuarle esa ilusión y sonrisa, debajo de esas protecciones y mascarillas.
    Dejan atrás sus problemas, sus preocupaciones, sus pérdidas, sus malos ratos o despertares y afrontan esta lucha y problemática generalizada, esta pandemia, este virus que se propaga y nos acecha, sin lágrimas en sus ojos, sin malas palabras, siempre provistos de sus mejores gestos, de sus mejores sonrisas y la mejor educación policial, familiar y docente recibida.
    Son esos pilares esenciales, que a pesar de las circunstancias de este muro hasta la fecha infranqueable: sustentan al ciudadano, le ayudan a no caer o por el contrario levantarlo, son ese hombro en el que apoyarse en este u otros momentos bonitos o desagradables, son el enlace perfecto entre lo cercano y lo inalcanzable y en circunstancias, ese paño de lágrimas y esa solidaridad innata al enfundarse esa coraza, aparentando ser más fuertes para quien lo observe y se refleje, no decaigan.
    Todos esos héroes sin capa al despojarse de la misma, se consuelan con la sonrisa de quien los cuidan, admiran y miman, regalándoles esas palabras de aliento y motivos de continuar y de vida. Es cuando se refugia en la soledad de la almohada a la que abraza, cuando todos esos recuerdos malos, injustos, duros y difíciles situaciones transcurridas, cuando todas esas anécdotas, confesiones y historias de toda clase de gente, hacen brotar esas lágrimas de desconsuelo buscando el refugio y convencimiento, de haber ejercido ese deber cumplido.
    Una época que marca himnos, costumbres y donde de todo obstáculo se debe sacar lo positivo; esos descubrimientos, esas invenciones o imaginación, ese valor incalculable cuando se escasea y no todo es abundante, ese ingenio de las nuevas tecnologías o sorprenderse de las capacidades o del tremendo aguante.
    Esos Cuerpos policiales, que junto con camioneros, funcionarios de prisiones, seguridad privada, sanitarios, bomberos, Agentes forestales y medioambientales, protección civil, taxistas, tenderos o dependientes de esos establecimientos de primera necesidad, proveedores, profesores, demás establecimientos que por sus características abren sus puertas, trabajadores de residencias de personas dependientes o mayores, personal de limpieza o cuidados, basureros, agricultores, voluntarios y solidarios desde sus casas, gasolineras, panaderos, farmacias, militares, distintos Cuerpos de las administraciones nacionales, autonómicas o locales...y como no, el aguante y entendimiento de nuestros pequeños, jóvenes y mayores, demostrando día a día que quedándose en casa, es la mejor forma de colaborar y aportar ayuda para encontrar la salida y llegar a la meta perseguida, todo resta o suma; que muy pronto algún día, despertemos de este mal sueño que provoca malos ratos y tristes despedidas.
    Esos aplausos mezclados y sincronizados con esos sonidos acústicos de sirenas, voces al viento y ese gran himno y lema de que RESISTIRÉ, a pesar de la tormenta.
    Nadie es más que nadie, pero tampoco menos, esta situación no diferencia entre posiciones, sexo, ideologías, razas o culturas.
    Por eso de hoy en adelante, cuando veas un Guardia Civil o Policía, valora su trabajo y piensa que debajo de ese traje, se esconde una persona como tú con sentimientos, derechos, deberes y libertades.
    Tu hoy nos aplaudes, nosotros hoy y siempre os aplaudimos, porque no hay nada más bonito, que la sensatez y sinceridad mutua del respeto, admiración y cariño.
    Queda un día menos y de todo esto, sin duda saldremos, despertaremos de ese mal sueño y nos quedarán grandes ejemplos, recuerdos, lecciones, sentimientos, muestras y destellos de las personas que partieron y que desde el cielo, mandan ese ánimo, fuerza y consuelo, desde lo alto del cielo; caricias en forma de rayos de sol y emotividad en forma de gotas lluvia.
    QUE NADA NI NADIE NOS IMPIDA SOÑAR.

    Con cariño, admiración y respeto, de un escritor solidario y trabajo benemérito.

     

    José Alberto Estival Martínez.

     

    5 abril, 2020 a las 2:01 pm ver respuesta

    NUESTRA LUCHA, NUESTRO CONSUELO, NUESTROS SUEÑOS, NUESTRAS METAS Y RETOS.

    Cuando una persona no se entiende de días, segundos, minutos o horas; cuando el calor, el frío, el sueño, el hambre o el cansancio, es un estimulante o filosofía de vida para quien arriesga y da su vida en cada partida.
    Para ese Cuerpo policial cuya labor esencial y efectiva, depende de la colaboración ciudadana, valor, coraje y empatía de quien protege, valora y cuida.
    Hombres y mujeres de 1000 batallas, Guardias Civiles y Policías, valor otorgado por la ciudadanía y en situaciones de normalidad y tranquilidad esquiva, en determinadas circunstancias son el punto de mira y en muchas ocasiones son objeto de burla, linchamientos y ese blanco perfecto a las críticas.
    Poca gente se para a pensar que en cada una de sus salidas, cierra la puerta de su casa dejando tras ella, a a esa familia preocupada y pensativa; una incertidumbre del día a día, por estar deseosos de escuchar la apertura y regreso de su andadura.
    Horas y horas en un coche patrulla o a pie en una vía, largas jornadas estos días, perdidas de compañeros en el desarrollo de su lucha y sueño que eligió un día y con vocación y orgullo, habrá portado o portará hasta el final de sus días.
    Son en momentos en los que están en primera línea de fuego, combatiendo, mentalizando, sensibilizando, protegiendo y dando seguridad al ciudadano, cuando el valor se acentúa y se observa la verdadera cara que muchos tienen apartada, olvidada y oculta.
    Momentos de incredulidad, incomprensión, sinrazón y desesperación, momentos en los que despliegan sus alas y se convierten, en esos héroes sin capa.
    Debemos concienciarnos de cuidar y proteger a nuestros sanitarios, son el punto fuerte de nuestros cuidados y si en algún momento decaen, tener la palabra exacta para ponerlos en pie, levantarle es cabeza para llevarla erguida y tatuarle esa ilusión y sonrisa, debajo de esas protecciones y mascarillas.
    Dejan atrás sus problemas, sus preocupaciones, sus pérdidas, sus malos ratos o despertares y afrontan esta lucha y problemática generalizada, esta pandemia, este virus que se propaga y nos acecha, sin lágrimas en sus ojos, sin malas palabras, siempre provistos de sus mejores gestos, de sus mejores sonrisas y la mejor educación policial, familiar y docente recibida.
    Son esos pilares esenciales, que a pesar de las circunstancias de este muro hasta la fecha infranqueable: sustentan al ciudadano, le ayudan a no caer o por el contrario levantarlo, son ese hombro en el que apoyarse en este u otros momentos bonitos o desagradables, son el enlace perfecto entre lo cercano y lo inalcanzable y en circunstancias, ese paño de lágrimas y esa solidaridad innata al enfundarse esa coraza, aparentando ser más fuertes para quien lo observe y se refleje, no decaigan.
    Todos esos héroes sin capa al despojarse de la misma, se consuelan con la sonrisa de quien los cuidan, admiran y miman, regalándoles esas palabras de aliento y motivos de continuar y de vida. Es cuando se refugia en la soledad de la almohada a la que abraza, cuando todos esos recuerdos malos, injustos, duros y difíciles situaciones transcurridas, cuando todas esas anécdotas, confesiones y historias de toda clase de gente, hacen brotar esas lágrimas de desconsuelo buscando el refugio y convencimiento, de haber ejercido ese deber cumplido.
    Una época que marca himnos, costumbres y donde de todo obstáculo se debe sacar lo positivo; esos descubrimientos, esas invenciones o imaginación, ese valor incalculable cuando se escasea y no todo es abundante, ese ingenio de las nuevas tecnologías o sorprenderse de las capacidades o del tremendo aguante.
    Esos Cuerpos policiales, que junto con camioneros, funcionarios de prisiones, seguridad privada, sanitarios, bomberos, Agentes forestales y medioambientales, protección civil, taxistas, tenderos o dependientes de esos establecimientos de primera necesidad, proveedores, profesores, demás establecimientos que por sus características abren sus puertas, trabajadores de residencias de personas dependientes o mayores, personal de limpieza o cuidados, basureros, agricultores, voluntarios y solidarios desde sus casas, gasolineras, panaderos, farmacias, militares, distintos Cuerpos de las administraciones nacionales, autonómicas o locales...y como no, el aguante y entendimiento de nuestros pequeños, jóvenes y mayores, demostrando día a día que quedándose en casa, es la mejor forma de colaborar y aportar ayuda para encontrar la salida y llegar a la meta perseguida, todo resta o suma; que muy pronto algún día, despertemos de este mal sueño que provoca malos ratos y tristes despedidas.
    Esos aplausos mezclados y sincronizados con esos sonidos acústicos de sirenas, voces al viento y ese gran himno y lema de que RESISTIRÉ, a pesar de la tormenta.
    Nadie es más que nadie, pero tampoco menos, esta situación no diferencia entre posiciones, sexo, ideologías, razas o culturas.
    Por eso de hoy en adelante, cuando veas un Guardia Civil o Policía, valora su trabajo y piensa que debajo de ese traje, se esconde una persona como tú con sentimientos, derechos, deberes y libertades.
    Tu hoy nos aplaudes, nosotros hoy y siempre os aplaudimos, porque no hay nada más bonito, que la sensatez y sinceridad mutua del respeto, admiración y cariño.
    Queda un día menos y de todo esto, sin duda saldremos, despertaremos de ese mal sueño y nos quedarán grandes ejemplos, recuerdos, lecciones, sentimientos, muestras y destellos de las personas que partieron y que desde el cielo, mandan ese ánimo, fuerza y consuelo, desde lo alto del cielo; caricias en forma de rayos de sol y emotividad en forma de gotas lluvia.
    QUE NADA NI NADIE NOS IMPIDA SOÑAR.

    Con cariño, admiración y respeto, de un escritor solidario y trabajo benemérito.

    José Alberto Estival Martínez.

    **************************************
    Concurso de historias sobre nuestros héroes.
    #NuestrosHéroes
    #Zenda
    #Iberdrola

    5 abril, 2020 a las 1:56 am ver respuesta

    Zenda el 3 de abril, 2020 a las 09:56


    Nuestros héroes, por Augusto Ferrer-Dalmau.

    Cuenta una historia heroica. Una historia actual, contemporánea, que puede ser real o ficticia, que puede protagonizar una persona  o un grupo de personas que estén enfrentándose al coronavirus. Cuenta una historia, publícala y participa en nuestro nuevo concurso, que comienza este viernes, 3 de abril y termina el lunes 13 de este mismo mes y que está dotado con 3.000 euros en premios.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 1.000 €. Los diez ganadores del segundo premio recibirán 200 € cada uno.

    1) Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Del viernes 3 de abril de 2020 a las 12:00, al lunes 13 de abril de 2020 a las 23:59. El miércoles 15 de abril publicaremos en Zenda una selección con las 30 historias que optan a los premios. El viernes 17 de abril de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 y de los 10 ganadores del segundo premio de 200 euros.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá un ganador y diez finalistas. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #NuestrosHéroes en las redes sociales.

    El primer premio está dotado con 1.000 € en metálico. La dotación para los diez ganadores del segundo premio es de 200 € en metálico. (3.000 €, en total).

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1340955629431558&id=100005514018678

     

    https://www.instagram.com/p/B-hkwq5B2pgwcMACr0sCkUuHdH-nDGDBYy4mcE0/?igshid=f40rt8saqoln

     

     

    3 abril, 2020 a las 5:13 pm ver respuesta

    Zenda el 3 de abril, 2020 a las 09:56


    Nuestros héroes, por Augusto Ferrer-Dalmau.

    Cuenta una historia heroica. Una historia actual, contemporánea, que puede ser real o ficticia, que puede protagonizar una persona  o un grupo de personas que estén enfrentándose al coronavirus. Cuenta una historia, publícala y participa en nuestro nuevo concurso, que comienza este viernes, 3 de abril y termina el lunes 13 de este mismo mes y que está dotado con 3.000 euros en premios.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 1.000 €. Los diez ganadores del segundo premio recibirán 200 € cada uno.

    1) Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: Del viernes 3 de abril de 2020 a las 12:00, al lunes 13 de abril de 2020 a las 23:59. El miércoles 15 de abril publicaremos en Zenda una selección con las 30 historias que optan a los premios. El viernes 17 de abril de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 y de los 10 ganadores del segundo premio de 200 euros.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá un ganador y diez finalistas. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #NuestrosHéroes en las redes sociales.

    El primer premio está dotado con 1.000 € en metálico. La dotación para los diez ganadores del segundo premio es de 200 € en metálico. (3.000 €, en total).

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1340955629431558&id=100005514018678

    https://www.instagram.com/p/B-hkwq5B2pgwcMACr0sCkUuHdH-nDGDBYy4mcE0/?igshid=1sa9dqq0qfeh8

    NUESTRA LUCHA, NUESTRO CONSUELO, NUESTROS SUEÑOS, NUESTRAS METAS Y RETOS.

     

    Cuando una persona no se entiende de días, segundos, minutos o horas; cuando el calor, el frío, el sueño, el hambre o el cansancio, es un estimulante o filosofía de vida para quien arriesga y da su vida en cada partida.

    Para ese Cuerpo policial cuya labor esencial y efectiva, depende de la colaboración ciudadana, valor, coraje y empatía de quien protege, valora y cuida.

    Hombres y mujeres de 1000 batallas, Guardias Civiles y Policías, valor otorgado por la ciudadanía y en situaciones de normalidad y tranquilidad esquiva, en determinadas circunstancias son el punto de mira y en muchas ocasiones son objeto de burla, linchamientos y ese blanco perfecto a las críticas.

    Poca gente se para a pensar que en cada una de sus salidas, cierra la puerta de su casa dejando tras ella, a a esa familia preocupada y pensativa; una incertidumbre del día a día, por estar deseosos de escuchar la apertura y regreso de su andadura.

    Horas y horas en un coche patrulla o a pie en una vía, largas jornadas estos días, perdidas de compañeros en el desarrollo de su lucha y sueño que eligió un día y con vocación y orgullo, habrá portado o portará hasta el final de sus días.

    Son en momentos en los que están en primera línea de fuego, combatiendo, mentalizando, sensibilizando, protegiendo y dando seguridad al ciudadano, cuando el valor se acentúa y se observa la verdadera cara que muchos tienen apartada, olvidada y oculta.

    Momentos de incredulidad, incomprensión, sinrazón y desesperación, momentos en los que despliegan sus alas y se convierten, en esos héroes sin capa.

    Debemos concienciarnos de cuidar y proteger a nuestros sanitarios, son el punto fuerte de nuestros cuidados y si en algún momento decaen, tener la palabra exacta para ponerlos en pie, levantarle es cabeza para llevarla erguida y tatuarle esa ilusión y sonrisa, debajo de esas protecciones y mascarillas.

    Dejan atrás sus problemas, sus preocupaciones, sus pérdidas, sus malos ratos o despertares y afrontan esta lucha y problemática generalizada, esta pandemia, este virus que se propaga y nos acecha, sin lágrimas en sus ojos, sin malas palabras, siempre provistos de sus mejores gestos, de sus mejores sonrisas y la mejor educación policial, familiar y docente recibida.

    Son esos pilares esenciales, que a pesar de las circunstancias de este muro hasta la fecha infranqueable: sustentan al ciudadano, le ayudan a no caer o por el contrario levantarlo, son ese hombro en el que apoyarse en este u otros momentos bonitos o desagradables, son el enlace perfecto entre lo cercano y lo inalcanzable y en circunstancias, ese paño de lágrimas y esa solidaridad innata al enfundarse esa coraza, aparentando ser más fuertes para quien lo observe y se refleje, no decaigan.

    Todos esos héroes sin capa al despojarse de la misma, se consuelan con la sonrisa de quien los cuidan, admiran y miman, regalándoles esas palabras de aliento y motivos de continuar y de vida. Es cuando se refugia en la soledad de la almohada a la que abraza, cuando todos esos recuerdos malos, injustos, duros y difíciles situaciones transcurridas, cuando todas esas anécdotas, confesiones y historias de toda clase de gente, hacen brotar esas lágrimas de desconsuelo buscando el refugio y convencimiento, de haber ejercido ese deber cumplido.

    Una época que marca himnos, costumbres y donde de todo obstáculo se debe sacar lo positivo; esos descubrimientos, esas invenciones o imaginación, ese valor incalculable cuando se escasea y no todo es abundante, ese ingenio de las nuevas tecnologías o sorprenderse de las capacidades o del tremendo aguante.

    Esos Cuerpos policiales, que junto con camioneros, funcionarios de prisiones, seguridad privada, sanitarios, bomberos, Agentes forestales y medioambientales, protección civil, taxistas, tenderos o dependientes de esos establecimientos de primera necesidad, proveedores, profesores, demás establecimientos que por sus características abren sus puertas, trabajadores de residencias de personas dependientes o mayores, personal de limpieza o cuidados, basureros, agricultores, voluntarios y solidarios desde sus casas, gasolineras, panaderos, farmacias, militares, distintos Cuerpos de las administraciones nacionales, autonómicas o locales...y como no, el aguante y entendimiento de nuestros pequeños, jóvenes y mayores, demostrando día a día que quedándose en casa, es la mejor forma de colaborar y aportar ayuda para encontrar la salida y llegar a la meta perseguida, todo resta o suma; que muy pronto algún día, despertemos de este mal sueño que provoca malos ratos y tristes despedidas.

    Esos aplausos mezclados y sincronizados con esos sonidos acústicos de sirenas, voces al viento y ese gran himno y lema de que RESISTIRÉ, a pesar de la tormenta.

    Nadie es más que nadie, pero tampoco menos, esta situación no diferencia entre posiciones, sexo, ideologías, razas o culturas.

    Por eso de hoy en adelante, cuando veas un Guardia Civil o Policía, valora su trabajo y piensa que debajo de ese traje, se esconde una persona como tú con sentimientos, derechos, deberes y libertades.

    Tu hoy nos aplaudes, nosotros hoy y siempre os aplaudimos, porque no hay nada más bonito, que la sensatez y sinceridad mutua del respeto, admiración y cariño.

    Queda un día menos y de todo esto, sin duda saldremos, despertaremos de ese mal sueño y nos quedarán grandes ejemplos, recuerdos, lecciones, sentimientos, muestras y destellos de las personas que partieron y que desde el cielo, mandan ese ánimo, fuerza y consuelo, desde lo alto del cielo; caricias en forma de rayos de sol y emotividad en forma de gotas lluvia.

    QUE NADA NI NADIE NOS IMPIDA SOÑAR.

     

    Con cariño, admiración y respeto, de un escritor solidario y trabajo benemérito.

     

    José Alberto Estival Martínez.

     

    **************************************

    Concurso de historias sobre nuestros héroes.

    #NuestrosHéroes

    #Zenda

    #Iberdrola