• 24 enero, 2022 a las 2:04 pm ver respuesta

     

    ¡Hola!

    Os dejo por aquí mi relato, publicado en facebook en " El galeón de Berto pirata.

     

    https://www.facebook.com/El-gale%C3%B3n-de-Berto-pirata-110623293887255

     

    El galeón de Berto pirata
    8 min  ·

    ¿Valor o precio?
    Waldo había llegado a España, dos veranos antes, cruzando el océano con su familia. Con seis años la vida le enseñó que no era fácil y lo hizo huir de un país que había nadado en la abundancia y que hoy en día, desestabilizado por las grandes potencias, agonizaba entre pozos de petróleo.
    Cuando llegó, él y su familia, olían la libertad y disfrutaban de qué no les robaran en cada esquina. A pesar de dejar su corta vida atrás, sonreía al ver feliz a su familia.
    Pero pronto comprobó que todo era un espejismo, una fachada irreal de un país que estaba bastante peor de lo que aparentaba. Era como el rico que convertido en pobre, aún conservaba sus trajes.
    Sus padres sufrieron la precariedad laboral y cuando los ahorros se acabaron los problemas económicos entraban por todas las ventanas de su hogar. Ya no había las risas de la ilusión del principio, solo un aire cargado de frustración y tristeza.
    Su refugio era el colegio, en donde sus compañeros no lo median en euros, solo en como jugaba al fútbol o lo ocurrente que era con los chistes.
    Una mañana, en la última hora de clase, la profesora les dio una nota para entregar en casa. Era la autorización y precio para ir a una excursión. Cuando Waldo miró lo que costaba supo que no iba a poder ir. En casa era prioritario pagar la luz, el agua y el alquiler.
    Al llegar a casa entregó la nota a su madre con una coartada, para que ella no se sintiera mal.
    - La profe nos dio esto. Pero mamá yo no quiero ir, no me gustan las excursiones- mintió Waldo.
    Su madre asintió para seguirle el juego pero algo se le rompió por dentro. Habían venido a mejorar sus vidas y no podía ni hacer frente al pago de una excursión.
    Ella y su pareja pidieron cita con la profesora de Waldo y le explicaron su problema. La profesora los tranquilizó garantizándoles que Waldo iría a esa actividad.
    La profesora habló con los coordinadores, tutores, jefes de estudio y dirección a los que pareció no importarles el problema. Algunos la apoyaron y otros le llegaron a decir que si tanto le preocupaba la pagara ella, a lo que les respondió que la diferencia entre la caridad y la solidaridad está en la dignidad y que la solución tendría que llegar del sistema, no de alguien con buenas intenciones.
    La profesora tomó una decisión arriesgándose a una sanción o algo más grave
    - Si algún niño o niña de mi clase no va a la excursión por motivos económicos, yo tampoco iré. No les voy a fallar.
    El claustro se reunió y decidió que a partir de ese día ningún niño o niña del colegio dejaría de asistir a ninguna actividad por motivos económicos. El centro asumiría los gastos y notificaría a las autoridades educativas el problema para que buscaran una solución.
    A la semana siguiente, Waldo se subió al autobús que los llevaba de excursión y al cruzarse con su profesora le preguntó:
    - ¿Cómo puedo ir, si mis papás no pueden pagarlo?
    - Waldo ¿Has olvidado el lema que usamos en clase?
    - No - contestó con una sonrisa – “los piratas jamás abandonan a su tripulación”.
    - Pues eso, anda sube que llegamos tarde.
    PD: Chiquilla me siento muy orgulloso de ti