• CESAR FARRES
    Participante

    21 enero, 2021 a las 11:46 am ver respuesta

     

    Concurso de relatos Mi Mejor Maestro.

    César Farrés

    Espero que os guste.

    Saludos

    MI GRAN MAESTRA DE LA VIDA

    El año fue caótico, desastroso.
    Con trece años, los pájaros de mi cabeza volaban en desbandadas esporádicas
    interrumpiendo mi limitada concentración.

    Tiré la toalla, mi única opción era repetir el curso. El verano se presentaba “mediterráneamente” plácido a la vez que peculiar.

    El interés por las cosas y focalizar prioridades, era la preocupación de mi padre. Tolerante, comprensivo y avanzado, buscó una alternativa para hacerme reflexionar y ver la vida con el filtro de la responsabilidad.

    Mi madre mas práctica y desoxidante, los conocimientos básicos. Matemáticas, lengua y algo de inglés, además de la obligada lectura que ella misma se encargaría de chequear, formaban parte de mi calurosa sobremesa.

    La centenaria payesa, matrona de aquel pueblecito del Alt Empordá y faro luminoso de adultos lugareños, fue la maravillosa sugerencia de mi familia.
    Hacerme descubrir detalles a priori intrascendentes fue su gran misión, a partir de aquel verano nada volvería a ser irrelevante.

    Al principio, iba a visitarla intermitentemente.
    No quería que me acercara, tenía un pequeño resfriado e insistía... (lluny...lluny)  ¡¡¡lejos... lejos!!!
    Las lecciones de vida que tomaba me costaban de aprender.
    Con el tiempo fui comprendiendo la finalidad de mis singulares encuentros con Rosita.
    Al irme siempre preparaba una bolsa reutilizada,
    con verduras de su huerto, tomates, lechugas, berenjenas y flores de calabacín…,
    que serían parte del menú de aquellos maravillosos días de verano.
    Sabia en remedios caseros con propiedades curativas
    y refranes convertidos en realidades, animaban mis deseos de aprender
    y hacían que de camino a cualquier parte, la visitara casi diariamente.
    Con dos muletas extrañas, tuneadas por las necesidades de acoplamientos diversos, andaba renqueante pero con paso firme.
    En aquella casa provista de todo y mas, solo ella sabía donde encontrar cada cosa en aquel estético paraíso del desorden.
    Gatos semi amaestrados obedecían sin rechistar sus movimientos de ceja,
    cada día mas débiles.

    Echo de menos la gestualidad elegante y concluyente de sus consejos desinteresados. Su mano sobre mi muñeca, garantizaba la certeza de sus conocimientos ancestrales.
    Hablando con la mirada perdida en el horizonte, con su piel bien arrugada y bronceada todo el año, fidelizaba absolutamente mi entrega.
    En tiempos del romanticismo hubiera muerto por ella…
    Aquel verano, ella murió por mi.
    Rosita, maestra de la vida, tan cercana y tan... lluny...lluny!!!

    CESAR FARRES
    Participante

    8 enero, 2021 a las 6:50 pm ver respuesta

    EL CEPORRO EL INGLÉS Y FILOMENA EN EL CAPITOLIO

    Tristes restos de huevo hilado,
    semi-endurecidos por el helado paso de Filomena, (a mi pesar)
    son la viva imagen de la controversia reinante.

    A diferencia de la nueva cepa inglesa, el mejor elixir de las cepas de Reims,
    convertido en un líquido desprovisto de fuerza y recuerdos,
    pulula por el frigorífico con una cucharita en el cuello
    como marca la sabiduría popular.

    Extraños fiambres con aspecto tortuoso y una arrasada pata de jamón,
    dibujan el inicio del año en el Capitolio.

    El cubo de agua gélida para los camellos, entorpeciendo el paso
    completa el panorama.

    Todavía pensando que el 21 será extraordinario,
    me encharco el pelo con la colonia que me han traído los Magos
    y me dispongo a desayunar.

    Sorpresa!!!... aparece un residuo de “tortell”…
    Mojándolo con el café me muestra su última vida.
    Saco la fruta confitada…, la verde y las cerezas.
    Mientras las estoy apartando,
    veo que aquel último bocado, contiene la “real figurita” de porcelana.

    ¡¡¡Tengo que vacunarme de todo!!!