• 29 enero, 2021 a las 1:22 am ver respuesta

    Zenda el 14 de enero, 2021 a las 12:30

    Escribe sobre tu mejor maestro y participa en el nuevo concurso de  Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. El certamen comienza hoy y terminará el 28 de enero, día de Santo Tomás de Aquino, patrón de las universidades, de estudiantes y profesores.

    ¿Cómo recuerdas a tu mejor maestro, a la mejor profesora o profesor que has tenido en primaria, en infantil, en EGB, en párvulos, en BUP, en la ESO, en Bachillerato, en COU, en la FP, en la Universidad, en una academia,...? Participa en el nuevo certamen de Zenda, patrocinado por Iberdrola.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los relatos deberán ser originales e inéditos. Para poder participar en el concurso será necesario escribir en Internet un cuento, real o ficticio, en el que aparezca una persona dedicada a cualquier tipo de enseñanza. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el jueves 14 de enero de 2021 al jueves 28 de enero de 2021 a las 23:59. El miércoles 3 de febrero publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 5 de febrero de 2021 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premios de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #MiMejorMaestro en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    https://www.facebook.com/daniel.f.lopez.31/

    #Mi mejor maestro

    La recuerdo a la profe de Lengua. Siempre elegante con un pañuelo   de seda en el cuello.

    La admiraba hasta la devoción. Ya en la primera clase nos dejó con la boca abierta cuando nos confesó que en su casa no tenía televisión.  En aquella época ese aparato era como ahora son los celulares o las computadoras. ꟷꟷ ¿Televisión? ¿Para qué?  ꟷꟷ nos decía.

    Ahí mismo comencé a sospechar  que ella era algo fuera de lo habitual. Era de esas docentes que cuando explicaban un tema le brillaban los ojos. Me intrigaba como podía ser su universo de letras. Hasta ese momento yo solo leía los textos  del colegio y ciertas  revistas de historietas.

    Ella nos hizo comprar un  par de libros de cuentos obligatorios, más el manual de clase.  Leía todo lo que me mandaba, hasta la bibliografía  complementaría.  A veces  para salir del  programa estricto la profe nos leía fragmentos de obras  de su  biblioteca particular.

    Esa voz que le daba vida a los relatos,  ocupa uno de los lugares más destacados,  en esa galería de recuerdos  a la que recurro cuando en algún descanso  decido mirar hacia atrás para buscar  estímulo y contención.

    Para cumplir en lo posible con todo lo que ella nos recomendaba visité por primera vez una biblioteca popular. En esos días los libros eran muy  caros.  Una vez pedí uno y  como la bibliotecaria  estaba ocupada  para atenderme me pidió que lo buscara yo. Buscando entre los estantes descubrí  que muchos autores que citaban en el colegio estaban allí y que tenían cosas maravillosas para contar.

    En la misma biblioteca  auspiciaban un taller literario en el que participé. Desde momento leer y escribir  son para mí  como inspirar y espirar en el proceso de disfrutar  de  esta vida que vamos descubriendo y creando.

    A la profe Liliana no la volví a ver más. Por curiosidad la busqué en las redes, pero claro, sino le gustaba  la televisión menos  internet.

    Me gusta creer que ella está bien,  que aún debe ser feliz en su maravilloso mundo de libros.