• 19 diciembre, 2019 a las 5:22 pm ver respuesta

    #cuentosdenavidad

    Publicado en Facebook bajo la página de Efrain Diaz

    Tenía siete años y moría de cáncer. Luego de haber agotado todos los tratamientos posibles, sus médicos habían perdido toda esperanza y así se lo habían comunicado a su madre. Solo era cuestión de días, o de horas para que el niño pasara a mejor vida.
    El niño tenia una clara idea de lo que estaba sucediendo y solo tenia un deseo antes de morir. Conocer a Santa Claus.
    Su madre movió cielo y tierra y consiguió una persona que, muy similar al Santa Claus de los cuentos, iría al hospital a visitar al niño. La madre le explicó la gravedad de la situación al Santa Claus y éste no perdió tiempo. Compró un regalo e inmediatamente fue al hospital debidamente vestido.
    Un grupo de enfermeras lo estaba esperando y sin dilación lo condujeron a la habitación del niño.
    Santa entró sonriendo con su tradicional Jo,Jo,Jo. El niño al verlo lloró de la emoción. Su madre tampoco pudo contener las lágrimas al ver la expresión de alegría de su hijo. Santa quedó algo sorprendido al ver el estado físico del niño. Famélico, huesudo y calvo, pero con una sonrisa en sus labios. Los tratamientos habían maltratado su cuerpo pero no su alma.
    Y como te llamas? Perguntó Santa.
    Me llamo Jorge. Contestó el niño.
    Y cuantos años tienes?
    Tengo siete años. Cumplo ocho en tres meses, pero mi mama me explicó que quizá los cumplía en el cielo.
    Santa no se pudo contener y dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
    Como es el cielo, Santa? Preguntó el niño.
    El cielo es un lugar muy bonito. Es como un paraíso. Hay mucha gente buena y de seguro la vas a pasar bien. Respondió Santa lo mejor que pudo.
    Eso me han dicho, pero me asusta tener que ir solo. Le dijo el niño.
    No te preocupes por eso. Cuando llegues al cielo, vas a decir que tu eres el enviado especial de Santa Claus y te dejarán entrar automáticamente. Todos me conocen allí. Le respondió Santa.
    Ven, dame un abrazo. Le pidió el niño.
    Santa se acercó y con mucho cuidado para no lastimarlo, lo abrazó. El niño lo abrazó fuerte, muy fuerte, como si no quisiera desprenderse de él. Santa por su parte, no quería soltarlo.
    De pronto Santa sintió que el abrazo se soltaba, que el niño desfallecía. No sentía sus fuerzas. Santa no lo quizo soltar. Irrumpió en llanto como cuando un padre pierde a su hijo y con un suave movimiento de sus manos, cerró sus ojitos para siempre.
    La madre al darse cuenta gritó "noooo, todavía no. Es solo un niño", y lloró desconsoladamente.
    Jorge había muerto. Murió con una sonrisa en sus labios. Había cumplido su sueño. Esa había sido su mejor navidad, aunque sería la peor para toda su familia.
    Tan solo tenia siete años.