• Clara sevilla
    Participante

    14 marzo, 2021 a las 8:27 pm ver respuesta

    Hola, mi historia se llama VIAJE HACIA LUZ, Ida Cramcko.

    VIAJANDO HACIA LA LUZ

    Soy Ida Gramcko y dentro de mí emerge una fuerza interior que me mueve a escribir y una salvación, un viaje solitario.
    Nací en Puerto Cabello, el 11 de octubre 1924 y desde niña he sentido el mundo como un enigma, un temblor ante el dolor de los demás y el mío propio.

    Siento la poesía como una búsqueda interior y absolutamente necesaria para transcender lo cotidiano y lo verdadero. Diciéndolo en términos poéticos, yo sería como una fluidez.

    Yo busco encontrar en mi lenguaje una verdad mía, creo que ahí está sobre todas las cosas, mi misión al crear. Observo la limitación de los sentidos y cariñosamente le deparo un sitio en el terruño y en el tiempo.

    Si hay dificultad para entenderme, quizás ello se deba a que mi agua fluida pertenece a una fuente recóndita. Mi sentir no es fácil. Creo que es hondo. ¿Soy difusa? entonces ¿cómo puedo demostrarles a los ciegos de la luz ese esencial que está es bondad, amor, alegría suprema?

    Mana de mí como roció, como relente. No sé cerrar la mano, mejor dicho, no sé cerrar la voz, aunque lo que ella diga sea arduo pues deviene de reconditeces.

    Venezuela no es un país de lectores, una vez leí que en el metro de París la gente lee y aquí, en el de Caracas, la gente habla. No formo parte de ningún grupo literario y me gusta reunirme con mis amigos de toda la vida y poetas de varias generaciones, entre el afecto y reflexiones acerca de libros y poemas.

    La prosa está ligada al tiempo. Recuerdo la figura de Orlando, de Virginia Woolf, quien salta, en un solo instante, varios siglos, convirtiéndose de hombre a mujer. Lo que admiro, el sueño, el amor, la angustia, la paz, la muerte, la fe, la esperanza, la totalidad, los niños desvalidos.

    Pero esta forma de vida a la vez me señala que estas manos, que estas mejillas, con todo su color y movimiento, son polvo contenido, y no puedo absolutizar lo que no es absoluto.
    Busco la libertad tanto en el periodismo como en la poesía, que la palabra encuentre su lugar. Si la palabra no está en su puesto, afirmó en su momento Confucio, prevalecerá el desorden y la creciente caoticidad.

    El amor es, para mí lo espiritual en grado máximo. Lo siento desde una visión más mística que religiosa, lo vivo desde un pleno encuentro con los ritmos de lo visible y lo invisible, la convivencia de los opuestos.

    Sólo digo que hay valores perdidos a los que el hombre volverá la mirada

    Porque somos las victimas creadoras,
    una fragilidad que se ensimisma, una
    ceniza infiel que se retrae, un polvo que,
    al erguirse, lleva su esclavitud a la proeza.

    #HistoriasdePioneras.