• 8 mayo, 2020 a las 5:37 pm ver respuesta

    Zenda el 27 de abril, 2020 a las 10:47

    Cuenta una historia  sobre nuestros mayores. Sobre vuestra madre, vuestro maestro, vuestra abuela, vuestro tío, vuestra vecina  Cuenta la historia de uno de nuestros mayores y participa en el nuevo concurso literario de Zenda, que organizamos durante la pandemia del coronavirus para rendir homenaje a nuestros mayores, patrocinado por Iberdrola. El autor de la mejor historia ganará un premio de 1.000 euros. Además, los autores de las 10 historias finalistas restantes recibirán un premio de 200 euros. Puedes participar desde hoy hasta el 11 de mayo

    A continuación te explicamos cómo participar.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 1.000 €. Los diez ganadores del segundo premio recibirán 200 € cada uno.

    1) Las historias deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso:  Del lunes 27 de abril de 2020 a las 12:00, al lunes 11 de mayo de 2020 a las 23:59. El miércoles 13 de mayo publicaremos en Zenda una selección con las 30 historias que optan a los premios. El viernes 15 de mayo de 2020 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 y de los 10 ganadores del segundo premio de 200 euros.

    De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez, elegirá un ganador y diez finalistas. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #NuestrosMayores en las redes sociales.

    El primer premio está dotado con 1.000 € en metálico. La dotación para los diez ganadores del segundo premio es de 200 € en metálico. (3.000 €, en total).

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    https://hiparco-enumaelish.blogspot.com/2020/05/como-pudimos-ser-entoces.html

     

    Creo que no supera las 1.000 palabras, y si así fuera me hacía ilusión enviároslo fuera de concurso, sobre un caso que hubo en Alicante.

    22 abril, 2017 a las 7:59 am ver respuesta

    Marcos Serrano-Dueñas escribió el 21 Abril, 2017 a las 2:51 pm:

    Conforme con su apreciación, pero difícilmente la Conquista no supuso una evangelización y mucho la labor inquisitorial también en America. Una Civilización superior en varios aspectos fagocitó culturalmente a la otra, pero permitiendo una subsistencia que hoy es apreciable. Ahí estuvo cierta consideración que los historiadores reflejan. Sin embargo culturas como las de los de Amazonia están extinguiéndose actualmente por una persistente dominación que no aprecia la lección. Histórica. Algunos dirían que la evolución histórica de los pueblos tiene estas cosas. Yo diría que volvemos a las andadas.La utilidad de toda esta discusión está solo en lo que en el presente sirva para identificar problemas similares, de ahí la necesidad de conocer la Historia y además tener un juicio crítico. Los escolares no deben estar exentos de esta doble labor.Tampoco soy profesor.

     

    22 abril, 2017 a las 7:00 am ver respuesta

    pedrovega escribió el 21 Abril, 2017 a las 11:29 am:

    Francisco José Martínez: discrepo de su opinión de que es válido “juzgar” los hechos Históricos de acuerdo con la moral actual. Permítame exponerle un ejemplo muy sencillo de que hacer eso que usted propugna conduce a conclusiones absurdas: en la Roma clásica una padre de familia podía asesinar legalmente a sus hijos menores de 9 años, lo cual si lo juzgamos de acuerdo con la moral actual es una auténtica aberración que solo puede ser ejecutada por asesinos psicópatas sin un mínimo de amor por sus hijos menores de esa edad. Pues bien, si siguiendo su razonamiento, juzgamos a los romanos (y aunque desconozco el dato, seguramente al resto de seres humanos de la época que compartirían esa moral u otras costumbres aún más bárbaras) desde los códigos de conducta actuales, deberíamos concluir que la Roma clásica era una sociedad compuesta por asesinos psicópatas sin el más mínimo amor por sus hijos menores de 9 años. No solo eso, sino que también deberíamos concluir que hoy en día somos mucho mejores padres y amamos más a nuestros hijos que los romanos. En resumen, tendríamos que considerarnos mejores que los romanos. La cuestión que se plantea es: ¿sería fiel a la realidad esa forma de “enjuiciar” e hecho ¿tiene algún sentido hacer ese tipo de comparaciones morales entre sociedades separadas varios siglos en el tiempo?. Sinceramente lo dudo mucho.

    No me resisto a aludir, aunque no quiero que me consideren un predicador o un beato ni mucho menos un sermoneador fielmente creyente, a aquel pasaje de la Biblia del sacrificio de Isaac.En la misma época del ius viatae et necis de los romanos ya existía la  convicción moral de alguna sociedad, puede que en la romana también, de que aquella potestad era despreciable o inhumana. En el relato babilónico de Gilgamesh ya se aludía al derecho de pernada del Rey de Uruk como un exceso, y estamos hablando del Neolítico casi. Ojo con el relativismo ético, no vayamos a aprobar las practicas caníbales al final. No por nada, pero es que dudo que a nadie le gustara que le comieran

    20 abril, 2017 a las 6:42 pm ver respuesta

    Sebastiano Sebastiano ha planteado bien la cuestión que considero clave, la crítica de Pedrovega es solo una comparativa pero no descarta la visión del primero acerca del problema que creo que APR yerra en un punto al afrontarlo como una crítica inmisericorde del cuestionario escolar objeto de análisis; como decía Germán Arciniegas lo que hubo en 1492 y muchas décadas posteriores fue un "encubrimiento", desde el punto de vista cultural al menos, en América, no un descubrimiento. Hay una bondad en el cuestionario y es el plantear al escolar un dilema moral o ético más allá de la época y la relevancia histórica de los sujetos responsables; la intolerancia, como la masacre o cualquier injusticia, lo es en la actualidad y en el pasado, aún remoto; so pena de caer en el relativismo ético de no ser así, se ha de llegar a un absoluto moral hoy y siempre y superar los errores y maldades del pasado, para identificar los del presente; juzgar no significa denostar y va más allá de entender o comprender. ¿Cómo se comprende si no el código cristiano de amor al prójimo de hace dos milenios altamente vulnerado por doquier por ejemplo hasta el día de hoy? La perspectiva histórica de la que habla APR se queda en el análisis historiográfico, pero no en el ético o moral, que no la hace permisiva o laxa en la sociedad de entonces (el terrible s. XVI a nivel europeo, con la amenaza otomana por otro lado) en relación a la lucha contra los moros o de expulsión de judíos y conversión forzosa de moriscos, por no seguir con otras intolerancias y represiones, nos conducen a una lección que nos brinda el pasado conflictivo. Somos hijos de la ira del pasado al que hay que conocer primero para después juzgar; después cada cual en su fuero interno renegará o se sentirá más férreamente asentado en la tradición según sus afinidades o elecciones, más o menos patriota, si es que se puede utilizar según algunos sin despreciar ese término tan manido. El sufrido escolar quizás llegará a la conclusión de que la palabra "tolerancia", del latín "tollere" (levantar, recoger), no era cognoscible en la época de los Reyes Católicos pues las libertades y los derechos tal y como los conocemos en materia de libertad religiosa brillaban por su ausencia en toda Europa, pero comprenderá el padecimiento evidente por ello de tantos que fueron perseguidos por sus creencias acosados por la Santa Inquisición (en España, judíos, conversos y herejes, en Europa más la brujería y las herejías). Tolerar, aún lo que consideramos erróneo o desencaminado, pero que no es ilegal ni dañino, por ser tan diferente, y que debe ser libremente expresado, parece un concepto demasiado nuevo (Voltaire), pero hubo etapas en la historia, muy contadas, breves y también discutibles por mitificadas ( Al Andalus, Toledo), en los que pareció campar a sus anchas, y casi ninguna cultura del pasado, excepto la romana por su sincretismo y paganismo en materia religiosa hasta Constantino, se libra del pecado de la intolerancia. En la Turquía otomana hubo una cultura de los "millets" que era permisiva con los otros credos.