• Hugo Pablo Mauri
    Participante

    15 julio, 2020 a las 5:16 pm ver respuesta

    La Argentina está siendo asolada por un virus mucho más letal y destructivo que el COVID-19: el Kirchnerismo. El actual gobierno populista incrementa sus ataques contra el periodismo independiente y otros intelectuales que denuncian los avances sobre la propiedad privada, el control del Poder Judicial (jueces que están liberando ex funcionarios corruptos kirchneristas y el intento de reformar la Corte Suprema de Justicia para contar con magistrados adictos al poder) y la corrupción generalizada.

    En la Argentina actual, está prohibido pensar libremente. Cualquiera que se atreva a cuestionar acciones del gobierno, es atacado en los medios kirchneristas y en las redes sociales por los seguidores de Cristina Kirchner. Grandes periodistas, tales como, Jorge Fernández Díaz, Jorge Lanata, Marcelo Longobardi, Alfredo Leuco, Diego Leuco y muchos otros, son descalificados sistemáticamente. También la sociedad está dividida: amigos que se transforman en enemigos, familiares que se desconocen, etc.

    Ante este escenario, el kirchnerismo continúa incrementando el gasto público sin control, carece de plan económico, mientras la pobreza alcanza el 50% de la población y varias empresas abandonan el país (muchas otras lo están pensando), ante la agobiante presión tributaria y el peligro de la expropiación.

    El kirchnerismo, "Nacional y Popular", multiplica los llamados "planes sociales", con la finalidad de promover la pereza, la falta de iniciativa, el desprecio al trabajo (para sostener su base de apoyo), mientras persigue y destruye el aparato productivo, fustigando al capital (generador de empleo genuino), la meritocracia y la cultura del trabajo.

    La violencia verbal kirchnerista no cesa. La otra, viene en camino.