• Javier Baztán Mas
    Participante

    27 junio, 2021 a las 5:51 pm ver respuesta

    Zenda el 8 de junio, 2021 a las 10:43

    Zenda celebra un nuevo concurso en el que ya puedes participar, en este foro. Un concurso de sueños. De sueños deportivos, profesionales o personales, de sueños de gloria, a través de relatos, de narraciones ficticias o reales. Cuenta tus #SueñosdeGloria desde hoy, 8 de junio, el domingo 27 de junio, y participa en este concurso, dotado con 2.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el martes 8 de junio de 2021, al domingo 27 de junio de 2021 a las 23:59. El miércoles 30 de junio publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 1 de julio de 2021 se difundirán los nombres del ganador y de los dos finalistas.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #SueñosdeGloria en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Buenas tardes: en lugar de enviar dos textos, he preferido editar el primero. Encantado de participar.

    LA CUMBRE

     

    El sonido de la bocina y la voz del árbitro les sorprendió en pleno vuelo. Sobre las gradas y en torno al tatami el público y los respectivos compañeros de equipo, que no habían dejado de gritar desde el comienzo del combate, enmudecieron durante un instante como si la orden, sore made, hubiera sido pronunciada expresamente para ellos. A ras del tapiz, Tom y su contrincante continuaron su trayectoria hasta caer con estrépito fuera de los límites del área de combate. Cuando uno está dentro todo transcurre muy lentamente; poco se escucha, y apenas se distinguen los rostros a unos pocos metros de distancia. Aún así, Tom alcanzó a distinguir algunas palabras sueltas voceadas desde varios puntos alrededor suyo: dentro, dentro, árbitro, árbitro, no vale, no vale, algo parecido a una sucesión de ecos.

    Tom apoyó una mano para ayudarse y se incorporó trabajosamente hasta quedarse en posición de cuclillas. Sintió entonces que de repente le vencía todo el cansancio acumulado durante la jornada, que hasta entonces había ignorado: comenzaron a escocerle las raspaduras en la piel de los empeines, y sobre el pecho por el que corrían gotas de sudor. A medio metro de él había quedado su rival, un chavalete duro y fogoso, que aún permanecía en el suelo doliéndose de un hombro: fue el que aterrizó debajo en la caída. Tom miró durante un segundo a su entrenador, que gritaba hasta desgañitarse: árbitro, ¡árbitro!, vale, vale, dentro, dentro, punto, punto. Finalmente se irguió y caminó lentamente, casi arrastrando los pies, hasta la marca de inicio del combate donde debía esperar el resultado.

    Y al final, todo esto, para qué, se dijo a la vez que soltaba el cinturón y estiraba los faldones del judogui antes de cruzárselo y sujetarlo de nuevo. Unas gotitas de sangre manchaban uno de los bordes de la manga, y se miró un momento los dedos cubiertos de esparadrapo, esperando que no fuera suya. Se colocó en su sitio, y mientras se anudaba el cinturón con ese movimiento mecánico, dos vueltas, cabo por abajo, cabo por arriba, paso, nudo, tantas veces, durante tantos años repetido, echó un vistazo hacia la grada. Por primera vez, y por tratarse del torneo de casa, habían venido las parejas de todos los miembros del equipo. O casi todas, se dijo con cierta amargura.

    Y todo esto para qué, se repitió en el momento de fijar la vista al frente, al otro extremo donde ya se había situado su adversario, pendiente del veredicto del árbitro; por toda respuesta, éste alzó el brazo que quedaba del lado de Tom, que cerró los ojos y respiró profundamente pensando: ¡victoria! El contraataque se había producido dentro. Todo el equipo daba saltos y pegaba voces, el que más, por supuesto, el entrenador, y arriba en la grada se encontraban todas las chicas, y también los peques, y todos aplaudían a rabiar entusiasmados.

    Pero cuando los abrió de nuevo, el árbitro agitaba la mano sobre su cabeza, el punto no había valido, y acto seguido extendió el brazo hacia el centro del tatami para indicar el empate final con el entrenador de Tom, siempre competitivo, maldiciendo desesperado. No había sido más que un ramalazo, había soñado despierto durante un instante. Arriba resonaban los aplausos de su gente, de los que habían acudido, porque al fin y al cabo habían ganado. Pero definitivamente, no había sido su gloria.

    Tom suspiró, y en ese mometno sintió un dolor en la zona del glúteo. El cuerpo comenzaba a protestar. Se le empezaba a clavar la cumbre de la gloria en el culo, se dijo resignado. Entonces, después de inclinarse para saludar y mientras avanzaba ofreciendo la mano a su oponente, miró de nuevo a la grada, a los asientos vacíos, y decidió que aquel había sido su último combate.

    Javier Baztán Mas
    Participante

    26 junio, 2021 a las 8:33 pm ver respuesta

    Zenda el 8 de junio, 2021 a las 10:43

    Zenda celebra un nuevo concurso en el que ya puedes participar, en este foro. Un concurso de sueños. De sueños deportivos, profesionales o personales, de sueños de gloria, a través de relatos, de narraciones ficticias o reales. Cuenta tus #SueñosdeGloria desde hoy, 8 de junio, el domingo 27 de junio, y participa en este concurso, dotado con 2.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el martes 8 de junio de 2021, al domingo 27 de junio de 2021 a las 23:59. El miércoles 30 de junio publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 1 de julio de 2021 se difundirán los nombres del ganador y de los dos finalistas.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #SueñosdeGloria en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Buenas tardes, aquí les envio mi historia. Encantado de participar.

    LA CUMBRE

    El sonido de la bocina y la voz del árbitro les sorprendió en pleno vuelo. En las gradas y alrededor del tatami el público y los respectivos compañeros de equipo, que no habían dejado de gritar desde el comienzo del combate, enmudecieron durante un instante como si la orden, sore made, hubiera sido pronunciada para que ellos se detuvieran. A ras del tapiz, Tom y su contrincante continuaron su trayectoria hasta caer con estrépito fuera de los límites del área de combate. Cuando uno está dentro todo transcurre muy lentamente; poco se escucha, y apenas se distinguen los rostros a unos pocos metros de distancia. Aún así, Tom alcanzó a distinguir algunas palabras sueltas voceadas desde varios lados: dentro, dentro, árbitro, árbitro, no vale, no vale, algo parecido a una sucesión de ecos.

    Tom apoyó una mano para ayudarse y se incorporó trabajosamente hasta quedarse en posición de cuclillas. De repente sintió que le invadía todo el cansancio acumulado durante la jornada, que hasta entonces había ignorado: comenzaron a escocerle las raspaduras en la piel de los empeines, y sobre el pecho por el que corrían gotas de sudor. A medio metro de él había quedado su rival, un chavalete duro y fogoso, que aún permanecía en el suelo doliéndose de un hombro: fue el que aterrizó debajo en la caída. Tom miró un momento a su entrenador que se desgañitaba: árbitro, ¡árbitro!, vale, vale, dentro, dentro, punto, punto. Finalmente se irguió y caminó lentamente, casi arrastrando los pies, hasta la marca de inicio del combate donde debía esperar el resultado.

    Y al final, todo esto, para qué, se dijo mientras soltaba el cinturón y estiraba los faldones del judogui antes de cruzárselo y sujetarlo de nuevo. Unas gotitas de sangre manchaban uno de los bordes de la manga, y se miró un momento los dedos cubiertos de esparadrapo esperando que no fuera suya. Ya en su sitio, y mientras se anudaba el cinturón con ese movimiento mecánico, dos vueltas, cabo por abajo, cabo por arriba, paso, nudo, tantas veces, durante tantos años repetido, Tom echó un vistazo a la grada. Por primera vez, y por tratarse del torneo de casa, habían venido las parejas de todos los miembros del equipo. O, se dijo con amargura, casi todas.

    Y todo esto para qué, se repitió en el momento de fijar la vista al frente, donde ya se había colocado su adversario, para escuchar el veredicto del árbitro. Éste alzó el brazo que quedaba del lado de Tom, que cerró los ojos y respiró profundamente pensando: ¡victoria! El contraataque había sido dentro. Todo el equipo daba saltos y pegaba voces, el que más el entrenador, y arriba en la grada todas las chicas, porque resulta que estaba equivocado y todas habían acudido, y también los peques, aplaudían a rabiar entusiasmados.

    Pero cuando los abrió de nuevo, resultó que no había sido más que un ramalazo, un sueño: el árbitro agitaba la mano sobre su cabeza, el punto no había valido, y acto seguido extendió el brazo hacia el centro del tatami para indicar el empate final con el entrenador de Tom, siempre competitivo, maldiciendo desesperado. Arriba resonaban los aplausos de la gente que había acudido, porque all fin y al cabo habían ganado. Pero definitivamente no habían acudido todos.

    Tom suspiró, y entonces sintió un dolor en la zona del glúteo. A pesar del triunfo, a él se le clavaba la cumbre de la gloria en el culo, como se dijo con amargura. Y entonces, después de inclinarse para saludar y mientras avanzaba ofreciendo la mano a su oponente, miró de nuevo a la grada, a los asientos vacíos, y decidió que aquel había sido su último combate.

    Javier Baztán Mas
    Participante

    21 abril, 2020 a las 9:16 pm ver respuesta

    Zenda el 21 de abril, 2020 a las 08:55

    Este Día del Libro sorteamos 23 libros mediante cheques regalos de Todostuslibros.com. Para participar, sólo tienes que recomendar un libro aquí mismo, en este foro, respondiendo a estas líneas.

    En Zenda queremos conmemorar el Día del Libro sorteando 23 libros y difundiendo la campaña «Apoya a tu librería» de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías (CEGAL). Cada uno de los ganadores de nuestro sorteo, que está patrocinado por Iberdrola, recibirá un cheque regalo que podrá canjear por un libro cuando las librerías reabran sus puertas.

    La iniciativa «Apoya a tu librería» se lleva a cabo a través de la plataforma colectiva «Todostuslibros.com», ante el cierre de estos establecimientos por la pandemia del coronavirus.

    CÓMO PARTICIPAR

    Para poder participar en la promoción es necesario recomendar  un libro. Además, puedes difundir tus recomendaciones en las redes sociales (Facebook, Twitter, YouTube e Instagram) mediante las etiquetas #ApoyaATuLibrería y #DíadelLibro.

    Para participar hay que seguir los siguientes pasos:

    1) Al final de este entrada en el foro, recomienda un libro. Un libro de cualquier género y de cualquier época, que hayas leído durante el confinamiento o que te apetezca leer o recomendar estos días. Si aún no estás dado de alta en nuestro foro, previamente deberás registrarte.

    2) Plazos: El plazo para participar en el sorteo comienza el martes 21 de abril y termina el jueves 23 de abril de 2020 a las 23:59. El viernes 24 de abril publicaremos en Zenda la lista con los 23 ganadores y nos pondremos en contacto con ellos.

    PREMIO

    Sorteamos 23 cheques regalos compuestos por un único libro de la siguiente lista. Cada ganador podrá elegir el que prefiere y la librería de Todostuslibros.com donde quiere recogerlo (en este enlace podrán elegir las librerías: https://www.todostuslibros.com/librerias-con-cheques-regalo):

    El misterio del Agua Azul, de Percival Christopher Wren.

    Claudio, mira, de Alfons Cervera

    Crónicas barbitúricas, de Karina Sainz Borgo

    De la melancolía, de Espido Freire

    Días sin ti, de Elvira Sastre

    El latido de la tierra, de Luz Gabás

    El lento adiós de los tranvías, Manuel Rico

    El mapa de los afectos, de Ana Merino

    Gente que se fue, de David Gistau

    La tentación del Caudillo, de Juan Eslava Galán

    Las incorrectas, de Paloma Bravo

    Loba Negra, de Juan Gómez-Jurado

    Los desnudos, de Antonio Lucas

    Mamá, de Jorge Fernández Díaz

    No robarás, de Blas Ruiz Grau

    Rómpete, corazón, de Cristina López Barrio

    Si esto es una mujer, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo

    Sidi, de Arturo Pérez-Reverte

    Te quiero viva, burra, de Loreto Sánchez Seoane

    Toda la poesía, de Luis Eduardo Aute

    Todo lo peor, de César Pérez Gellida

    Un episodio nacional, de Carlos Mayoral

    Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda

    Zenda se pondrá en contacto con los ganadores del sorteo a través de sus perfiles de redes sociales, para informarles de que han sido seleccionados como ganadores y pedirles que escojan el libro que quieren y la librería donde van a canjear el cheque. El premio es personal e intransferible.

    Recomendaría leer (o releer) "Wilt", de Tom Sharpe, un magnífico antidepresivo.