• 29 mayo, 2022 a las 3:24 pm ver respuesta

    Zenda el 11 de mayo, 2022 a las 11:01


    Escribe un relato, ficticio o real, ambientado en la ruta jacobea en nuestro tiempo o en cualquier época. El autor del mejor texto ganará un premio de 1.000 euros. Y los autores de los dos finalistas recibirán 500 euros cada uno. Este concurso, patrocinado por Iberdrola, cuenta con un jurado formado por Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    1) Tienes de plazo desde el miércoles 11 hasta el domingo 29 de mayo de 2022 a las 23:59. El miércoles 1 de junio de 2022 publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 3 de junio de 2022 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premios de 500 euros.

    2) El jurado está formado por Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    3) El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    4) Para poder participar en el concurso será necesario escribir un relato, ficticio o real, ambientado en la ruta jacobea en nuestro tiempo o en cualquier época. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad de las historias presentadas. 

    5) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    6) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #HistoriasdelCamino en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Esta es mi contribución:

    MAL CAMINO

    Cuando terminé el Camino de Santiago en bicicleta sentí que había logrado algo extraordinario, había superado una enfermedad que me tuvo ocho años con un dolor que me impedía andar, sometiéndome a diferentes operaciones y atiborrándome de pastillas.

    ¡Qué iluso fui cuando sentí que llegar a Santiago era una victoria!  Iluso y estúpido. Sobre todo, estúpido. Sabía que si tienes una enfermedad crónica no la puedes vencer, es crónica. Era crónica para los demás, pero yo me sentía invencible.

    Ahora tengo la bici en el trastero, he sacado las muletas. Ahora no me planteo etapas de 100 kilómetros, mi objetivo es avanzar unos pocos metros. Y ahora cuando llego a la meta no me esperan amigos y cervezas, me conformo con antiinflamatorios y analgésicos.

    Pero sólo ahora, diez años después, he comprendido el secreto del Camino de Santiago: lo importante no es Santiago, lo realmente importante es el camino. En el camino como en la vida da igual donde llegues, mientras disfrutes del camino.

    Pero vuelvo a ser un iluso. Y un estúpido. Estas lecciones de la vida son muy fáciles de aprender, lo difícil es aprehenderlas y aplicarlas en el día a día. Es fácil disfrutar del camino contemplando la bruma alrededor de O Cebreiro, oliendo la humedad de Portomarín o sintiendo el sol de Castilla, pero disfrutar del camino en mi pasillo frente al mismo desconchón de pintura cada mañana es más difícil. Y más doloroso.

    Quedan sólo cinco pasos para llegar a la silla y tengo que tomar una decisión. Si vuelvo a apoyar el talón izquierdo notaré un pinchazo tan intenso que recorrerá toda la pierna hasta la espalda, no sé si podré soportar otra vez esa quemazón. Pero la alternativa no es mucho mejor, si intento apoyar todo mi peso en la parte delantera del pie, el tobillo se hinchará más aún, el dolor del tibial posterior llegará hasta la rodilla y sólo con pensarlo me recorre un temblor desde el tobillo hasta la mandíbula.

    Pienso. Tengo que usar todos mis recursos para lograrlo. Intento evocar los recuerdos del camino. Si imagino estar rodeado de eucaliptos en lugar de paredes de gotelé… ¿a quién quiero engañar? No hay ningún recuerdo que me ayude a dar un paso más, ni hay ninguna lección que me evite el dolor. Aun así, aprieto los dientes y doy un paso. Otro paso, más duro todavía. En el tercero es dolor es insoportable. Doy un cuarto paso sin saber como y, sorprendente, el quinto es el más fácil. No sé como lo he conseguido, pero al llegar al final del camino recibo un encantador abrazo, un tierno besito y un ¡Buen camino papá!

     

    Está publicada en este blog:

    https://asamblealeganeseducacion.blogspot.com/2022/05/mal-camino.html

    20 marzo, 2022 a las 10:35 pm ver respuesta

    Participo con este texto. Este es el enlace:

    https://www.instagram.com/p/CbV0KIcgLnb/?utm_source=ig_web_copy_link

     

    Este es el texto:

     

    ESTA CIUDAD SERÁ TU HOGAR

    Cuando tenía 10 años subí con mi padre esta colina y, por primera vez, contemplé esta ciudad. Era un día de invierno como hoy, de los que el sol ilumina sin calentar. Mi padre me cogió en brazos y me dijo “Mira ahí abajo, esa ciudad que ves a tus pies será tu hogar, ahí crecerás y tendrás hijos”.

    Los primeros años fueron muy duros, los rusos se fueron tras la independencia y se llevaron todo lo que tenía algún valor. Lo único que dejaron fue la recesión, la inflación y la corrupción. No fue nada fácil, pero mi padre nunca dejó de trabajar duro y de luchar porque recordaba la promesa que me había hecho, se había comprometido a convertir esta ciudad en nuestro hogar. Cada vez que parecía imposible salir adelante mi padre encontraba una solución, no por ser más inteligente que los demás, ni por ser más fuerte, era porque había hecho una promesa a su hijo.

    Después de mucho esfuerzo y sacrificio, la generación de mi padre logró que Ucrania estuviera lista para entrar en Europa. Pero entonces volvieron los rusos y trajeron sus soldados, sus tanques y sus bombas para destruir todo lo que habíamos levantado.

    Hoy tú tienes 10 años y, como yo hice hace 30 años, has subido con tu padre esta colina y yo te repito las palabras que escuché ese día “Mira ahí abajo, esa ciudad que ves a tus pies será tu hogar, ahí crecerás y tendrás hijos”.

    Sé que te parece imposible y que ahora mismo tienes que huir, pero volverás. Sé que no va a ser fácil y también sé que ellos tienen más armas y más bombas. No sé cómo lo vamos a lograr, pero vamos a hacer todo lo necesario para echar a los rusos y que esta ciudad vuelva a ser tu hogar. Cuando pierdas la esperanza y parezca que es imposible, cuando te digan que todo está perdido, recuerda que tu padre te ha prometido que volverás y todos los padres de Ucrania hemos hecho la misma promesa. Este será tu hogar.

     

    10 junio, 2018 a las 10:09 pm ver respuesta

    7 enero, 2018 a las 10:36 am ver respuesta

    Mi cuento: ¿Con quién vas a pasar la nochebuena?

     

    https://www.facebook.com/Cinelibre-597590350253380/