• 7 enero, 2022 a las 6:45 pm ver respuesta

    Envío mi participación. Mi cuento de 992 palabras se titula Navidad en el frente occidental. Se encuentra publicado en Instagram.

    Usuario @alepaucar_

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    Transcripción:

    Navidad en el frente occidental

    La nieve cayendo sobre los improvisados adornos que hicimos, lejos de animarnos, solo nos recordaba que esta navidad no veríamos a nuestros hijos, esposas, padres, madres, amigos. Hace un mes que en Ypres comenzó a nevar y hace más de cinco desde que inició la gran guerra. En agosto, Alemania había ocupado Bélgica en su intención de llegar con rapidez a Francia por el norte, nosotros llegamos junto a las fuerzas británicas y nos enfrentamos en territorio belga y también en Luxemburgo hasta que llegamos a estancarnos en las trincheras.

    Al comienzo de la guerra, todos en Auvers-sur-Oise (al sur de Paris) se encontraban emocionados, esperábamos una corta duración, gloria en una victoria arrolladora y un retorno jubiloso. Ahora sabíamos que no regresaríamos en mucho tiempo.

    Jacques de Auvers conversaba con Jacques de París, trataba de animarlo, ya que ayer, su hermano Joseph había sido abatido y yacía a unos pocos pies en la tierra de nadie; lo peor es que podíamos olerlo, de por sí, ya el hedor de las letrinas y el barro podrido es suficiente para quitar el hambre. Ephraim “el escocés” (inglés de padre escocés) alimentaba a un gato huesudo con carne enlatada, el gato nos trajo suerte; estuvimos a punto de comérnoslo cuando creímos que no llegarían las provisiones, mientras hacíamos planes para matarlo llegó la comida.

    Había galletas, pan y queso casi enmohecidos, jamón, tocino y carne enlatada, además había té, vino, ron y champán, también chocolate y provisiones generosas de tabaco.  No podíamos quejarnos, teníamos mucha comida (por ahora).

    La nieve cayó al atardecer, nos agrupamos alrededor de fogatas de coque y relatamos historias que no tenían que ver con la guerra. Jacques de París nos contaba que cada navidad su hermano Joseph solía llevarlo al Ballet de la Ópera de París, en diciembre del año pasado disfrutaron de Le Lac des cygnes y este 1914 (según las cartas que recibía) era la temporada de Raymonda. Jacques de Auvers era amigo mío, cada navidad vaciaba el depósito de la tienda de su padre y daba un baile al que iban todos del pueblo, era en los más jóvenes en quienes la emoción brotaba con intensidad, pues era donde alguien conocería a su futura pareja, como el mismo Jacques, conoció a su esposa Winifred bailando un vals vienés. Ephraim mientras secaba sus pies, blancos como la nieve y húmedos hasta los huesos, dijo que visitaba a sus padres Aberdeen donde disfrutaban de un ganso asado y pastel de frutas y bailaban a ritmo de gaitas (instrumento que habíamos conseguido pero que ningún inglés cerca sabía tocarlo).

    Nos animó la compañía y la charla tranquila, por lo menos sabíamos que no estaríamos solo esta nochebuena. “Cállense”, gritó Jacques de París observando hacía la tierra de nadie, William, comandante inglés, bajo y robusto, avanzaba con las manos en alto hacía la trinchera alemana. Pudimos escuchar al instante como las ordenes corrían al otro lado y como todos levantaban sus fusiles, hicimos lo mismo, alertas ante cualquier movimiento en la nieve. Un comandante alemán salió temeroso al encuentro de William, no podíamos escuchar su conversación, pero estábamos pendiente de ella, de pronto llamaron a un soldado por champán. La orden fue obedecida al instante, aunque no sin dudar. Desde las trincheras vimos como los hombres compartieron el champan en frías tasas de metal bajo un cielo aún más frío. Estaban acordando una tregua por las fiestas.

    Cuando alemanes salían de sus trincheras temimos una traición, pero su paso lento y falta de armas nos hizo notar que, al igual que nosotros, solo querían un respiro. Ingleses, alemanes y franceses, todos salimos lentamente. Jacques de París correría en silencio hacia el cuerpo de Joseph y se quedaría limpiando la nieve de su cuerpo por horas. El silencio dio paso a saludos tímidos, y los saludos pronto se convertirían en charlas amenas, Jacques de Auvers mostraría a todo el que pudiera la foto de su bella esposa Winifred; conocería a Frederick de Hamburgo, cuya esposa también se llamaba Winifred; a Hans, también de Hamburgo, que era pescador, igual que él; Ephraim conocería a Johannes de Berlín, señor muy temeroso de Dios cuyo padre había sido sacerdote en una iglesia de Aberdeen.

    Compartiríamos comida y bebida, y las risas se elevarían hasta muy de noche, ellos probarían chocolate de Londres y champán de París, nosotros tabaco y licor alemán. Kurt de Berlín, cortaría el cabello y la barba de varias cabezas inglesas y francesas. Intercambiaríamos periódicos, botones y anillos; el Silent Night, el Stille Nacht, el Douce Nuit se oiría en una sola voz común. Con el pasar de las horas sepultaríamos a nuestros compañeros, Johannes oficiaría misas por los caídos. La artillería enmudecería por todos lados —excepto por disparos en donde la tregua no sería aceptada—, y las risas se elevarían sobre el campo de batalla.

    Al amanecer visitamos la trinchera alemana y ellos hicieron lo mismo y al mediodía la tierra de nadie se convertiría en tierra de todos, bebimos y jugamos partidos de fútbol con porterías improvisadas con sombreros. En unos ganamos y en otros perdimos y nadie se enojó por ello. Por la noche escribimos cartas a nuestras familias, contando la hermosa navidad que habíamos pasado y el júbilo que sentíamos por los amigos que habíamos hecho.

    Sin embargo, muchos se arrepentirían de esto último, pues la navidad y el año nuevo terminaron y también las treguas. Los cañones volvieron a retumbar en los campos de nieve y lodo. En nuestra primera excursión desde la tregua no pude disparar al enemigo, lo tenía en frente, pero reconocí sus ojos a pesar de qué había olvidado su nombre, Jacques de París fue el primero en abrir fuego, con un efectivo tiro en el rostro, era el primero y no sería el último y no faltaría mucho para que nuestras manos —la de franceses, ingleses, alemanes— se vuelvan a manchar con sangre del enemigo.

    1 octubre, 2021 a las 10:26 pm ver respuesta

    Mi cuento està en IG, @alepaucar_ en el link: https://www.instagram.com/p/CUf47J6rnbF/?utm_medium=copy_link

    Tiene 995 palabras, incluyendo el título.

     

    Final a quemarropa

    En diciembre del 92, el actor Darcy Knittel invitó a desayunar a su amigo Q. Jerome T. en el Hawthorne Grill (en Hawthorne Boulevard) al enterarse que había regresado de Ámsterdam la noche anterior.
    El comedor del restaurante tenía las paredes bajas de un lado; las ventanas grandes, adornadas con persianas americanas; las mesas eran tableros lisos empotrados en las paredes. Se sentaron en sofás color salmón en lados opuestos; Darcy ordenó un café negro y un muffin de vainilla, Jerome, café, huevos y tocino. En la larga barra que daba a la cocina había cerca de cinco personas en sillas altas. Frente a Jerome había una pareja, una era pelirroja y le daba la espalda, el otro era un joven rubio bien peinado con camisa hawaiana, al fondo había más personas que solo podía escuchar.
    —¿Lo leíste? —preguntó Jerome después de su primera taza de café.
    —El mismo día que llegó, excepto las ultimas páginas, se acabaron las hojas del fax.
    —Daría lo mismo, no me gusta ese final.
    —¿Quiere más café? —preguntó una moza a la pelirroja, Darcy levantó su taza indicando que también quería más.
    —Bonito reloj.
    —Es de mi abuelo y sí, es el mismo del que hablas en la película.
    —No estaba seguro de cómo lo tomarías.
    —Me gusta el uso que le diste, lo que no me gusta es el final, es predecible.
    —Es lo único que me falta corregir.
    —Estoy de acuerdo y creo que si solucionas ese final, esta será superior a la anterior.
    —Gracias.
    —¿Es cierto lo del principio?
    —Lo de las drogas o lo de la hamburguesa.
    —Lo de la hamburguesa.
    —Cómo voy a saberlo, no fui a París, en el avión alguien detrás de mí conversaba y le decía a otro que el “cuarto de libra con queso” en París se llamaba royale with cheese.
    —Deberíamos ir a comprobarlo.
    —¿Con qué dinero? Juro que no tengo idea de donde sacaremos lo suficiente para hacerlo.
    —No debiste viajar a Europa.
    —Cómo iba a saber que iba a necesitar dinero para una película tan rápido.
    —Pero sabías que ibas a hacer una segunda película.
    —Bueno, ahora lo sabemos.
    —Lo primero que tienes que hacer es terminar el guion.
    —Ese es el problema, tampoco sé como terminarlo.
    —Termínalo igual el anterior.
    —No son la misma historia.
    Garzón, café —gritó el rubio en un francés terrible.
    —Ambas van sobre el crimen.
    Garzón significa muchacho —dijo la camarera al rubio.
    —Las dos son sobre el crimen organizado, pero en esta hay tres historias independientes y circulares. Cada historia tiene una conversación con la otra, me entiendes, no es solo una compilación de historias cortas, es una superposición de ellas y ese es el problema, es fácil equivocarse.
    —Creo que el problema es que Vincent y Jules están juntos en la misma escena. Vincent ya tuvo su cierre en la tercera historia.
    —¿Y qué debo hacer? Mandar a cagar a Vincent.
    —No es mala idea.
    —Estaba bromeando.
    —Lo sé, pero los adictos a la heroína suelen tener estreñimiento.
    Jerome vio a la pareja, podía escuchar sus gemidos cuando se besaban sobre la mesa.
    —Ese es solo un problema, siento que la escena carece de emoción y es muy aburrida.
    El rubio se puso de pie sobre el sofá con un revolver pequeño en la mano y dijo:
    —Todo el mundo tranquilo, esto es un asalto.
    La pelirroja de cabello corto sacó un arma de similar tamaño y con más brusquedad, gritó:
    —Si alguno de ustedes, malditos cerdos, se mueve, entonces ejecutaré hasta el último bastardo aquí.
    El desconcierto que sintieron en un principio desapareció de inmediato al tener un cañón apuntando a su rostro.
    —¡Camareras al suelo, clientes sentados! —gritó ella.
    —¡Al suelo!
    —¡Muévete!
    —¿Qué haces idiota? Al suelo.
    —Tú suelta ese bolso.
    —¡Salgan mexicanos de la maldita cocina!
    En realidad, solo uno de los cuatro cocineros era mexicano.
    —Ustedes están en un punto ciego, muévanse allá.
    La pelirroja los apuró dando puntapiés.
    —Ahora escuchen con atención. Vamos a recoger sus billeteras, nadie dice una palabra ¿entienden?
    El rubio tomó una bolsa de plástico grande, pasó por cada uno de los comensales y pidió que arrojen cualquier cosa que él le encontraba valor. La pelirroja giró de un lado a otro apretando el arma con ambas manos.
    —Sus billeteras, en la bolsa —dijo; Jerome y Darcy obedecieron—. Tu reloj, en la bolsa.
    —No —dijo Darcy con la mayor calma posible.
    —¿Qué dijiste?
    —Espera, no quise…
    —¿Qué mierda dijiste?
    —…
    —Oigan todos, tenemos a un héroe aquí.
    —Mátalo —dijo ella.
    —No soy ningún héroe.
    —Entonces pon el reloj en la bolsa.
    —Tú no lo quieres.
    —¿Y qué mierda sabes tú de lo que yo quiero?
    —Estoy seguro que si supieras como llegó a mí…
    —No quiero saberlo, dámelo.
    —Escucha…
    Fue interrumpido con el cañón pegado a su frente.
    —Voy a contar hasta tres y si no me das el maldito reloj, volaré tus sesos.
    —Era el reloj de mi abuelo…
    —Uno…
    —Fue prisionero en Vietnam…
    —Dos…
    —Para que no se lo quiten tuvo que ocultarlo en el único lugar que podía hacerlo…
    El rubio arrugó la cara.
    —¿Por qué te lo pones para comer?
    —Está limpio ahora.
    —Da igual, yo no lo voy a usar, en la bolsa.
    —No puedo dártelo.
    —Mátalo —dijo ella.
    —Espera —dijo Jerome.
    —¿Qué haces? —murmuró Darcy.
    —Cállate —dijo el rubio.
    —Sé una forma en la que mi amigo pueda conservar su reloj y que ustedes no se queden con las manos vacías.

    —¿Por qué hiciste eso? —preguntó Darcy delante del cajero automático.
    —Porque tenía que hacerlo.
    —Les diste cinco mil.
    —Tenía que hacerlo, ¿preferirías que te hubiesen disparado para llevarse el reloj?
    —Lo dices porque tú solo tenías trescientos en tu cuenta.
    —No te preocupes, con lo que pasó y con la información que nos dieron ya sé cómo terminar el guion.
    —Qué consuelo —dijo rodando los ojos.
    —Además podrás escoger al personaje que quieras interpretar.
    —Al menos es un buen comienzo.

    27 junio, 2021 a las 3:41 pm ver respuesta

    Participo con mi cuento titulado: Perfecta.

    La historia esta en Instagram.

    Usuario: @alepaucar_

    Link: https://www.instagram.com/p/CQoB3DnLUiG/?utm_source=ig_web_copy_link

    Link 2 (si el primero falla): https://www.instagram.com/p/CQoB3DnLUiG/

    8 marzo, 2021 a las 7:00 am ver respuesta

    Mi cuento se titula Radio, es ficticio, está inspirado en Marie Curie, primera persona en ganar dos veces el Premio Nobel, primera profesora mujer en una universidad francesa y una inspiración para amantes de la ciencia.

    Está en Facebook.

    https://www.facebook.com/100003828272290/posts/2189707371166851/?app=fbl

    21 enero, 2021 a las 6:59 am ver respuesta

    Mi relato Matando a un ratón, es una metáfora sobre los mejores maestros que no están en las escuelas. Suerte y que gané el mejor.

    https://www.facebook.com/100003828272290/posts/2152386021565653/?app=fbl

    8 enero, 2021 a las 12:43 am ver respuesta

    Zenda el 15 de diciembre, 2020 a las 12:11

    Escribe un cuento navideño, ambientado en esta Navidad tan diferente,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 8 de enero de 2021.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los cuentos navideños deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 15 de diciembre de 2020 al viernes 8 de enero de 2021 a las 23:59. El lunes 11 de enero publicaremos en Zenda una selección con los 10 cuentos que optan a los premios. El miércoles 13 de enero de 2021 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premios de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #unaNavidaddiferente en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu cuento!

    Hola, mi segundo cuento también está en Instagram, usuario: alexispaucar_

    El título es: Krampusnacht 

    https://www.instagram.com/p/CJwp4fvjOeo/?igshid=fbke2oodjig7

    8 enero, 2021 a las 12:34 am ver respuesta

    Zenda el 15 de diciembre, 2020 a las 12:11

    Escribe un cuento navideño, ambientado en esta Navidad tan diferente,  y participa en el nuevo concurso de Zenda, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. Aquí te explicamos cómo participar en este concurso.

    Manda tus historias aquí, en este foro, hasta el 8 de enero de 2021.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para la dos historias finalistas es de 500 € para cada uno.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los cuentos navideños deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar del martes 15 de diciembre de 2020 al viernes 8 de enero de 2021 a las 23:59. El lunes 11 de enero publicaremos en Zenda una selección con los 10 cuentos que optan a los premios. El miércoles 13 de enero de 2021 se difundirán los nombres del ganador del primer premio de 1.000 euros y de los ganadores de los segundos premios de 500 euros.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #unaNavidaddiferente en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu cuento!

    Hola, mi cuento está en Instagram, usuario: alexispaucar_

    El título es "La fábrica de hielo".

    https://www.instagram.com/p/CJwn1iRjbg1/?igshid=137hzfb9p0axc