• pablo cal
    Participante

    10 diciembre, 2019 a las 7:32 pm ver respuesta

    Zenda el 28 de noviembre, 2019 a las 13:21

    Escribe una historia sobre el cambio climático y participa en nuestro concurso, patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios, que Zenda organiza ante la celebración en Madrid de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Escribe un relato que puede ser ficticio o real, o de ciencia ficción, de anticipación, ambientado en el pasado, en el presente, distópico o de cualquier género. El jurado del certamen lo forman  escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 2.000 € y el segundo con 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias sobre el cambio climático deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar el jueves 28 de noviembre de 2019 a las 12:00, al domingo 15 de diciembre de 2019 a las 23:59. El martes 17 de diciembre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 20 de diciembre de 2019 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #COP25 en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Dos pistolas de plástico.


    Está incómodo y puede que sea la pistola. Es una réplica de Beretta que lleva en los huevos, enganchada al cinturón. Es lo más discreto si la quieres llevar escondida, pero no significa que sea cómodo y mucho menos si te metes en el coche.

    También puede que sea llevar pasamontañas a 45 grados en un coche sin aire acondicionado. Los chorretones de sudor le caen por los ojos y le da la sensación de que le llegan hasta la raja del culo, mientras se jura a sí mismo que no vuelve a robar un coche viejo. Por la virgen que si hace falta va en bicicleta.

    Y hablando de la virgen. A ver si reparte suerte y termina de una vez con esto.

    A su lado va el Chino, compañero de celda en Teixeiro y que les consiguió el contacto. Es un tipo de metro ochenta, gordo como un manatí y con acento gaditano. El muy vago ha estado durmiendo la mitad del camino, y la otra mitad quejándose. Ahora los nervios le han cerrado la boca y mira Google Maps como si le fuera la vida en ello. Y en parte así es.

    Están aparcados en un arcén de la Nacional 4, esperando a que pase el camión cisterna que van a robar. El conductor ya les ha avisado y tiene que estar al caer.

    A ninguno de los dos les gustan los muertos, por eso llevan pistolas de mentira, pero últimamente las grandes compañías se están poniendo serias. Ya no les vale con que el camionero les presente la denuncia, ahora incluso verifican los testimonios y miran los teléfonos de los conductores. No son los únicos. La policía también ha creado unidades dedicadas exclusivamente a esto.

    Es normal, desde que el litro pasó la barrera de los 10 euros, se puede hacer muchísimo dinero en el mercado negro. Y pensar que no hace tanto que costaba solo céntimos...

    El negocio es fácil: búscate un conductor de confianza, monta el espectáculo para que la compañía se lo crea y gástate el dinero lo más lejos posible. También puedes tratar de hacerlo a la fuerza y sin meter al camionero de por medio, pero a la mayoría ya no les aseguran y defienden la mercancía con uñas y dientes. Lo de las aseguradoras también le pone las cosas más difíciles a los conductores amigos, pero hay dinero más que de sobra para convencer a cualquiera un poco predispuesto.

    Ahí está su camión. Arranca el motor y sale disparado detrás. Espera a adelantarlo hasta un par de kilómetros más adelante, que es donde funcionan las cámaras. Para que sea creíble tienen que montar un buen espectáculo, así que no está de más cuando se pone a la altura de la cabina y el Chino saca la pistola por la ventanilla.

    -     ¡Frena cabrón! - le grita a la vez que trata de asomar su cuerpo de cetáceo.

    El camión aminora la velocidad, pero de todas formas cruzan el coche y lo sacan de la carretera. Ya sabes, tiene que quedar bien la foto.

    Bajan del coche encañonando a la cabina y se aseguran que quede todo bien grabado. Se sube al camión mientras el Chino le parte la cara al camionero. La sangre le cae de la nariz manchándole la camisa y rueda por el suelo. No será muy difícil que le crean.

    Ha salido todo perfecto, hasta el depósito se lo han dejado lleno. Ahora el Chino recorrerá un par de kilómetros y quemará el coche robado. Él se lleva el camión hasta Sevilla.

    Espera diez minutos antes de sacarse el asqueroso pasamontañas. Se limpia la cara del sudor y escurre el trapo tratando de decidir si se lo queda para el siguiente golpe. Solo pensar en volver a ponerse la lana sudada le dan arcadas, así que baja la ventanilla.

    Justo cuando lo tira por la ventanilla, ve las luces azules. Mierda. Una patrulla de tráfico de la Guardia Civil se pone a su altura y le da el alto. No tiene tiempo ni de cagarse en su suerte.

    Da un volantazo a la izquierda. Trata de echarlos de la carretera, pero  le han visto venir y se ponen delante.

    Aprieta el volante y frunce los labios mientras acelera para embestirlos. Ni de broma vuelve al trullo. Antes de lograr alcanzarlos, la patrulla mete dos ruedas en el arcén y levanta todo el polvo acumulado durante meses de sequía.

    No ve nada.

    No ve nada.

    Ni siquiera ve el guardarraíl que reluce entre tanto polvo y que se mete justo debajo del camión, volcándolo.

    Cuando se despierta, ya lo han sacado de la cabina. Está sentado en el suelo esposado mientras un sanitario habla con el guardia. Le duele la cabeza y está todo borroso. Aún así, se queda mirando con ojos vidriosos al camión, empotrado contra el quitamiedos y apoyado sobre el lado del copiloto. La cisterna se ha roto, vertiendo  su valiosa mercancía sobre el arcén.

    Se ha corrido la voz y cada vez se acerca más gente con garrafas para evitar que se desperdicie todo. Incluso los guardias han llenado un par de botellas.

    Aunque el dolor de cabeza no cesa, no tarda mucho en recuperar la visión.  Está dolorido, pero ha salido todo lo indemne que se puede salir después de volcar un camión de dieciocho toneladas. Se tumba boca abajo en el suelo, cierra los ojos y suspira.

    De esta no lo saca ningún abogado, al menos no ninguno de los que se puede permitir. Va a pasar una buena temporada en la cárcel.

    Robar agua ya no es ninguna broma.
    Publicado en https://elcastillodesisebuto.blogspot.com/2019/12/dos-pistolas-de-plastico_9.html

    Por cierto, el foro da problemas a la hora de responder.

     

     

    pablo cal
    Participante

    10 diciembre, 2019 a las 7:25 pm ver respuesta

    Dos pistolas de plástico:

    https://elcastillodesisebuto.blogspot.com/2019/12/dos-pistolas-de-plastico_9.html

     

     

    pablo cal
    Participante

    10 diciembre, 2019 a las 7:22 pm ver respuesta

    gsh

    pablo cal
    Participante

    10 diciembre, 2019 a las 12:10 am ver respuesta

    Zenda el 28 de noviembre, 2019 a las 13:21

    Escribe una historia sobre el cambio climático y participa en nuestro concurso, patrocinado por Iberdrola y dotado con 3.000 euros en premios, que Zenda organiza ante la celebración en Madrid de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Escribe un relato que puede ser ficticio o real, o de ciencia ficción, de anticipación, ambientado en el pasado, en el presente, distópico o de cualquier género. El jurado del certamen lo forman  escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 2.000 € y el segundo con 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Las historias sobre el cambio climático deberán ser originales e inéditas. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar el jueves 28 de noviembre de 2019 a las 12:00, al domingo 15 de diciembre de 2019 a las 23:59. El martes 17 de diciembre publicaremos en Zenda una selección con las 10 historias que optan a los premios. El viernes 20 de diciembre de 2019 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #COP25 en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu historia!

    Dos pistolas de plástico:

    https://elcastillodesisebuto.blogspot.com/2019/12/dos-pistolas-de-plastico_9.html