• 28 diciembre, 2019 a las 7:31 pm ver respuesta

    Zenda el 18 de diciembre, 2019 a las 11:51

    ¿Qué puedes hacer este final de año y hasta el 6 de enero? Entre otras cosas, participar en el cuarto concurso de cuentos de Navidad de Zenda, que está dotado con 3.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado del certamen lo forman  escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El jurado, que elegirá un ganador y un finalista, valorará la calidad literaria y la originalidad de los textos. El primer premio está dotado con 2.000 € y el segundo con 1.000 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los cuentos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu historia en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar el miércoles 18 de diciembre de 2019 a las 12:00, al lunes 6 de enero de 2020 a las 23:59. El miércoles 8 de enero publicaremos en Zenda una selección con los 10 cuentos que optan a los premios. El viernes 10 de enero de 2020 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #cuentosdeNavidad en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Feliz Navidad para todos. Ahí va mi cuento:

    https://www.facebook.com/pia.sarralde?__tn__=%2CdlC-R-R&eid=ARBfHsxqAoqrHIRPgemV71wpOgx3unaf0LDoqSWNhcrMHFUeMYJKaW4Es49Vbx9agN0Y-qxAw90Slg9g&hc_ref=ARSjaXDkpOXPorFdkExRrtNK3lMJlkHaiCXt4TDUSkdb_zdUkGVdAi2nklZQVXAODX0&ref=nf_target

     

    Un abrazo y muchas gracias por la oportunidad.

    LA ESTRELLA DE NAVIDAD

    Todas las Navidades, mi hijo de 9 años me pregunta por qué la estrella de Navidad aparece y cuál es su verdadero significado. Hasta este año, siempre le decía que era esa luz que guiaba a todos hacia el portal de Belén. Este año, Jaime insistió y me dijo: “Mamá no lo entiendo, explícamelo con tus palabras”. Le dije que se sentará y empecé a contarle lo que me había sucedido en este mes de diciembre de 2019:

    - El otro día, fuimos a ver a Pedro, el dueño de la joyería cerca de casa. Después de hacer unas compras, él nos contaba cómo había sido: “Cuando me llamaron no me lo creía y tanto es así que les dije que estaba atendiendo y que por favor me lo mandaran por escrito”

    Con toda la humildad del mundo, Pedro nos narraba detrás del mostrador como había sido la entrega del premio, como su mujer y él se habían mezclado entre gente importante en el acto en el que le entregaban la “Estrella” a un trabajo excelentemente realizado durante toda su carrera.

    Emocionado, nos decía “Nunca pensé que abrir la tienda cada mañana, podía ser merecedora de una estrella tan valiosa e importante.”

    No sé los años que puede tener Pedro, calculo que más de 60, pero recuerdo que nos decía que a veces la responsabilidad de haber continuado con el negocio de sus padres, le pesaba en ciertos momentos y que una de las cosas que ensombrecía un poquito aquel reconocimiento, era no poder enseñarles aquella estrella.

    Jaime me miraba y se mantenía en silencio.

    - Una semana más tarde, continúe, salí a cenar con amigas. A media noche salí a fumar con una amiga a la puerta del bar. Chispeaba y mientras hablábamos se nos acercó Luis, un hombre sin hogar que tenía las manos negras de buscar comida en los contenedores. Cuando se dirigió a nosotras, enseguida le dimos conversación. Luis muy extrañado, nos preguntaba “¿Por qué me habláis? para el resto soy invisible”. Recuerdo que yo le di un abrazo y un beso.

    Jaime me interrumpió con cierto tono acusador “Pero mamá, ¿Por qué abrazas a alguien que no conoces?”.

    “No se me ocurrió mejor manera para demostrarle que era tan visible e importante como cualquiera de los que estábamos allí”, le respondí.

    Luis nos dijo que su mujer le esperaba al principio de la calle y nos pidió que le acompañásemos al "Burger" para invitarles a cenar.

    - “Luis no tengo dinero”, mientras se lo decía abría la cremallera del monedero convencida de ello y mientras se descubrían en él mis tarjetas de crédito, apareció un billete de 20 €. “¡ Claro pensé, el billete que tenía para comprar el décimo!”.

    Sin dudarlo se lo puse en la mano y le dije “Corre, vete a celebrarlo con tu mujer”

    Luis me miró y salió con paso rápido. Recuerdo que cuando se lo di y él me miró con aquellos ojos yo le dije “Mañana me puede pasar a mí”.

    Mientras veíamos desaparecer a Luis calle abajo, mi amiga y yo comentamos su inmenso parecido con Antonio Vega, cantante fallecido en el 2009. Su pelo, su cuerpo encorvado hacía adelante, su nariz…el parecido era tan real que las dos pronunciamos el nombre de Antonio al unísono, cuando nos dejó.

    Jaime, no entendía muy bien donde quería llegar y después de explicarle quien era Antonio Vega, yo le decía “Escucha Jaime, ya estamos llegando al final"

    - Continuamos la noche. Cuando llegué a casa y antes de irme a la cama, no sé cómo ni a través de qué red social, en mi móvil apareció la noticia que decía: “Esta noche se celebra el concierto homenaje a Antonio Vega, con un benéfico fin añadido: Lucha contra el hambre.”

    Hice una captura de la noticia, se la envié a mi amiga y adjunté 1 emoticono de 1 estrella.

    En ese momento Jaime empezaba a hilar tanta estrella aparecida en tan solo una semana y me decía impaciente: “Mamá sigue, sigue”

    Continúe contándole lo siguiente que me ocurrió dos días más tarde. Era 22 de diciembre y mirando los estados de mi Whatsapp, me fijé que Enrique, una persona que conocí hace un mes en una fiesta publicó una foto que llamó mi atención.

    Jaime no entendía muy bien y yo le explicaba:

    - Enrique tiene una bodega en Extremadura y aunque lo conozco poco, aquella noche tan especial, él llamó mi atención por su generosidad y humildad. A los 5 minutos de presentármelo, sentí que lo conocía de siempre y me sentí tan a gusto con él y sus amigos que no dude en darle mi teléfono e incluirlo en mi lista de grandes personas.

    Cuando me fijé en su estado, vi un diploma a la excelencia y sin fijarme mucho le contesté:

    “ENHORABUENA Enrique La satisfacción del trabajo bien hecho, no tiene precio. Un besazo.”

    Jaime seguía escuchando con tanta atención, que yo medía mis palabras para trasladarle exactamente como habían ocurrido los hechos:

    - Jaime le dije, a las 5 horas volví a mirar el estado que había publicado Enrique y de repente la reconocí, era la misma estrella que nos enseñó Pedro aquel día en la joyería, en la misma cajita y con la misma apariencia de “estrella de sheriff”.

    Jaime sonreía y yo le explicaba:

    - No lo podía creer, la magia había vuelto a actuar.

    “¡Qué buena casualidad!” exclamó Jaime bastante excitado y deseando saber el final.

    Jaime:

    - Esa es la verdadera Estrella de la Navidad. Todos tenemos en nuestra solapa esa estrella de sheriff y es ahora en Navidad cuando gracias a que brilla más que nunca, la vemos en cada esquina y somos conscientes de la excelencia que rodea al ser humano cuando nos mostramos HUMANOS.

    Quizás porque la bondad que llevamos dentro o que vamos acumulando el resto de los meses, cobra luz en estos días mágicos de luces, adornos, villancicos, familia y amigos

     

    Un abrazo, Pia