• 16 julio, 2021 a las 6:35 am ver respuesta

    Zenda el 5 de julio, 2021 a las 10:13

    Cuéntanos una historia ambientada este verano, o en cualquier otro verano,  y participa en #elveranodemivida, nuestro nuevo concurso. Escribe un relato  desde hoy, 5 de julio, hasta el domingo 25 de julio, y participa en este concurso, dotado con 2.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el lunes 5 de julio de 2021, al domingo 25 de julio de 2021 a las 23:59. El miércoles 28 de julio publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 30 de julio de 2021 se difundirán los nombres del ganador y de los dos finalistas.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #elveranodemivida en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Buenas noches. Aquí les dejo un relato de mi autoría.

    Saludos a todos.

    https://www.facebook.com/photo?fbid=10203781414158641&set=a.1946115775401

    12 junio, 2021 a las 9:54 am ver respuesta

    https://www.facebook.com/photo?fbid=10212599766851947&set=a.1946115775401

    12 junio, 2021 a las 9:39 am ver respuesta

    Zenda el 8 de junio, 2021 a las 10:43

    Zenda celebra un nuevo concurso en el que ya puedes participar, en este foro. Un concurso de sueños. De sueños deportivos, profesionales o personales, de sueños de gloria, a través de relatos, de narraciones ficticias o reales. Cuenta tus #SueñosdeGloria desde hoy, 8 de junio, el domingo 27 de junio, y participa en este concurso, dotado con 2.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el martes 8 de junio de 2021, al domingo 27 de junio de 2021 a las 23:59. El miércoles 30 de junio publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 1 de julio de 2021 se difundirán los nombres del ganador y de los dos finalistas.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #SueñosdeGloria en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    EL JUGADOR

     

    No he podido ser una estrella de fútbol, tal como soñaba de niño. En mi esencia, siempre lo supe, no se encuentra el gen de un atleta, el pundonor de un deportista, el apego al esfuerzo físico. La única vibración que me invade es cuando engendro frases y párrafos. Ahora soy, creo, un artífice de la imaginación. Sin embargo, no olvido mis cercanías con el balompié. Cuando fui protagonista, una vez.

    Bordeaba los dieciocho. Tenía la necesidad de comprarme ropa, pero mi padre debía priorizar a mis otros hermanos. Por esta razón, no me atrevía a solicitarle algún contante para resolver el apuro. Era mejor buscar algún empleo, el que sea, mientras me arropaba de un oficio.

    El tío Arcadio apareció para extenderme la mano. Me presentaría en una obra a medio edificar. Era una fábrica rumbo al Callao y él estaba al mando. Sería el nuevo peón de albañilería. Debes estar el lunes a primera hora. Cuando llegue, te daré las instrucciones, ordenó.

    A los pocos días, ya estaba insertado. Mi trabajo consistía en remolcar ladrillos de un lado a otro del perímetro, abastecer con arena, cemento y agua a tres operarios, cavar zanjas y picar muros de concreto. Así, mis dedos adquirieron un aspecto de lija y mis palmas tuvieron que soportar la invasión de callos. Por supuesto, mi cuerpo asistió a la irrupción de calambres. Eran mis músculos reaccionando al trajín de ayudar a cimentar algo que no era mío.

    Después de treinta días y con dos mil soles en la mochila, me aprestaba a partir. Era suficiente. Eso de cargar bultos y partirme el alma no iba con mi perfil. No obstante, el destino tenía otro guión.

    La empresa había organizado un campeonato de futbol sala. La gente de construcción tenía que participar. No podíamos echarnos atrás. Además, de no hacerlo, la paga podría retrasarse. En contrapartida, tendríamos momentos de relajo y yo la ocasión de ser un jugador.

    Arrancamos con el equipo de las oficinas administrativas, el favorito. Las graderías eran suyas. Oles para ellos, abucheos para nosotros. El conductor del grupo me había ubicado de punta, sospechando lo inútil que sería en otra parte del campo. Allí, no pondría en peligro las cifras del partido. Solo tienes que aprovechar las oportunidades, me persuadió.

    A pesar de la presión, había paridad en la contienda. En eso, me llegó una pelota. Alguien la había filtrado entre los defensores. Quedé solo, con el arquero y su pórtico a unos metros. Recuerdo que corrí y corrí empujando la bola. A mis espaldas sentía jadeos. Más atrás, unas voces me incitaban a patear. Pero yo sabía que si lo hacía, no la embocaría. Debía acercarme más. Aceleré el galope. La demanda persistía. No sé cuánto demoró la persecución. Con el guardameta en mis narices le pegué a la redonda, hacia un lado. Sin embargo, no pude contener mi propio impulso, trastabillé y caí raspándome las rodillas. De reojo, mientras me desplomaba, noté la agitación de las redes. Y a lo lejos escuché el griterío de mis amigos y el mutismo de la decepción en las tribunas. Esa tarde, con ese gol, ganamos.

    ¿Si conquistamos el campeonato? A quién le importa.