• 18 marzo, 2022 a las 10:13 pm ver respuesta

    Buenos días,

    lo primero agradeceros la inciativa por poner voz a los necesitados y fomentar la escritura.

    Aquí os dejo el encale al relato: https://www.facebook.com/rodrigohernaezleon/posts/10159829803121602

    También os dejo el retato a continuación:

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    Durante semanas me levantaba ilusionado a pesar de hacerlo inmerso entre una amarga mezcla de gritos, lloros, disparos y las sirenas que nos alertaban de un nuevo ataque aéreo.

    Ilusionado porque cada día me hacías reír con tus bromas y siempre tenías un rato para hablar conmigo.

    Ilusionado porque entre los escombros de las casas colindantes y los coches aplastados nos escondíamos para jugar y así evadirnos de la guerra.

    Ilusionado porque cada día llegabas con víveres para que mamá, mi hermana y yo pudiésemos alimentarnos.

    Ilusionado porque tu forma de contarnos los cuentos antes de ir a dormir hacía que nos olvidásemos del sonido de las bombas que se apagaba detrás de tu cariñosa voz.

    Ilusionado mientras despedíamos a nuestros familiares y amigos cuando emprendían su viaje hacía la frontera sabiendo que pronto nos iríamos nosotros también.

    Ilusionado cuando pegábamos patadas al balón en el patio de mi colegio, que aunque ahora estaba con todas la ventanas rotas y las paredes medio derruidas mantenía en pie las porterías.

    Ilusionado cuando oíamos en streaming las noticias de un posible acuerdo de tregua para evacuar a los heridos y quizá para el fin de la guerra.

    Ilusionado cuando coincidíamos con alguno de tus amigos o mis compañeros de clase mientras levantábamos barricadas y cavábamos trincheras.

    Ilusionado cuando hablábamos por video conferencia con la familia que nos acogía los veranos en España porque nos daba ánimos y nos recordaba que nos estaba esperando con los brazos abiertos.

    Ilusionado cuando recordábamos lo bonito que es nuestro país con sus campos de girasoles y el Mar Negro bañando la costa.

    Ilusionado porque aunque no teníamos ni agua ni luz nos quedaba suficiente ropa para abrigarnos del duro invierno que estábamos pasando.

    Ilusionado porque tu sonrisa me hacía creer que algún día volvería esa tranquilidad que nunca valoramos y que ahora parece que nunca existió.

    Hoy estoy desolado papá, ayer nos dijeron que una bomba se cruzó en tu camino cuando estabas ayudando a reforzar los refugios arrancándote de mi vida.

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    Rodrigo Hernáez León

    10 marzo, 2021 a las 11:08 pm ver respuesta

    Buenos días,

    espero que estéis fenomenal tanto médica como anímicamente en la época en la que estamos.

    Os dejo aquí mi segunda historia de una mujer pionera por doble partida.

    Espero que disfrutéis con su lectura.

    Podéis ver la publicación en mi perfiel de Facebook: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10159107632086602&id=723751601

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    Me llamo Carmen López García y un año más estoy emocionada en la salida de la San Silvestre Vallecana, en primera línea, codo con codo con famosos participantes, con la adrenalina recorriendo todo mi cuerpo y el corazón acelerado.

    Estos diez kilómetros, que nos llevan desde Concha Espina hasta Vallecas recorriendo todo el centro de la capital, han aportado a mi vida más experiencias y alegrías que cualquier otro viaje que he realizado.

    Faltan dos minutos para oír el pitido que pone en marcha el cronómetro de la competición, pero mi cuerpo y mi mente hace tiempo que están inmersos en ella. Observo a mis rivales cercanos, noto el leve viento en mi cara, trazo mentalmente cada curva del recorrido, miro una y otra vez la cuenta atrás del reloj para el comienzo.

    Para mí siempre ha sido una fecha señalada en mi calendario, no sólo por la fantástica sensación que me produce competir, sino por el empoderamiento para Las López García que un año más estamos en la línea de salida de este prestigioso evento internacional.

    En 31 de diciembre de 1964 fue la primera vez que se celebró la San Silvestre Vallecana en la cual participó mi abuela Lola López García a pesar de que por aquel entonces no existía la categoría femenina. Disputó con entereza y estilo cada metro de carrera entre todos los hombres que allí estaban, siendo una pionera en defender los derechos de las atletas femeninas en las competiciones.

    Diez años más tarde, el 31 de diciembre de 1974 mi madre Susana López García compitió por primera vez acompañada de mi orgullosa abuela en todo momento.

    Desde el mismo año en que nací, mi abuela y mi madre me llevaban rodando en mi carrito a toda velocidad turnándose para empujarlo y poder coger aire alternadamente, ya que las dos son muy competitivas y dan lo mejor de ellas en cada reto. Pasados unos años empecé a correr de su mano y luego a su lado, recuerdo con mucho cariño ir siempre escoltada por esas dos grandes mujeres, esas dos grandes heroínas, esas dos grandes personas a las que más he admirado en mi vida.

    El 31 de diciembre de 1981 tuve el placer de correr la primera San Silvestre Vallecana en la que se incluía la categoría femenina gracias a la insistencia de mi abuela y mi madre. Además del regalo del reconocimiento de la categoría femenina en sí, tuve la gran satisfacción de subirme al podio tras ganar la carrera bajando de los 30 minutos y pasando a la historia como la primera mujer en ganar la competición femenina y absoluta al mismo tiempo. Quedé la primera de toda la carrera.

    Faltan veinte segundos para que empiece hoy la San Silvestre. Me ato fuerte los guantes con los que haré rodar las ruedas de mi silla, pienso deslizarme a gran velocidad entre el resto de los corredores de este año. Hace unos meses tuve un accidente y estoy en recuperación todavía, pero no podía dejar pasar esta oportunidad de vibrar durante los diez kilómetros más intensos del año para las mujeres López García. Como reza el lema de las pruebas Ultrawoman: No hay prueba difícil si no mente débil.

    Suena el pitido y comienza la carrera, mi abuela y mi madre corren entre la multitud mientras yo las sigo muy cerca haciendo rodar mi silla mientras pienso en como mi abuela también fue una pionera en poner sus apellidos delante de los de mi abuelo para que sus hijas los mantuviesen y así como lo hizo ella, lo hemos hecho todas Las López García.

    9 marzo, 2021 a las 10:50 pm ver respuesta

    Buenos días,

    os dejo el enlace de instagram con la historia de una pionera: https://www.instagram.com/p/CMNjHppF5lh/?utm_source=ig_web_copy_link

    No obstante inserto también la historia en el foro porque es más fácil de leer el texto.

    Espero que disfrutéis con su lectura.

    Agradeceros que fomentéis los concursos de escritura.

    Un cordial saludo

    Rodrigo Hernáez León.

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    Me llamo Carlota y durante muchos años de mi vida antes de salir de casa para ir al colegio, he oído la misma pregunta que Miguel, mi hermano pequeño, le hacía a nuestra querida madre: ¿Dónde están mis llaves, mamá?, mientras tanto mi padre se hacía con maña el nudo de la corbata de cuadros.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi amada madre subía apresurada las estrechas escaleras con un sentimiento de culpa, para buscar ese preciado tesoro por el cuarto de mi hermano, mientras tanto mi padre se tomaba plácidamente un dulce café recién hecho.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi estimada madre encontraba las llaves en un sitio distinto y más rebuscado cada día, mientras tanto mi padre se ponía tranquilamente la americana con coderas verdes.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi hermano arrancaba de un fuerte tirón las llaves de las dulces manos de mi admirada madre y saltaba escaleras abajo, como una rana con un insecto en la boca, para salir corriendo hacia el antiguo autobús escolar, mientras tanto mi padre se alejaba en su elegante coche deportivo último modelo.

    Durante muchos años de mi vida, he oído como mi hermano llamaba a mi entrañable madre desde el ruidoso autobús recriminándole que por qué no le había recordado coger su sabroso  almuerzo, el cual le preparaba con cariño cada día antes de irse al colegio, mientras tanto mi padre reía con sus compañeros en una reunión de trabajo contando las anécdotas de la salida en bicicleta del fin de semana con su equipo.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi hermano volvía a casa diciendo lo hambriento que estaba y echando en cara a mi paciente madre que por qué no estaba su suculenta y tan ansiada merienda preparada, mientras tanto mi padre estaba jugando al golf con sus amigos de toda la vida bajo el suave sol del atardecer acariciándoles el rostro.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi hermano ponía de excusa a mi insustituible madre cuando no quería quedar con sus amigos o cumplir con sus obligaciones, mientras tanto hablaba de nuestro padre para exagerar sus cualidades y triunfos deportivos.

    Durante muchos años de mi vida he visto como mi hermano se quejaba de la esperada cena, que nos reunía una vez al día a toda la familia, por no ser de su agrado, mientras tanto mi padre se tomaba una cerveza fresquita mirando la escena, apoyado en la encimera de granito brillante con la camisa azul cielo remangada.

    Ahora nuestra madre ya no está, murió hace un año y hace un año que oí por primera vez: ¿Dónde están mis llaves, Carlota?

    En ese mismo momento decidí ser una pionera en aras de la igualdad y dedicar toda mi vida para que no vuelva a repetirse una situación así en ningún hogar.