• Luis Chichón Mateo
    Participante

    25 junio, 2021 a las 11:49 am ver respuesta

    Zenda el 8 de junio, 2021 a las 10:43

    Zenda celebra un nuevo concurso en el que ya puedes participar, en este foro. Un concurso de sueños. De sueños deportivos, profesionales o personales, de sueños de gloria, a través de relatos, de narraciones ficticias o reales. Cuenta tus #SueñosdeGloria desde hoy, 8 de junio, el domingo 27 de junio, y participa en este concurso, dotado con 2.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

    El jurado de este concurso lo forman los escritores Juan Eslava Galán, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

    El primer premio está dotado con 1.000 €. El premio para los dos finalistas es de 500 €.

    A continuación te explicamos cómo participar.

    1) Los textos deberán ser originales e inéditos. La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres y la máxima, de 1.000 palabras. Cada concursante podrá participar con un máximo de dos textos.

    2) Debes publicar tu relato en internet, como entrada de un blog, como una anotación en Facebook, en Twitter con un tuit o un hilo, o en Instagram mediante una publicación o una historia destacada.

    3) Después, si aún no estás dado de alta debes registrarte en este foro de Zenda y escribir una respuesta al final de esta misma entrada. En la respuesta, incluye la dirección donde has publicado el texto. No es necesario publicar aquí el texto completo, basta con la URL (la dirección web).

    4) Calendario del concurso: puedes participar desde el martes 8 de junio de 2021, al domingo 27 de junio de 2021 a las 23:59. El miércoles 30 de junio publicaremos en Zenda una selección con los 10 relatos que optan a los premios. El viernes 1 de julio de 2021 se difundirán los nombres del ganador y de los dos finalistas.

    Y podrás divulgarlo con la etiqueta #SueñosdeGloria en las redes sociales.

    En este enlace puedes consultar las bases del concurso.

    ¡Participa y escribe tu relato!

    Un saludo. El enlace a mi relato:

    https://twitter.com/chichon73/status/1408358751183290370?s=20

    Pero, como no me fío de los enlaces, ahí va el relato:

    SUEÑO CUMPLIDO

    ¿Historias de superación, dices, historias heroicas, gloriosas? Más grandes que la propia vida, como dicen. Hay muchas, claro que sí. Siempre ha habido gente que despunta por encima del resto. A base de tesón. Y a base de unos genes especiales. A menudo van combinadas las dos cosas.

    Te voy a contar una de las que más recuerdo. Sobre todo porque no habla de héroes de la antigüedad o de superhombres norteamericanos. Transcurre en el mundo del fútbol, aquí mismo. Ya sabes que yo no soy muy futbolero. Si un hincha cualesquiera me oyese me pondría verde, pero aunque pueda fallar en los detalles, el grueso de la historia es así. Y es cierta.

    Fue hace cinco años, más o menos. ¿Te suena? ¿No?

    ¡Venga, hombre! Salió en todas partes.

    Bueno, pues mira, esto es que hace unos cinco años, después de que la plantilla del Real Madrid viniese de unas vacaciones, se presenta un tipo en el campo donde entrenaban, creo que en Valdebebas. El entrenador era Sotillos. Otro gran misterio que no se resolvió es cómo leches se pasó el tío toda la seguridad. Si fuera tan fácil lo habrían hecho cientos antes que él. Tendría algún conocido. No se sabe.

    Bueno, pues el tío se planta delante del entrenador. El equipo estaba cada uno a los suyo. Empieza el tío a contarle no sé qué historias de que tenía que hacerle una prueba, porque era mejor que los que había allí, sin ánimo de ofender y tal, y todos ellos se vuelven a mirarle. La cara del entrenador era un poema.

    El tío debía tener unos cuarenta y cinco años. Creo que luego los periodistas dieron la edad exacta. Podían ser cuarenta y seis. Desde luego, menos de cuarenta y cinco no era.

    El entrenador se irrita y se cabrea, como todos los entrenadores, porque lo llevan en el ADN. Pero a uno de los chicos le hace gracia el hombre y le dice que le dé una oportunidad. Otro le pasa un balón. El tipo no hace malabarismos con él, sino que le pone el pie encima y les dice a los chicos del equipo que intenten quitárselo.

    Empieza a correr por el campo y, uno a uno, se regatea a prácticamente toda la plantilla. Alguno no estaría atento o no querría participar en el juego, pero eran los menos. Los que sí lo estaban fueron miserablemente burlados. Unos instantes después el hombre estaba delante de la portería, a diez metros. Se para. Mira hacia atrás, al entrenador, que al igual que el resto, empezaba a descolgar su mandíbula. Quería asegurarse de que le miraba. Luego se dirigió al portero, que estaba en la portería, y le advirtió de que iba a tirar.

    Como si el portero, Offé, necesitase un aviso.

    Te lo puedes imaginar. Habrás visto algún episodio de Benji y Oliver, ya sabes cómo son estas historias épicas.

    El hombre engañó al portero y metió un golazo por la escuadra. ¿Qué te parece? ¿Te lo esperabas?

    Cuarenta y seis años, tío.

    Todos estaban flipando, aunque el entrenador tardó todavía un poco más en dar su brazo a torcer. O sea, no solo aquel hombre se había reído del mejor equipo de fútbol del mundo (bueno, ya sabes que hay gustos, es lo que opinan algunos, yo ni entro ni salgo), sino que encima lo había hecho a una edad en la que los jugadores profesionales están retirados o jugando en un equipo de tercera en el culo del mundo.

    Inmediatamente después pensaron que aquel hombre era alguna vieja gloria y que su identidad les había pasado completamente desapercibida. Pero no. El entrenador y varios de los presentes estaban muy al tanto de antiguas alineaciones y estrellas, y él no coincidía con ninguna. Se llamaba Simón Sanz. No era de Brasil, ni de África. Vivía aquí mismo, en un pueblo, a cuarenta kilómetros.

    ¡Ah! Mira, me llama mi chica. Me tengo que ir. Pero te resumo la historia en un par de frases.

    A ver: todos estaban intrigados y le llovían las preguntas. ¿Dónde había estado antes? ¿Por qué no se había dejado ver? ¿Cómo se conservaba en tan fantástica forma a su edad? El tío les tuvo que enseñar el carnet y más tarde la partida de nacimiento, aunque por su aspecto se veía que no era un chaval. Lo único que dejó claro es que quería demostrarse a sí mismo que “podía hacerlo”. Hubo muchas dudas al respecto, indecisión y nervios. Pero no había ninguna norma que impidiese que un “anciano” superdotado para el deporte firmase por un club, y era época de fichajes…

    Bueno, pues estaba en el Real Madrid. Y ese año ganaron casi todo lo ganable. Casi todo lo habido y por haber. No todo: esto no es una película de superhéroes. Pero chico, era tremendo, uno de los máximos goleadores de ese año. Corría como el que más. Te parecía ver algo salido de los setenta, hoy. Ya te digo. La Liga, la Copa, la Supercopa, Champions League.... Estaban que daban palmas con las orejas, a lo que había que añadir el halo de misterio del origen del jugador estrella. Jugaba junto con Emilio, Zola y Derek, veinte años más jóvenes, y en ningún momento se quedó atrás.

    Para más inri, al año siguiente se celebraba el Mundial. Le reclamaron para la Roja, la Selección Española. Los ejecutivos sabían que la racha no podría durar mucho por razones obvias, pero quizás sí un poquito más. Pero se negó. Se negó en redondo. Dijo que había cumplido su sueño y que se iba a retirar. Cosa que hizo a continuación, y volvió a desaparecer. Como si nunca hubiese existido. ¿Qué te parece? Estuvo un año justo, nada más.

    Si esto no es una prueba de superación, o de que “hay más cosas entre el cielo y la tierra”, que venga Dios y lo vea. Hay que reconocer que es un caso extraño, irrepetible.

    Pero una fuente de inspiración.