• 11 abril, 2020 a las 12:48 pm ver respuesta

    Hola a todos.

    Me llamo Rubén Vázquez.

    Os paso el enlace de mi relato:

    https://www.facebook.com/soyrubenvazquez/posts/10220195932581197

    Mi e-mail es ruben.vazquez@gmail.com

    Y el relato es este:

    GUANTES Y MASCARILLAS

    El material sanitario imprescindible nos llegaba a oleadas y con la periodicidad menos predecible. Además las cantidades no eran todo lo satisfactorias que uno podía desear. Nos teníamos que conformar con lo que había. Estábamos en primera línea de batalla con la protección mínima, por no decir desnudos. ¿Se imaginan a un soldador sin careta? ¿Con los ojos a unos centímetros de las chispas, a pelo? Pues esto es peor porque lo que está en juego no es la vista, que no es poco, sino la vida.

    Cuando recibía la información de que habían llegado utensilios, mi responsabilidad era ir avisando al cuerpo del hospital para hacer el reparto. Hacía mi trabajo siguiendo una jerarquía. Empezando por arriba, por el puesto de mayor poder en el hospital, y bajando hasta llegar a enfermeras y celadores.

    Yo seguía este protocolo con todo el personal, pero había un doctor que no estaba dispuesto a ceder. Llamaba siempre a la puerta del doctor Mauricio, me invitaba a pasar y yo le decía que tenía que recoger sus guantes, mascarillas... A lo que él me decía siempre, ¿ya tienen todos los sanitarios del hospital sus lotes? Y yo le decía que no. Entonces él siempre me decía, cuando se acabe el reparto venga a avisarme. De esta forma, el doctor Mauricio era siempre el último en recibir el material. De alguna manera, estaba más expuesto.

    Esta situación se repetía siempre hasta que un día no me pude callar y tuve que preguntarle. Don Mauricio, ¿por qué se espera siempre al final para recoger su protección? Mauricio, erguido en su silla, pero con la mirada clavada en sus documentos, levantó la vista, me miró y dijo, la mayoría de esas personas tienen familias, hijos; yo... mis padres murieron, no tengo mujer y, lo más importante, no tengo ni siquiera hijos.