En el juego de jugar
aun entrada en años
tendida en una alfombra
garabatea en el suelo
tan excepcional
como el olvido
entre la inocencia
y el quiebro
habita el quiero
El olvido y el amor (/deseo?), sin ellos nuestra existencia se haría difícilmente transitable. ¿Garabatear en el suelo? ... sí, claro, no hay que perder las buenas costumbres 😉
Un placer sumergirme en el hipersugerente minimalismo de tus versos, Rosa. Abrazo.