¿JUSTICIA?
Cuál de ellas:
¿la escrita?,
¿la justa?,
¿la de mayor rango?
¡Maldita seas, violencia!,
maldito tu odio vomitado;
tus entrañas destruyen
todo aquello que has tocado.
¿Qué es esto?
¿Es nuestro vivir diario?
Maldita creencia en sentires
de venganzas y maltratos.
Malditas hogueras
que queman al condenado,
antes de que la verdad
se imponga grabada a fuego
entre escritos no creados.
Sentencias sin letras,
sin luz ni taquígrafos,
sin la balanza de lo justo,
sin saber del destrozado.
Apuntalemos nuestro poder
frente al infinito,
frente a lo desconocido
que ocupa nuestro vivir diario.
Ese devenir del alma,
que llora sin descanso.
Ese rechazo eterno
a verdades diversas
que enterramos.
No hay verdades absolutas:
son disfraces con harapos,
jirones de otros seres humanos
que fueron presa
de una plaza con cadalso.
Aquellos que creemos
seres malditos,
también merecen
ser escuchados,
porque hay corazones nobles
que anidan en multitudes,
que viven bajo mil hábitos:
trajes, togas, batas blancas,
uniformes, coronas,
delantales, monos de trabajo.
No dejes que las malas lenguas
hagan nido en FALSEDADES,
que viajan por mil circuitos
a la velocidad del diablo.
No dejes que las redes
pudran tu vivir diario.
Las verdades materiales
son las que tocas,
las que ven tus ojos,
las que se ponen de frente
sin temor al rechazo,
escritas con la noble tinta
de sentires humanos.
No hay ley sin justicia,
no hay justicia por encargo.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Respondido : 05/01/2026 6:31 am