--- Herida del sol ---
Despejando parábolas oscuras
sobre la piel extasiada y herida
de la eternidad.
Metal de fuego,
vivo, temblante,
revelas
verdades invisibles
que arden en lo cósmico.
Tu voz de luces
desciende
hasta la piedra planetaria,
sorda en su sombra,
que solo escucha
la gravedad del silencio.
En el infinito parabólico,
tu alcoba de fuego
desconoce la noche
que se desliza, lenta,
por la pupila mortal
como un presagio
y en ese resplandor sin origen
la luz, tu luz
se abre como un ojo desvelado,
mirando desde el fondo del tiempo
la sombra que aún nos nombra.
La sordidez de piedra planetaria
solo entiende
la voz silenciosa
de tus frases de fuego.
María Isabel Flores Rubio