Una carta, una viaj...
 
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Una carta, una viaje, una pequeña cosmologia intima.

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(@neteru)
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Ese día, el último en que te vi, América pintaba la casa. Según ella, había conseguido una pintura de calidad excelente. En ese momento, el cuarto principal se teñía de un azul lapislázuli. Aún no logro decidir qué me hizo sentir aquello; el momento fue breve, pero inquietante.

Luego de eso, tú estabas ahí, esperando en el cruce del camino, con algo en la mano. Nunca supe cómo jamás se te olvidaba llevar aquel bolsito con el que ibas a todos lados.

Mientras cruzábamos la pasarela, me dijiste que te acompañara a un lugar donde vendían zapatos a cinco dólares. Mientras caminábamos, me preguntaba para qué querías más zapatos. ¿Sería que sentías la voluntad de comenzar algo nuevo? ¿O quizás solo lo hacías de manera compulsiva, como casi toda la gente que compra zapatos desesperadamente?

Cuando elegiste los que más te gustaban, pensé —y no supe en realidad por qué lo hacías—. Al ver tu cara feliz, todo respiraba desde su fragilidad, incluyéndonos.

Hace unos días soñé que estabas en un lugar desconocido. Tus zapatos brillaban a la luz del sol, como campanillas azules en un paisaje verde. Intuí, al despertar, que te habían llevado a lugares lejanos.

Después supe —o alguien me dijo— que hace años te vieron por última vez en una estación, con tu bolsito en la mano.

Al recordarte, algo me dice que estás bien. Que ese nuevo lugar era lo que necesitabas.

A veces, ciertos paisajes no alcanzan para encontrarnos... algunas veces cuando la incertidumbre me supera me pregunto qué camino debería tomar, ser tan valiente como tú e irme de manera inesperada, lanzarme a la vida y vivir, intentar ser una heroína en un cuento de hadas, pero mi camino es diferente: yo siempre sentí que tenía todo lo que quería junto frente a mis ojos, y lo que aún no existía, me empeñaba en manifestarlo. Ahora mis deseos de juventud sin fin se han apaciguado, como el mar soy un océano en una puesta de sol en calma, pues eso en lo que se ha traducido últimamente mi vida. Siempre que viene a mí la pregunta ahora qué haré, lo primero que siento es una quietud profunda e insondable como aquel azul de las paredes en aquel cuarto. Ya nada puede perturbar mis días. Es extraño, porque por dentro me he vuelto fuerte. Mi corazón es un alboroto, no en el sentido incontrolable de la emoción, más bien es como el núcleo de una estrella, que arde aparentemente pasiva mientras descargas de energía atómica chocan entre sí, buscando fundirse en un solo elemento.

Mientras camino por la orilla del lago en el cual nos divertíamos, a mi memoria llegan aquellos veranos juveniles. El reflejo antiguo de las montañas me sumerge en el recuerdo de tu voz, aquella tonalidad melódica, aguda, un fa# que hacía oscilar las aguas. Mientras el fuego calentaba nuestras piernas frías, tú nos cantabas. De alguna manera siento que aquella voz aún vive aquí en el agua; al lanzar rocas en ella vibra, quizás en el fondo, en las cuevas, en los pasadizos, en las corrientes cerca de los volcanes, en lo más recóndito de la tierra, ahí donde las criaturas míticas de antaño pertenecen, al otro lado del limbo, tu música permanezca como llave, quizás habrá puertas hacia otras latitudes, hacia otros continentes, hacia otras dimensiones, como la luz del sol que llega hasta nosotros desde el núcleo de la galaxia, Así te veo, viajera eterna de los mundos.

~Neteru Essence

 

 
Respondido : 13/05/2026 5:51 pm
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