Mi infinito
reducido en mis carnes
aprieta mi voluntad
con la luz de los astros.
La transparencia del cielo
arquean el infinito,
y los planetas
se doblan en sombras.
El universo
suda lo abstracto,
y los lirios
beben ese rocío.
Todo es transitorio
y vuelve al polvo,
y ese polvo transita en mi carne,
y el cosmos cala en mi sangre.
María Isabel Flores Rubio.